De parte de ?tres o cuatro gatos? para la &#24 señora Sandra Torres Casanova de Colom


Foto de Prensa Libre: ÓSCAR ESTRADA
Con el debido respeto que me merece, tanto por su calidad de mujer como de esposa del Presidente de la República, creo necesario dirigirle estas palabras a la licenciada Sandra Torres Casanova de Colom, a manera de respuesta a las declaraciones que dió en una entrevista que le hizo, la semana pasada, el reportero Hugo Alvarado del diario Prensa Libre, en la que, a pesar de decir que se debe ser respetuoso para ser respetado, definió a sus críticos despectivamente como ?tres o cuatro gatos?; y, conociéndola como creo conocerla, estoy convencido de que trató de aludirme.
La razón por la que me doy por aludido es porque cuando yo todavía escribía una columna que fue muy leída en un periódico, solía decir en broma que mis lectores eran ?tres o cuatro gatos?, a partir de que un domingo del año 2000, cuando se desarrollaba un encuentro de polo cerca del lago de Amatitlán y por algún motivo, que ya no recuerdo, había publicado un artículo criticando al presidente en turno, fui abordado por un señor con mucho dinero, de apellido Delgado, cuya esposa, la señora Clara Méndez de Delgado, era la encargada del protocolo de Casa Presidencial, y me increpó por criticar al mandatario porque, en su opinión, con ello causaba una mala impresión del país a mis lectores. Fue en vano tratar de hacerle comprender que en la vida cada quien tiene que hacer lo que le corresponde, y que la función periodística conlleva hacer críticas a los gobiernos. Pero era evidente que no quería entender razones y me dijo: ?Menos mal que a usted sólo lo leen tres o cuatro gatos?. Lo cual me causó mucha risa, porque mi columna era entonces la más leída de ese medio de comunicación. De ahí nacieron los famosos ?tres o cuatro gatos? que yo mencionaba a cada rato.
Volviendo a las declaraciones que doña Sandra Torres Casanova de Colom dio al reportero de Prensa Libre, debo comenzar por aclarar que no la llamo ?primera dama? porque en Guatemala no existe ese título en la legislación guatemalteca, ni puede haber una «primera dama» si no hay una «segunda dama», ni una «tercera dama», ni una «cuarta dama», a pesar de que por una mera cortesía se ha venido llamando «primera dama» a la esposa de los sucesivos presidentes de la República. Dicho esto, rechazo categóricamente que la señora de Colom me defina como uno de sus ?detractores?, porque según el «tumbaburros», o Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, ?detractor significa: adversario, que se opone a una opinión descalificándola. // 2. Maldiciente, que desacredita o difama?. Y si doña Sandra no tiene mala memoria recordará que yo no fui adversario de la candidatura presidencial de su marido, el ingeniero Álvaro Colom Caballeros, mucho menos lo he sido de ella, sino todo lo contrario.
Dios sabe que expuse mi credibilidad y el prestigio obtenido en más de sesenta años de ejercer el periodismo para apoyar esa candidatura y hasta me jugué el pellejo por rechazar abiertamente a su principal contendiente, el general retirado Otto Pérez Molina, quien en cierto momento estuvo a punto de birlarle la presidencia. Lo hice frontalmente, ?con alma, corazón y huevos», como solía decir el recordado monseñor Mario Martínez de Lejarza (qepd).
Tampoco tiene razón doña Sandra al calificarme de ?maldiciente? y acusarme de que la desacredito o difamo sólo porque en uso de la libertad de expresión que garantiza la Constitución de la República me he permito hacer unas cuantas críticas oportunas a que ella se constituya en una especie de co-presidenta de la república, o algo por el estilo, y cometa el abuso de imponer su presencia en las juntas de gabinete, en las cuales interroga e increpa a los ministros que no hacen lo que a ella le parece que deben hacer, al extremo que se dice que por esa razón renunció hace más de un mes el ministro de Economía Carlos García Macal y desde entonces no ha sido nombrado su sucesor.
La señora Sandra Torres Casanova de Colóm tiene mala memoria si no recuerda que yo he publicado en este blog varios artículos en los cuales he expresado que ella es una mujer preparada, con dos títulos profesionales y, sobre todo, que es patriota y conoce bien la problemática política, social y económica de nuestro país. Es más, me he atrevido a afirmar que ella y su hermana Gloria fueron de las principales colaboradoras gracias a las cuales el ingeniero Colom logró ganar las elecciones presidenciales después de haberlas perdido en dos intentos anteriores. Gracias a ellas mantuvo en alto el espíritu de lucha cuando se creía que el general de la ?mano dura? iba a ganar las elecciones y Colom ya estaba a punto de darse por vencido.
