PASO A LA INMORTALIDAD

El genial artista Efraín Recinos (1928-2011) quien en el transcurso de sus 83 años de vida fue un destacado deportista, ingeniero, arquitecto, pintor, muralista, escultor, escenógrafo musicólogo, falleció ayer al principio de la mañana. Pero no ha muerto, sino pasó a la inmortalidad. La prensa de esta mañana da cuenta de ello. Y, en mi opinión, de todo lo que se dijo sobre este hecho, lo que mejor describe lo acontecido fue la caricatura del genial caricaturista Fo en las páginas editoriales de Prensa Libre, porque no necesita más explicación:

Los angelitos que le están transportando a la inmortalidad son sus famosas «Guatemalitas» que pintaba o esculpía en todas sus obras. ¡Felicitaciones Fo!

Esta fue la portada de Prensa Libre:

Además, Prensa Libre le dedica su Editorial que reproduzco a continuación:

Nuestro homenaje a Efraín Recinos
«Poco antes de (que) la salida del sol terminó ayer, suavemente, la vida de uno de los más altos valores nacionales: el maestro Efraín Recinos Valenzuela, quien incursionó en la pintura, el deporte, la docencia universitaria, la literatura, la música y, sobre todo, en una arquitectura de un estilo muy propio, gracias al cual el paisaje urbano de la capital guatemalteca tiene la armoniosamente desordenada mezcla de estilos propios de las diversas etapas históricas del país.
Su obra monumental se puede ver desde casi todos los puntos capitalinos y desde el aire. Es el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, el cual diseñó y en el que destaca por sobre todo el Teatro Nacional, seguramente el mejor ejemplo de la única e irrepetible manera suya de sumergirse en el arte para convertirse en un indudable valor latinoamericano. Pero, además, fue la personificación del hombre culto, multidisciplinario, en una forma que recuerda la etapa renacentista, a la vez heredada de los griegos y de los romanos.
Para definir qué era Efraín Recinos, se debe señalarlo como lo dicen sus biógrafos: “arquitecto, pintor, escultor, muralista, escenógrafo, músico, ajedrecista, conocedor de cine y de letras, corredor olímpico, seleccionado nacional, profesor de Matemáticas, de Construcción y de Arquitectura”. Esto basta para identificar a un personaje cuya variedad de disciplinas explicaba en algo su manera también peculiar de vestir, de hablar, su sentido del humor y sus demás cualidades que lo hacían —vale la pena repetir— único, y que le permitieron el honor de ser admirado en vida, algo que, por desgracia, es muy poco común en el ambiente guatemalteco.
La huella del maestro Recinos está plasmada también en los murales exteriores del edificio terminal del aeropuerto La Aurora y en uno del edificio del Crédito Hipotecario Nacional, en el salón de conciertos del Conservatorio Nacional de Música, en la fuente del Parque de la Industria, y en la Biblioteca Nacional. En todos esos lugares es una experiencia única observar con cuidado los detalles, las texturas, la composición. Todo ello hace que aun quienes no compartan su manera de enfrentar al arte, coincidan en que se trató de una personalidad con una capacidad creativa extraordinaria.
Es imposible, en una ocasión como esta, en la que se despide al maestro Recinos, no mencionar el tema del papel de la cultura en un país como el nuestro, en las condiciones en que se encuentra. Siempre han sido precarias para el arte: el Teatro Nacional debió estar en construcción casi 20 años, por falta de fondos. Pero la insistencia del autor, la conciencia del valor de su obra, hicieron que finalmente pudiera ser puesto al servicio de los guatemaltecos, que ahora muestran con orgullo la materialización de una idea que a muchos pareció irreal.
Efraín Recinos se fue sin aspavientos. No le agradaban los homenajes. Pero su obra queda en arquitectura, pintura y escultura, o en sus medallas por ocupar el quinto lugar en un juego panamericano de los años de 1950. Poca duda cabe de que su espíritu quedará en los lugares creados por su imaginación. Y poca duda cabe también de que los guatemaltecos podemos sentirnos orgullosos de este otro exponente de una cultura representada por las épocas maya, colonial, postindependentista, sigloveintera y tercermilenista». (Fin del Editorial)

En las páginas 2 y 3 se publicó un largo reportaje de Lucía Herrera y Julieta Sandoval con el título: HONRAS FUNEBRES PARA EFRAÍN RECINOS. «Nos deja con pena, pero con gloria» El velatorio tuvo lugar en la majestuosa sala que lleva su nombre. En el cual, entre otras cosas, se incluyó esta parte:

Luto en el arte guatemalteco por deceso de Efraín Recinos
“Gracias, maestro, por su legado; lo extrañaremos”, decía una de decena de notas manuscritas que dejaban quienes asistían al velatorio de Efraín Recinos, en la Gran Sala del Teatro Nacional, que él mismo diseñó hace ya más de tres décadas. En otra, sin firma, se leía: “Maestro, nos deja con pena, pero con gloria”.

