MURIÓ LUIS FELIPE GIRÓN MAY

El barítono Luis Felipe Girón May durante una actuación operática

El internacionalmente famoso barítono guatemalteco Luis Felipe Girón May, de 61 años de edad, falleció el domingo pasado, como consecuencia de un infarto del miocardio, según informó el Instituto de Ciencias Forenses (INACIF), y lo comunicó a los periodistas su médico y amigo Paul Colindres. Aunque los resultados de la necropsia indicaron que el cuerpo del artista tenía un golpe en el cuello que se cree que se pudo haber hecho al caer.

Fue hallado muerto en su residencia por su empleada doméstica. Girón May se graduó Suma Cum Laude y medalla de oro en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán y realizó su debut en la ciudad alemana de Kiel. En total protagonizó 50 papeles en más de 1.200 presentaciones de óperas en unas 60 ciudades en todo el mundo y era poseedor de numerosos reconocimientos internacionales. Su extraordinaria calidad en el bel canto le hizo merecedor de varios reconocimientos, entre ellos la Orden del Quetzal, máxima condecoración de Guatemala, y dos veces fue calificado como “Mejor Cantante del Año” por la Unión de Cronistas Mexicanos. Además, ganó concursos de canto internacionales en Londres, Inglaterra; Pavia en Italia, y Caracas, Venezuela. También recibió la Orden Miguel Ángel Asturias, el grado de Emeritissimum de la Universidad de San Carlos de Guatemala; y la Orden de Cavaliere de la República de Italia. Ganó el premio Artista por la Paz, de la UNESCO, y el premio “Artista del Año”, otorgado por la crítica en México, en los años 1985 y 1990.

Su último concierto lo había ofrecido el miércoles anterior en el Centro Cultural Luis Cardoza y Aragón de la embajada de México, en combinación con la embajada de Ecuador, para cerrar un curso de sus alumnos, entre quienes había algunos mexicanos y un diplomático ecuatoriano, para lo cual había obtenido que el embajador mexicano Carlos Tirado le concediera el uso del Centro Cultural que ostenta el nombre del insigne porta, crítico de arte y escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón. Por una distinción que le concedió el embajador Tirado, en este mismo Centro Cultural cantó el himno nacional de México durante la celebración del aniversario del “Grito de Dolores” que dio inicio a la guerra de independencia del vecino país hermano. Y el himno nacional de de Guatemala fue cantado por una soprano guatemalteca.

En México abrió la temporada internacional de Bellas Artes en cinco ocasiones, entre 1984 y 1996, con las óperas Elíxir de amor, Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti con libreto en italiano de Salvatore Camarano, basada en la novela de Sir Walter Scott titulada The Bride of Lammermoor y La Traviata de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco María Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La Dama de las Camelias.

Fue asesor en la primera producción de ópera en Guatemala en 32 años, con La Traviatta, de Giuseppe Verdi, en 1997. En el 2001 interpretó el papel de Sharpless en la producción de Madame Butterfly, de Giacomo Puccini. También participó en el Festival Bravissimo de la Universidad Francisco Marroquín en el año 2007, en un homenaje al compositor ruso Peter Ilyich Tchaikovsky. En el 2008, en la ópera Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti. Su rico repertorio incluyó 52 papeles estelares en óperas italianas, francesas, alemanas y  rusas,  en operetas, y 400 piezas de concierto,  oratorios, zarzuela y canciones de todo el mundo.

Tenía el propósito de participar en el Festival del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en el próximo mes de noviembre. El ministro de Cultura de Guatemala, Carlos Batzín declaró el lunes que el presidente de la República, general Otto Pérez Molina, decretó tres días de duelo nacional y se proyecta con el ministerio de Relaciones Exteriores rendirle un homenaje oficial en un plazo de una a dos semanas.

La promotora artístico cultural Geraldina Baca-Spross, presidenta de la Organización para las Artes Francisco Marroquín, comentó a la prensa local que el guatemalteco planeaba un concierto el próximo 22 de agosto. “No podemos sustituir su gran talento, pero sí podremos dedicar el concierto a su enorme trayectoria”, dijo al detallar que en ese concierto participarían los italianos Gianfranco Bortolato, Andrea Bacchetti y la guatemalteca Tita Maegli.

