MISCELÁNEA

* Muchas gracias por su interés
Es obvio que si usted está leyendo esta columna en este momento es porque ha tenido el interés de visitar este blog a pesar de que en el transcurso de los últimos días ha habido cierta irregularidad en su publicación, debido, entre otras cosas, a ciertos quebrantos en mi salud. Agradezco su interés en leerme porque mis palabras no tendrían ninguna importancia sin los lectores. Y agradezco en especial a los lectores que, tanto en el país como en el extranjero, durante esos días se comunicaron conmigo por correo electrónico, o por teléfono, por estar extrañados y preocupados por la falta de mis columnas y saber qué me estaba pasando. A todos, muchas gracias por su cuidado e interés. Creo que mi estado de salud ya ha mejorado lo suficiente para poder volver a escribir regularmente y espero que de ahora en adelante podré seguirlo haciendo todos los días, como lo he venido haciendo en el transcurso de más de un año consecutivo que llevo escribiendo en este blog en el cual creo estar desarrollando la mejor época en mi larga carrera periodística, porque antes nunca me había sentido tan realizado y satisfecho.
* Otra importante razón
No me lo están preguntando, ni yo tendría por qué andarlo contando, pero no tengo inconveniente en explicarles también que una de las otras razones de mi reciente irregularidad fue que me produjo depresión el hecho que durante los últimos meses me han fallado algunos de mis mecenas o patrocinadores que venían contribuyendo económicamente al sostenimiento de este servidor de ustedes a partir de que dejé de publicar mis columnas en elPeriódico como consecuencia de la actitud intemperante y dictatorial del presidente del Consejo Editorial (de cuyo nombre no quiero ni acordarme), que a pesar de que desde que principió la publicación de ese medio me venía explotando en forma verdaderamente inícua, pagándome el miserable estipendio mensual de Q.5 mil menos Q.535.71 de IVA por escribir una columna diaria, de lunes a sábado, lo cual significaba que realmente sólo cobraba neto Q.4,464.29 al mes, o sea que por cada columna me pagaban únicamente Q.208.33 menos Q22.32 de IVA lo cual dejaba neto la cantidad de Q186.01, que apenas alcanza para pagar una hamburguesa con un espantoso “café americano” en un restaurante de comida rápida, pero no es suficiente para pagar las facturas de la luz, del teléfono y del agua… ya no digamos los sabrosos almuerzos de la “Cofradía de los Viernes” con los correspondientes tragos de whisky y tequila y los buenos vinos! Además, ese individuo era insoportable por sus constantes llamadas telefónicas para censurar mis escritos. ¡Imagínense! ¡Pagarme solamente Q186.01 por un artículo sesudo, fruto de haber estudiado Diplomacia y Derecho Internacional, Ciencias Políticas y Periodismo en tres prestigiadas universidades de Washington D.C., la bella capital de los Estados Unidos, y de haber estudiado un año en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma México (UNAM), y de haber viajado por todo el mundo y leído un montón de libros y dedicado más de 60 años al periodismo escrito, radial y televisivo en Guatemala y en México! A pesar de lo cual, es bien sabido que los periodistas siempre hemos sido pobremente remunerados aquí porque, por lo general, las empresas propietarias de los medios explotan inescrupulosamente nuestra vocación y nuestra entrega por la actividad en la que exponemos nuestra tranquilidad por la incomprensión de algunas personas y a veces hasta la vida por la intolerancia de los poderes fácticos. ¡Ciento sesenta y seis pinches quetzales con sesenta y siete centavos por un artículo! ¡Qué poca madre!
Pero lo que colmó el vaso de mi paciencia en ese medio de comunicación fue que ese insoportable individuo ordenó al director que no volviese a publicar ni una sóla de mis columnas hasta que él no me hablase por teléfono para ?regañarme? por algo que yo había publicado y a él le había disgustado, porque -según me dijo mi amigo el director- “estaba sumamente disgustado” conmigo; por lo que le respondí: “¡Uy qué miedo!” y le pedí que le dijese a ese señor que mejor se abstuviese de llamarme por teléfono para no exponerse a que le respondiese lo que se merece. Entonces, él ordenó que ya no se me se diera espacio para la publicación de mis artículos, con lo cual pretendía impedir que pudiese seguir ejerciendo esta función periodística a la cual he dedicado más de 60 años de mi vida. Y sabiendo que un periodista que no tiene un espacio para publicar lo que escribe es como si estuviese muerto, creyó que en esa forma iba a matar al periodista que hay en mí -¡y con él a mí en lo personal!-, porque sabe muy bien que escribir y ejercer el periodismo es la razón de ser de mi vida.