«En un ambiente nostálgico, iluminado por la admiración, personalidades de la cultura y autoridades rindieron homenaje póstumo al pintor y arquitecto Efraín Recinos, fallecido ayer a las 6.50 horas, en el Hospital Hermano Pedro, donde se encontraba internado desde el viernes recién pasado.
“El maestro estaba muy bien, tuvo sus últimos días con su vida normal, incluso el viernes 30 recibió su último homenaje, el Libro de Oro, durante el 61 aniversario de Radio Faro Cultural, y fue ovacionado. Por la noche se le ingresó en el hospital, porque una úlcera le estaba sangrando”, refirió José Toledo, amigo cercano del maestro y su familia.
Su doctor de confianza, Marco Tulio Amado, explicó: “Se le hicieron dos gastroscopías porque después de la primera, volvió a sangrar la úlcera; respondió bien, pero hubo que hacerle transfusiones de sangre, y por su bajo peso y edad tuvo un paro cardiaco”.
A los pocos minutos del fallecimiento, la noticia empezó a transmitirse por las redes sociales, donde se expresaba la consternación de los guatemaltecos. Algunos amigos cercanos llegaron al hospital, donde estuvo el cuerpo hasta el mediodía.
Más que un artista
El maestro Efraín Recinos (1928-2011) se caracterizó siempre por su humildad y sencillez. A pesar de ser un genio con amplio reconocimiento, estuvo dispuesto a ayudar a quien lo necesitó. “Siempre tuvo abiertas las puertas de su estudio, ubicado en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias —diseñado por él— para quien quisiera; no escatimaba su tiempo para atender a los estudiantes, quienes llegaban con sus dudas a resolverlas con él, o simplemente a escuchar sus interesantes anécdotas”, cuenta Pepo Toledo Ordóñez.
Su arte también lo donó, sin pensarlo, para obras benéficas. Le tenía un especial aprecio a los niños con discapacidad. Además, fue un guatemalteco orgulloso de su país. En muchas oportunidades fue invitado a trabajar fuera de Guatemala, y nunca aceptó, porque amaba su tierra.
Con frecuencia lo paraban en la calle para fotografiarse con él, y el maestro nunca hizo mala cara; al contrario, siempre estuvo dispuesto con una gran sonrisa.
En paz
Recinos recibió en vida gran cantidad de homenajes, sobre todo este año, y estaba muy contento. Su última semana de vida la pasó, como siempre, trabajando y rodeado de amigos y familia.
Con arte
“Tenemos tanto que agradecer al maestro y lo haremos con música”, dijo Fielding Roldan, de la Orquesta Sinfónica Nacional, cuya sección de cuerdas ofreció un concierto de piezas que eran del gusto del artista. Tras cada una no hubo aplausos, solo un silencio elocuente. Los rostros tristes lo decían todo: era el adiós a un amigo, pero sobre todo, a un maestro. Junto al féretro estaba colocada «la Guatemalita», que él creó y tantas veces pintó.
Sepelio
A las 9 horas, en el Teatro Nacional, misa de cuerpo presente.
A las 10 horas habrá  presentaciones artísticas.
A las 13 horas, el cortejo sale hacia el cementerio Las Flores.
Legado creativo
El amor al arte y a su país hizo que Efraín Recinos dejara un gran legado.
Música grande: tuvo la genial idea de honrar a la marimba en  1970. Entonces, se vivía el conflicto armado interno, en el cual hubo miles de muertos. Su obra se convirtió en un tanque de guerra.
Murales:  es autor, entre otros, de los que se encuentran en el Parque de la Industria, el Crédito Hipotecario Nacional, el aeropuerto La Aurora, la Biblioteca Nacional y el Conservatorio.

