Volaron los 82.8 millones de quetzales

?Sólo Dios sabe? si se podrán recuperar los 82.8 millones de quetzales que fueron invertidos indebidamente para ganar una comisión y los intereses del caso en la casa de valores Mercado de Futuros, Sociedad Anónima (MDF), según dice el diputado Arístides Crespo, actual presidente provisorio de la Junta Directiva del Congreso de la República.
Tal parece que los 82.8 millones de quetzales que pertenecen al Congreso de la República y fueron invertidos en la mencionada casa de bolsa han volado «más alto que el cóndor y el águila real», como canta orgullosamente nuestro Himno Nacional, a juzgar por los últimos acontecimientos, porque el gerente general y representante de esa empresa, Raúl Alfonso Girón Gálvez, después de haberse presentado acompañado de su abogado, pero con varias horas de retraso, el jueves por la noche, ante la Junta Directiva de la Comisión Permanente, y después de haber fracasado su solicitud de que le concedieran una ampliación de noventa días más de plazo para devolverles el dinero.
Durante un buen rato, Girón Gálvez estuvo sentado cerquita del licenciado Amílcar Velásquez Zárate, flamante nuevo Fiscal General y Jefe del Ministerio Público (MP) -«en sus propias narices», dijo el diputado Crespo-, porque antes de que llegara la media noche y se venciese el plazo al que se comprometió en el Juramento Solemne del 13 de junio pasado, se retiró rápidamente del Palacio Legislativo y se esfumó como por arte de magia de la noche a la mañana.
En vano expidió un juez de turno en el transcurso de la madrugada del viernes una orden de captura y un buen número de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) realizó sin obtener resultados positivos 11 allanamientos en igual número de costosos inmuebles, porque el buscado representante de la casa de bolsa no apareció por ninguna parte. ¡Ni rastro dejó! Y según parece hay motivos para sospechar que «se puso las de Villadiego», como se dice en estos casos, y voló del país lo más lejos posible para no exponerse a tener que pasar un tiempo en «el bote» mientras sus abogados logran exculparle. Para ser sinceros, habría sido muy baboso de su parte si hubiese permanecido en Guatemala al alcance de las autoridades de policía, porque indudablemente se habría expuesto a ir a pasar un tiempo en la cárcel preventiva de la zona 18, lo cual no habría sido una gracia, como solía decir el malogrado poeta, escritor dramaturgo y periodista Manuel José Arce (qepd).
Así comenzó este escándalo
Es obvio que el detonante surgió en el banco del sistema en el cual el Congreso de la República tenía depositados en una cuenta corriente esos Q82.8 millones y llamó la atención cuando los retiraron para invertirlos en la casa de valores, como ocurriría en cualquier banco cuando alguien retira una cantidad importante. Pero no sería de extrañar que una operación millonaria como esa ya se hubiese hecho antes de que el doctor Eduardo Meyer Maldonado fuese el presidente de la Junta Directiva del Congreso, pero no causó ningún escándalo, para beneficio de quienes especularon con esos fondos del Estado para cobrar una comisión y de quienes se valieron de esos fondos adquiridos en bajos intereses para ganar elevados intereses en los mercados internacionales. Eso explicaría los Q300 mil que inexplicablemente (?) en un cheque del MDF depositó en su cuenta personal el anterior presidente de la Junta Directiva, diputado Rubén Darío Morales.
Pero cuando se descubrió esa indebida operación y llegó al conocimiento público, sobre todo por los constantes ataques contra Meyer de parte del terrible diputado Mario Taracena Díaz-Sol, jefe de la bancada de diputados del partido oficial Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que según parece comenzó por una cuestión de faldas, de carácter personal, y después el doctor Meyer trató de «hacerse el sapo» (lo cual no le costó mucho dada su estatura física) y primero le echó toda la culpa a su ex secretario privado, Byron Sánchez Corzo, y después agregó a la lista de culpablea al jefe de finanzas, José Conde, como consecuencia de lo cual ambos son prófugos de la justicia, y a ellos se ha venido a sumar ahora Raúl Girón Gálvez.
«Juramento solemne de pago»
En vista de que se armó un atendible escándalo mayúsculo en los medios de comunicación, el 13 de junio del año en curso el MDF, por medio de su gerente general Giró Gálvez, se comprometió en un acta notarial de Declaración Unilateral de Voluntad, a devolver el 31 de julio los Q82.8 millones que le habían sido confiados, más los intereses devengados. En su punto tercero, dicho documento decía: ?Continúa manifestando el señor RAÚL ALFONSO GIRÓN GÁLVEZ que en virtud de las repercusiones producidas a nivel nacional por estas inversiones efectuadas con fondos del Congreso de la República, la entidad que él representa, MERCADOS DE FUTURO, SOCIEDAD ANÓNIMA, con el propósito de resolver de manera directa y expedita esta situación, y ante la solicitud del señor Presidente del honorable Congreso de la República, Doctor Eduardo Meyer Maldonado, como consta en su oficio de fecha nueve de junio del año en curso; y de la Contraloría General de Cuentas, ha dispuesto reducir el plazo de las inversiones sin perjuicio para el Congreso de la República, es decir la suma de OCHENTA Y DOS MILLONES OCHOCIENTOS MIL QUETZALES (Q.82,800.000.00) el día treinta y uno de julio de dos mil ocho, con los consabidos intereses que dicha cantidad genere hasta esa fecha y de acuerdo al porcentaje originalmente pactado. Para ese efecto ha dispuesto emitir un solo certificado de inversión en sustitución de los tres anteriores?.
