MISCELÁNEA

* No hay peor sordo?
Está visto que al Presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, se le podría aplicar aquel viejo dicho que ?no hay peor sordo que el que no quiere oír?, porque en dos de sus últimas intervenciones públicas -en la presentación del Festival de Cultura Ciudadana y en la firma del Pacto Colectivo con el Magisterio que dirige el controvertido profesor Joviel Acevedo- se notó muy disgustado y se quejó de que a él no se le dio ni un minuto de ?luna de miel? para comenzar a criticarle tras haber asumido el cargo para el cual fue electo por una mayoría del pueblo en dos vueltas electorales, y de hecho se le ha seguido criticando por motivos como los aviones de ciertas empresas comerciales que ha usado en sus viajes, o qué reloj usa, la ropa de su esposa y otras tonterías por el estilo, pero que no se le ha podido criticar por corrupción, o por no cumplir las promesas de esperanza que hizo durante su campaña porque, según él, ningún otro gobierno había prestado antes tanta atención a este punto como su gobierno.
«No pretendo persuadir a los que no convencí en nueve años», declaró el mandatario para dar a entender que quienes le hacemos alguna crítica nunca estuvimos a favor de que fuese electo Presidente de la República. Y agregó: «Lo entiendan o no, fue el programa de gobierno el que ganó las elecciones y ese es nuestro compromiso».
Pero se equivoca el presidente, porque yo apoyé su candidatura frontalmente durante la campaña electoral porque creí que era la mejor de las opciones que había.
Dicho sea sin el menor ánimo de ofender al mandatario, me permito decirle que está equivocado. Para comenzar, eso de la supuesta ?luna de miel? que -se supone- se concede a un Gobierno que comienza, o plazo para que el más importante funcionario público, como es él, pueda gozar de inmunidad periodística durante un período de tiempo para cometer errores sin que sea criticado por ellos, son puras babosadas; porque desde el primer minuto que un ciudadano se convierte en Presidente de la República está expuesto a las críticas tanto periodísticas como privadas, sobre todo a las críticas constructivas, como fue el caso al decir que un presidente no debe permitirse pronunciar discursos improvisados en su calidad oficial, como el que él pronunció en la ceremonia inaugural que tuvo lugar el 14 de enero en el Teatro Nacional, porque entonces ya no está hablando como dirigente político, ni como candidato presidencial, sino lo hace en su calidad y dignidad de Presidente Constitucional de la República y representante de la unidad nacional (supuestamente). Además, él tuvo tiempo más que suficiente para prepararse a asumir ese cargo al que había venido tratando de llegar desde hacía por lo menos ocho años, desde la primera vez que fue candidato presidencial y le ganó la elección el licenciado Óscar Berger Perdomo, alias «Conejo», además de que tuvo más tiempo que cualquiera de sus antecesores desde que el 4 de noviembre 2007 se celebró la segunda vuelta electoral que confirmó su triunfo y el 14 de enero 2008 cuando asumió el cargo.
En lo que se refiere a los famosos aviones privados que ha venido usando en sus viajes, que son propiedad de empresas comerciales con las cuales el gobierno tiene negocios, él ya debería saber por qué no debe usarlos, pero si acaso lo ignora me permito recordarle aquello de que «la mujer del César no sólo tiene que ser honrada, sino también debe aparentarlo».
En relación con la ropa que usa su mujer, por lo menos yo nunca he dicho nada al respecto, pero ya que él lo trajo a colación me complace reconocer que desde que se convirtió en flamante ?primera dama de la nación? se ha venido vistiendo mucho mejor que cuando era la esposa del aspirante a la Presidencia. Sin embargo, el ingeniero Colom no es un hombre carente de inteligencia, como lo fue algún otro presidente que hubo antes, y creo que tiene la capacidad para entender que lo que se critica en torno a la controversial actividad que ha venido desempeñando la licenciada Sandra Torres Casanova de Colom es que no ha sido nombrada o designada oficialmente para ejercerla, ni se ha indicado cuáles van a ser sus atribuciones y cuáles serán sus responsabilidades. Sobre todo en vista de que ya se ha dicho que va a ser ella quien diga a los ministros cómo deberán gastar unos millones de quetzales del Estado.
Para ser concreto y no correr el riesgo de no ser claro en mi exposición, el ingeniero Colom debe entender que si bien él fue electo por la mayoría del pueblo para desempeñar el más alto cargo del país, eso no significa que se le haya extendido un cheque en blanco para poder hacer lo que le venga en gana porque no se lo prohíbe la Constitución de la República, como lo es conceder a su esposa novedosas atribuciones que no le corresponden porque fue electo para hacer única y estrictamente lo que ordena la Constitución. Si no lo entiende es porque no quiere, y porque es un hecho bien sabido por todas las personas que les conocen personalmente, que su señora esposa ejerce excesiva influencia sobre él, para lo cual no hay inconveniente alguno mientras se traten de asuntos familiares, pero no para desempeñar responsablemente el cargo para el cual fue electo. Si todavía sigue sin entenderlo, probablemente será indispensable llevar a cabo una acción legal para que lo entienda.
