HA MUERTO ANTONIO EDELMAN “PLATO” MONZÓN

Con profunda tristeza les informo que anoche dejó de existir por su propia voluntad a la edad de 79 años mi entrañable amigo, ex compañero de labores y veterano periodista Antonio Edelman Monzón, a quien sus amigos llamábamos afectuosamente “Plato”. Le conocí cuando ambos trabajábamos en el diario Prensa Libre, donde él fue un excelente reportero, y después trabajó en el diario El Espectador. Posteriormente trabajó durante largo tiempo como jefe de prensa del ministerio de Relaciones Exteriores, donde siempre fue muy apreciado por su alta calidad humana, su extraordinaria memoria, su permanente alegría y gran sentido del humor.

En el transcurso de los últimos años tuve el gusto de recibirle varias veces en mi casa, invitado a almorzar, y hace dos años vino con los queridos viejos amigos y colegas Luis Morales Chúa, Julio César Anzueto y Rafael Mata Retana, con quienes fui compañero de labores en Prensa Libre y quienes afortunadamente todavía siguen con vida. Recuerdo que estuvimos muy contentos, lo cual consigné en una Miscelánea de fecha 20/07/12 que publiqué en este blog que titulé “Grata reunión con viejos amigos colegas”.

De derecha a izquierda, los veteranos periodistas Antonio Edelman Monzón (“El Plato”), Lic. Luis Morales Chúa, Julio César Anzueto, Rafael Mata Retana y Jorge Palmieri, el anfitrión. Atrás una pintura flamenca muy antigua de un “Baco glotón”, al cual siempre he tratado de imitar en compañía de mis colegas y buenos amigos, como estos.

Tuve el gusto de compartir el pan y el vino con mis queridos viejos colegas y amigos. A mi derecha, el licenciado Luis Morales Chúa y Rafael Mata Retana y a mi izquierda Antonio Edelman (“El Plato”) Monzón y el fotógrafo Julio César Anzueto.En el fondo, una pintura del desaparecido pintor guatemalteco Ramón Banús.

Últimamente se había enfermado mucho y sufrió graves dolencias que llegaron a deprimirle en exceso. Al extremo desesperante que decidió poner en práctica la conocida frase lapidaria del controvertido, irreverente y prolífico, activista político de tendencia anarquista, periodista, diplomático y escritor colombiano José María Vargas Vila: “Cuando la vida es un suplicio, el suicidio es un deber”, quien fue excomulgado por la Iglesia Católica por su declarado ateísmo y definido anticlericalismo. Según él, los seres humanos tenemos libertad y autonomía, por lo cual podemos disponer tanto de lo que hacemos en la vida como de nuestra forma de morir; y quienes se encuentran sufriendo una enfermedad incurable tienen derecho a que se les aplique la eutanasia o a suicidarse cuando la vida les sea un martirio. Siguiendo esa filosofía existencialista, mi amigo Pedro Armendáriz (padre), famoso actor cinematográfico, cuando se encontraba en un hospital de Los Ángeles, California, y los médicos le diagnost¡caron que tenía cáncer en el estómago, pidió a su esposa que le llevara una pistola y ahí mismo se suicidó con un tiro en la sien el 18 de junio de 1963. Tenía solamente 51 años de edad. El cáncer fue consecuencia de haber filmado en 1956 la desafortunada película “The Conqueror“, producida por Howard Hughes en el estado de Utah, cerca de donde el gobierno de Estados Unidos había realizado pruebas nucleares en el vecino estado de Nevada. La radioactividad afectó a muchos de los participantes del largometraje, que uno tras otro irían muriendo de cáncer posteriormente. En efecto, 91 de las 220 personas involucradas en la producción de la película enfermaron de cáncer y 46 de éstas murieron a consecuencia de esta enfermedad, entre ellas los actores John Wayne,  murió de cáncer del estómago y pulmón, Susan Hayward de cáncer en el cerebro, Agnes Moorehead, de cáncer del pulmón, John Hoyt, de cáncer del pulmón. Además de éstos, el director de la película, Dick Powell murió de cáncer de las glándulas linfáticas, y el doble Chuck Roberson.

Por este medio expreso mi más sentida condolencia a su apesarada viuda, señora Enma Lidia Miralles de Monzón, a sus hijos Francisco Javier, Ana María, Patricia Carolina y Gabriel Monzón Miralles, a su hermana, Dora A Monzón, nietos Francisco, Gabriel Hurtado Monzón y demás familia. Así como también a todo el gremio de periodistas del país. Que en paz descanse el querido mi amigo Antonio Edelman “Plato” Monzón.

En este caso, aplico la famosa canción “Cuando un amigo se va”, letra y música original del cantautor argentino Alberto Cortés:

“Cuando un amigo se va/ queda un espacio vacío/ que no lo puede llenar/ la llegada de otro amigo. /Cuando un amigo se va/ queda un tizón encendido/ que no se puede apagar/ ni con las aguas de un río. /Cuando un amigo se va/ una estrella se ha perdido/la que ilumina el lugar/ donde hay un niño dormido./ Cuando un amigo se va/se detienen los caminos/y se empieza a revelar/el duende manso del vino./Cuando un amigo se va/queda un terreno baldío/que quiere el tiempo llenar/con las piedras del hastío. /Cuando un amigo se va/se queda un árbol caído/que ya no vuelve a brotar/porque el viento lo ha vencido. /Cuando un amigo se va/queda un espacio vacío/que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”.

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Finalmente, recuerdo también que cuando él todavía podía valerse de sí mismo para transportarse, vino a almorzar a mi casa y aquí estaba también el otro famoso cantautor argentino Facundo Cabral, con quien estuvimos tomando unos tragos, almorzando y bromeando varias horas alegremente. Por esta razón, a continuación le repito la misma canción, pero esta vez cantada tanto por su autor, Alberto Cortés, como también por el ya desaparecido poeta, compositor, filósofo y cantante Facundo Cabral, quien murió en Guatemala víctima de un homicidio accidental, por lo cual deseo que también descanse en paz.

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Reitero mi afectuosa despedida a ese viejo y querido amigo y colega y me alegra que por fin descanse en paz, libre de sus molestas enfermedades, privaciones y dolencias. Adiós, mi querido Tono, también conocido ampliamente como “Plato”. Hasta pronto.

Twitter @jorgepalmieri