A ARJONA SE LE SALIO LO “CHAPÍN”

Una de las características más peculiares de nosotros los chapines es que no dejamos que nadie nos toque ni con el pétalo de una rosa cuando se nos alude en alguna forma que nos parezca injusta o difamatoria, y de inmediato respondemos la alusión con nuestra más enérgica protesta; con mayor razón cuando se trata de un ataque personal, irrespetuoso y vituperante, como indudablemente fue, contra Ricardo Arjona, el susodicho artículo de la columnista Marcela Gereda, titulado “Arjona, ¿héroe musical?”, que fue publicado el lunes pasado en elPeriódico, en el cual no se dio por satisfecha con expresar su mala opinión de las letras de las canciones del famoso cantautor guatemalteco –que para muchos es un motivo de orgullo nacional–, sino le calificó en forma peyorativa e insultante. En lo cual, según mi opinión, se propasó porque no porque haya libertad de expresión hay derecho para menospreciar e insultar a las personas. Lo que pasa es que, lamentablemente, los guatemaltecos no somos respetuosos de nuestros valores, les vemos con menosprecio y por eso no tenemos héroes ni valores.

No hay héroes reconocidos ni valores históricos, culturales o artísticos. Por eso el exilio ha sido un caldo de cultivo para intelectuales como Miguel Ángel Asturias (nuestro Premio Nobel de Literatura), Luis Cardoza y Aragón, Tito Monterroso, Mario Monteforte Toledo, Otto Raúl Gonzalez y Carlos Illescas. A los que agrego al escritor, poeta, editor y docente Carlos López Barrios. Y antes que ellos tuvo que huir de Guatemala y emigrar a Paris nuestro genial novelista Enrique Gómez Carrillo, considerado “El príncipe de la crónica”. ¡Hay que irse de Guatemala para poder ser reconocido y triunfar, porque aquí la descalificación, la intolerancia, la envidia y la ingratitud son nuestras peores características! Si Arjona se hubiese quedado aquí, en vez de irse a cantar a las calles de Buenos Aires –donde ahora que es tan famoso que ha llenado varios días consecutivos el estadio Luna Park– y después irse a radicar a México, donde triunfó, se hizo rico y ha llenado varias veces el Auditorio Nacional… y recientemente llenó el Madison Square Garden de Nueva York. En cambio, si se hubiese quedado en Guatemala, muchos le estarían regateando méritos y aplausos.

No se puede impedir que –aunque no sea precisamente una crítica musical– la columnista Marcela Gereda, o cualquier otra persona, sea o no sea  periodista, se ampare en la libertad de pensamiento, que garantiza la Constitución de la República, para expresar si le gustan o no le gustan las canciones e interpretaciones de un cantautor como Arjona, y que se valga de la libertad de expresión para publicarlas. Pero esta libertad siempre debe ser responsable y respetuosa, de acuerdo con la ley en la materia, y no un cúmulo de expresiones peyorativas y difamantes. Lo cual, lamentablemente, no observó la periodista Gereda, porque su artículo está plagado de elementales faltas de respeto. Por eso fue que varias personas expresamos nuestro desacuerdo con tan injusto y difamatorio artículo. Y algunos lo criticamos por diferentes medios de comunicación valiéndonos también de nuestras libertades de pensamiento y de expresión.

Pero les confieso que me pareció inesperado el artículo de Arjona que publicó ayer, domingo, el diario Prensa Libre, titulado “Sillas Tibias”, porque no es usual que los artistas se tomen el trabajo de responder por los medios de comunicación las críticas periodísticas que se les hacen, ya sean justas o injustas. Porque cuando lo hacen es como su se bajasen de un pedestal para caer al nivel de sus críticos. Sin embargo, Ricardo Arjona lo hizo no sólo porque se le salió lo “chapín” sino probablemente influyó también su formación periodística, por el hecho de ser graduado de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos (USAC).

