MISCELÁNEA 13/02/09

Las últimas fotos de Fidel Castro

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, saludó al dictador Fidel Castro.
«Bachelet: Fidel Castro está «en muy buenas condiciones» y muy interesado en Chile
Dijo que el líder cubano maneja «mucha información, estadística, interesado por conocer el desempeño en áreas en las cuales hemos sido muy exitosos».
El Mercurio Online
Jueves 12 de Febrero de 2009 17:57
LA HABANA.- Tal como había prometido, tras reunirse por una hora y media con Fidel Castro, la Presidenta Michelle Bachelet dio a conocer una versión oficial de la cita, destacando que el ex líder cubano se encuentra «en muy buenas condiciones» y «muy interesado en los temas de Chile».
«Como siempre, Fidel Castro (está) muy interesado en los temas de Chile, manejando mucha información, estadística, interesado por conocer el desempeño en áreas en las cuales hemos sido muy exitosos, como el desarrollo vitivinícola, el desarrollo de nuestra economía…», reveló la mandataria.
Bachelet describió el encuentro como «un diálogo bastante importante sobre los desafíos de la región y los desafíos que están viviendo los países de América Latina en el contexto de la crisis internacional».
Añadió que ambos compartieron experiencias respecto a cómo ampliar los intercambios comerciales y la entrada a distintos mercados.
La presidenta dijo también que se había tratado de «una reunión muy grata, muy importante y de muy alto nivel», que sirvió para «dar conocer cómo vemos las cosas en Chile y también escuchar las reflexiones y opiniones de Fidel Castro».
Pese a que la cita estuvo en duda hasta último minuto, debido al delicado estado de salud del líder revolucionario, de 82 años, Bachelet señaló que Castro se veía muy ágil y activo, «conociendo tanto dato que a uno le impresiona».
Al concretarse este encuentro, Bachelet se convirtió en la primera Jefa de Estado chilena en reunirse con Fidel Castro en La Habana, desde el viaje de Salvador Allende a Cuba, en 1972.
El mes pasado hubo tres visitas de mandatarios latinoamericanos a Cuba. Sin embargo, ni el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ni Martín Torrijos, de Panamá, pudieron ver a Fidel Castro. Sólo Cristina Fernández de Kirschner consiguió el privilegio, pero con polémica, pues en Argentina se dijo que la foto que circuló por los medios era un montaje.
La apretada agenda de la mandataria continuará esta tarde con la inauguración de la XVIII Feria Internacional del Libro Cuba 2009, en la que Chile es invitado especial. (Fin del artículo de El Mercurio de Chile)

El Nuevo Heraldo de Miami
LA HABANA

La presidenta chilena Michelle Bachelet cumplió una maratónica jornada este jueves cuando se entrevistó con el líder cubano Fidel Castro, dictó una conferencia magistral a favor del comercio entre ambos países, abogó por el fin de embargo estadounidense a la isla, e inauguró la Feria Internacional del Libro de La Habana con un discurso crítico de la represión cultural que se vivió en Chile en época de la dictadura militar.
El encuentro con el convaleciente Fidel Castro –esperado pero no previsto en la agenda oficial– ocurrió alrededor de las 11:30 a.m. y se extendió por espacio de hora y media, según reveló la propia Bachelet a periodistas poco antes de ingresar al Aula Magna de la Universidad de La Habana para dictar una conferencia sobre el desarrollo económico en su país.
«El (Fidel Castro) está en muy buenas condiciones; hemos conversado largo», dijo Bachelet sobre el encuentro con el ex gobernante, de 82 años, alejado del poder desde julio de 2006 por una enfermedad intestinal que fue considerada «secreto de Estado».
La presidenta chilena aseguró que lo vio «muy bien, muy ágil, siempre activo, conociendo tanto dato que una se impresiona porque conoce los detalles más importantes», y calificó la entrevista de «muy grata, muy importante y de muy alto nivel».
«Como siempre, (Castro está) muy interesado en los temas de Chile, manejando mucha información, estadística, interesado por conocer el desempeño en áreas en las cuales hemos sido muy exitosos», agregó.
