MISCELÁNEA 17/02/09

1) Una condecoración se impone, no se envía con otra persona.

(Foto Prensa Libre AP)
«Mira chico que bonito este collar de oro que le has traído a mi hermano Fidel», parece estar diciendo con mucha satisfacción el presidente de Cuba, Raúl Castro, al presidente de Guatemala Álvaro Colom, cuando recibió nuestra máxima condecoración para llevársela a su convaleciente hermano Fidel.

Los medios de comunicación escritos del país publicaron esta mañana esta fotografía en la que aparecen el Presidente Constitucional de la República de Guatemala, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, acompañado del general del ejército cubano, Raúl Modesto Castro Ruz, hermano menor del ex presidente Fidel Castro Ruz, y presidente del Consejo de Estado y, por lo tanto, Presidente de Cuba a partir del 24 de febrero de 2008, aunque ya desempeñaba esas funciones en forma interina desde el 31 de julio de 2006, cuando su hermano Fidel tuvo que ser operado del intestino de emergencia, probablemente con diverticulitis aguda.
Esta foto fue captada en el preciso momento en que el presidente Álvaro Colom hacía entrega al presidente Raúl Castro del Gran Collar de la Órden del Quetzal, máxima condecoración que otorga nuestro país, para que se la lleve a su hermano Fidel. Para condecorar al dictador cubano, el mandatario se basa en que el inciso u) del artículo 183 (Funciones del Presidente de la República establece que debe «conceder condecoraciones a guatemaltecos y extranjeros». Pero se han visto frustrados sus deseos de imponerle el collar personalmente a Fidel Castro y parece que se tendrá que dar por satisfecho con enviárselo con su hermano Raúl. Lo cual significa que hasta ese momento el mandatario guatemalteco ?y su esposa «Sandrita», como él la llama amorosamente–, todavía no han logrado satisfacer su largo tiempo acariciado anhelo de saludar personalmente al máximo dirigente de esa isla que antaño fue llamada «Perla de las Antillas», pero a partir de que Castro asumió el poder se ha transformado en una especie de campo de concentración comunista para los cubanos que no han logrado huír a Miami aunque sea en balsas rudimentarias en las que exponen su vida, pero lo prefieren a tener que seguir soportando sin derecho a protestar la implacable dictadura comunista.
Aún no se ha podido asegurar en la agenda del presidente Colom la remota posibilidad de que logren saludar personalmente a Fidel, a pesar de que sí le pudieron ver y se fotografiaron junto a él, durante sus recientes visitas, las presidentas de Argentina y Chile, doctoras Cristina Fernández de Kirchner y Michele Bachelet, respectivamente.
Pero no debe sorprender a nadie que no le concedan lo mismo al presidente Colom porque desde su llegada al aeropuerto José Martí de La Habana pudo comprobarse el poco aprecio que les merece a los gobernantes cubanos la visita oficial del mandatario guatemalteco acompañado de su esposa, del Canciller Haroldo Rodas, del ministro de Salud Pública, Dr. Celso Cerezo Mulet, y del jefe de la propaganda del gobierno, Ronaldo Robles, porque no fueron recibidos por el presidente Raúl Castro, ni por el Canciller Felipe Pérez Roque, a pesar de que en su reciente visita a Guatemala éste fue recibido con honores por el presidente Colom, sino simple y sencillamente les recibieron el ministro de Salud Pública, Juan Ramón Balaguer, y el Vicecanciller, Alejandro González.
