Sensatas publicaciones en elPeriódico de hoy

1) Glosa de elEditorial
En contraste con algunas opiniones anteriores que ha publicado el matutino elPeriódico en el transcurso de los últimos días, sobre la tan discutida decisión del Presidente Constitucional de la República de otorgar la máxima condecoración de nuestro país, el Gran Collar de la Orden del Quetzal, al despótico ex presidente comunista de Cuba, el tiránico dictador Fidel Castro Ruz, quien ha gobernado a los cubanos durante medio siglo, me complace comprobar que hay sensatez en el Editorial de hoy de ese mismo medio de comunicación, aunque debo decir que al final cae en una exageración, o en un error, al afirmar que «habría sido recomendable que, previo a condecorar a Castro, el presidente Colom solicitara una opinión consultiva a la Corte de Constitucionalidad?. Lo cual, en mi opinión, es una exageración porque la CC no tiene potestad para meterse en todo. En todo caso creo que habría sido conveniente consultar al Consejo de la Orden o por lo menos a la Cancillería. Pero tal parece que la opinión del Canciller no merece respeto al mandatario. Lo cual aparenta ser el caso, a juzgar por el año que lleva a cargo del ministerio de Relaciones Exteriores el licenciado Haroldo Rodas, ha demostrado que como ingeniero fue un buen director de la SIECA, pero es un fracaso como Ministro de Relaciones Exteriores porque no es abogado, no sabe nada de diplomacia, ni de Derecho Internacional.
El Decreto del Congreso de la República No. 84-73, publicado en el Diario de Centro América el 8 de noviembre de 1973, establece en su artículo 5o. lo siguiente: ?El Presidente de la República es de derecho el Jefe Supremo de la Orden y el Ministro de Relaciones Exteriores el Canciller de la misma, en tal concepto les corresponde los grados de Gran Collar y Gran Cruz, respectivamente, en forma vitalicia?. Por consiguiente, el Presidente de la República hace uso de su derecho constitucional cuando decide a quien condecorar. Pero depende de su criterio el escoger a quien condecora, porque en el primer Considerando de ese mismo Decreto, dice: ?Que es un deber del Estado reconocer los méritos de quienes en el ejercicio de sus actividades hayan prestado servicios distinguidos a la Nación, ya sea en el orden interno o internacional, o hayan contribuido al fortalecimiento de la amistad, armonía y buenas relaciones entre Guatemala y otros Estados, y que es conveniente que el Jefe del Estado guatemalteco otorgue distinciones a los gobernantes y a los altos funcionarios de otras naciones que se hubieren distinguido con tal propósito o por sus méritos personales, así como a quienes hubieren prestado relevantes servicios a las artes o a las ciencias, o hayan consagrado su vida o verificado actos en favor de la humanidad?.
Hasta el más fanático marxista-leninista que tenga por lo menos dos dedos de frente y un poco de conocimiento de lo que ha venido sucediendo en Cuba a partir de 1959, tiene que saber que el tiránico dictador Fidel Castro Ruz no encaja, en lo más mínimo, en esta descripción, y en vez de fortalecer «la amistad y armonía y buenas relaciones» entre Guatemala y su país, propició la guerra de guerrillas subversivas que intentaron adueñarse de Guatemala para imponer un sistema comunista satélite del suyo. Pero permítanme glosar elEditorial.
Condecoración a Fidel Castro
Por: elEditorial
?A raíz de la decisión del presidente Álvaro Colom de otorgar a Fidel Castro, dictador cubano (1959?2009), la Orden del Quetzal, en el grado de Gran Collar, se ha desatado una fuerte polémica que ha dividido y polarizado a la opinión pública. El debate ha girado principalmente en torno a si procedía otorgar la más alta condecoración del Estado de Guatemala a un dictador, es decir a un gobernante que en su país se arroga o concentra en él todos los poderes políticos y los ejerce sin limitación jurídica alguna, y que no se somete a la voluntad popular ni respeta las libertades fundamentales.?
Comento: Bien dicho. Dolorosamente, la revolución que encabezaron los hermanos Castro para derrocar a la dictadura del general Fulgencio Batista Zaldívar, defraudó al pueblo cubano que originalmente le estaba apoyando a ese movimiento armado en el que había depositado su simpatía, pero demasiado pronto se decepcionó al comprobar que se había derrocado a la dictadura de Batista para instaurar otra peor, por lo que miles de cubanos fueron fusilados sin ser juzgados por haber servido al gobierno anterior, y muchos miles más huyeron de la isla y viven en el exilio principalmente en Miami y otros lugares de los Estados Unidos y del mundo entero. Es un hecho que Castro derrocó a la dictadura de Batista para implantar otra dictadura más insoportable.
