MISCELÁNEA 23/02/09

1) Nada quita el sueño a los ignorantes
En la página 6 del matutino Siglo Veintiuno de hoy hay una pequeña nota enmarcada, en la parte baja, que voy a reproducir textualmente para demostrar, una vez más, por qué estamos como estamos. Es evidente que este funcionario corresponde a la improvisación e incompetencia que caracteriza al actual Gobierno de Álvaro Colom. ¡Nada les quita el sueño! ¡Nada les importa! ¡Todo les viene flojo! ¡Todo se les resbala! Basta verle la planta para que cualquiera se percate de la clase de persona que es.
Reproduzco esta nota con los mismos errores, tal como está publicada tanto en la edición impresa como en la cibernética. Dice el autor que la Orden del Quetzal es la más alta distinción ?que entrega al país?, pero no es «al país», sino el país, y no la «entrega», sino la confiere y la impone. Por lo demás, esta opinión del secretario de propaganda del Gobierno de Álvaro Colom pone en evidencia, por enésima vez, la ignorancia y mediocridad de algunos de sus funcionarios. ¿Qué puede saber este individuo de protocolo y de reciprocidad diplomática? ¿Qué podría causarle que se le quite el sueño? ¿Que le quiten la chamba por ignorante e incapaz? ¿Por hablar más de la cuenta? Lo único que sospecho que le podría quitar el seño es que ya no le dejen hacer el derroche de dinero para hacer tanta propaganda inútil por televisión y radio para tratar en vano de hacerle buena imagen a este supuesto «régimen de unidad y de solidaridad», por lo cual supongo que alguien está cobrando jugosas comisiones.
En esa nota se publica una pequeña foto del susodicho, pero me veo precisado a sustituirla por esta otra fotografía que fue publicada con anterioridad en Prensa Libre en la cual, para su fortuna, salió menos mal que en la de la citada nota de Siglo Veiuntiuno. Así que con el cambio salió ganando ese peludo. Pero sólo hay que verle la cara para darse cuenta de la clase de persona que es.

IMPORTANCIA. Ronaldo Robles. Minimizó el hecho de que (sic) Castro recibió a Chávez.

Recepción de Chávez en Cuba no ?les quita el sueño?
Rodrigo Pérez. Siglo 21*
rperez@sigloxxi.com
El secretario de Comunicación, Ronaldo Robles, defendió el hecho de que durante su visita a Cuba el ex gobernante Fidel Castro no haya recibido al presidente Álvaro Colom, después de que el sábado pasado Hugo Chávez, presidente de Venezuela pudo entrevistarse con Fidel 2 veces en menos de 24 horas.
Al ser consultado Robles si no lo consideraba un desaire, el funcionario dijo: ?No nos quita el sueño. Le quita más el sueño a algunas personas, columnistas y medios de comunicación, evidentemente. La visita a Cuba no era para entrevistarse exclusivamente con el ex presidente Castro. No creemos que valga la pena seguir perdiendo el tiempo en ese tipo de discusiones tan superficiales?, dijo Robles, al concluir un acto religioso en la iglesia evangélica Fraternidad Cristiana y a donde llegó acompañando el (sic) presidente Álvaro Colom, quien evadió hablar con la prensa.
Colom no pudo dar personalmente la Orden del Quetzal en el grado de Gran Collar, la más alta distinción que entrega (sic) al (sic) país, al ex presidente Castro durante su visita oficial de dos días a la isla. El gobernante guatemalteco dijo la semana pasada que el mayor de los Castro no lo pudo recibir por recomendación médica.? (Fin de la nota)

Sin embargo, también hay opiniones valiosas
2) VOX SIGNATA
UN ALTO HONOR Y RECONOCIMIENTO
Gabriel Orellana
gorellana@sigloxxi.com

>Me parece, además de
un incumplimiento de
deberes, una falta de
respeto para con
nuestras instituciones.

