XXIX Juegos Olímpicos en Beijing o Pekín

China prometió una ceremonia inaugural excepcional… ¡y lo cumplió!
Los chinos dieron una excelente muestra de su prodigiosa imaginación e inigualable creatividad.
Puede sentirse satisfecho y orgulloso el espíritu del barón Pierre de Coubertin, padre de los Juegos Olímpicos
Me alegró estar vivo todavía para poder verla.
Delegaciones olímpicas de 204 países y compuestas por 14 mil desfilaron ante 91 mil espectadores presentes en el moderno y monumental Estadio Nacional denominado «Nido de Pájaro» durante la impresionante apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing (o Pekín) 2008 en la nunca antes igualada ceremonia de inauguración de cifras exorbitantes. Como potencia mundial en ascenso -que indudablemente es-, China dio la bienvenida a numerosos dignatarios extranjeros para la ceremonia de apertura presenciada por 91 mil espectadores en el llamativo Estadio Nacional y con una audiencia global calculada en 4 mil millones de televidentes. Se la describió como la gala más espectacular y costosa en la historia olímpica, y se emplearon unos 30 mil fuegos artificiales. 20 mil cohetes iluminaron el cielo de Pekín y llenaron el ambiente de magia y colorido,lo cual hizo recordar que la pólvora nació en China. 10 mil kilómetros de cables y fibra óptica se emplearon para la complicada sincronización de luces y computadoras. Los espectadores disfrutaron de 110 minutos de música especial, creada por 18 compositores. 14 mil participantes colaboraron durante el desarrollo del espectáculo y se utilizaron 15 mil 152 trajes diferentes. 2 mil 488 voluntarios colaboraron en el funcionamiento de todos los equipos. La forma que se empleó para encender el pebetero olímpico no ha tenido precedentes. En lo personal, doy gracias a Dios de que me haya permitido vivir tantos años para gozado de este fabuloso espectáculo que a todas las siguientes olimpíadas les va a ser sumamente difícil (si no imposible) superar. Dudo mucho que lo logren algún día. ¡El barón Pierre de Cubertin, padre de los juegos olímpicos, puede haberse sentido satisfecho y orgulloso!
Al ritmo del estruendo de las muchas explosiones pirotécnicas, la multitud en el estadio coreó la cuenta regresiva de los últimos segundos antes de que se iniciase el espectáculo, incluyendo acróbatas colgados de cables y un total de 2 mil 008 músicos repicando tambores. Una cifra récord de 204 delegaciones participó en el tradicional desfile de atletas, incluyendo a mundialmente famosos profesionales como Rafael Nadal, Kobe Bryant, Manu Ginóbili y Roger Federer y al boxeador nicaragüense Alexis Argüello, quien en su época llegó a ser campeón mundial de tres diferentes categorías y era llamado «El flaco explosivo», ahora es el alcalde de Managua; y otros más que no reconocí.
La historia representada en la ceremonia buscaba recordar los miles de años de Historia china, incluyendo desde la Gran Muralla hasta las marionetas de ópera y los astronautas; los miles de soldados de terracota a caballo y a pie que se descubrieron hace algunos años en la tumba de un emperador; destacando los numerosos logros que han tenido en el arte, la música y la ciencia.
En la excepcional ceremonia participaron unas 15 mil personas, incluyendo 2 mil 008 tamborileros, todo bajo la dirección del famoso cinematografista Zhang Yimou, cuyas películas disgustaron a menudo en el pasado al gobierno y a los censores de China por su descarnada descripción de los problemas chinos.
Para los chinos, los augurios eran excelentes. No pudieron haber sido mejores. La ceremonia comenzó a las 8 de la noche, en el octavo día del octavo mes del año 2008, lo que es auspicioso en un país donde el ocho es el número de más suerte. Esta oportuna sucesión de ochos nunca se repetirá en este siglo.
Tres horas más tarde, el desfile de atletas concluyó con el ingreso de los 639 integrantes del equipo chino, encabezado por Yao Ming, su abanderado y basquetbolista estelar, junto a un niño de 9 años sobreviviente del terremoto que en mayo asoló la provincia de Sichuan, quien llevaba en una de sus manitas una pequeña bandera de China y en la otra una pequeña bandera olímpica. La reacción de los espectadores fue de absoluto frenesí, al igual unos instantes siguientes cuando el presidente Hu Jintao declaró oficialmente inaugurados los XXIX Juegos Olímpicos. que dijo las «palabras mágicas» para que pudiesen comenzar las olimpíadas:»Declaro inaugurados los Juegos de la XXIX Olimpiada», fueron las pocas palabras que pronunció el mandatario.
