MISCELÁNEA

* Adiós a Hillary Clinton
En la casa de su amiga y partidaria la senadora demócrata Dianne Feinstein, en Washington, D.C., la senadora por Nueva York Hillary Rodham Clinton se reunió ayer en privado, durante una hora, a partir de las 9 de la noche, con el senador por Illinois Barack Hussein Obama, triunfador en las elecciones primarias del partido Demócrata que terminaron hace tres días.
Se ignora cuál fue el motivo de la reunión clasificada como top secret (“alto secreto”), pero algunos analistas han especulado que el principal objetivo pudo haber sido planificar las medidas que se deben tomar para fortalecer la unidad en el partido Demócrata y hay quienes afirman que también para ver si podían llegar a un acuerdo para que ella sea la candidata a la Vicepresidencia en las elecciones que se celebrarán el próximo 4 de noviembre. Pero, francamente, yo lo dudo mucho.
No creo que el brillante abogado afroamericano nacido en Hawwaii, graduado en Derecho en la Universidad de Harvard y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Chicago y autor de varios libros sobre esa materia, que demostró que es un formidable candidato, podría ser tan ingenuo de desear que ella sea su Vicepresidenta, sin sopesar cuidadosamente los “pros” y los “contras”.
Uno los “pros” podría ser que Hillary es, indiscutiblemente, una mujer excepcionalmente brillante y con mucha experiencia política, graduada con honores del exclusivo Wellesley College y después también con honores de la facultad de Derecho de la Universidad Yale, quien pronto llegó a significarse como una de las más detacadas abogadas de los Estados Unidos; y, sobre todo, que en las elecciones primarias obtuvo cerca de 18 millones de votos de estadounidenses demócratas, la mayoría de raza blanca, de cierta edad y de un cómodo nivel económico y social, así como de la mayor parte de la población latina. Entre los cuales muchos preferirán votar por el senador Republicano John McCain con tal de no votar por un hombre de raza negra, pero sí votarían por ella si fuese candidata vicepresidencial en un “binomio ideal” o dream team (“pareja de ensueño”) integrada por Obama y por ella. Pero no creo que exista esta posibilidad.
Entre los muchos “contras” podrían estar esos mismos “pros” y, además, que es probable que sería muy desagradable para Obama tener que soportar durante su permanencia en la Casa Blanca la constante presencia del ex presidente William Clinton al lado de su Vicepresidenta.
Además, rehuso creer que esta mujer que primero fue “primera dama” del estado de Arkansas, mientras su esposo fue el Gobernador, y después fue “primera dama” de los Estados Unidos de 1993 al 2001 cuando su esposo fue el presidente, vaya a ser, finalmente, la compañera de fórmula del candidato presidencial del partido Demócrata Barack Obama en la próxima campaña por la presidencia.
Sospecho que, por el contrario, la visita de Obama obedeció precisamente a aprovechar la oportunidad para exponerle las razones por las cuales ella no será la candidata Demócrata a la Vicepresidencia.

Barack Obama visitó ayer en privado a Hillary Clinton, en casa de la senadora Feinstein en Washington, D.C., pero se ignora si le propuso la candidatura vicepresidencial y cuál fue el resultado.
Por otra parte, el miércoles pasado la señora Clinton había expresado por teléfono a unas personas amigas del partido Demócrata de Nueva York que si como consecuencia de las elecciones primarias no era la candidata presidencial del partido Demócrata, estaría abierta a la posibilidad de ser candidata a la Vicepresidencia; pero cuando pronunció su discurso de cierre de su campaña en Nueva York no reconoció el triunfo de Obama y dijo que tenía que pensar muy bien cualquier posibilidad futura; sin embargo, ayer declaró que no está haciendo una campaña para ser candidata vicepresidencial, quizás porque ya tenía conocimiento de que Obama no la escogerá para ser su compañera en la papeleta. Y anunció que hoy decidirá lo que piensa hacer, lo cual es esperado con ansiedad por buena parte del pueblo estadounidense que le tiene respeto y simpatías.
Asñi mismo ha trascendido que la señora Clinton no le cae muy bien que digamos a la esposa del senador, Michelle Obama, otra abogada brillante, pero graduada en la Universidad de Harvard, igual que su marido. Y se cree que ella es sumamente influyente en las decisiones de su marido y una de las personas que se oponen más firmemente a que la senadora por Nueva York puede ser la candidata a la Vicepresidencia.
En todo caso, mañana se sabrá oficialmente cuál será la decisión de Hillary Clinton sobre el papel que jugará de ahora en adelante para contribuir a que salga de la Casa Blanca un miembro del partido Republicano y tome ese lugar el candidato Demócrata.