El diario Prensa Libre publicó el 18 del mes en curso el siguiente reportaje sobre Luis Felipe Girón May:

Garganta de plata: Luis Felipe Girón May

El barítono Luis Felipe Girón May está celebrando 25 años como cantante de ópera. Después de haber actuado en las principales capitales del mundo, el público guatemalteco está listo para aplaudirlo.
El rincón preferido de Luis Felipe Girón May es su cuarto de música. Pero no hay instrumentos ahí, sino recuerdos que recogen cada uno de los trofeos recibidos a lo largo de 25 años de carrera en el mundo de la ópera. Sin prestar demasiada atención a los méritos obtenidos, Girón May se sienta en uno de los sillones de la sala, rodeado por los CDs de música clásica que forran dos paredes de la habitación, la bibliografía de La Callas, una de las sopranos más veneradas por el cantante y los diplomas recibidos por sus actuaciones y años de estudio. Dos virtudes tiene el barítono: “soy compulsivo del orden e hiperactivo”, dice.Sobre todas las cosas, Girón May se apasiona con la música, sus clases de canto y los nuevos proyectos. Sus alumnos y amigos no le describen como un hombre presuntuoso a pesar de que ha llevado a escena 50 papeles estelares de diferentes óperas en 1232 funciones, en diferentes ciudades del mundo. A pesar del éxito cosechado en escenarios internacionales, siempre regresa a Guatemala para cumplir una de sus muchas aspiraciones: enseñar a cantar. Con él la ópera ha cobrado vida y se ha convertido en un género cultivado entre nuevos talentos.El 23 de mayo, en el teatro nacional, Luis Felipe Girón May celebrará con sus amigos sus bodas de plata de la mejor forma: cantando. “Presentaremos una gala con aria, escenas de ópera, zarzuela, opereta y musical americano y de último una canción latinoamericana”, dice. Por vocaciónAl cumplir siete años, Girón May pidió un regalo que no le fue concedido: clases de piano. “Eres demasiado pequeño todavía”, fue la respuesta de su madre. “Esperé un año sin decir nada y la mañana que cumplí ocho años me volvió a preguntar. Le contesté: ya sabés lo que quiero”, recuerda. Las primeras clases de piano le sirvieron de introducción a la música.Señalado como un niño prodigio por su profesor alemán, acudió a la primera ópera “en junio de 1964”, anota riguroso. En este primer contacto con el género lírico descubrió Tosca. “Esa noche no dormí”, asegura. “Al día siguiente mi padre vino a buscarme para llevarme al colegio y me regañó por mi cara somnolienta. Se enojó, pero yo estaba despertando de un sueño”, recuerda el barítono.En ese momento decidió su carrera. Entre los 12 y los 14 años grabó 60 árias de diferentes óperas como sopranino y a los 18 años partió para Europa con su madre. “Quería que conociera el viejo continente y me llevó cuatro meses en barco”, dice.

Cambios de rumbo

Su primera estancia en el extranjero llegó a cautivarle. “Conocí lo que era Europa y de veras me volvió loco. He ido 82 veces en mi vida”, dice. En Viena, una de las capitales más consideradas por su tradición musical, quiso entrar a una escuela para aprender canto. Allí empezaron a surgir los obstáculos para Girón May. “Me refirieron al doctor Kyrsten, el mejor laringólogo de Viena. Me dijo que había forzado mucho las cuerdas vocales y que nunca iba a poder cantar”, dice. Esto no le afectó demasiado a Girón May. “No extrañé en ese momento el canto, porque lo que no conoces tampoco lo extrañas”, dice.

Después de pasar las navidades en Suiza, Girón May decidió a estudiar cocina en una escuela francesa. “Me pedían perfecto francés, pero todavía era muy niño. Había cantado mucho y hablaba tres idiomas”, comenta.

Al regresar a Guatemala, decidió estudiar decoración de interiores. En esa ocasión se trasladó a Lousiana. “Me metí al coro de la escuela como extra, llevando la bandera para la ópera Romeo y Julieta”, dice. Durante los ensayos del resto de cantantes, el barítono se escondía tras los escenarios e interpretaba todos los papeles. “Me aprendí los coros de las dos familias rivales, los Capuletto y los Montesco”, explica. Fue entonces, cuando un profesor le descubrió y gracias a su motivación, el barítono decidió tomar unas clases en Nueva Orleans.