El momento cúspide se produjo con el dramático encendido de la llama olímpica, en el que el ya retirado gimnasta chino Li Ning flotó por los aires, corriendo por el espacio, sostenido por un cable, hasta llegar al punto más alto del estadio, donde prendió el pebetero que arderá hasta el 24 de agosto.
El presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush, y el primer ministro ruso, Vladimir Putin, sobresalieron entre el grupo de líderes que estuvieron presentes en el acto en el cual China proclamó que ya figura entre las potencias del mundo. También se encontraban el presidente de Francia, Nicolás Sarkossy, pero esta vez sin su guapísima esposa, la modelo y cantante italiana Carla Bruni; y el Príncipe de Asturias, Su Alteza Real Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, tercer hijo de los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía de Grecia, y heredero del trono de España, acompañado, como suele hacerlo siempre, de su bonita esposa la ex modelo asturiana Leticia Ortiz Rocasolano.
Por cierto que cuando el presidente Bush llegó a China después de haber soportado muchas horas de vuelo en el avión Air Force One y de haber discutido durante muchos días si asistía o no, el gobierno chino lo reprendió por haber expresado su inquietud por la condición de los derechos humanos en ese país. Bush es el primer mandatario de Estados Unidos que asiste a una ceremonia de apertura de actividades en suelo extranjero.
Convertida ya en potencia económica, China tendrá la oportunidad de superar a Estados Unidos en la cosecha de medallas de oro con sus legiones de atletas entrenados intensamente desde la niñez.
Un choque crucial entre ambos será en la gimnasia femenina, en la que sus respectivos equipos son los favoritos. En la piscina, los clavadistas chinos y los nadadores estadounidenses también deben dominar las competencias.
La antesala de los juegos tuvo ingredientes épicos. China invirtió 40 mil millones de dólares en infraestructura, recuperándose de un catastrófico terremoto en la provincia de Sichuan en mayo, luchando por reducir la porfiada contaminación de Beijing. La detención de activistas políticos en China, la represión en el Tíbet, los lazos económicos con Sudán en momentos de la guerra en Darfur, todo lo cual alimentó las críticas de organismos de derechos humanos y las peticiones de boicotear los juegos olímpicos.
El Comité Olímpico Internacional (COI) se mantuvo firme en su decisión de otorgar los juegos a Beijin, considerando que ya era hora de darlos a un país que tiene 1,300 millones de personas.
El pelo en la sopa lo constituyó el alcalde de Beijin por haber pronunciado un discurso excesivamente largo y en chino, sin traducción simultánea, lo cual no creo que haya sido muy ameno para los asistentes al estadio que no hablaban el idioma ni, mucho menos, para los 4 mil millones de televidentes en el mundo.
Le siguió en el programa protocolario el señor Jacques Rogge, presidente del COI, quien pronunció un discurso de prudente duración, en inglés y en francés. »Durante mucho tiempo, China soñó con abrir sus puertas e invitar a los atletas del mundo a Beijing para unos Juegos Olímpicos», afirmó en su discurso el presidente del COI. Y agregó: »Esta noche ese sueño se ha hecho realidad». Luego exhortó a los atletas reunidos en la XXIX Olimpíada a ser «modelos para la juventud mundial» y «rechazar el dopaje y la trampa».
El espectáculo no tocó temas políticos. No hubo referencias a Mao, ni a la lucha de clases, ni al comunismo, ni al capitalismo, ni a los conflictos y controversias recientes. Hasta una pequeña delegación olímpica de Irak, a pesar de la guerra, desfiló entre todas las demás.
A diferencia de otras ocasiones, el desfile no fue por orden alfabético occidental, sino en la secuencia del número de pinceladas que se necesita para escribir sus nombres en caracteres chinos. Las excepciones fueron Grecia, el país cuna de las olimpiadas, porque marchó primero, y al final el numeroso equipo chino conformado por 639 deportistas.
La pequeña delegación guatemalteca desfiló en el lugar número 82 de las 205 que desfilaron. Está integrada por sólo 7 atletas de los 12 que calificaron para poder participar. Ellos son: Evelyn Núñez, Rita Sanz-Agero, Juan Ignacio Maegli, Eddie Valenzuela, Christian López, Juan Carlos Romero y Kevin Cordón, a quien correspondió el honor de ir a la cabeza y portar nuestro lábaro patrio. No desfiló la nadadora Gisela Morales, quien mañana entre 4:30 y 4:45 de la mañana (hora de Guatemala) sostendrá su primer duelo al participar en la competencia de 100 metros dorso. A Kevin Cordón le corresponderá participar en su primera competencia mañana a las 10:30 de la noche contra el atleta chino Bao Chunlao. Otro de los nacionales que ya tiene señalado su contrincante es el boxeador Eddie Valenzuela, quien el próximo martes a las 05:45 de la mañana (hora de Guatemala) se enfrentará al tailandés Somjit Jongjohor.
