MISCELÁNEA 11/02/09

1) Identificación ideológica
El licenciado José Raúl González Merlo, hijo de mi recordado viejo amigo y compañero en sexto grado de primaria, el desaparecido fotógrafo, periodista y diplomático Raúl González Garza (qepd), publicó ayer en el matutino Prensa Libre, en su habitual espacio denominado Homo Economicus, un excelente artículo que me voy a permitir reproducir:

¿Tuyos o nuestros?
José Raúl González Merlo
?A raíz del 30 aniversario del asesinato de Alberto Fuentes Mohr, el Gobierno ha desplegado una multimillonaria campaña de propaganda política destinada a recordar la memoria de ?nuestros mártires?. La intensa campaña de radio, TV y prensa resalta que la desaparición física de dichas personas impidió un mejor desarrollo de nuestro país. Claramente, el asesinato es un mecanismo inaceptable para resolver las diferencias. Como también es inaceptable el uso de fondos públicos para avanzar una agenda ideológica.
Desde el momento que Álvaro Colom asumió la Presidencia de la República, la Constitución le manda a ser el representante de la unidad nacional. Sin embargo, esa ha sido una tarea imposible de cumplir. Su derroche propagandístico ha tenido especial cuidado en resaltar figuras con la mayor carga ideológica posible. Así ocurrió el 20 de octubre pasado, cuando se reconocieron los aportes de Juan José Arévalo, pero deliberadamente se omitió el de otras figuras, quizás ideológicamente menos ?alineadas?, como la del ciudadano Jorge Toriello o Francisco Javier Arana. En vez de ellos se colocó el rostro de Oliverio García y se le dio una condecoración póstuma?
El asesinato de Alberto Fuentes Mohr, padre del actual ministro de Finanzas, o de Manuel Colom Argueta (también pariente del presidente) no pueden tener justificación alguna. Ambos fueron relevantes figuras de la ?izquierda? asesinadas en esos tiempos. Sin embargo, no fueron las únicas personas que murieron por su protagonismo nacional. Isidoro Zarco, Luis Canella y Alberto Habie, por ejemplo, fueron empresarios cuyo trabajo produjo beneficios y bienestar material para millones de guatemaltecos. Su aporte pudo haber sido inclusive superior al de Mohr o Colom. Sin embargo, es poco probable que el Gobierno los califique como ?nuestros mártires?. Como también es poco probable que su aporte sea reconocido por el actual gobierno; mucho menos que sus asesinatos sean también condenados con la misma energía. ¿Por qué? Porque sus asesinatos no se atribuyen a las ?fuerzas de seguridad?, sino a la guerrilla e importantes y prominentes figuras de la URNG que ocupan relevantes cargos en el ?gobierno de Álvaro Colom?.
Así que, desafortunadamente, el presidente ha elegido la ruta de la propaganda política en su reivindicación ideológica en vez de la ruta de la unidad nacional. Una versión más balanceada de nuestro pasado hubiera logrado tener un objetivo verdaderamente conciliatorio. Sin embargo, la conciliación nunca ha sido el objetivo ideológico de la guerrilla. Como ellos mismos advirtieron, su participación política es simplemente ?la guerra por otros medios?. Y en la guerra de la propaganda hoy en día cuentan con cientos de millones de quetzales de (ahí sí) ?nuestros? impuestos?. (Fin del artículo)