Bachelet y Castro conversaron sobre las relaciones comerciales, la crisis internacional y sus implicaciones para la región, así como del modelo de desarrollo chileno.
«Creo que (el diálogo) ha sido muy positivo para dar a conocer cómo vemos las cosas en Chile y también para escuchar las reflexiones y las opiniones de Fidel Castro», afirmó Bachelet, quien acudió la cita con el jefe de la revolución en compañía del presidente cubano, Raúl Castro.
El hermano de Fidel Castro la recogió poco antes del mediodía de manera «inesperada», según dijeron fuentes de la delegación chilena, y la llevó al lugar secreto donde convalece el anciano enfermo.
Bachelet dictó posteriormente una conferencia, en presencia del presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, y del vicepresidente del Consejo de Estado, Esteban Lazo, en la que destacó la ??tremenda oportunidad» para que Cuba y Chile sigan avanzando en la cooperación tras la firma el miércoles de varios acuerdos.
Los documentos firmados son convenios marco para su posterior desarrollo en áreas como la agricultura, el desarrollo forestal, la pesca y la salud.
La presidenta chilena comenzó la jornada con el reclamo de más comercio bilateral y la condena del embargo económico de Estados Unidos a la isla, en la inauguración de un seminario con empresarios de los dos países.
«Cuba y Chile tenemos mucho por hacer para proteger a nuestros pueblos ante la crisis y una de las herramientas eficaces que podemos utilizar es ampliar y profundizar nuestro comercio y nuestra relación económica bilateral», indicó.
Subrayó que la inversión directa chilena en Cuba asciende a unos $40 millones en sectores como el turismo, el transporte aéreo, la energía y la industria alimenticia, y es resultado del esfuerzo de un grupo de empresarios «que está muy interesado en nuevas oportunidades de negocio» en la isla.
En la noche, Bachelet recordó los efectos sobre la cultura que tuvo la represión de la dictadura militar en su patria, en la inauguración de la XVIII Feria Internacional del Libro de La Habana, que está dedicada a Chile.
«Quisiera reconocer este honor que nos ha conferido al invitarnos como un país principal», dijo Bachelet en presencia de Raúl Castro y una amplia representación del gobierno de la isla.
Rememoró el proceso cultural chileno «truncado brutalmente» por la dictadura militar en 1973 y afirmó que «revertir el silencio brutal sobre las ideas, sobre la creatividad, no fue fácil».
«Creo que a Chile todavía le faltan algunos años para asumir desde la creación, la palabra, la escena, el cine, el tremendo quiebre que significaron 17 años de autoritarismo y el camino que luego hemos construido para reencontrarnos con nuestra identidad, diversa por un lado y plural por el otro», comentó.
En el público estaban sentados varios escritores reivindicados tras años de censura y ostracismo, entre ellos Antón Arrufat, Pablo Armando Fernández y Miguel Barnet, actual presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Pero la presidenta, criticada por darles la espalda a los disidentes dentro de la isla, no hizo la más mínima alusión crítica a la situación pasada o presente de la isla.
Bachelet, primera presidenta chilena en visitar la isla desde Salvador Allende en 1972, invitó a los cubanos a «apreciar y sentir» a su país con la propuesta cultural que trae a la feria.
El evento, que se extenderá hasta el 22 de febrero, presenta en esta edición más de 580 títulos y tiene a España y México como países con más participación, después de Chile, que trajo a La Habana 46 editoriales y una delegación cultural de 108 editores, escritores, artistas y músicos.
Por Chile, la lista de asistentes incluye a los Premios Nacionales de Literatura José Miguel Varas y Raúl Zurita, y a los escritores Poli Délano, Diamela Eltit, Faride Zerán, Pedro Lemebel, Hernán Rivera Letelier, Carmen Berenguer, Reynaldo Lacámara, Elicura Chihuailaf y Marco Antonio de La Parra, entre otros.
Medios internacionales han criticado la ausencia de textos de escritores chilenos como José Donoso (fallecido en 1996), Jorge Edwards (Premio Cervantes 1999) y Roberto Ampuero, estos dos últimos duros críticos del régimen de La Habana.