Sobre este mismo asunto me hizo mucha gracia leer esta mañana la declaración del ex Canciller de la República, licenciado Gabriel Orellana, quien al referirse a que el mandatario se llevó el Gran Collar de la Orden del Quetzal para que se lo entreguen a Fidel Castro, dijo: «A lo que voy es a la improvisación de que hizo gala el Presidente, de llevar una condecoración como si fuera un rosario de estos de dulces de Amatitlán, existiendo un embajador que pudo haber allanado todas las dificultades del caso…» Pero como el licenciado Orellana es una persona muy bien educada, incapaz de denigrar a nadie, no dijo lo que pudo haber dicho sobre la evidente mediocridad del actual Canciller Rodas, que no pudo ser capaz de coordinarlo todo como era debido para esa visita oficial y evitarle los menosprecios y las vergüenzas al mandatario.
Entre las cosas que el presidente Colom declaró en La Habana al reportero Ricardo Quinto, enviado especial de de Prensa Libre, al referirse a que Fidel Castro todavía no le había recibido, dijo: «Entiendo que su estado de salud no le permite mucha libertad, si logramos verlo creo que será un saludo y un recuento de las relaciones entre ambos países, y quiero preguntarle si en verdad estuvo en Guatemala, porque unos dicen que sí, otros que no, y parece que no estuvo, pero la leyenda y la gente le enseña a uno la casa en Jalapa, así que sería un privilegio saber la verdad si estuvo o no en Guatemala.»
¡Qué poca seriedad la de este señor para ser el presidente de un país! En vez de estar diciendo tonterías debió investigarlo antes y habría descubierto que Fidel Castro nunca ha estado en Guatemala, en ninguna oportunidad, mucho menos ha vivido en una casa de Jalapa.
Otra cosa que dijo cuando le preguntaron lo que pensaba de los empresarios que no habían querido subirse al avión cuando supieron que iba a conderorar a Castro fue lo siguiente: «Honestamente creo que fue un momento para evaluar hasta donde aún estamos polarizados, porque la historia guatemalteca dice muchísimas cosas. Lo dije al salir de Guatemala, yo ya superé el hígado del pasado, tengo cuatro familiares asesinados. Tenemos que superar el pasado, nuestra generación tiene que llevar en su mecapal la tragedia del pasado, no la debemos pasar a las nuevas generaciones porque si no Guatemala no va a salir adelante. Yo respeto la posición de ellos (los empresarios) y como ciudadano, lo entiendo muy bien. Creo que lo que indica es que hay mucho trabajo que hacer por la unidad del país y la armonía de los sectores. Es parte del trabajo que debemos realizar todos».
Que el presidente disculpe la pregunta: ¿quiénes fueron esos «cuatro familiares asesinados»? Porque, que yo sepa, el único de sus parientes asesinado fue su tío, el licenciado Manuel Colom Argueta, y según me dijo una hermana suya y tía del mandatario, la señora Lulú Colom de Herrarte, cuando fue asesinado «Meme», tío del mandatario, éste no pareció estar muy dolido. Y me han dicho que lo mismo piensa su hermana, la ex guerrillera Yolanda Colom, quien actualmente trabaja con unas monjas. Está visto que este señor sigue cultivando su reputación de mitómano.
El enviado especial de Prensa Libre le pidió entonces: «Cuéntenos esa historia de que usted se casó aquí en La Habana con Sandra Torres. Colom se sonroja y respondió: «Aquí, en las casas de protocolo, tuvimos una ceremonia maya y ahí nos casamos Sandra y yo, con buenos amigos de aquí. Fue muy emocionante, poquita gente, éramos como siete gentes. Fue el 22 de febrero de 2002 (dice entre carcajadas, luego de vacilar con la fecha exacta)».
Sobre este particular, si es verdad que él y la señora Sandra Torres Casanova se casaron solamente en una ?ceremonia maya?(?), quiere decir que están en lo cierto quienes afirman que no están legalmente casados y solo tienen una relación de hecho. Lo cual podría ser beneficioso para ella en la eventualidad de que logre su objetivo de ser candidata a la presidencia y sustituír al presidente Colom, siguiendo el ejemplo de la doctora Cristina Fernández de Kirchner quien ha llegado a ser presidenta de Argentina después de haberlo sido su marido, «el pingüino» Néstor Kirchner.