Comento: ¡Qué razón tiene! Pero, como dice un viejo refrán, ¿quién con una luz se pierde? Desde que el ingeniero Álvaro Colom Caballeros y su esposa, la señora Sandra Torres Casanova de Colom, se han hecho cargo de la Presidencia de la República de Guatemala es evidente la inclinación de su gobierno hacia la izquierda extrema. Para comprobarlo no hay más que revisar la lista de las personas más influyentes que les rodean y de ciertos personajes, encontraremos nombres como Orlando Blanco (la persona de más influencia en la actualidad, sin contar con que su hermana Marlene es la Directora de la Policía Nacional Civil, a pesar de que su experiencia policíaca se limitó a funciones de oficina y no operativas), Edgar Gutiérrez, Ricardo Marroquín Rosada y algunos otros. Es obvio que es de extrema izquierda la tendencia ideologica de los esposos Colom y sus cercanos colaboradores. De manera alguna se podrían justificar los cobardes asesinatos de los dirigentes socialdemócratas Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr ?ambos muy valiosos y queridos amigos míos-, pero no se debe olvidar que en esa guerra sucia también fueron asesinados por las fuerzas guerrilleras subversivas varias personas valiosas que eran identificadas con otros sectores, tales como los que menciona González Merlo.
Pero si alguna duda pudiésemos tener de esa inclinación ideológica de los esposos Colom, basta con el anuncio de que en su próximo viaje a Cuba van a condecorar con la Orden del Quetzal al dictador comunista Fidel Castro Ruz. ¡Qué poca vergüenza! Es injustificable condecorar con la Orden del Quetzal a un hombre que ha gobernado dictatorialmente la isla de Cuba y ha mantenido sin libertad al pueblo cubano durante medio siglo. ¿Y ya se olvidó que ese gobierno entrenó y armó a los guerrilleros subversivos que mantuvieron en guerra a Guatemala durante más de tres décadas y provocaron tanta destrucción y muerte? ¿No se dan cuenta de que al hacer esto les dan la razón a quienes afirman que Sandra Torres Casanova, tercera esposa del ingeniero Colom, participó en la guerrilla? Es indudable que si los esposos Colom van a otorgarle la máxima condecoración de nuestro país a Castro es porque se identifican con él, igual que el payaso dictador de Venezuela Hugo Chávez. ¡Qué vergüenza!
Eso justifica un correo electrónico que recibí esta mañana, me informan que en los primeros días de marzo del año pasado, cuando se celebró en la República Dominicana la denominada Cumbre de Río, y durante una de sus excesivamente largas y tediosas intervenciones, Hugo Chávez dijo lo siguiente: «Hace algunos años yo pasé varios meses en Guatemala y estuve en contacto con las fuerzas revolucionarias de la URNG. Allí conocí a Alvarito, quien entonces jugaba a revolucionario.» Y dirigiéndose al actual mandatario guatemalteco preguntó: «¿Es así o no Alvarito? (Colom medio se sonrió)». Y entonces Chávez insistió en su pregunta: «¿Eras o no eras revolucionario, Alvarito?». (Colom bajó la vista y medio se sonrió).
La imposición de la Orden del Quetzal a Fidel Castro no debería extrañar a nadie. Chávez es más desbocado y llama a Fidel su ?padre político?, mientras que Colom es más taimado, o como decimos en Guatemala, es más «mátalas callando». Esta vez aprovecha su viaje a La Habana para condecorar a su «padre político» en el «día de la amistad y del cariño», indudablemente con el beneplácito de su esposa. Y como la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, logró ser recibida por Fidel y entrevistarse y fotografiarse con él, cree que también podrá hacerlo, por lo que lleva la condecoracion de la Orden del Quetzal. El correo electrónico que recibí termina diciendo: «Creo que con algún colega periodista que esté en alguno de los canales locales se podría conseguir una copia del video de esa Cumbre de Río».