Pero fracasó en ese último intento de megalómano empedernido de tratar de matar al periodista en mí, -y con él a mí-, porque a los pocos días comencé a publicar estos artículos en este blog, que de inmediato puso a mi disposición, completamente gratis, el director de una empresa especializada que se dedica a hacer este servicio.
Sin embargo, me faltaba solucionar el “pequeño” problema de encontrar la forma para agenciarme los fondos necesarios para sobrevivir, porque, como ya se habrán podido dar cuenta ustedes, para evitar estar comprometido y restringido por alguno, este blog no tiene publicidad comercial que pague mi trabajo, ni ustedes pagan por leerlo; y, como cualquier persona en este mundo, yo también necesito de dinero para vivir.
En esa circunstancia, unos buenos amigos personales, que participan en mis tradicionales y gratos almuerzos de la ?Cofradía de los viernes?, sugirieron que les diese el número de mi cuenta bancaria para que en ellos pudiesen depositar todos los meses sus aportes para que yo tenga con qué pagar mi comida y todos mis otros gastos de mantenimiento. Así comenzaron a hacerlo varios meses, puntualmente, pero no lo han hecho en el transcurso de los últimos meses, ya sea porque no desean seguir haciéndolo o porque lo han olvidado.
Pero es el caso que, como ustedes podrán comprender, yo tengo que pagar la comida que se consume en esta casa y la gasolina que necesita mi automóvil para yo pueda ir a comprar los aguacates al mercado, y no tenía con qué hacerlo. Y esa carencia me deprimió, al extremo de hacerme perder el entusiasmo por algunos días para seguir dedicando mi tiempo a escoger, estudiar, analizar y preparar cuidadosamente los diferentes temas que desarrollo en mis columnas cotidianas.
Sin embargo, espero en Dios que cuando mis mecenas se percaten de su omisión, al leer esta quejumbrosa columna, harán lo que corresponde para continuar contribuyendo a que yo pueda seguirme dedicando a escribir durante el poco tiempo que aún me resta de vida. En esa confianza, a partir de hoy vuelvo a escribir para ustedes, con mucho gusto.
* A pesar de lo que dijo Colom
El día que se cumplían cien días de haber comenzado su gestión presidencial, el ingeniero Álvaro Colom Caballeros se mostró disgustado porque, a pesar de lo que él cree -o le hacen creer sus colaboradores que lo engañan- no es verdad que haya disminuido la criminalidad en Guatemala. A saber en qué país del mundo vive el mandatario porque ese día dijo que la delincuencia ha disminuido en un considerable porcentaje.
Sin embargo, al hacer un inventario al que se ha llegado en el transcurso de los últimos 4 meses, se llega a la conclusión de que se han producido 164 muertes violentas de mujeres cuyas edades oscilan entre los 20 y 26 años, y que mientras la minoría de ellas eran estudiantes, la mayoría eran trabajadoras en las maquilas.
Sin embargo, en estos días solamente se están ventilando tres casos en los tribunales de justicia y en lo que va del año 2008 únicamente se ha dictado sentencia en el caso de un hombre acusado de parricidio por asesinar a su esposa y a su hija y haber herido a otras tres personas. Los cuerpos de socorro coinciden que todos los meses atienden llamadas de emergencia en las que se reportan entre 35 a 40 mujeres asesinadas.
La famosa ley contra ?el femicidio? fue aprobada por el Congreso de la República y sólo espera ser sancionada por el presidente Álvaro Colom para que sea publicada en el diario oficial y entre en vigor, pero mientras tanto siguen en aumento las muertes violentas de mujeres, porque han sido asesinadas cerca de 162 en los últimos cuatro años y en el transcurso de los últimos 8 años suman 3 mil 766, número superior a las muertes en Ciudad Juárez (México), cuyos casos de “femicidios” han dado la vuelta al mundo escandalosamente.
El asesinato de mujeres en Guatemala ha comenzado a llamar tanto la atención del mundo que hasta el Senado de Estados Unidos aprobó por unanimidad la Resolución 178 en la cual se exige a las autoridades guatemaltecas que investiguen las muertes violentas de más de 3 mil mujeres y niñas.