Entre los asistentes se encontraban 90 jefes de Estado, de gobierno y dignatarios de diferentes países, encabezados por el presidente de China,
La ceremonia de apertura comenzó con un impresionante espectáculo dirigido por el cineasta chino Zhang Yimou, que mezcló la tradición milenaria con una mirada china hacia el futuro. En la apertura participaron unos 14 mil actores que lucieron 15 mil 153 trajes distintos. Un total de 70 mil personas participaron en la ceremonia que tuvo más de tres horas de duración, en la que colaboraron casi 2 mil 500 voluntarios y estuvieron presentes 9 mil soldados.
China tiró la casa por la ventana en una ceremonia cuyos números hicieron honor a lo que se podía esperar del país más poblado del mundo, con sus mil 300 millones de habitantes, y que esperaba dar al mundo su mejor imagen tras las polémicas de los meses previos a la Olimpiada. Espectaculares fuegos artificiales, iluminaron el cielo de Beijíng durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. Pocas veces se ha visto en el mundo algo igual. Superaron en espectacularidad a los que se queman en las ciudades de Washington y Nueva York para el 4 de julio para celebrar la independencia del país más grande del planeta, los Estados Unidos de América.
Empezando por la cuenta atrás, que corrió a cargo de 2 mil 8 actores tocando el fou, un antiguo instrumento de percusión chino, en un impresionante alarde de sincronización que dio paso a un despliegue cada vez mayor de figurantes luces, fuegos artificiales y música, mucha música.
Para construir el estadio, diseñado por los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron y que costó unos 500 millones de dólares, se emplearon 45 mil toneladas de acero que dieron forma a la maraña por la que el nuevo Estadio Nacional, el más grande China, es llamado «Nido de Pájaro».
Tras el maravilloso espectáculo de apertura, llegó la hora del desfile de los 204 países en torno al estadio de 330 metros de largo, 220 de ancho y 69 de alto, que cerraba China con una representación de su delegación de 639 atletas, un número sin precedentes, como los XXIX Juegos de la era moderna. El ex gimnasta chino Li Ning fue el último relevista de la antorcha olímpica y se encargó de encender la llama de los Juegos de Pekín-2008. Li Ning, de 44 años de edad, se convirtió en el gimnasta más célebre de la historia de China tras haber ganado seis medallas en los Juegos de Los Angeles-1984, tres de ellas de oro. Actualmente dirige una compañía de ropa deportiva que lleva su propio nombre. En 1987 se transformó en el único miembro asiático de la comisión de atletas del Comité Olímpico Internacional (COI). El ex deportista que tuvo el honor de encender la llama olímpica, apodado el «Principe de la gimnasia artística», se retiró de las competiciones en 1988 y en 2000 ingresó al Salón de la Fama de su especialidad deportiva. La identidad del encargado de encender el fuego olímpico es normalmente mantenida en secreto hasta último momento. Pero no causó sorpresa que Li Ning fuese el encargado de hacerlo, ya que en Los Angeles 1984 se convirtió en la primera gran figura olímpica de China cuando se adjudicó tres medallas de oro en unos juegos en los que China, reapareció en público tras haber desaparecido 30 años.
La tiradora Du Li debe desafiar a la enorme presión que le trasladan más de mil millones de personas cuando intente hoy conseguir la primera medalla dorada para China en la primera competencia de los Juegos Olímpicos de Pekín o Beijing.
Du Li compite en la prueba de rifle y podría encontrar fortaleza en el hecho de haber sido ya en Atenas 2004 la primera vencedora de dichos Juegos.
«Es un gran privilegio para mí, me encanta. Por supuesto que estoy bajo una gran presión pero realmente lo estoy disfrutando porque sólo unos pocos atletas pueden tener la oportunidad de ganar la primera medalla de oro. Sé que me estarán mirando millones de personas, pero es algo que ocurre una sola vez en la vida», dijo Du.
Sus rivales serán la alemana Sonja Pfeilschifter y la checa Katerina Emmons, quien también tiene muchas posibilidades de ganar la primera medalla de oro de las olimpiadas.
China aspira en sus Juegos a desbancar a Estados Unidos del liderato del medallero con un batallón de más de 600 atletas.