Expresiones de pesar
La muerte del maestro Efraín Recinos causó conmoción porque era un artista que amó a su país, Guatemala,    al  que legó numerosas obras públicas y un ejemplo de trabajo constante.

Ingrid Klussman
Devastada
“Era un gran amigo, era un hermano para mí, imagínese cómo estoy de desolada y triste”, dijo la galerista, pintora y amiga del artista.

Sergio Morales
Grande
“El maestro Efraín Recinos nos engrandeció con sus obras. Siempre fue un caballero”, comentó el procurador de los Derechos Humanos.

Nineth Montenegro

De duelo

“Estamos de duelo, porque murió un gran artista con mucha conciencia social, que siempre pensó en el país”, afirmó la diputada.

Jorge Sarmientos
Músico
“Éramos como hermanos. De jóvenes le llevábamos serenata a las chicas. También era un gran músico”, expresó el  director de orquesta.
Carlos García
Genio
“Además de su genialidad, era un hombre muy espiritual. Llenará el cielo de sabiduría”, aseguró el director del Centro Cultural Miguel Á. Asturias.

Rita Elizondo
Amigo
“Su muerte es una pérdida irreparable. Fue un privilegio haber tenido su amistad durante muchos años”, manifestó  su amiga personal.
EN FACEBOOK
Astro
“Hay una estrella más en el cielo”, dijo  Rodolfo Castillo en el Facebook de Prensa Libre. Lea más mensajes de pesar en la página 20.

Datos sobre su vida:

Sus padres fueron sus formadores: Efraín Enrique Recinos Valenzuela nació en Quetzaltenango el 15 de mayo de 1928. Sus padres fueron José Efraín Recinos Arriaza y María Trinidad Valenzuela Micheo. Su padre, un hombre de grandes ideas que guardó todo lo que hizo su hijo, a quien siempre llamó Quiquito, decidió no enviarlo a la escuela a la edad temprana por lo que formó un carácer curioso e imaginativo de grandes actitudes.

Lápices sus amigos: A los 5 años ya dibujaba monstruos, guerras, soldados y grades batallas. Su dibujo fur autodidacta con detalles y colores. Al no tener influencias de maestros, se desarrolló su creatividad. Aprendió a leer y a escribir a los 7 años. Además fue músico, ejecutó la marimba, el violín y la mandolina.

Un gran deportista: Estudió el bachillerato en el Instituto Central para Varones, donde además de haber sido abanderado fue un gran deportista. Consiguió récords nacionales como corredor en los 800 metros planos, 400 metros con vallas y tres mil metros con obstáculos. En 1951 fue a los Juegos Panamericanos, junto a Mateo Flores. También practicó arquería, básquetbol, del que llegó a ser una estrella, patinaje sobre hielo y ajedrez. En la universidad estudió ingeniería (en esa época  todavía no había arquitecturaen la USAC), fue uno de los mejores estudiantes.

El gran amor de su vida: Tuvo un noviazgo de 17 años con Elsa Marina Marroquín, con quien se casó en 1967. En 1968 nació su única hija, Lorena, mientras estudiaba cerámica, mosaico y vidrio soplado en Inglaterra.

Obra maestra: El Gran Teatro Nacional, en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, conjuga la sabiduría del maestro. Arquitectura y escultura se integran al paisaje y a los colores azul y blanco del cielo.

Galardón: Como hombre multifacético que fue, al ser un gran artista, así también como conocedor de música, s

de cine y de letras, recibió muchas distinciones, entre las que destacan las condecoraciones de Orden del Quetzal y la Gran Orden Doctor Mariano Gálvez.

Y de última hora Prensa Libre agrega esta información:

Decretan tres días de duelo nacional por muerte de Efraín Recinos

Misa de cuerpo presente

A las 10.30 horas, el padre Federico Rodríguez presidió una misa de cuerpo presente para pedir por el descanso del maestro, en la Gran Sala del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, cuyas puertas están abiertas para que la población y la comunidad artística pueda despedirse del maestro.

Posterior al acto religioso habrá espacio para que grupos artísticos puedan rendir homenaje a Recinos, quien perdió la vida el domingo por quebrantos de salud.

Entre los grupos que han solicitado su participación está la Asociación quetzalteca Efraín Recinos.

La familia programó entre las 14 y 15 horas la salida del cortejo fúnebre hacia el Cementerio Las Flores, donde el maestro será inhumado.

