A UN MES DE SU PARTIDA

Hoy, hace un mes, murió mi padre.  Aunque durante este tiempo ha habido distracciones momentáneas, su ausencia me acompaña permanentemente.  En estos momentos que pasa Guatemala, su ausencia es más patente, pues seguramente en su casa se habrían juntado personalidades de la vida nacional, políticos, empresarios, juristas y otras personas que como él, se preocupaban por el rumbo que ha tomado este país.  Este espacio, el de su blog, serviría como luz en estos momentos de oscuridad.
Este espacio, como muchos de ustedes saben, surgió luego de que mi papá fuese retirado el elPeriódico por su dueño, José Rubén Zamora, a raíz de la intención de éste de censurar el contenido de los artículos que publicaba mi papá porque, «coyunturalmente» no le convenía a Zamora que se mencionara a cierto personaje del mundo empresarial guatemalteco.  Ante esa violación a su derecho humano de libre emisión del pensamiento, mi papá decidió no colaborar más con ese medio.  Tiempo después, tropezó de nuevo con esa piedra y de nuevo, Jose Rubén Zamora pretendió normar el contenido de sus columnas.
Desde su primer salida de ese medio, mi papá escribió acá lo que quiso y como quiso y lo gozó muchísimo.  En la última fase de su larguísima carrera periodística, finalmente encontró cómo y dónde podía tener plena libertad de expresión.  Como a todos nos ocurre, él tuvo críticos, detractores y hasta enemigos, pero jamás se amilanó ante las críticas o las amenazas.  Desde este espacio iluminó muchos hechos históricos dando su versión de testigo presencial haciendo gala de su envidiable memoria.  Como yo, estoy seguro que muchos de ustedes, los que se suscribieron a su blog o le leían eventualmente, vamos a extrañar esas narraciones y la «desmitificación» de personajes y hechos.  A un mes de su partida y en el contexto que estos últimos días está viviendo la Nación, hace muchísima falta mi querido papá.

Les doy las gracias a todos ustedes, incluso a los que no estaban de acuerdo con él, porque para un periodista como él, poder expresarse y tener lectores era el oxígeno que lo mantenía vivo; vivió periodismo y política y en sus venas corría la sangre caliente de un verdadero ciudadano y patriota, en el buen sentido, no el del infame partido político.

Queda este blog como archivo histórico de sus opiniones.  Con la ayuda de buenos amigos y de familia, en un futuro no muy lejano, trataré de hacer una recopilación de algunas de sus opiniones en este espacio y otros miles de ellas en periódicos y revistas nacionales y extranjeras.

Con la ayuda de un buen amigo, el mismo que ayudó a mi papá hace más de diez años a lanzar este blog, muy pronto tendré una página con mi nombre e igual intención: plasmar mi opinión, libre y genuina, acerca del acontecer nacional.  No será ni por asomo lo ilustrada que era la de él, pero sí con el mismo compromiso de honestidad.  Con su permiso, pronto les enviaré una invitación para seguirme.

¡Gracias nuevamente a todos ustedes por leer y darle vida a mi padre!

Alejandro Palmieri Waelti.