Desde el punto de vista formal, el otorgamiento de la Orden del Quetzal es un acto colegiado y complejo que ?en teoría? excluye la decisión personal y unilateral del Presidente. Tal es lo que se de-sprende del artículo 4º del Decreto 84-73 del Congreso de la República: ?El derecho de conceder esta condecoración? corresponde al Presidente de la República, a propuesta del Consejo de la Orden? (conformado por todos los Ministros de Estado, vale aclarar).
Impone la Orden del Quetzal el Presidente ?por sí o por medio de delegación que recaerá en los representantes diplomáticos de la República, excepción hecha del caso en que el Presidente nombre una comisión especial para este objeto?, agrega la norma recién citada.
La Orden del Quetzal no es un símbolo fatuo ni baladí. Es algo que la Representación Nacional, congregada en el Congreso de la República, calificada expresamente como un ?símbolo de alto honor y reconocimiento?; y por tal motivo, le corresponde al Presidente la ineludible función de defender su honor en cuanto que es el Comandante General del Ejército, ?con todas las funciones y atribuciones respectivas?.
Haberle otorgado (que no impuesto) la Orden del Quetzal al doctor Fidel Castro Ruz ?a la gruesa aventura?: es decir, sin haber concertado previa cita con el homenajeado (habiéndolo podido hacer) y sin haber obtenido su previa aceptación de tal presea (habiéndolo podido hacer) me parece, además de un incumplimiento de deberes, una falta de respeto para con nuestras instituciones. En síntesis: un mal ejemplo para nuestras jóvenes generaciones. (Fin de la columna del doctor en Derecho Gabriel Orellana)

Comento: ¡Qué diferencia entre las opiniones de un mequetrefe ignorante y la de un reconocido abogado internacionalista que desempeñó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores.

3) Otro más: el columnista Luis Enrique Pérez publica hoy el siguiente artículo:

FIDEL CASTRO NO ACEPTÓ EL SOBORNO?
Luis Enrique Pérez
lepereze@sigloxxi.com

El presidente Colom
pretendió intercambiar
una condecoración por
una conversación.

Quizá Fidel Castro creyó
que el presidente Colom
no era digno de condecorarlo.

El terrorista internacional Fidel Castro no aceptó que el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, personalmente lo condecorara con la Orden del Quetzal. La orden fue entregada a su hermano Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado de Cuba. Ignórase que la orden haya sido finalmente entregada a Fidel Castro; o haya sido guardada en un viejo baúl revolucionario; o que, por petición cuasi póstuma del mismo Fidel Castro, el Comité Central del Partido Comunista la haya arrojado en algún rincón de una ruinosa buhardilla palaciega.
El presidente Colom pretendía, con la condecoración, sobornar a Fidel Castro, para que le permitiera conversar con él. Era una ansiada conversación porque ella sería un recurso publicitario para adquirir algún valor político internacional, que compensara la creciente pérdida de valor político nacional. Empero, Fidel Castro no aceptó el soborno. Quizá no lo aceptó porque, aunque estuviera dispuesto a ser aprovechado publicitariamente, el presidente Colom no era digno de condecorarlo, sino indigno, tan indigno, que la misma Orden del Quetzal, insultada por esa indignidad, renunciaba a condecorar y optaba por ofender.
Torpes recursos angustiosos del presidente Colom para sobornar a Fidel Castro fueron dos declaraciones. En la primera declaración, el presidente Colom condenó el embargo económico que Estados Unidos de América le impuso a Cuba. ¿Qué valor podía conferirle Fidel Castro a semejante condena? Fue una condena en la que se consumó una exótica síntesis de arrogancia y ridiculez. En la segunda declaración, el presidente Colom se disculpó porque el territorio de Guatemala fue cedido para preparar un Ejército que intentaba derrocar a Fidel Castro. ¿Qué valor podía conferirle Fidel Castro a semejante disculpa? No era la disculpa de quienes cedieron el territorio. Fue, pues, una disculpa abusiva. Tampoco fue una disculpa que hubiera sido solicitada. Fue, pues, una disculpa impertinente.
Después de que Fidel Castro le delegó la Presidencia de los Consejos de Estado a su hermano Raúl Castro, en julio del año 2006, o después de que renunció, en febrero del año 2008, gobernantes de otros países que han visitado Cuba, y que no han pretendido sobornarlo con alguna condecoración, han podido conversar con él. Ellos son José Eduardo dos Santos, presidente de Angola; Cristina Fernández, presidenta de Argentina; Evo Morales, presidente de Bolivia; Luiz Inácio da Silva, presidente de Brasil; Michelle Bachelet, presidenta de Chile; Hu Jintao, presidente de China; Daniel Ortega, presidente de Nicaragua; Martín Torrijos, presidente de Panamá (quien conversó con él telefónicamente); Tabaré Vásquez Rosas, presidente de Uruguay, y Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Rafael Correa, presidente de Ecuador, que también visitó Cuba, no conversó con Fidel Castro; pero no pretendió sobornarlo con una condecoración. Sólo el presidente Colom ha tenido esa pretensión, que ha sido una fracasada y vergonzosa pretensión, propicia para la burla universal.
Post scriptum. El presidente Colom ha cometido el crimen de exponer la Orden del Quetzal a una absurda humillación.» (Fin de la columna del doctor en Filosofía Luis Enrique Pérez)