Sigue diciendo: ?Hay quienes opinan que la decisión de Colom se justifica porque no es la primera vez que la referida condecoración se otorga a un dictador. Efectivamente, el general Jorge Ubico (1931?1944) se la otorgó al dictador italiano Benito Mussolini (1922?1945) y el general Kjell Laugerud (1974?1978) se la confirió al dictador paraguayo Alfredo Stroessner (1954?1989) y al dictador chileno Augusto Pinochet (1973?1990). Por cierto, los gobiernos de Ubico y Laugerud se registran por la Historia de Guatemala como de corte militarista, autoritario y antidemocrático.? Y continúa: ?En nuestra opinión, el asunto no debe ser analizado a la luz de que como autócratas, Ubico y Laugerud condecoraron a dictadores, entonces Colom también tiene derecho a condecorar a otro dictador. La cuestión es mucho más profunda.?
Comento: Hay verdad en esto. Hay que recordar que el general Jorge Ubico fue dictador durante 14 años y era natural y lógico que admirase condecorase a Benito Mussolini, el dictador fascista de Italia cuyo régimen desarrolló mucho progreso material; el general Kjell Laugerud fue un presidente impuesto por la Institución Armada en 1974 cuando el Ejército sostenía una guerra a muerte contra la subversión guerrillera comunista patrocinada por el dictador Fidel Castro; y en Chile el general Augusto Pinochet había derrocado al gobierno socialista de Salvador Allende; y en Paraguay el dictador general Alfredo Stroessner había integrado una alianza con los regímenes de Chile y Argentina contra los comunistas, lo cual estaba haciendo también el Ejército de Guatemala. Además, ninguno de esos tres dictadores organizó, patrocinó, entrenó y armó a grupos subversivos guerrilleros para que mantuviesen a Guatemala en pie de guerra durante más de tres décadas, como lo hizo el dictador Fidel Castro.
Sigamos: ?El Estado de Guatemala, a partir de la vigencia de la actual Constitución, se inspira en principios y valores democráticos y libertarios. Asimismo, su sistema de gobierno es democrático y garante de la libertad. Por tanto, la discusión debería girar en torno a si el gobernante de un país democrático y libertario como Guatemala puede o no otorgar la máxima condecoración del Estado a un dictador. Es más, la deliberación debería hacerse extensiva al plano constitucional, porque una decisión tal debería analizarse forzosamente a la luz del espíritu y del texto de la Constitución. Bajo este supuesto, las preguntas obligadas son: ¿es constitucional otorgar la máxima condecoración del Estado a un dictador? ¿Es una resolución que viola la Constitución??
Comento: no creo que sea ?una resolución que viola la Constitución?, pero no se puede perder de vista que a estas alturas de su gobierno del ingeniero Álvaro Colom Caballeros y la señora Sandra Torres Casanova ya han puesto de manifiesto cuáles son sus inclinaciones ideológicas y sus simpatías personales por Fidel Castro y Hugo Chávez. ¿O no?
Sigamos: ?Para variar, Colom no reparó en las consecuencias jurídicas de su decisión. Lo recomendable era que, previo a condecorar a Castro, solicitara una opinión consultiva a la Corte de Constitucionalidad. La ocurrencia y el impulso se pagan.?
Comento: tiene mucha razón en cuanto a que Colom n?no reparó en las cosecuencias jurídicas de su decisión?. Tampoco reparó en las consecuencias políticas, como de costumbre. Pero ya hemos visto de sobra que el presidente Colom no suele pensar bien lo que hace ni lo que dice. Pero repito que eso de solicitar ?una opinión consultiva? a la CC es una exageración. Un presidente de la República no tiene que estar consultándole a la CC hasta a qué hora puede evacuar sus eses.
Continuemos: ?Sin perjuicio de lo anterior, la Cancillería falló en asegurar que Castro (quien ya no es Jefe de Estado) recibiera a Colom, aunque fuera para la foto, de la que sí hace alarde el ex presidente Álvaro Arzú (1996?2000). Grueso error diplomático.?
Comento: Sí señor. Está clara la afrenta o desprecio de Castro por el presidente Colom. Es obvio que le concedió ninguna importancia a su visita, a pesar de que le llevaba ?a domicilio? nuestra máxima condecoración, como si fuese uno de esos rosarios de dulce de Amatitlán, como bien dijo un ex Canciller. El embajador en Cuba debió haber investigado cuidadosamente cuál podría ser la actitud de Castro sobre el particular, e informarle confidencialmente pero con amplitud a la Cancillería para que ésta sopesara las cosas y, al darse cuenta del desaire que podría sufrir nuestro mantadario, le aconsejara abstenerse de hacer ese viaje y, con más razón, no condecorara al dictador comunista. En todo caso, si tanta era su gana de hacerlo debió comisionar para ello al embajador en Cuba, o enviar a La Habana al Canciller. Pero no debe sorprender a nadie que haya ocurrido este desplante porque la Cancillería ya ha demostrado de sobra que es como la carabina de Ambrosio, que no sirve para nada. En cualquier caso, es evidente que fue una falla imperdonable de parte del Canciller Rodas y, naturalmente, también del embajador en Cuba. Es obvio que ambos son incapaces. En cualquier país del mundo, un Canciller tendría que renunciar después de haber hecho que el presidente del país haya tenido que sufrir esa mala experiencia.
Pero no creo que pase nada de esto aquí porque está visto que la improvisación y la incapacidad van de la mano.
