Comentarios sobre el manifiesto apócrifo (y 2)

Se puede decir que hay una fuerte dosis de ?machismo? de parte de los cobardes autores del documento apócrifo denominado ?Manifiesto Público y Compromiso con la Patria? al expresar con innecesarios vituperios su rechazo al papel de co-presidenta que ha venido desempeñando la señora Sandra Torres Casanova de Colom desde que su marido, el ingeniero Álvaro Colom Caballeros, asumió el cargo de Presidente Constitucional de la República el 14 de enero del año en curso. Sin embargo, tampoco puede negarse que, efectivamente, dicha señora actúa en el Gobierno como si también ella hubiese recibido, como su esposo, el mandato del pueblo para gobernar al país. Y aunque no dudo que es una mujer preparada y capaz, y por grande que sea su patriotismo y deseo de servir al pueblo, no está autorizada por la Constitución de la República para ejercer el poder por sí misma, ni tiene derecho a hacerlo por el simple hecho de ser la esposa del presidente.
Por esa razón es que disgusta tanto que desde que se reunió la primera Junta de Gabinete presidencial, la señora Torres de Colom causó sorpresa cuando los medios de comunicación informaron que ella había participado en la reunión, sentada al lado de su esposo y del Vicepresidente, y a partir de entonces ha trascendido que trata a los ministros como si fuesen sus subalternos. No me explico por qué todavía no ha habido alguno de ellos que le pregunte con qué derecho lo hace y se oponga a dejar que ella imponga autoridad sobre él. Para nadie es un secreto que desde hace tiempo ha participado en las actividades partidarias y en la campaña electoral de su marido, ni tampoco que desde que él está en el ejercicio de la Presidencia ella se ha permitido tomar decisiones como si la presidencia de la República fuese bicéfala. Por otro lado, la Constitución Política de la República no confiere al mandatario la potestad para otorgarle a ella poderes presidenciales por el simple hecho de ser su esposa. Y todo esto ha causado desagrado en muchos círculos, pero tal parece que tanto al ingeniero Colom como a ella eso les viene sin cuidado. Pero en esta etapa de nuestra vida política, para expresar estas cosas no es necesario escribir «manifiestos» apócrifos y hacerlos circular en forma anónima, porque cualquiera puede decirlo abiertamente sin temor a las consecuencias, a menos que cometa los delitos de calumnia y difamación, por los cuales podría ser llevado por los ofendidos a un juicio de imprenta.
Sin embargo, eso provoca que los anónimos autores del documento apócrifo que estoy comentando propongan en el inciso c) que junto con el Presidente y Vicepresidente, ?se proceda? a capturarla con su hermana Gloria, así como también a los ?ministros, secretarios, asesores y personal de confianza de este Gobierno?. ¡Una cacería de brujas es la que proponen estos anonimistas!
Son absurdas estas medidas de hecho que proponen sus detractores, pero es inadmisible que publiquen presuntos actos de su vida privada pasada, como que ?había formado parte integral del grupo delincuencial denominado ORPA (Organización del Pueblo en Armas) y ser ?conocida en las filas comunistas y criminales con el sobrenombre de Marta?, así como una supuesta relación personal con el Dr. Rafael Augusto Valdizón Núñez, conocido como ?comandante Isaías? en las filas guerrilleras, quien se dice que fue el responsable del secuestro de la anciana señora Olga Alvarado de Novella. Ignoro si es verídica esta información, o si es falsa como otras tantas calumnias, pero es una infamia. Además, se debe recordar que el 29 de diciembre de 1996 se firmó el Acuerdo de Paz Firme y Duradera entre los representantes del Gobierno de la República y los representantes de las distintas fuerzas de la subversión unificada en la Unidad Revolucionaria Nacionalista Guatemalteca (URNG) y, por consiguiente, el país está en paz y la confrontación del pasado ha quedado en el pasado, y ahí debe quedarse. Si nos mantenemos recordando las cosas del pasado no podremos vivir en paz en el presente ni progresar en el futuro.