Sin el menor ánimo de descalificarla -¡ni mucho menos de ofenderla!-, he dicho que si su esposo quiere otorgarle una responsabilidad en su equipo de gobierno, debe nombrarla legalmente para un cargo específico, y si a pesar de que no será cuentadante y no tendrá que rendir cuentas del gasto de varios miles de millones de quetzales que cuatro ministerios gastarán bajo su supervisión, los gastos que ella coordine deberían estar fiscalizados por la Contraloría General de Cuentas. Pero insisto en que su marido, el presidente de la república, no está autorizado por la Constitución, ni por ninguna otra ley a otorgarle caprichosamente la coodinación de un Consejo de Cohesión Social (sepa Dios lo que quieren decir) que pronto será convertido en otra Secretaría de la Presidencia. A ver si para entonces se la nombra en vez de sólo ?designarla?, como dijo para engañar incautos el doctor Carlos Larios Ochaita, secretario privado de la presidencia, a pesar de que los dos términos son sinónimos.
Ella dice: ?No me preocupa que digan que yo mando al presidente. Algunos han mencionado que es inconstitucional que coordine el Consejo?. Y en seguida pregunta: ?¿Es inconstitucional ayudar a los pobres?? Y agrega: ?Yo conozco la realidad de mi país y tengo una responsabilidad moral con ellos?. A lo que no es necesario responderle: no, no es inconstitucional ayudar a los pobres, señora, pero lo que es inconstitucional es que la esposa del presidente «coordine» a su sabor y antojo el gasto de varios miles de millones de quetzales del presupuesto de cuatro ministerios sin que nadie la fiscalice.
Por otra parte, merece felicitaciones si en verdad ya ha hecho algo positivo por los pobres del país que necesitan ayuda y aún por lo mucho que aún le falta por hacer. Pero será mejor que lo haga como es debido, legalmente, y no sólo por el hecho de ser la esposa del Presidente de la República en turno.
Me extraña que doña Sandra me califique como su ?detractor?, cuando a ella le consta que siempre he tenido una alta opinión de su inteligencia, de su preparación y de su capacidad, desde que hace muchos años trabajó como gerente de ventas de una empresa estadounidense de productos de belleza de la cual era gerente general mi buen amigo el cubano nacionalizado guatemalteco Ernesto Villa.
Ella sabe muy bien que yo la he defendido varias veces de algunas cobardes campañas negras que han hecho circular sus detractores y enemigos. Y sabe también que desde que tuve el gusto de conocerla, cuando todavía ni siquiera comenzaba la campaña electoral, me ha merecido simpatía y respeto por su firme decisión política y su peculiar franqueza. Lo cual le he demostrado cada una de las veces que he tenido el gusto y la satisfacción de recibirla y atenderla cordialmente en mi casa.
A manera de reto, como una bravuconada que no le va, dice doña Sandra que ?ojalá que la inviten al Congreso?, supongo que para interpelarla. Pero ella sabe muy bien que los diputados de la oposición no podrán hacerlo mientras ella no desempeñe un cargo específico por el cual pueda ser interpelada, y que los diputados de su partido temblarán ante la posibilidad de plantearle una pregunta que le pueda ser difícil de responder. Porque los miembros del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) le tienen más miedo a ella que al presidente.
Me parece que los esposos Colom están engañados por la campaña de propaganda mentirosa y cachimbira que están haciendo sus «shumos» publicistas y a eso se debe que crean que ha sido solamente un pequeño sector del pueblo el que ha rechazado la sarta de babosadas que dijo el mandatario sobre los supuestos logros (inexistentes) del «plan de los primeros cien días» de gobierno. Pero la verdad es que nadie cree eso de las 545 supuestas casas que se ha dicho que ella entregó, ni tampoco se cree lo de los supuestos cheques de ayuda.
Es lamentable que al presidente Colom no le sería posible disfrazarse como dicen que solía hacerlo el Califa de Bagdad Harún-al-Rashid («el Ortodoxo») para salir a las calles a mezclarse con el pueblo para escuchar personalmente lo que el pueblo opinaba de él. Pero creo que a Colom no le sería posible porque lo delatarían en el acto su fácilmente reconocible flaca anatomía y su forma de hablar. Pero pueden estar seguros de que la gente pobre, la gente sencilla que ellos creen que está muy contenta con lo que les prometieron que iban a hacer durante los primeros cien días de gobierno, no se ha tragado las píldoras que han tratado de hacerles tragar con el informe tan largo y aburrido que dio el mandatario porque saben que hasta el momento no ha habido ningún cambio favorable para ellos, sino todo lo contrario, están peor que antes de que comenzara el «Gobierno de Álvaro Colom».