Al regresar a Guatemala continuó preparándose con el profesor de canto Alberto Navas. “El recomendó que me mandaran otra vez a Europa para darme así una posibilidad en Milán”, dice.

De regreso a Europa

Aunque en la escuela de canto de Milán no fue aceptado, en 1973 se quedó en la ciudad italiana y recibió clases con la que había sido maestra de María Callas: Elvira Hidalgo. Esos años de estudio fueron para Girón May los más duros de su carrera.” Alquilaba una habitación de 50 dólares a una viejita. No me daba derecho a cocina y a baño, sólo cuatro veces al mes. Cada baño extra me costaba un dólar”, cuenta. Casi sin poder mantenerse mientras estudiaba en el conservatorio Giuseppe Verdi en Milán, se trasladó a Mántova a probar con uno de los profesores más prestigiosos del país: Ettore Campogalliani, maestro también de Lucciano Pavarotti. “Le dije: Profesor, no quiero perder su tiempo ni el mío. Quiero ser barítono. Si no tengo talento no quiero seguir. ¿Me puede escuchar?”. Campogalliani le dio clases gratuitas durante cuatro años. Sus clases significaron para Girón May un adelanto en la carrera, a pesar de los sacrificios que suponía. “Viajaba en tren tres veces a la semana hasta Mántova”, dice. “Cuando pagaba el tren ya no tenía para cenar”, añade.

Al graduarse en el conservatorio con honores, el trabajo de Girón May dio frutos. Para perfeccionar su técnica partió con 21 años a la universidad de Indiana, donde terminó siendo profesor. Pero el barítono quería probarse en los escenarios. “Comenzando por el lugar más difícil, entonces, Alemania”, comenta. Debutó en un teatro pequeño en la ciudad de Kiel, con una ópera de Mozart. Cantó en su primera temporada 88 funciones con cuatro papeles. Su vertiginosa carrera comenzó con buen pie. “Después de Alemania vino Viena, Italia, Francia…”, cuenta, haciendo una lista de ciudades y países.

El barítono

Girón May podría escribir un libro con sus anédotas. Recuerda cada nombre, fecha y persona con quien se topó en el camino. A pesar de todo, el mayor inconveniente fue afrontar la soledad del artista. “La vida de un cantante es muy dura”, confiesa. “Te ves entre las cuatro paredes de un hotel durante muchas noches”.

Sin embargo, nunca tuvo dudas sobre su destino. Ante algunas óperas sintió miedo pero aprendió a aceptarlas como un reto más. “Puedo estar una noche en Viena y al día siguiente presentarme en Alemania”, dice. “Me costó pero aprendí a ponerme los pantalones en esto”, enfatiza.

Como buen artista tiene sus manías. Prepara metódicamente su equipaje antes de salir. “Me da mucho miedo que me vaya a dar una infección y no tenga las medicinas para curarme”, dice. Sabe que cualquier enfermedad puede estropear el curso de una temporada de ópera. “Me gusta chequear la maleta mil veces, pero sobre todo me gusta estar preparado musicalmente”, explica. A pesar de “adorar” su trabajo, hubo un momento en que sintió la necesidad de dar un giro en su carrera. “Todos los trabajos pueden volverse rutina”, señala. “De repente en Honduras, dieron la Traviata y le dije al organizador que quería dirigir ópera”, añade. La experiencia sirvió de punto de partida para impulsar la ópera en Guatemala.

El Mosaico

Cuando Luis Felipe Girón May cantó en el cuarto Festival Paiz el papel de Germonto de La Traviata, estaba participando en la primera función de ópera estrenada en Guatamala, después de 32 años. Se convirtió en un invitado habitual para este tipo de festivales artísticos, en los que ha presentado su repertorio durante siete años consecutivos.