Asimismo, los autores de ese documento apócrifo cometen otra cobarde villanía en el punto 9, porque tratan de involucrar a la señora Torres de Colom en la trágica muerte del malogrado poeta Hugo Arce, dando a entender que ella le mandó a asesinar ?burdamente?, cuando es bien sabido que fue un suicidio.
Otra grave acusación ajena a la verdad e infame que se hace en este documento apócrifo es que ?con la eliminación física del narcotraficante ?Juancho? León, los Colom-Torres Casanova impusieron a los nuevos capos de la droga en Guatemala?. ¡No se midieron estos cobardes anonimistas! Eso es tan ridículo como lo es decir que ?mantener los precios tan altos en los combustibles es una medida planificada por este Gobierno para disponer de más recursos ya que, a mayor precio que pagamos, mayor recaudación fiscal?.
Esto es completamente absurdo porque, como es bien sabido, los precios de los combustibles no los establece el gobierno, sino la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que es una entidad económica internacional, con sede en Viena (Austria), reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde el 6 de Noviembre de 1962 gracias a la resolución número 6363. La OPEP tuvo su sede en Ginebra (Suiza) entre 1960 y 1965, y después trasladó su sede a Viena, por las facilidades que le otorgó el gobierno austriaco.
La OPEP fue fundada en Bagdad, en una conferencia que se desarrolló entre el 10 y el 14 de septiembre de 1960 con la iniciativa del entonces ministro de Energía y Minas venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo y del ministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudita, Abdallah Tariki. Pérez Alfonzo señaló que era necesario un «instrumento de defensa de los precios para evitar el despilfarro económico del petróleo que se agota sin posibilidad de renovarse».
La OPEP ue creada como respuesta a la baja del precio oficial del petróleo que fue acordada unilateralmente en agosto de 1960 por las grandes compañías distribuidoras, que eran extranjeras. Sus fines son la unificación y coordinación de las políticas petroleras de los países miembros, con la defensa de sus intereses como naciones productoras. Los países consumidores consideran a la OPEP como un cartel. Según sus estatutos, su objetivo es coordinar y unificar las políticas petroleras entre los países miembros, «con el fin de garantizar unos precios justos y estables para los productores de petróleo, el abastecimiento eficiente, económico y regular de petróleo a los países consumidores y un rendimiento justo del capital de los inversores». Los países de la OPEP cuentan con una población de alrededor de 560 millones de habitantes.
La OPEP «puede tener -y de hecho la tiene- una gran influencia en el mercado de petróleo, especialmente si decide reducir o aumentar su nivel de producción». Controla aproximadamente el 43% de la producción mundial de petróleo y el 75% de las reservas. Su dominio en las exportaciones de crudo se sitúa en alrededor del 51%. Además, concentra la totalidad de la capacidad excedentaria de producción de petróleo en el mundo, lo cual la convierte en el banco central del mercado petrolero.
En síntesis, el documento es una mescolanza de unos cuantos datos que son verídicos con una variedad de falsedades y calumnias que cualquiera que sepa un poco de la realidad nacional puede darse cuenta de que son falsedades y, en vez de perjudicar al Gobierno de Álvaro Colom y a las demás personas a las que dedica la diatriba, les fortalece por cuanto que pone de manifiesto la falta de calidad moral de sus detractores. Es indudable que fue escrito por personas inescrupulosas con evidentes objetivos políticos y con ciertos conocimientos de inteligencia militar. Pero también estoy convencido de que, contrario a lo que se podría sospechar, el autor no fue el ex candidato presidencial del partido Patriota, general retirado Otto Pérez Molina, y es muy probable que no tuvo nada que ver en ello.
Mi sincera opinión es que el Gobierno de la República y todas las personas que han sido mencionadas en él no deben preocuparse por su circulación, ni deben concederle la más mínima importancia. Por eso es que no he tenido inconveniente en reproducirlo y comentarlo para poner en conocimiento de mis lectores la falta de calidad moral e intelectual de estoa cobardes complotistas anónimos.

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