Según medios chilenos, el gran ausente será el poeta Nicanor Parra, de 95 años, que declinó la invitación de Cuba tanto por razones de salud como por motivos políticos. Hace 40 años la Casa de las Américas de La Habana condenó públicamente a Parra por reunirse en Washington con la esposa del entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon.
Como parte de los honores al país invitado, Cuba ha reeditado obras de Pablo Neruda, María Luisa Bombal, Pablo de Rokha, Gabriela Mistral, Volodia Teltelboim y Violeta Parra.
En cuanto al comercio bilateral, Bachelet opinó el jueves que los más de $70 millones de intercambio comercial bilateral en 2008 son un «monto muy modesto» y enfatizó las posibilidades para que Cuba aumente sus exportaciones al país suramericano y Chile pueda incrementar su presencia en otros sectores económicos de la isla.
Reclamó además el final del embargo estadounidense a Cuba, que, dijo, «afecta seriamente las condiciones de vida del pueblo cubano siempre y, en particular, en la crisis actual».
«Chile siempre se ha opuesto a la prolongación de prácticas discriminatorias de comercio y esta postura chilena permanente hoy adquiere una urgencia particular cuando estamos enfrentados a la crisis internacional financiera y económica», añadió. (Fin del artículo de El Nuevo Heraldo de Miami)


Ayer me equivoqué al decir que ésta es la última fotografía de Fidel Castro que ha dado a conocer el gobierno de Cuba, apesar de que el dictador ha desaparecido de los medios de comunicación desde que está sufriendo de una extraña enfermedad intestinal que ha sido guardada como «secreto de estado». En esta foto, Castro está acompañado de la presidenta de Argentina, doctora Cristina Fernández de Kirchner, en ocasión de la visita que ésta hizo recientemente a la isla antillana. Esta foto ha sido muy controvertida porque hay muchas personas que aseguran que Castro ya falleció, como lo dio a entender el presidente de Venezuela Hugo Chávez, y que en realidad no es él quien está con la mandataria argentina. Pero no es fácil creer que ella se haya prestado a ese engaño. Pero me equivoqué a juzgar por las dos fotos que publiqué arriba.
El Presidente Constitucional de Guatemala, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, ha anunciado que en el transcurso de los próximos días viajará a la isla de Cuba acompañado de una comitiva de empresarios y altos funcionarios –entre la cual seguramente estará la señora Sandra Torres Casanova de Colom–, y aprovechará su estancia para condecorar al doctor Fidel Castro, quien gobernó ese país a partir del 1º. de enero de 1959, cuando entró triunfante a La Habana al frente de su Ejército Rebelde, hasta que una extraña enfermedad, que no ha sido identificada públicamente, le obligó a retirarse del poder y heredar el mando de su gobierno a su hermano Raúl, hasta entonces jefe de las Fuerzas Armadas. Como es bien sabido, todo ese tiempo Castro ha gobernado al pueblo de Cuba en forma dictatorial y al principio de su largo gobierno comunista fusiló ante un paredón, sin juicio previo, a miles de cubanos simplemente porque fueron señalados de haber estado relacionados en alguna forma con la dictadura del general Fulgencio Batista y Zaldívar, quien, a su vez, llegó al poder por segunda vez como consecuencia de haber derrocado, el 10 de marzo de 1952, al doctor Carlos Prío Socarrás, presidente legalmente constituido, quien entonces huyó exiliado a Miami, donde vivió hasta el día que se suicidó, el 5 de abril de 1977.