2) Brillante artículo de Sylvia Gereda Valenzuela
Ahora reproduzco íntegramente, y sin hacer comentarios, el artículo que publicó en su habitual columna la periodista y co directora de elPeriódico:
El papelón de Colom en Cuba
Es infame colocar el Quetzal sobre el pecho de un tirano, más aún aguantar el desplante de un dictador.
Por: Sylvia Gereda Valenzuela
«Tremendo bochorno fue a pasar el flamante presidente de Guatemala, Álvaro Colom, a Cuba. Creyó que haría el show internacional, arrastrándose ante los pies del tirano Fidel Castro al colocar sobre su pecho la Orden del Quetzal, en grado de Gran Collar.
Lo que nunca imaginó es que Fidel le haría el desplante y no recibiría personalmente la más alta distinción que entrega el Estado de Guatemala. Tremenda sorpresa se habrá llevado Colom al percatarse que, en un gesto de claro desprecio, el ex gobernante cubano haría que la condecoración fuera recibida por su hermano Raúl.
Bajo ningún punto de vista, Fidel puede aducir problemas de indisposición, si hace apenas unos días se le vio vestido de atleta y con una sonrisa a flor de piel, posando frente a las cámaras y recibiendo en persona a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet y a la argentina, Cristina Fernández de Kirchner; quienes en su romanticismo trasnochado por el comunismo cubano, también le fueron a rendir tributo.
En esta ocasión, Álvaro Colom, mostró claramente su falta de seso e ignorancia diplomática. Una de las críticas más certeras, la hizo el ex canciller Gabriel Orellana, quien dijo: ?yo a lo que voy es a la improvisación de la que hizo gala el Presidente, de llevar una condecoración como que si fuera un rosario de estos de dulces de Amatitlán, existiendo un embajador que pudo haber allanado todas las dificultades para saber de antemano si Fidel Castro estaba en capacidad o no de recibirla?.
Por otro lado, Colom ha realizado una clara afrenta contra los guatemaltecos que añoramos la paz y la libertad. El Presidente de Guatemala no puede aducir que entrega la Orden del Quetzal como reconocimiento a la labor que realizan los médicos cubanos, porque si de eso se trata desde hace mucho debió haber entregado el máximo galardón a cientos de guatemaltecos que en callado, también realizan incesantes jornadas médicas y ayudan a los desvalidos. Tal es el caso de Rotarios, los patronatos contra el cáncer, la Liga del Corazón; entidades como Anini, de Carlos Falla o labores pastorales como Las Obras Sociales del Hermano Pedro en Antigua, del Padre José Contrán y Fray Guillermo, que humildemente y en silencio cuentan hasta con un hospital donde médicos de todo el mundo operan gratuitamente labios leporinos, casos perdidos de ortopedia y otras malformaciones.
Sin embargo a ellos, y a muchos más el Gobierno no les ha reconocido nada y luchan en solitario con el apoyo del sector privado o internacional por salvar vidas.
Aunque estoy segura que todos los trasnochados que aún suspiran por Fidel saltarán al leer esta columna. No tengo ningún reparo en decir abiertamente que es aberrante que el Presidente de Guatemala aplauda a un tirano que, como Fidel, ha conseguido mantenerse en el poder casi cinco décadas, gracias a su régimen represivo que encarcela opositores pacíficos por el solo hecho de poseer ejemplares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por considerarlos ?propaganda enemiga?.
José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch denunció recientemente que, ?la maquinaria represiva del régimen castrista continúa denegando sistemáticamente a las personas sus derechos fundamentales. Quienes pertenecen a grupos de derechos humanos se enfrentan a hostigamientos, advertencias policiales, vigilancias, procesos penales, detenciones y restricciones de viaje?.
Pero lo más irónico del caso es que, mientras Vivanco grita a los cuatro vientos que ?en Cuba los periodistas pueden ser condenados a 20 años de cárcel a causa de artículos publicados en portales extranjeros, y a cinco años de prisión si se conectan ilegalmente a Internet?. Y mientras 24 de estos periodistas se encuentran en la cárcel, el flamante presidente Colom se lanza a otorgarle el galardón al creador de este régimen de terror.
Hoy día, Cuba representa la dictadura remanente de la región, la cual se sostiene por su represión interna totalitaria y por el temor en denunciarla por parte de los líderes democráticos de América Latina, que como Álvaro Colom, no hacen más que alcahuetear las inhumanidades que suceden en la isla caribeña.
Vivanco, ha dicho en los principales foros mundiales que, ?los gobiernos democráticos de América Latina deberían pronunciarse firmemente denunciando la represión política en Cuba. No podemos cruzarnos de brazos y resignarnos ante una realidad como esta. Nadie debe hacerse ilusiones sobre el carácter del gobierno cubano. No podemos romantizar ningún aspecto de este sistema cruel, o justificar de modo alguno los abusos cometidos por Fidel Castro?.
Yo comparto su opinión y sigo creyendo que colocar el Quetzal sobre el pecho de un tirano es aberrante.»

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