El senador Barack Obama acompañado de su esposa, Michelle, una negra aún guapa a quien Hillary Clinton no le es simpática.
Dudo que Obama vaya a correr el riesgo de no escuchar las objeciones que sin duda ya le ha planteado su esposa Michelle, de quien se dice que sigue estando muy enamorado. Y, como se sabe, a veces la esposa de un gobernante puede ser muy influyente en las decisiones que toma su esposo. Si no que lo diga el presidente Álvaro Colom Caballeros, sobre quien es innegable que ejerce mucha influencia su esposa, la señora Sandra Torres Casanova de Colom, quien por ese motivo ya está siendo llamada “Reina Sandra”.
*¡Poca vergüenza o “poca madre”!

El Dr. Eduardo Meyer Maldonado debe despedirse para siempre de su carrera política y del prestigio del cual ha gozado hasta ahora.
Lamento tener que decir que me ha causaado un gran asombro y mucha decepción el comportamiento de mi viejo amigo el Dr. Eduardo Meyer Maldonado, ex Rector de la Universidad San Carlos de Guatemala (USAC) y ex Ministro de Educación durante el régimen demócrata-cristiano que presidió el licenciado Marco Vinicio Cerezo Arévalo, porque no le creí capaz de hacer lo que se dice que ha hecho como Presidente del Organismo Legislativo y del Congreso de la República. Aunque se empeñe en negarlo, estoy convencido de que él sí tuvo que haber sabido que su pariente y secretario particular, Byron Rodolfo Sánchez Corzo, quien según dicen algunos diputados fue destituído el 15 del mes pasado, o según dice Meyer renunció del cargo, pero de todas maneras está sindicado de haber cometido “malos manejos” de la Caja Chica que se suman a una larga colección de cargos similares y hace dos o tres días “se puso las de Villadiego” y huyó del país sin hacer mucho ruido, pero antes de dejar el cargo llamó por teléfono al director financiero del Parlamento, José Conde, para decirle que “por instrucciones del presidente Meyer debía depositar Q82 millones en la compañía de inversiones Mercado de Futuros, S.A.”, una empresa de Bolsa de Valores creada hace más de 6 años, la cual ha informado que no es ésta la primera vez que ha tenido una inversión como esa del Congreso de la República, lo cual equivale a decir que también hicieron eso mismo algunos presidentes de las juntas directivas anteriores. Sería bueno investigar si Meyer en realidad lo hizo, y si lo hizo también el ex presidente Rubén Darío Morales y si lo hicieron sus antecesores. Porque si lo hicieron habrá que pedirles cuentas porque fue algo a todas luces ilegal y supongo que debe ser penado por la ley.
El gerente general de esa empresa afirma: “Siempre hemos cumplido con pagar los rendimientos a nuestros 250 clientes en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica”. Y agrega que el Congreso de la República es “sólo un cliente más al cual ya le manejaron el año pasado una inversión de aproximadamente Q15 millones, cantidad por la cual pagaron una tasa de interés de entre 8.75% y 9%”. Dice también que a inicios del año actual acordaron invertir Q.82 millones con una tasa fija del 9.5%. Pero dice también que la negociación no la efectuaron con el presidente de la Junta Directiva del Congreso, sino que fue por medio del Departamento Financiero de ese Organismo del Estado. ¿Sin la previa aprobación del presidente de la Junta Directiva iban a atreverse a invertir una suma tan grande? ¡Lo dudo mucho!
Pretendiendo descargar responsabilidades, agrega Girón que esa empresa fue creada en el 2003 y se dedica a invertir el dinero de sus clientes en el mercado de valores en el área de commodities (materias primas) en el extranjero, por lo que cuentan con los registros para operar en los Estados Unidos. Informa que actualmente la cartera de inversiones que poseen oscila entre US$70 y US$ 80 millones, equivalentes a más de Q600 millones, por lo que el Congreso es un cliente importante, pero no el más importante.