Pero de lo que sí debe estar seguro el actual mandatario es que en ningún momento he tenido la más mínima intención de causarle problemas y disgustos gratuitos. El ingeniero Colom debe recordar que yo fui claro y consistente al apoyarle frontalmente cuando aún era candidato presidencial y al hacerlo expuse mi prestigio y mi pellejo, pero no por ello estoy obligado ahora a callar como periodista lo que me parece criticable en su actuación como Presidente de la República.
* Los reporteros y los guardaespaldas
En un corredor del Palacio Nacional, se escenificó un amago de enfrentamiento a golpes entre unos reporteros que trataban desesperadamente de entrevistar al Presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, cuando uno de los guardaespaldas del mandatario, al ver el acoso, creyó necesario intervenir para impedirlo.
Como ocurre siempre, después los medios de comunicación han protestado y se han rasgado las vestiduras al recordar que la Constitución de la República garantiza la libertad de información y de prensa y ningún guardaespaldas tiene derecho a agredir a un reportero, por abusivo que éste pueda ser, porque trata de entrevistar al presidente. Como, de hecho, hay algunos reporteros abusivos que prácticamente le meten en la boca los micrófonos a los acosados funcionarios públicos.
Sería bueno que los reporteros de los medios de comunicación comprendan que tampoco se puede abusar de esa libertad acosando a los funcionarios como ellos suelen hacerlo como si fuesen paparazzis y deberían tratar de llegar a un acuerdo cordial con el gobierno para que en el futuro no tengan que acosar a los funcionarios públicos ?del presidente para abajo- cada vez que lo desean y se les presenta una oportunidad, en cualquier parte que sea, sino tengan la buena educación y la paciencia que sean indispensables para esperar a plantear sus preguntas en conferencias de prensa a las cuales hayan sido convocados de antemano.
* Embajadores metiches
Ayer me referí por primera vez al caso del abuso cometido por el embajador de Holanda, Teunis Kamper, al haberse permitido criticar públicamente, en una entrevista firmada por Juan Fernando Estrada, publicada en Prensa Libre del domingo pasado, la actuación que ha tenido el Fiscal General de la República, licenciado Juan Luis Florido, y haber llegado al extremo de sugerir que se le pida la renuncia. Razón por la cual sugerí al Canciller Haroldo Rodas que le cite a la Cancillería para decirle que se ha entrometido en asuntos internos de Guatemala, lo cual prohíbe la Convención de Viena sobre el Servicio Dipolomático del 18 de abril de 1961, que entró en vigor el 24 de abril de 1964, le declare ?persona non grata? y se le expulse del país declarándole «persona non grata».
Lamentablemente, hoy tengo que agregar a la embajadora de Suecia, señora Ewa Werner, porque en esa misma publicación se permitió el abuso de hacer un «análisis de los problemas que afectan a Guatemala», incluído el alto grado de inseguridad, aunque afirma que «intenta ver con optimismo las propuestas del nuevo gobierno en asuntos como las adopciones?, lo cual tampoco es de su competencia diplomática.
Lo que ocurre es que estos dos embajadores metiches representan a los gobiernos de Holanda y Suecia, países que contribuyen económicamente a ciertas actividades en Guatemala, y por el pisto que aportan se creen con derecho a meter las narices en los asuntos internos de nuestro país, los cuales solamente competen a los guatemaltecos.
Las autoridades de Guatemala deben tener un poco de sangre en la cara para sentir vergüenza de que traten a nuestro país como si fuese colonia de los países que ellos representan, y si no lo comprenden se les debe declarar ?personas non gratas? para que se vayan a freír niguas a otra parte.
Ya la antecesora de la embajadora Werner, una tal María no sé cuántos, había tenido esa misma actitud sin que la Cancillería del gobierno del tristemente recordado ?Conejo? Berger le haya hecho ver, como correspondía, lo indebido de su comportamiento. De hecho, se supo que esa señora había tenido una secreta relación amorosa íntima con el entonces candidato presidencial Álvaro Colom, pero el día menos pensado se llevó la ingrata sorpresa de descubrir que éste ya se había casado con la señora Sandra Torres Casanova, y se regresó a su país decepcionada y triste.
* El papa y los curas pederastas
El principal motivo de preocupación del radical cardenal alemán Joseph Ratzinger, hoy convertido en el papa Benedicto XVI, de visita en los Estados Unidos de América, es cómo va a pagar el Vaticano, o la Iglesia Católica, los más de dos mil millones de dólares a los que ha sido condenada como resultado de más de 10 mil juicios entablados por personas que fueron víctimas de violaciones cometidas por curas pederastas.
Mientras todavía volaba rumbo a Washington, el pontífice sostuvo una conferencia de prensa con los corresponsales que le acompañan en el viaje, y declaró que se siente «profundamente avergonzado» por esos casos.

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