Los primeros cien días han servido para demostrar que no tenían un plan para tratar de solucionar los problemas más urgentes, porque aunque lo nieguen todo lo que quieran, la criminalidad ha aumentado, los secuestros han aumentado, el encarecimiento de la vida ha aumentado considerablemente… y el descontento general también ha venido en aumento proporcional.
Los esposos Colom siempre han tenido una negativa actitud de desconfianza y rechazo hacia los periodistas y los medios de comunicación, en vez de tratar de hacer esfuerzos para acercarse a ellos y ganarse su confianza y amistad, y cada vez que algún periodista dice algo que les incomoda, de inmediato lo acusan de «detractor» y lo clasifican como «enemigo».
En venganza por las críticas que reciben de los medios de comunicación, ahora amenazan con hacer la publicidad del gobierno en los periódicos del interior del país, porque sus encargados de la propaganda no tienen ni puñetera idea de lo que están haciendo y no comprenden que esos medios no ejercen la misma influencia que los medios capitalinos sobre los pobladores de los departamentos.
Todavía están a tiempo para reconsiderar y enderezar su comportamiento y procurar tener una mejor relación con los medios de comunicación y los periodistas, siempre y cuando no sea con berrinches de primas donas, ni con roces y empujones de sus numerosos guardaespaldas, que siempre les rodean como si fuesen capos de mafias rodeados de sicarios. Pero, ¿cómo no quiere que se les critique cuando gastan Q40 millones para comprar sin licitación 200 autopatrullas y 200 motocicletas? ¿Con qué derecho disponen a su antojo del dinero del Estado? ¿Qué pasó con las leyes contra la corrupción? ¿No que iban a respetarlas y a cumplirlas?
Para terminar, con todo respeto pido a la señora Sandra Torres Casanova de Colom que no se equivoque, ni sea injusta con quienes hemos sido sus amigos y contribuimos a que llegaran a ocupar la Presidencia de la República. Debe recordar que por ello me pidieron que aceptara el honroso nombramiento de embajador en México y rechacé la oferta y sugerí que mejor nombraran al embajador José Luis («Chino») Chea, y al día siguiente de que el ingeniero Colom fue declarado presidente electo, me visitaron para agradecer mi ayuda y compartir un sabroso tamal de Navidad.
O sea que en esos días no pensaban que yo fuese su «detractor» o cosa parecida, sino estaban seguros de que yo era su amigo. Y les aseguro que lo sigo siendo, sinceramente, pero no por ello voy a callar lo que creo que debo criticar cuando hacen algo que no me parece legal o atinado. Si por eso se molestan, lo lamento. Pero soy periodista independiente y amo a este país al cual he dedicado toda mi vida. Y a estas alturas de mi avanzada edad no voy a dejar de cumplir con lo que considero mi deber. Lo digo para que doña Sandra no se disguste conmigo y me califiquen de «detractor» después de que comprometí mi credibilidad y prestigio cuando apoyé la candidatura presidencial de su marido.
Estoy convencido de que algún lambiscón, de esos que nunca faltan, le ha metido en la cabeza a doña Sandra la nefasta idea de imitar a la actual presidenta de Argentina, señora Cristina Fernández de Kirchner, quien sustituyó en la Presidencia a su marido, el ex presidente Nestor Kirchner. Pero le aconsejo que trate de controlar ese «Ego-trip» tan fuera de toda proporción, porque eso jamás veremos que ocurra también en nuestro país. Probablemente yo contribuí a eso porque hace como un año le presté el libro La Reina Cristina, escrito por la famosa periodista argentina Olga Wornat, (el cual nunca me devolvió por cierto), la misma que escribió el explosivo libro titulado La Jefa, Vida pública y privada de Marta Sahagún de Fox acerca de la esposa del ex presidente de México, Vicente Fox, quien también tenía ambiciones desmedidas de sustituír a su marido, pero le salió el tiro por la culata y solamente hizo el ridículo; y quizás ahora doña Sandra se siente como si fuese la Reina Sandra y se cree intocable. Pero no debe equivocarse, ni debe exponerse a que alguien le pregunte ¿con qué corona, doña Sandra?

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