De 215 casos de delitos sexuales que se han producido, 168 de las víctimas conocían a su victimario antes de ser asesinadas, es decir, el 78 por ciento. De este porcentaje, el 58.3% de los autores de los asesinatos fueron sus convivientes o, en otros casos, sus novios e incluso sus padres, padrastros, hermanos o tíos. Desde enero al mes en curso, cuando asumió la Presidencia el ingeniero Colom, se han registrado 162 asesinatos de mujeres, 117 de los cuales (equivalentes al 90%) fueron producidos con armas de fuego. Les siguen el número de muertes por arma blanca. De las 162 asesinadas, el domingo ha sido el día preferido por los asesinos, y la hora en que han sido cometidos oscila entre las 17:00 y 19:00, y muchos de ellos en la madrugada, entre la 1:00 y 4:00 de la mañana. Otros días son el martes y miércoles. En todo este fatídico recuento, la mayoría se han producido en la capital y los cadáveres han sido encontrados en áreas marginales de las zonas 18 y 21, así como en los municipios de Villa Nueva, Santa Elena Barillas, Villa Canales, San Miguel Petapa y, en algunas ocasiones en Palencia. En la mayoría de los casos, sus victimarios, después de torturarlas, cometen abuso sexual y posteriormente suelen arrojarlas en barrancos y en áreas despobladas, algunas estando aún vivas. Según la Fundación Sobrevivientes, el 2005 fue el peor año, con 665 asesinatos, a pesar de que el ministerio de Gobernación registra solamente 518.
A sólo 13 días que el Congreso de la República aprobó la ley contra ?el femicidio? y otras formas de violencia contra la mujer, en el Barrio San Cayetano, Estanzuela, Zacapa, se reportaba la muerte de Silvia María Morales, de 16 años; Nancy Carolina Hichos y María Alejandra Girón, ambas de 17. El hecho se consumó a las 4:00 de la madrugada y en la escena del crimen los agentes de la División de Investigación Criminal (Dinc) encontraron 7 cascabillos calibre 9 milímetros.
Según reportes de la Policía Nacional Civil de aquel departamento, se considera que el móvil del crimen fue venganza. Las autoridades presumen que las tres mujeres habían tenido relaciones íntimas con hombres que les despojaron de sus pertenencias. Se maneja esta pista como una hipótesis, pero aún no está comprobada.
Por increíble que parezca, han transcurrido 13 días desde que el Congreso aprobó la Ley contra el Femicido pero la Secretaría General de la Presidencia todavía espera esta semana para trasladar la Ley contra el Femicidio y otras formas de violencia contra la mujer, para que el presidente Colom la sancione y sea publicada en el diario oficial para que pueda entrar en vigor.
* El Vicepresidente Espada no ayuda
Mientras todo esto está sucediendo, no ayuda en nada a que la población pueda tener confianza en la seguridad que proporciona el “Gobierno de Álvaro Colom” el hecho que el eminente cirujano cardiovascular de fama internacional, doctor Rafael Espada, Vicepresidente de la República, necesita de una costosa camioneta blindada para transportarse y se hace acompañar por cuatro vehículos llenos de guardaespaldas y dos motoristas que le abren paso con sus sirenas en el tránsito capitalino.
Es obvio que si fuese verdad lo que dijo disgustado aquel día el Presidente Colom en el Palacio Nacional, los altos funcionarios como ellos no tendrían necesidad de tener tantos guardaespaldas y podrían circular por todas partes, tranquilamente, sin temor a la criminalidad. Pero por la forma como tanto el Presidente de la República, ingeniero Colom, como el Vicepresidente, doctor Espada, se hacen proteger con guardaespaldas que les paga el pueblo que está desprotegido, es evidente que ellos no están muy seguros que digamos de que es verdad lo que dijo aquel día el mandatario antes de volar a Washington acompañado por su inseparable esposa, Sandra, para entrevistarse con el presidente estadounidense George W. Bush para pedirle que no sigan expulsando del territorio norteamericano a los guatemaltecos que sean inmigrantes ilegales. Bush le contestó que iba a pensarlo, pero como respuesta al día siguiente llenaron tres aviones (3) con los guatemaltecos indocumentados que fueron capturados como si fuesen peligrosos delincuentes y los mandaron de vuelta a Guatemala.Sospecho que aquí estarán el tiempo necesario para ver a sus familiares antes de emprender el viaje de regreso al llamado “sueño americano”, para lo cual antes tendrán que soportar la pesadilla de tener que atrevesar el territorio de los Estados Unidos Mexicanos y si acaso tienen la suerte de llegar con vida a la frontera, saltarse la muralla que separa a los dos países y atravesar el desierto para llegar a alguna población desde la cual puedan comenzar a trabajar para ganarse los dólares que envían en sus remesas a sus parientes en Guatemala.

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