Hasta el momento no se han efectuado homenajes oficiales póstumos a Recinos. El Gobierno expresó su pesar por el deceso y envió condolencias a la familia. (Por medio del Vicepresidente de la República, Dr. Rafael Espada)

La carátula de elPeriódico:

Esta portada no pudo haber sido más dramática

En las páginas 2 y 3 hay dos artículos, en la primera un reportaje que se titula ADIÓS AL MAESTRO DE MAESTROS, de Juan D. Oquendo, y en la 3 el reportaje Una vida dedicada al arte en toda su riqueza y el subtítulo GUATEMALA PERDIO AYER a una de sus mentes más creativas, pintos, escultor, arquitecto. Efraín Recinos entregó su vida al arte en todas sus dimensiones. El maestro nació en Quetzaltenango en 1928, tenía 83 años, por Marta Sandoval. 


Como se puede comprobar, en la carátula de este diario la noticia de su fallecimiento no fue lo más importante del día, pero al menos la situaron en su primera página con esta foto del velatorio en el Teatro Nacional que lleva su nombre y le dedicaron dos páginas internas con un largo artículo sobre él. Sin embargo, en las páginas interiores, en la sección Vida, dedican dos páginas a un reportaje de María Lucía León titulado Efraín Recinos: adiós a un genio guatemalteco y el subtítulo: Obra Polifacético, versátil y rebelde, el artista nos deja un legado monumental. Y en el texto se publican diferentes opiniones sobre él. Entre ellas, Pepo Toledo, de la Fundación Mario Monteforte Toledo, dijo: «¿Qué le puedo decir? Es una persona que dejó un gran ejemplo a Guatemala. Durante toda su vida fue un artista valiente; fue de los que se quedó en el país a pesar de la represión. Siempre hubo denuncia en su trabajo. Hizo de Guatemala, en épocas difíciles, una ciudad, un museo vivo de su obra. El país le debe demasiado Compartió su conocimiento, recibía a estudiantes, les atendía y enseñaba. Siempre fue su humildad, la sencillez lo que lo definía. Murió uno de los grandes».

Finalmente, presento mi más sentida condolencia a su viuda, señora Elsa Marina Marroquin de Recinos y a su hija Lorena, a sus hermanas y a sus más queridos y cercanos amigos habituales, encabezados por el escultor José Pepo Toledo Ordóñez, el pintor y escultor Manolo Gallardo, el fotógrafo Ricardo Mata, la periodista y escritora Ana María Rodas, la bailarina Julia Vela y su hermano el doctor Augusto Vela. Con anterioridad también integraban su grupo de amigos habituales, con quienes almozaban todos los jueves, los pintores Luis Díaz y Rodolfo Abularach, pero desde hace algún tiempo se produjo un distanciamiento entre ellos.

Para terminar

Yo también le admiraba mucho y durante muchos años tuve el privilegio de disfrutar de su amistad porque éramos contenporáneos, pues ambos nacimos en el año 1928. ¡Que descanse en paz el genial artista Efraín Recinos, mi querido viejo amigo! Nos va a hacer mucha falta su genialidad, su simpatía, su increíble memoria –era capaz de contar al revés, sin equivocarse, el cuento de La Caperucita Roja–, su invariable cordialidad y su inusitada sencillez, siempre vestido descuidadamente, con su largo cabello blanco despeinado y su larga barba blanca alborotada, y sus pintorescos chalecos de tela típica. Va a ser triste saber que  ya no existe un genio como él  en nuestro país, que sobrevive aterrado en constantes conflictos y víctima de la violencia común y del crimen organizado. Pero su mala salud no le permitió seguir viviendo más tiempo y, afortunadamente, murió sin sufrir una agonía angustiante, ya que murió tranquilamente, durante el sueño. Probablemente soñaba que su patria ya no estaba sufriendo más en anarquía. Tal vez soñaba que Guatemala ya había encontrado un camino viable hacia la concordia, la paz y la democracia. ¡Ha de haber sido un sueño pleno de paz y felicitad!

En la breve nota que publiqué ayer informando a los visitantes de mi blog la infausta noticia del fallecimiento de Efraín Recinos, expresé que el gobierno de la República debería decretar tres días de duelo nacional y me ha alegrado mucho saber que el gobierno informó, mediante un Twitter que, en junta de ministros, el presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, decretó tres días de duelo nacional. ¡Bien hecho! ¡Su excepcional paso por la vida lo merece!