Emocionó mucho el tema oficial a los asistentes al «Nido de Pájaro». El cantante de pop chino Liu Huan y la británica Sarah Brightman interpretaron la canción oficial You and Me en uno de los momentos más emotivos del acto inaugural de los Juegos Olímpicos. Liu Huan y Sarah Brightman cantaron la canción sobre un gigantesco globo terráqueo que emergió del punto central del estadio, en desarrollo de una de las secuencias de la ceremonia titulada «Sueño» como referencia al lema de los juegos que se abren hoy, «Un mundo, un sueño». Y también el eslogan ?Muchos países en una única familia?.
La interpretación del tema, que alude a la unión de los pueblos «en una única familia» y al sueño hecho realidad por Pekín como punto de encuentro de todas las culturas para «compartir la alegría» durante las próximas dos semanas, fue uno de los momentos más aclamados de la representación.
El final de la melodía coincidió con la entrada en el estadio de cientos de voluntarios portando grandes imágenes de niños de todas las razas y con otra traca de fuegos artificiales que inundó de nuevo el cielo de Beijing o Pekín, como se prefiera llamar a esta gran ciudad. Porque de ambas formas se puede llamar a la segunda ciudad en tamaño y población de China (la primera es Shanghai). Pero los actuales gobernantes de China y los pobladores de lka ciudad prefieren que se la llame Beijing. «Pekín» es la adaptación de la forma latina oficial antigua «Peking». Esta última forma correspondía al método de transcripción del sistema postal chino y reflejaba la pronunciación arcaica de la sílaba jing. Pero en la actualidad la República Popular China utiliza exclusivamente «Beijing», correspondiente al sistema de transcripción oficial hanyu pinyin, en sus publicaciones en español. En el mundo en el que se habla español, algunos medios de comunicación utilizan este nombre, respetando los deseos de las autoridades chinas.
Beijing significa literalmente «Capital del Norte», en contraste con Nanjing («Capital del Sur»). En China, la ciudad ha tenido muchos nombres. Entre 1928 y 1949, fue conocida en chino como Bûipíng o «Paz del Norte». El nombre había sido ya utilizado al comienzo de la dinastía Ming, en ambos casos para enfatizar que la única capital era Nanjing, o Capital del Sur.
La ciudad recuperó el nombre de Bûij¥ng durante la ocupación japonesa, y volvería a llamarse Bûipíng tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los japoneses abandonaron China. En 1949, el Partido Comunista de China volvió a cambiar el nombre de la ciudad, como muestra de su intención de establecer en la ciudad la capital del nuevo régimen. Tras la proclamación de la República Popular, el nombre Bûipíng se siguió utilizando en Taiwán, donde el gobierno refugiado de la República de China negaba legitimidad a las autoridades comunistas del continente. Desde los años 1980, los medios de comunicación taiwaneses utilizan también el nombre Bûij¥ng. Nótese que el nombre chino actual y tradicional Bûij¥ng es el que corresponde a la forma tradicional española «Pekín», mientras que el nombre de la época nacionalista Bûipíng se solía transcribir en Occidente en variantes de la transcripción Wade-Giles tales como Peiping, Peip’ing, Pei-ping o Pei-p’ing.
Otro nombre que se ha dado a Pekín y aún se le da popularmente es Yanjing, en referencia al antiguo estado de Yan que existió en la zona durante la dinastía Zhou. Este nombre figura en el nombre de la cerveza local Yanjing y en el de la Universidad Yenching, institución de alto nivel fusionada con la Universidad de Pekín. Pekín es el Khanbaliq o Cambaluc o Janbalic descrito en los viajes de Marco Polo e Ibn Battuta.
Existen vestigios de asentamientos humanos en el entorno de Pekín desde al menos el año 1000 a. C. En la ciudad de Ji, cercana al actual Pekín, estuvo situada la capital del Estado de Yan, uno de los estados del periodo de los Reinos Combatientes. En todo caso, no se conoce la ubicación exacta de la ciudad de Ji, abandonada en el siglo VI.
Durante las grandes dinastías Tang y Song, solamente existían pequeñas aldeas en la zona. La dinastía Song perdió gran parte de su territorio en el norte, incluyendo Pekín, ante las conquistas de la nueva dinastía Liao, en el siglo X. Los Liao fundaron una segunda capital en la ciudad a la que llamaron Nanjing («capital del Sur»). La dinastía Jin conquistaría más adelante Liao y el norte de China, renombrando la ciudad como Zhongdu (íÜìs), o «capital central».