Es indudable que el actual mandatario de nuestro país tiene conocimiento que durante muchos años, el gobierno comunista de Fidel Castro patrocinó, entrenó y armó a los grupos guerrilleros subversivos, de tendencia comunista, que en nuestro país causaron la sangrienta y destructiva confrontación armada, que tuvo más de tres décadas de duración, contra el Ejército Regular que, cumpliendo con un mandato constitucional, les combatió y reprimió hasta derrotarles en los campos de batalla; pero al firmar los acuerdos de «paz firme y duradera», en diciembre de 1996, obtuvieron buenas posiciones, al extremo que actualmente muchos de sus dirigentes desempeñan importantes cargos públicos. Y el hecho de ir a condecorar a Castro antes de que muera, puede ser interpretado como que él le agradece en forma oficial haber propiciado la subversión guerrillera en Guatemala. Y no creo que los propietarios de las fincas del país podrían estar de acuerdo con esto porque también tuvieron que sufrir las constantes extorsiones, los crímenes y las imposiciones de los guerrilleros. Y me hace sospechar que tampoco será del agrado de los militares que lucharon contra esa subversión y lamentan que muchos de sus compañeros de armas hayan muerto en esa guerra y muchos más fueron heridos y quedaron lisiados para el resto de sus vidas. Y aunque desde entonces han sido disminuidas las fuerzas militares del gobierno, todavía quedan muchos a quienes no les hará ninguna gracia que el presidente Colom vaya a condecorar a quien consideran enemigo de la propiedad privada y de la institucionalidad nacional guatemalteca.

El sanguinario dictador soviético José Stalin
Esto me trae a la memoria que el pleno de diputados del Congreso de la República de Guatemala guardó un minuto de silencio el 5 de marzo de 1953, cuando falleció en Moscú Josif Vissarionovich Dzhugashvili, mejor conocido mundialmente como José Stalin, el implacable y sanguinario dictador de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) durante muchos años, a quien se adjudica la expresión: «Las ideas son más poderosas que los rifles. Si no dejamos al enemigo tener rifles ¿por qué le vamos a dejar tener ideas?», y aparentemente en nombre de esa idea hizo asesinar en México, donde estaba exiliado, a su rival ideológico León Trotsky, y ha sido acusado de haber ordenado asesinar a millones de adversarios políticos y mantuvo en los campos de prisión en Siberia varios millones de prisioneros.
Por cierto que este imprudente alarde de provocación a los Estados Unidos, de parte del Congreso de la República, fue una de las razones que empleó el entonces Secretario de Estado estadounidense, John Foster Dulles, para calificar al gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán de ?cabeza de playa del comunismo internacional?, lo cual fue lapidario para el segundo gobierno revolucionario surgido de la asonada militar del 20 de octubre de 1944. Y ese fue uno de los principales argumentos para que la Central Intelligence Agency (CIA) proporcionase al coronel Carlos Castillo Armas todo lo necesario para organizar en Honduras su «Ejército de Liberación» compuesto por un grupo de anticomunistas guatemaltecos y buen número de mercenarios que le mandó el dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza, al mando del cual, finalmente, logró derrocar al coronel Jacobo Árbenz y a su gobierno de imprudente tendencia comunista.
Me parece que los esposos Colom van a cometer un grave error del cual podrían llegar a arrepentirse antes de que pase mucho tiempo. Pero es tanta la vanidad y el afán de notoriedad de nuestro actual mandatario que espera salir fotografiado en todos los periódicos del mundo junto al decadente dictador antes de que finalmente muera, como lo hicieron recientemente la presidenta de Argentina, doctora Cristina Fernández de Kirchner, y la presidenta de Chile, doctora Michelle Bachelet… si es que acaso Fidel Castro en verdad vive todavía y desea recibir y retratarse al lado del presidente de Guatemala.
Sospecho que este desplante de soberanía mal entendida de parte de un gobierno que dice ser «social demócrata», podría ser una reacción inmadura a que, según información que tengo, el presidente estadounidense Barack Obama no accedió a recibirle en la Casa Blanca y sugirió que se junten los cinco mandatarios centroamericanos para recibirles en grupo. Pero sea por lo que sea, no creo que condecorar con nuestra máxima condecoración a Fidel Castro vaya a acarrearle nada bueno al gobierno del presidente Colom. ¡Allá él! Su vanidad y protagonismo pueden meterle en un problema que probablemente no va a poder controlar fácilmente.


Cardenal Mario Casariego y Acevedo, ex Arzobispo Metropolitano.