Hace dos años Girón May coincidió en Antigua con el propietario de Casa Santo Domingo, Jorge Castañeda, y le contó que el estado de Sinaloa (México) hacían unos festivales maravillosos de ópera. La idea sirvió de detonante para que se iniciaran presentaciones de ópera en La Antigua, con el nombre de “Mosaico 2000”. En contra de lo que podría pensarse, la asistencia a los primeros fue de 4000 personas. Además empezaron a intervenir los alumnos de Girón May como parte de una nueva generación de cantantes.

Hoy el barítono sólo abandona sus clases de canto cuando surge algo urgente o si tiene una presentación en el extranjero. Las clases que recibió de niño le sirven para acompañar a sus alumnos al piano. Aunque considera que todavía es muy difícil ser cantante de ópera en Guatemala, es posible con suficiente interés. “Hay alumnos que vienen hace 20 años y difícilmente pierden una clase”, dice. Los alumnos de Girón May tienen actuaciones independientes y se caracterizan por trabajar con su profesor lo que van a dar al público. “Conocí a una cantante que siempre andaba cargando un repertorio de óperas completas que nunca presentaba. Eso me puso triste. Lo que se aprende aquí siempre se presenta”, dice.

Aunque algunos de sus alumnos han llegado a ser sus amigos, Girón May es riguroso como profesor y no perdona una clase. Todo su afán con la ópera es llegar a cultivar en el país el género lírico. Le complace que exista un renovado interés por la ópera en Guatemala, pero no quiere enseñar canto para cultivar el ego de las madres de los alumnos. “Quiero sembrar semilla que dé fruto del bueno y del dulce, del que da siempre cada año, más y mejor”. (Fin del reportaje)

Yo lo conocí desde que él tenía 10 0 12 años porque su papá, el Dr. Luis Felipe Girón, apodado “Pijita”, era mi dentista y muchas veces el niño llegaba a la clínica, situada en la parte anterior de su misma residencia, ubicada en la 6ª avenida A entre las calles 15 y 16 de la zona 1, y cantaba canciones con voz de tenorino, pero su maestro, Alberto Navas, le cultivó la voz y descubrió que era barítono, aunque también tenía tesitura de bajo cantante. Desde entonces siempre cultivamos una amistad que fue muy grata. Jamás tuvo desplantes de divo ni fue desagradable por ningún motivo. Siempre muy sencillo y agradable su trato.

El cortejo fúnebre saldrá hoy de Capillas Señoriales, zona 9, a las 9 horas, hacia el templo de Santo Domingo, zona 1, donde se oficiará una misa. Luego será llevado al Teatro Nacional Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, para rendirle un homenaje con la Orquesta Sinfónica Nacional. Coincidentemente, él cantó para la inauguración de ese teatro. Su cuerpo será inhumado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.

Me satisface mucho dedicar hoy este blog a ese excelente barítono que, con muchos trabajos y sacrificios, logró alcanzar su añorada meta y constituirse en motivo de orgullo para Guatemala, cuyo nombre supo poner muy alto en muchas partes del mundo en las que se presentó y cosechó merecidos aplausos, Lo hago con gran satisfacción, particularmente en este país nuestro en el que es común descalificar, menospreciar y denigran a nuestros compatriotas, por valiosos que sean, razón por la cual pareciera que carecemos de valores. Lo cual es psicológicamente debido a que los guatemaltecos tenemos muy baja nuestra autoestimación, probablemente debido a loz numerosos dictadores autoritarios que hemos sufrido sucesivamente a través de nuestra historia y a las constantes burlas de los políticos corruptos que han venido saqueando al país.

Para terminar, les invito a ver este YouTube de un recital que ofreció en la Ciudad de Washington, D.C. el barítono Luis Felipe Girón May y canta una canción dedicada a Guatemala, cuyo autor supongo que fue él, en la que dice que lejos de “Dios mío pasan los años, Dios mío pasa la vida y yo me encuentro desterrado” y canta “Guatemala, tierra mía, patria mía, yo no quiero morir sin volver”. Como verán esta interpretación le valió una ovación de pie de parte de la nutrida concurrencia. Después hay otros YouTubes en los que Girón canta varias áreas operáticas. Espero que les guste tanto como me ha gustado a mí.

Imagen de previsualización de YouTube

¡Que descanse en paz el excelente barítono guatemalteco Luis Felipe Girón May!

Twitter:@jorgepalmieri