Es evidente que este señor olvida que el Banco del Café (BANCAFE) fue suspendido de sus operaciones por resolución de la Junta Monetaria por haber dado exceso de financiamiento a la off-shore BANCAFE Internarional Bank la cual a su vez invirtió US$150 millones en la empresa Refco de los Estados Unidos, que quebró. Y se olvida de las numerosas empresas guatemaltecas de inversiones en bolsas de valores que daban intereses privilegiados a sus inversonistas, pero un día quebraron y los clientes perdieron su inversión. ¿Qué habría pasado con esos Q82 millones del Estado -vale decir del pueblo de Guatemala- si la empresa Mercado de Futuros, S.A. hubiese invertido ese dinero en empresas extranjeras que hubiesen quebrado? ¿Quién iba a hacerse responsable de reembolsar al Estado esos 82 millones de quetzales? Por otra parte y por principio, es ilegal que el Organismo Legislativo y Congreso de la República juegue en la bolsa de valores con dinero del Estado, como si el pisto fuese propio o el Congreso fuese una entidad privada. ¡Con eso basta y sobra para condenar la operación y a sus autores!
Aunque esa empresa trata en vano de deslindar al Dr. Meyer de la responsabilidad de la transacción, la valiente diputada Roxana Baldetti, jefa de la bancada del partido Patriota (PP), declaró que “es difícil creer que Meyer no conocía esa transacción” y -fregada como ha demostrado que es- mostró una fotocopia de una carta de esa empresa dirigida a Meyer informándole sobre la inversión de los Q82 millones; el diputado Mario Taracena Díaz-Sol, jefe de la bancada del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) dijo que “la junta directiva no sabe nada porque Meyer hace las cosas a sus espaldas”; y el diputado Noé Orellana, miembro del partido Gran Alianza Nacional (GANA), declaró que “Lo más conveniente para este Organismo es que Meyer abandone el cargo”.
Todo este rififí comenzó cuando el diputado Taracena solicitó que se le diese una lista de los asesores en la nómina 029 con los respectivos salarios que devengan, y el Dr. Meyer se encaprichó en negarle lo que pedía. ¿No les dije que Taracena es como las hojas del chichicaste, que por donde pasan queman? ¿No les previne que iba a causar problemas cuando el presidente Colom le nombró jefe de la bancada de su partido?
Por otra parte, hay que decir que el presidente Colom tiene mal ojo para escoger a los presidentes del Congreso, porque primero puso durante el período del anodino gobierno pasado al Dr. Rolando Morales, quien terminó difamándole y vituperándole públicamente y creo que lo demandó ante un juzgado, y ahora escogió al Dr. Eduardo Meyer Maldonado, quien, si no estoy equivocado, es también secretario general del partido UNE en el gobierno. ¿Y todavía así hablan de aumentar impuestos? ¡No jodan! Por algo parecido han caído gobiernos en países civilizados donde se respeta el Estado de Derecho. Y me atrevo a decir que en los tiempos pasados (afortunadamente), en Guatemala hasta se habría producido un cuartelazo y las estaciones de radio habrían sido encadenadas para difundir música de marimba mientras los autores del golpe se las arreglaban para informar por qué lo habían hecho. Pero por fortuna eso ya quedó atrás, en el pasado, ya no sucederá más. Por más que la Junta Directiva del Congreso de la República “invierta” en la Bolsa de Valores Q82 millones que pertenecen al Estado, vale decir al pueblo de Guatemala.
Es una pena que el Dr. Meyer se vea envuelto en este escándalo como éste, pero si tiene un poco de vergüenza en la cara y la calidad moral que siempre se le ha atribuido, de inmediato debe presentar su renuncia al cargo y someterse a una severa investigación, y después la cual, si sale limpio, podrá volver a caminar con la frente en alto. Pero si no, tendrá que pagar las consecuencias.
Como principié diciéndoles, ¡qué poca vergüenza! O como suelen decir los mexicanos en casos como éste, ¡qué poca madre!

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