Hoy se están cumpliendo cien años del nacimiento de quien en vida fue conocido primero, en San Salvador, como «padre Mario» y después en Guatemala como obispo auxiliar del arzobispo Mariano Rossell y Arellano, luego Arzobispo Metropolitano y, finalmente, como Cardenal Mario Casariego y Acevedo. Nació en Figueras (España) y, por haber quedado huérfano cuando tenía pocos años, fue adoptado por la señora Amelia de Estupinián, de Quetzaltenango, a donde le trajo a vivir. Y aquel niño que llegó a ser príncipe de la Iglesia, comenzó su vida trabajando como lustrador en las calles de Xelajú, la segunda ciudad de Guatemala. Pero al comprobar su fuerte inclinación por el cristianismo, con el apoyo del padre Rossell y Arellano (quien más tarde fue Arzobispo de Guatemala) fue enviado a San Salvador a estudiar con los padres Somascos. Después de hacer satisfactoriamente sus primeros estudios en Cuscatlán, fue enviado a Roma para terminarlos, donde el 19 de agosto de 1936 fue ordenado sacerdote, el 27 de diciembre de 1958 fue consagrado Obispo de la Iglesia por el papa Juan XXIII, y el 10 de diciembre de 1967 fue electo para ser el XVI arzobispo de Guatemala. Por cumplirse hoy un centenario de su nacimiento, esta tarde será celebrada en su memoria una misa solemne en el templo Beatas de Belén. Lo cual me da mucho gusto consignar porque durante varios años fuimos buenos amigos.
Siendo arzobispo de Guatemala, el sábado 16 de marzo de 1968, después de haber viajado a México para ir a hablar con el obispo izquierdista de Cuernavaca, monseñor Sergio Méndez Arceo, y con el famoso teólogo de liberación el ex sacerdote Ivan Illich, que habían acogido a un grupo de estudiantes guatemaltecos de los colegios privados católicos Monte María y Maryknoll que salieron del país porque se estaban comprometiendo con la subversión guerrillera, después de los trámites migratorios en el aeropuerto fue a visitar al Nuncio Apostólico, monseñor Bruno Torpigliani, para informarle del resultado de sus gestiones, pero después de hacerlo, cuando se conducía al palacio arzobispal en el automóvil de la Nunciatura, a la altura de la Torre del Reformador fue interceptado por un comando de la organización derechista armada denominada MANO, siglas de Movimiento Anticomunista Nacional Organizado. Aprovecho la oportunidad para aclarar que nunca hubo una «MANO blanca», ni MANO negra, sino era simplemente MANO. El arzobispo fue secuestrado personalmente por Raúl Lorenzana, máximo dirigente operativo de la MANO, quien contaba con el apoyo de un grupo de personas partidarias de la eventual candidatura presidencial del entonces coronel Carlos Manuel Arana Osorio, a la sazón comandante de la base militar en Zacapa, a quien desde entonces se anunciaba como probable futuro candidato presidencial del partido Movimiento de Liberación Nacional (MLN), y otras personas que estaban en contra de ciertas medidas que estaba tomando el presidente Julio César Méndez Montenegro y le exigían renunciar de la presidencia de la República para que la asumiera el vicepresidente, licenciado Clemente Marroquín Rojas; quien, por cierto, era totalmente ajeno a esta conspiración, y ni siquiera estuvo enterado de ella durante mucho tiempo, por lo cual le extrañaba que el Congreso de la República le hubiese dado un voto de desconfianza sin explicarle que obedecía al resultado de las investigaciones del servicio de inteligencia militar (G-2).