Si alguna duda le quedaba a alguien de que Ricardo Arjona es “chapín” –lo cual él nunca lo ha negado sino lo ha dicho con orgullo por donde quiera que se ha presentado–, con esta respuesta demuestra que lo es porque reaccionó como generalmente lo hacemos todos los guatemaltecos cuando se nos presenta la oportunidad. Por considerarlo muy interesante, además de justo, aunque no necesariamente necesario, voy a reproducirlo textualmente a continuación. Pero después de ese texto publicaré mi acostumbrado comentario. Esto es lo que publicó ayer el matutino Prensa Libre:

MENSAJE DE ARJONA

SILLAS TIBIAS

El cantautor Ricardo Arjona dirige este texto a los críticos del proyecto Guatemorfosis.

Por Ricardo Arjona

“Como quien no quiere la cosa y para mi mala suerte, mis amigos en Guatemala no resistieron las ganas de enviarme desplegados de prensa en donde prácticamente poco o nada quedaba de mis huesos a merced de algunos periodistas protectores de los débiles, enemigos de las oligarquías y arrasadores de cualquier intento de provocar una reacción que no esté ligada a los métodos viejos que a ningún lado nos llevaron en el trayecto de nuestra historia.

Estos eruditos de las cosas sociales siguen pensando que provocar, dividir y quejarse siguen siendo soluciones para nuestros problemas.

Son los mismos que se apuntaron a la foto de los tratados de paz que desarmaron a la gente de la guerra, pero no se ocuparon de armarla de nuevo para la vida y los dejaron al abandono víctimas de su propio destino. Los mismos que gritaron hurras a favor de Gobiernos de pseudoizquierda que saquearon a nuestro País en el nombre del pueblo.

Siempre será más cómodo atrincherarse al regazo de una computadora, atalayando como zopilotes voraces cualquier indicio de idea para convertirla en la carroña que comen, amparados en modales pseudorrevolucionarios que tan bien les hacen lucir ante los ojos de su principado de seguidores que hacen del resentimiento un estandarte.

Las diferencias siguen siendo las mismas en Guatemala, los padecimientos de nuestra gente siguen intactos, pero los métodos para combatirlos deberán ser distintos. Hay que ser un idiota para cometer el mismo error docenas de veces y sentarse a esperar cada vez diferentes resultados.

Una de las imágenes del video Fuiste tú que interpreta con Gaby Moreno. (Foto Prensa Libre)

Alguien escribió ¿Qué tiene que ver un dueto romántico con las ruinas de Tikal?, en referencia al video “Fuiste tú”.

Pregunto, ¿hubiese sido mejor idea llevar una cámara y fotografiar cuanto cadáver nos encontremos y entrevistar a las víctimas de la delincuencia para enviar al mundo de manera redundante una imagen de nuestro país que es la que ya conocen?

¿Escucharon hablar de las ideas?, pues aquí les va una, que a pesar de los pesares y de este nudo en la panza que me deja leer tanta sandez mal educada y resentida continuaré, porque ustedes, lejos están de ser representantes de un país como el nuestro.

Guatemorfosis

Intentamos organizar una campaña internacional que contara las virtudes de Guatemala en el extranjero. Se intentó hacerlo por todos los medios sin resultados. Al final del camino siempre había un problema que frenaba toda posibilidad.

Todo esto pudo desvanecerse y sucumbir en la frase típica derrotista de que en Guatemala no se puede hacer nada.

Hoy tenemos por medio del video “Fuiste tú” una exposición de nuestro país en el mundo que es prácticamente impagable, producto de usar los espacios de un video musical para mostrar la otra cara de este país sin que al país le cueste un centavo.

¿Qué es mejor?, unirse a la iniciativa privada e intentar por medio de las ideas organizar una alianza donde mi trayectoria les pueda servir para sus fines y a mis fines les sirvan sus posibilidades, o crear un muro hermético de resentimiento y división que nos mantenga en las mismas condiciones alimentando el odio y la separación.

Debo mencionar que la marca patrocinadora pudo inclinarse a la posibilidad de un comercial más festivo y sin fundamento y optó por la de un mensaje que provocara algo distinto.