2) Discrepancias en el programa de radio A primera Hora
Hoy, a partir de las 8:00 horas, como acostumbro hacerlo casi todas las mañanas, sintonicé Emisoras Unidas para escuchar el programa A primera Hora, donde esta vez el tema en discusión fue precisamente la controversial condecoración al dictador comunista de Cuba Fidel Castro Ruz con el Gran Collar de la Orden del Quetzal. Los invitados para discutir este tema fueron Sandino Asturias y el licenciado Giovanni Fratti. El primero de ellos, cuya ideología política comunista es ampliamente conocida, es hijo del desaparecido ex comandante guerrillero de la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA) Rodrigo Asturias Amado, alias «comandante Gaspar Ilom», y nieto del Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, «el gran Moyas»; y el segundo de ellos es un brillante joven abogado y empresario de ideología liberal, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín. Lo cual es más que suficiente para identificar cuál fue la postura que cada uno de ellos sostuvo. Como era de esperarse, Sandino Asturias se comportó como un apasionado admirador y apologista de Fidel Castro y aplaudió que el gobierno de Álvaro Colom le condecore con el Gran Collar de la Orden del Quetzal, por la cual ciertamente no expresó mucho respeto que digamos. Y creo que tiene razón en tener ese menosprecio, sobre todo después de que la condecoración ha sido concedida al sanguinario dictador comunista de Cuba. Entre otras cosas, dijo también que es falso que el pueblo cubano esté en la pobreza y sufra hambre, lo cual dijo que le consta porque él vivió allá mientras era entrenado para ser guerrillero en Guatemala. Naturalmente, quienes estaban siendo entrenados para venir a incorporarse a las organizaciones guerrilleras subversivas, siempre tuvieron algo que comer, pero cualquiera que haya estado en Cuba en el transcurso de los últimos años pudo constatar que la mayoría de edificios centrales están prácticamente en vías de destrucción y el pueblo cubano está en la pobreza y tiene hambre porque no hay nada que comprar en los mercados controlados por el partido Comunista, ni tampoco tienen dinero los cubanos para comprar algo porque reciben salarios miserables, por más que sean graduados de las universidades. Cualquiera que haya conocido La Habana antes del triunfo de Fidel Castro puede dar testimonio que era una ciudad sumamente alegre y próspera, pero la revolución comunista la tiene en la pobreza y tal parece que la alegría de antes se fue también exiliada a Miami. Por su parte, el licenciado Giovanny Fratti expresó con entera franqueza lo que piensa de la dictadura comunista cubana, en general, y del oprobioso tirano Fidel Castro, en particular. Fue interesante escucharles a ambos porque cada quien puso de manifiesto su preparación, su capacidad y su tendencia ideológica.
En el transcurso de la discusión fue evidente que los tres habituales participantes en el programa, los estimables periodistas Juan Luis Font, Beatriz Colmenares y Felipe Valenzuela, fueron relativamente parciales a Fidel Castro y aplaudieron el hecho que Colom le haya conferido esa condecoración, aunque haya sido llevándola personalmente y enviándosela por medio de su hermano Raúl, como si fueran «chuchitos» o tamales. Naturalmente, ellos tienen derecho a pensar y opinar de esa manera, si lo prefieren, porque –a diferencia de Cuba– aquí no está prohibido ni es peligroso pensar y opinar como uno quiera. ¡Ya quisieran poder hacer lo mismo los pobres cubanos que todavía no han logrado huir de la isla en una balsa, aunque para ello tengan que arriesgar su vida!
Para terminar, sugiero al presidente Colom que la próxima condecoración con el Gran Collar de la Orden del Quetzal le sea otorgada a la difunta elefanta «La Mocosita», porque ella dio muchas alegrías a los niños guatemaltecos durante largo tiempo y falleció estando prisionera en una jaula del zoológico «La Aurora». Ella merece mucho más la condecoración que un sanguinario dictador como Fidel Castro.

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