2) Sobre el Comisionado Castresana
A continuación, reproduzco el interesante artículo titulado La espiral del silencio que publicó ayer el señor Pedro Trujillo en la sección de Opinión de Prensa Libre y en su periódica sección titulada Mirador
La espiral del silencio
Pedro Trujillo
La Cicig presentó la semana pasada un expediente de cargo contra el ex fiscal Matus. De los cuatro delitos que le imputaban, únicamente se estimaron dos de ellos y, por orden del juez, quedó libre bajo fianza.
A partir de ahí se desataron voces de protesta contra el juzgador que determinó la libertad y contra la fiscalía que consideró parcialmente los delitos. Grupos defensores de derechos humanos hicieron declaraciones conjuntas sobre la corrupción de la justicia y la burla que suponía que no se hubiese considerado el caso tal cual fue presentado. Columnistas, expertos y otros colectivos se sumaron al grito uniforme por idénticas razones y condenaron al juez, a los fiscales y al sistema. Alguno, excepcionalmente, consideró que la Cicig podría haberse adelantado o exhibido insuficientes pruebas. ¿Qué buscamos: legalidad plena y certeza jurídica o linchamiento emocional por cansancio?
Comparto que la justicia nacional funciona mal. Es más, confirmo que no funciona y que hay un enorme grado de corrupción en ella, pero no se puede investigar los poderes paralelos bajo presión. Antes de que el señor Matus, a quien no conozco ni sé si es culpable, se presentara en tribunales, ya estaba condenado y sentenciado. Esos grupos de presión, tan paralelos como los que quieren eliminar, habían decidido que las pruebas era buenas y suficientes, sin ser jueces y sin haberlas analizado, ¿o debemos suponer que sí?
Reflexionemos sobre la teoría de la espiral del silencio (Noelle-Neumann), donde la masa prefiere escudarse en la opinión mayoritaria, aunque sea errónea, antes que ser rechazada o cuestionada por oponerse. ¿Por qué otorgarle más crédito a unas organizaciones ?con sus intereses? que al dictamen del juez ?corrupto?? La justicia está muy mal, ya lo reconocí, pero conozco jueces éticos, intachables, insobornables y excelentes profesionales, por lo que no hay valor absoluto que pueda defenderse.
Lo que estamos viendo ?y me salgo de la espiral? son grupos de interés paralelos al Estado, que ostenta un alto grado de poder difuso y quieren imponer su voluntad por encima de todo. ¿Esa es la justicia que pretenden, es decir, tener siempre la razón, la tengan o no? Creo que estamos juzgando a martillazos y empleando el mismo método que queremos erradicar. Parece que la justicia se admite como buena y efectiva en tanto obedezca a los dictámenes previos del grupillo que genera opinión pública, porque es a quienes se les consultan como expertos en la temática. El resto, asiente con la cabeza por razones variadas y difusas, todas ellas incluidas en la teoría citada.
No pretendo defender al ex fiscal ni al juez, ni a nadie. Ni hacer una crítica al trabajo de la Cicig que seguro es respetable; sin embargo, estamos asistiendo a un recalentamiento del ambiente que a nada bueno puede llevar. Los procesos deben observarse o corregirse utilizando la razón y no la emoción; de lo contrario, mañana otro grupo de presión nos hará lo mismo y seremos nosotros los perjudicados. ¿Acaso hay poderes paralelos buenos y malos?
De todos los críticos, ¿quienes han tenido en sus manos las pruebas que dan por buenas y válidas?. ¿Queremos un estado de Derecho, o hacer el ?estado de Derecho? que queremos? La presión, venga de donde venga, no es aconsejable, y los defensores de causas nobles no siempre son nobles ni tienen causa. Cambio, si, pero con certeza de no ir al otro lado del péndulo, no se puede cambiar una tiranía por otra. Seriedad, paciencia y razón, que nos jugamos el futuro?.