Secuestrado por la MANO
Cuando regresé recientemente de un largo viaje por la Patagonia Argentina, entre los periódicos que se publicaron durante mi ausencia leí un largo artículo de dos páginas de extensión titulado Marina Marroquín Milla publicado el 25 de noviembre y firmado por el ingeniero José Rubén Zamora, presidente de elPeriódico, dedicado amorosamente a la memoria de su tía Marina, recientemente fallecida, a quien él siempre llamó «Mamita», y entre muchas de las cosas que dice acerca de ella, afirma que «una madrugada, tocaron el timbre para suplicar a mi Mamita y a mi mamá que consiguieran las medicinas del Cardenal». En esto hay un error, porque Casariego todavía no había sido elevado al rango de Cardenal. Pero continuemos. Agrega: «Mi Mamita tomó el sartén por el mango y ofreció conseguir las medicinas a cambio de que liberaran a Sor Cotuso. Los secuestradores se comprometieron a liberar al Cardenal al siguiente día. Y así fue. Clemente, mi abuelo, jamás se enteró. Pero el caso ya era taloneado por la G-2, «inteligencia» que concluyó que el autor intelectual del secuestro era mi abuelo. Habían seguido a los perpetradores hasta la casa, donde los vieron en la madrugada entrar y salir con los medicamentos. Ese mismo día de la liberación del Cardenal, sin contemplaciones, el Gobierno envió a asesinar a los cuatro policías de la radiopatrulla que cuidaban y coleaban al abuelito. El crimen ocurrió en la gasolinera de la esquina de la casa. Tuvimos que dormir varios días con colchones en las ventanas y sufrir persecusión del propio Gobierno del que mi abuelo era parte, pero también crítico implacable». Y concluye ese episodio diciendo: «Mi Mamita había salvado la vida de Casariego, pero metió al abuelo en un lío enorme». ¡En esto tiene razón! Porque lo metió «en un lío enorme» con su participación en la conspiración porque dio la impresión de que actuaba con su autorización y beneplácito. Y no sólo por haber dado a los emisarios de la MANO las medicinas que había recetado al prelado el doctor Carlos Pérez Avendaño, su médico de cabecera, sino por haberse comprometido en esa conspiración para obligar a renunciar de la Presidencia al licenciado Méndez Montenegro con la amenaza de que si no lo hacía iban a matar al arzobispo.
Hay algo de verdad en todo esto, pero no todo es verdad, NI ES TODA LA VERDAD. Es verdad que el vicepresidente Marroquín Rojas no estaba informado de la conspiración porque ésta se había fraguado a sus espaldas. Nunca se había enterado de que entre las personas involucradas en la conspiración estaban su hija Marina (la «Mamita» de Zamora) y su íntima amiga Julia Ruiz de Solé, ambas íntimas amigas de Raúl Lorenzana, el jefe de la MANO y ejecutor del secuestro. Por lo tanto, no es verdad que su «Mamita» haya ejercido algún tipo de presión para que los secuestradores liberaran a Casariego, porque éste en realidad fue liberado, entre otras razones, gracias a que la colega Irma Flaquer, quien entonces era secretaria de la «primera dama», señora Sara de la Hoz de Méndez, hizo arreglos para que el colega Isidoro («Chilolo») Zarco y yo fuésemos a Casa Presidencial a informar al presidente de la República de quién había secuestrado al Arzobispo, en qué circunstancias, con qué propósitos y dónde lo tenían secuestrado. Tan pronto lo escuchó, el mandatario se comunicó por teléfono a la base militar de Zacapa y habló con el coronel Carlos Manuel Arana Osorio para conminarle a hacer los arreglos que fuesen necesarios para que devolviesen sano y salvo al Arzobispo, y le amenazó con que de no hacerlo iba a informar al pueblo y a la comunidad internacional. Y finalmente le dijo que el día siguiente iba a enviar un helicóptero militar a Quetzaltenango para traer a la capital a monseñor Casariego. Y así fue. Así exactamente. Poco tiempo después, Casariego se enteró de mi actividad para salvarle la vida y hacer que le devolvieran sano y salvo, y varias veces me expresó su agradecimiento; y esa es la razón por la cual en la dedicatoria manuscrita en la fotografía que publico arriba escribió: «Y mi sincero agradecimiento».
Pasado mucho tiempo, poco antes de su muerte, Marroquín Rojas se enteró de todo esto por mi conducto y me pidió escribir un libro con todos los detalles sobre el secuestro del arzobispo Casariego para que quede claro en la Historia que él fue totalmente ajeno a ese complot y por lo tanto no merecía el voto de desconfianza del Congreso. Lo cual probablemente haré antes de morir, si Dios me lo permite.

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