La campaña que promueve un cambio personal como principio de todo es una idea de ambas partes, pero asumo toda la responsabilidad en cuanto al texto, de lo que dice y a la manera de plantearlo. Creo en los cambios personales como principio de contagio, y también creo que la mediocridad es una plaga que hay que vacunar con ideas, no con resentimiento.

Mi convenio personal es convertir esta alianza en la primera Escuela de Música de la Fundación Adentro que se inaugurará el próximo año en una zona marginal y que usaremos como piloto para fomentar la posibilidad de llenar nuestro país de escuelas de primer nivel.

Ahora bien, si los dueños de la verdad absoluta, sí, ustedes que se manifestaron en contra de esta iniciativa más con el hígado que con la cabeza. Ustedes que ven esto como una forma de alienación que en nada beneficia al país, les doy mi palabra de detener este intento justo en el momento que me den una opción mejor para lograr lo mismo por medio de su pluma viperina, sus quejas, su arrogancia, su panfleto gastado, sus malas intenciones y la tibieza de la temperatura que dejan sus nalgas en la silla desde donde agazapados y sin mover un dedo intentan arreglar los problemas del país.

Al resto de mis paisanos, que por suerte son los más, mi respeto y abrazo fraternal.” (Fin del artículo)

Mi comentario: creo que Ricardo Arjona está en su derecho al responder en esa forma esas malas interpretaciones de sus intenciones y gratuitos vituperios que le han hecho algunas personas mal informadas, resentidas, o envidiosas, por su videoclip de la campaña publicitaria Guatemorfosis. O quizás una de esas personas es como los cangrejos de la olla que por la envidia de no poder salir bajan a los que están saliendo. Porque, como solía decir Miguel Ángel Asturias, “Guatemala es como una sacatera en la que si uno logra sacar la cabeza para respirar le cortan la cabeza”.  Y Arjona decidió contestarles sus diatribas por un medio de comunicación. Sobre todo por el hecho que hizo estudios universitarios de periodismo. Además, fueron sumamente irrespetuosos algunos de los conceptos y epítetos que contienen los comentarios de sus detractores. Por otra parte, tiene razón en su explicación del por qué de su mensaje que si se quiere que Guatemala cambie, para comenzar todos tenemos que cambiar. Él es tan guatemalteco como cualquiera de nosotros y, como tal, nos conoce muy bien y tiene derecho a opinar sobre nuestra forma de ser, nuestro comportamiento, y dar a conocer sus reflexiones filosóficas en su mensaje grabado en la campaña “Guatemorfosis”. Porque creo que a eso obedece el nombre Guate “morfosis”. Pero me imagino que este título es especialmente dedicado a Guatemala, y no para darlo a conocer en el mundo entero, donde la campaña es exclusivamente publicitaria de ese reflesco de cola.

Lo que a muchas personas ha molestado –según me han dado a conocer por diversos medios– es que les parece que él se cree “un ejemplo” de lo que todos debemos ser para lograr un cambio en Guatemala. Pero no es así, realmente. Es verdad que en su mensaje habla en primera persona, pero en ningún momento dice que hay que ser como él para hacer la Guatemorfosis, ni –mucho menos– que hay que tomar Pepsi para ser buen guatemalteco. ¡No jodan!

Por otra parte, ha habido algunos de sus críticos que se quejan de que en ningún momento se reconoce en su videoclip que las escenas de la Antigua, nuestros volcanes, el lago de Atitlán, el Castillo de San Felipe en el lago de Izabal y las pirámides mayas en Tikal fueron tomadas en Guatemala. En lo cual reconozco que probablemente tienen un poco de razón; quizás debieron poner un cintillo diciéndolo, pero no creo que haya alguien que no sepa que son atractivos turísticos de nuestro país.

Les invito a ver el famoso videoclip de la polémica. Hagan click sobre la flecha para que comience y luego vuelvan a hacer click sobre el cuadrito con cuatro puntos que hay abajo para ampliar la imagen:

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