Comento: Estoy totalmente de acuerdo con el contenido de este interesante artículo. Y agrego lo siguiente: comprendo que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) obedece a una SOLICITUD del deplorable y corrupto gobierno anterior, presidido por Óscar Berger Perdomo y Eduardo Stein Barillas, en vista de reconocer su incapacidad para combatir la corrupción e impedir impunidad, por lo que el jurista español Carlos Castresana Fernández se encuentra en Guatemala, al frente de la CICIG porque la ONU y ese gobierno firmaron un acuerdo, y posteriormente lo ratificó el Congreso de la República. En consecuencia, hay que cumplir nuestra parte del convenio. Y para ello todos debemos hacer lo que corresponda para contribuir a que obtenga el resultado apetecido: combatir la corrupción en el gobierno e impedir la impunidad. De lo contrario, más valdría que se denuncie el convenio y se le pida al comisionado Castresana que se retire. Por consiguiente, hay que apoyarle. Deseo que logre su propósito, pero considero que no se puede aceptar que él se crea un juez implacable e inapelable y que, sin cumplir con el debido proceso legal como lo estipula la Constitución de la República para poder condenar a la cárcel a una persona, y no que sea suficiente que él diga que una persona es culpable de un delito para que, sin haber sido oído y vencido en un juicio, esa persona sea declarada culpable y metida en la cárcel mientras se averigüa si es culpable o inocente. Por otra parte, es necesario que el señor Castresana comprenda que no tiene derecho a comportarse de manera tan arrogante y autoritaria, como si creyese que es un procónsul. Que no actúe como un hombre presumido, arrogante y odioso. Como el haber llegado ayer al Palacio Legislativo para dar instrucciones a los diputados, pavoneándose como si fuese un monarca. Finalmente, para responder a quienes afirman que su presencia y comportamiento no implica una violación a la soberanía nacional y alegan que también los narcotraficantes y la delincuencia internacional han violado antes la soberanía nacional, les respondo que la diferencia está en que la delincuencia lo hace contra la ley, mientras que el comisionado Castresana lo hace porque nosotros mismos les hemos pedido hacerlo. ¡Lo cual creo que debería darnos vergüenza!

3) Los botones de los sacos
Algunos de los conductores y presentadores de los programas noticiosos de televisión (no todos) salen con los tres botones del saco abotonados, y creo que alguien debería informarles que se deben abotonar únicamente los dos botones de arriba.

4) Presión del gobierno contra la libertad de expresión
El gobierno de Álvaro Colom Caballeros está empleando la amenaza de retirar las pautas de su abundante propaganda como presión contra los medios de comunicación en los que se les critica. Por ejemplo, el columnista de Prensa Libre Alfred Kaltschmitt y sus hijos, propietarios de Radio Infinita, sacaron del aire al licenciado Giovanni Fratti y su compañera Carla Caballeros, quienes eran conductores del escuchado programa Tiro Libre, aduciendo que están en mala situación económica y por sus constantes críticas al gobierno podrían perder las pautas de publicidad del gobierno. ¿No es eso, acaso, contra la libertad de expresión?

5) Prohibido engordar
Como es bien sabido, las cámaras de televisión hacen que las personas se vean más gordas y las bonitas señoras y señoritas que trabajan para Guatevisión, como la bonita y excelente presentadora Evelyn Amado, a cargo de un programa sumamente interesante, deberían cuidarse de no comer mucho para no engordar, porque las cámaras las hacen verse aún más gordas de lo que en realidad son.
Y aprovechando que menciono a Guatevisión, es lamentable que la mayor parte de su programación no sea guatemalteca, sino extranjera y que entre sus programas tengan ese que se llama Paparazzi, originado en Miami a cargo de unos cubanos que se dedican a contar chismes de la vida privada de los artistas. Y el más desagradable y odioso de todos ellos es un amanerado insoportable que encabeza el elenco. Otro programa insoportable es el del descarado bisexual peruano Jaime Bailey que dice solamente una ensarta de estupideces.

6) Televisión ¿»guatemalteca»?
La televisión «guatemalteca»(?) de guatemalteca tiene muy poco. Es más bien televisión mexicana porque por una parte los canales 3, 7, 11 y 13, propiedad del magnate mexicano Ángel Remigio González, la mayor parte de su programación es grabada en Televisa de México; por otra parte, también es mexicana la programación del recién abierto canal Azteca, que repite la programación del canal TV Azteca, de México, como el insoportable programa Ventaneando de la también insoportable periodista Patty Chapoy y sus compañeros, que consiste en una larga variedad de chismes sobre la vida privada de los artistas populares; y el canal Guatevisión, propiedad del diario Prensa Libre, repite la programación de Univisión de Miami y Los Ángeles. ¡Qué televisión «guatemalteca» ni que ocho cuartos!

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