Parque Nacional Los Glaciares

Hotel Posada Los Álamos

Agradezco a unos amigos que estuvieron recientemente en El Calafate y nos aconsejaron hospedarnos en el hotel Posada Los Álamos, porque es excelente. Merece las cinco estrellas de la hostelería internacional que ostenta. Tiene excelente comedor, con una parrilla para cocinar a
fuego lento los corderitos patagónicos que son característicos de esta zona; tiene una amplia variedad de vinos; tiene un bello campo de golf; un Spa muy completo con baños de vapor y sala de masajes; sala de juegos, etcétera. Me es muy grato recomendarlo a ustedes si acaso visitan El Calafate y los impresionantes glaciares. Para que puedan conocer sus servicios, tengo el gusto de invitarles a ver este YouTube publicitario que encontré en Internet. No tengo inconveniente en hacerle esta propaganda gratuita por el buen servicio que nos dieron. Sin embargo, hago constar que lo reproduzco totalmente gratis, a pesar de que nosotros pagamos sus habitaciones y servicios (que no es bajo), y no recibimos ninguna cortesía especial. Pero lo hago gustosamente para el beneficio de mis lectores.

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Otro servicio que les recomiendo contratar cuando vayan a la Patagonia Argentina es el de la agencia local receptora de turismo que se denomina Prestigio -y les aseguro que hace honor a su nombre- porque todos sus empleados son eficientes, cordiales, cumplidos y puntuales, y quienes nos acompañaron en las excursiones como guías fueron agradables y se desempeñaron adecuadamente. La primera excursión a la que fuimos fue a lo más alto de la montaña desértica en un vehículo con doble transmisión.


Solamente con un vehículo con doble transmisión se puede transitar por esa montaña llena de piedras.

Cuando se visita El Calafate hay que participar en varias excursiones por lo menos: dos de ellas náuticas, navegando por el Lago Argentino rumbo a los glaciares, y otra por tierra en un vehículo apropiado, de doble transmisión hasta lo alto de la montaña que llaman ?El Galpón de Calafate?, que está a 8 kilómetros de distancia y hay que subir más de 1000 metros por la cara oeste del Cordón Huyliche, donde soplan los famosos vientos fríos patagónicos sobre el inmenso desierto y desde donde se puede apreciar una espléndida panorámica de El Calafate, el enorme Lago Argentino, los territorios de El Chalten y el Torre.


Parece interminable el inmenso desierto Patagónico cubierto de piedras.


Mi hijo Alejandro y yo en lo más alto de la montaña desierta y empedrada.

Un laberinto de piedras conduce a la imponente “Piedra de los Sombreros”, así llamada porque a través del tiempo el viento patagónico que sopla ha venido esculpiendo en las gigantescas rocas las más diversas formas, entre ellas las de unos sombreros como los que usan los gauchos.


Se justifica el nombre de Piedra de los Sombreros.


El fuerte viento patagónico que sopla ha esculpido las enormes piedras con las formas más caprichosas, como éstas.


Esta piedra gigantesca tiene la apariencia de un monstruo humano.


En estas elevadas montañas tan frías reinan el cóndor y el águila (ambos en proceso de extinción), pero hasta en lo más alto y frío se pueden encontrar pajaritos como éstos que, evidentemente, no temen la cercanía de los seres humanos… pero a menudo son presa de las aves más grandes.

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