Razón de la falta de liquidez
Pero el problema de la falta de liquidez lo causó el hecho que MDF invirtió en el mercado internacional en ciertas commodities fluctuantes que en esos días tenían precios elevados, tales como el petróleo y sus derivados, confiando en que iban a seguir subiendo, sin sospechar que, inesperadamente, estos fuesen a bajar. Y con ello perdieron la liquidez que creían que iban a tener para poder devolver ese dinero al Congreso el 31 de julio. Lo que es peor, me atrevo a decir que es casi seguro que el precio del petróleo y sus derivados seguirá bajando, en vez de subir, en cuyo caso MDF tendrá fuertes pérdidas y sus inversionistas corren el riesgo de perder su dinero, como les sucedió a muchos que invirtieron su diero en ciertos bancos y otras empresas que especulaban con inversiones a elevados intereses.
No obstante, si se examina fríamente la situación bajo un punto de vista estrictamente legal, MDF y su gerente general y representante, Raúl Gálvez Girón, pueden estar tranquilos porque podrían alegar que la inversión de los Q.82.8 millones del Congreso fue pactada originalmente a un plazo fijo y éste no se ha vencido todavía, y ellos están decididos a cumplir con su compromiso, pero en la fecha acordada originalmente, en vista de que la sorpresiva baja del precio del barril de petróleo les ha impedido devolverlo el 31 de julio como les habría gustado.
Y como no hay ninguna razón ni antecedentes para creer que MDF y su gerente general y representante legal Raúl Gálvez Girón puedan alimentar malévolas intenciones de cometer una estafa y ?clavarse? esos 82.8 millones más los intereses que éstos devenguen al término del acuerdo original de inversión, legalmente ganarían su caso planteado ante los tribunales de justicia.
Por otra parte, tengo entendido que entre los accionistas de MDF hay personas de comprobada honorabilidad que podrían garantizar que no se va a cometer una estafa con los millones que el Congreso de la República invirtió. Entre ellos me mencionaron el nombre del señor Arturo Ponciano, un hombre de reputación brillante y de currículo impecable, que fue alto funcionario de una empresa internacional de distribución de gasolina y se hizo acreedor de los más elevados conceptos de parte de la misma. Por lo cual me inclino a creer que de parte de MDF ni de Gálvez Girón pueda haber la intención de escamotear esos Q82.8 millones, porque ya es sabido que lo peor que les podría suceder aquí es que les sentencien a pasar unos cuantos años en «el bote» comenzando por la inhóspida cárcel preventiva de la zona 11 pero salgan libres y millonarios antes de que termine la sentencia. Ninguno de los accionistas de MDF tiene antecedentes que puedan justificar esas sospechas.
Esperemos que pronto se aclare esa situacion porque no son 82 centavos ni tampoco 82 quetzales los que están en peligro, sino son 82 millones ochocientos mil quetzales, que es demasiado dinero que le pertenece al pueblo.
La situación del Dr. Meyer
En tanto «esperan en Dios» -como dijo el diputado Arístides Crespo- que la MDF y su gerente devuelvan los 82 millones ochocientos mil quetzales, como quiera que sea el Dr. Eduardo Meyer Maldonado, presidente de la Junta Directiva, tiene responsabilidad en esta operación, ya sea porque fue partícipe voluntario en ella con el propósito de lucrar clandestinamente con ese dinero que no le pertenecía, o también porque no tuvo la capacidad indispensable para ser presidente de ese Organismo del Estado para percatarse de que sus subaltenos estaban haciendo «micos y pericos» con esa negociación indebida para ganar bastante dinero. Y si la negociación fue ilegal, habrá que deducir responsabilidades tanto a quien invirtió ese dinero como a la empresa que aceptó la inversión sabiendo que era ilegal. Mientras ese momento, llega seguiremos ojo al Cristo para poder mantenerles al tanto de todo lo que pase.
En mi opiniòn, hacen bien los jefes de las bancadas de los partidos políticos representados en el Congreso en exigirle que presente su renuncia definitiva a la Presidencia de la Junta Directiva. Y probablemente lo mejor sería que se retire por completo del Congreso.

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