Los invasores mongoles fundaron la dinastía Yuan cuando conquistaron China, arrasando Zhongdu en 1215 y reconstruyéndola como la Gran Capital (ëÂìs), al norte de la capital Jin, siendo éste el comienzo de la ciudad actual de Pekín. Los relatos de Marco Polo aluden a la ciudad como Cambaluc. Qubilai Jan, el primer emperador Yuan, estableció su capital en la actual Pekín por estar más próxima a su base de poder en Mongolia, lo cual realzó la importancia de la ciudad a pesar de que estuviera en el límite norte de China.
La dinastía Ming, que derrocó a los mongoles, estableció en un principio la capital en Nanjing, pero en 1403 el tercer emperador Ming que había accedido al trono tras matar a su sobrino al final de una larga lucha por el poder, trasladó la capital de nuevo a Pekín. La Ciudad Prohibida fue construida entre 1406 y 1420, seguida del Templo del Cielo (1420), y otros proyectos. La Puerta de Tian’anmen, fue quemada dos veces durante la dinastía Ming y se reconstruyó finalmente en 1651.
La República de China estableció su capital en Nanjing y Pekín fue renombrada Beiping. Durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa, fue ocupada por Japón el 29 de julio de 1937. Durante la ocupación, Pekín fue la capital del comité ejecutivo del norte de China, un estado títere que gobernó el norte de la China ocupada. La ocupación duró hasta la rendición de Japón, el 15 de agosto de 1945.
El 31 de enero de 1949, durante la Guerra Civil China, las fuerzas comunistas entraron en Pekín sin acciones violentas. El 1 de octubre del mismo año, el máximo líder del Partido Comunista de China, Mao Zedong, proclamó la nueva República Popular China en la Plaza Tian’anmen de Beijing.
Como capital de la nación, Pekín ha sido también el escenario de protestas y acontecimientos políticos, como las protestas del 4 de mayo del año 1919, que darían lugar al Movimiento Cuatro de Mayo; la proclamación de la República Popular por Mao fue el 1 de octubre de 1949; el incidente de Tian’anmen de 1976, cuando se produjeron protestas en recuerdo del fallecido primer ministro Zhou Enlai; y, más recientemente, el 4 de junio de 1989 las protestas de la Plaza de Tian’anmen que terminaron siendo sofocadas en forma violenta mediante la intervención del ejército en una de las acciones más controvertidas de la historia de la República Popular China.
En años recientes, Pekín o Beijing ha sufrido las consecuencias de la rápida urbanización, en ámbitos como la congestión de la circulación, la muy nociva contaminación del aire, la destrucción del patrimonio histórico y la llegada masiva de inmigrantes de otras partes del país.
Mientras tanto…
También ayer tuvo lugar en Nueva Delhi una manifestación de tibetanos contra la celebración de los XXIX Juegos Olímpicos en Beijing.
Un centenar de tibetanos intentó hoy penetrar en la embajada china en Nueva Delhi en el mismo momento en que tenía lugar la inauguración de los Juegos Olímpicos en Beijing y fueron detenidos por agentes indios de la Policía, según informó una fuente policial.
Los activistas llegaron en dos autobuses e intentaron penetrar en la embajada, situada en una zona noble de la capital india, cantando eslóganes a favor de la libertad del Tíbet.
El grupo de tibetanos, pertrechados con banderas, pancartas y cintas en la cabeza con la leyenda «Tibet libre», se plantó ante la embajada china a las 17.30 hora local (12.00 GMT), pero la Policía cargó contra ellos y los dispersó, dijo el oficial de Policía Suman Nalwa.
Algunos de los tibetanos resultaron heridos y quedaron inconscientes durante su enfrentamiento con los agentes policiales.
La fuente añadió que los activistas detenidos fueron llevados a la comisaría de Chanakyapuri, la zona residencial donde se halla la embajada china.
«Abriremos un caso contra ellos y quedarán formalmente detenidos», dijo otra fuente policial citada por la agencia IANS. La Policía había levantado barricadas y desplegado efectivos adicionales con cañones de agua en torno a la sede de la misión diplomática china en previsión de protestas.
En marzo de este año, tras el inicio de una revuelta en el Tíbet, la embajada china en Nueva Delhi fue escenario de varias manifestaciones y 15 activistas lograron irrumpir en el jardín del edificio, lo cual fue considerado por las autoridades como una violación de su inmunidad diplomática.
La India ha concedido asilo al Gobierno tibetano en el exilio y ha acogido a unos 100 mil refugiados del Tibet encabezados por el Dalai Lama, líder espiritual y político de esa comunidad.

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