4) Buena idea, pero impracticable
En elEditorial de elPeriódico de hoy se plantea una buena idea, que procedería en una auténtica democracia, pero es impracticable en nuestro país porque en el Congreso nunca llegarían a sumar el número de diputados necesario para interpelarlo ni, mucho menos, para darle un voto de falta de confianza, aunque se lo merece de sobra:

Interpelación del Canciller

Por: elEditorial

«La condecoración de Fidel Castro, con la más alta distinción del Estado de Guatemala (la Orden del Quetzal en el grado de Gran Collar), sin que la recibiera personalmente de manos del presidente Álvaro Colom, así como el mea culpa de este en relación a la frustrada invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón), en abril de 1961, han levantado una opinión negativa en contra del régimen de Colom, especialmente contra el ministro de Relaciones Exteriores, Haroldo Rodas, quien es el Canciller de la Orden del Quetzal y el responsable de la diplomacia guatemalteca.
El tratamiento humillante que se dio en Cuba a Colom, quien es el Jefe de Estado y representa la unidad de la nación, así como las controversiales declaraciones de este durante la visita de marras, deben ser analizados a profundidad en el seno del Congreso, a través de la interpelación del Ministro de Relaciones Exteriores.
En todo caso, ya se ha planteado la posible invalidez del acuerdo por medio del cual se confirió la condecoración al dictador cubano, bajo el argumento de que es incompatible con la Constitución. Por cierto, ha causado extrañeza que el Gobierno no haya ordenado la publicación de dicho acuerdo en el Diario Oficial, como lo ordena el Artículo 1 del Decreto 1816 del Congreso, y que la Cancillería y la Secretaría General de la Presidencia se resistan a hacerlo público.
De conformidad con nuestra Constitución, la interpelación es la citación a los ministros de gobierno a concurrir al Congreso, para dar cuenta de su gestión o de un asunto determinado. Mediante la interpelación se pretende interrogar al Gobierno sobre alguna cuestión que suscite el interés del Congreso. En general, la interpelación se reserva para los temas más importantes.
La interpelación podrá derivar en el planteamiento de un voto de falta de confianza por parte de, al menos, 4 diputados. Esta censura deberá ser aprobada por la mayoría absoluta de los diputados al Congreso, es decir con el voto favorable de, por lo menos, 80 congresistas. Si se emitiere el voto de falta de confianza el respectivo ministro quedará separado del cargo, salvo el caso que el Presidente de la República se oponga. Bajo esta hipótesis, el ministro interpelado podrá recurrir al Congreso y este deberá ratificar la censura con el voto favorable de las dos terceras partes de los diputados, o sea con el voto de 105 congresistas.
La ocurrencia, la improvisación y las emociones no deben regir en la diplomacia, por lo que es un buen momento para poner las cosas en perspectiva y sentar un precedente histórico.» (Fin de elEditorial)

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