Gobierno bicéfalo y ?cultura de vida?

Cuando vetó el decreto legislativo que reintegraba al Presidente de la República la potestad para conceder o negar el Recurso de Gracia a los delincuentes sentenciados a la pena de muerte para que ésta les sea conmutada por una sentencia inmediata inferior, el ingeniero Álvaro Colom Caballeros dijo que su gobierno, supuestamente de ideología ?social demócrata?(?), opta por una «cultura de vida» en vez de una «cultura de muerte». Lo cual me parece muy bien –porque a mí tampoco me agrada la pena de muerte, pero comprendo que debe existir en un país como el nuestro– y así le será menos difícil a los presentes y futuros mandatarios conciliar el sueño al no haber tenido que desempeñar la responsabilidad de que por su decisión personal se aplique la inyección letal o se perdone la vida a quienes los tribunales de justicia han condenado a la pena capital. ¡Bravo!
Aunque, por otra parte, por esta misma actitud, de lavarse las manos como Pilatos, no podrá ser cumplida ninguna sentencia a muerte que los jueces hayan emitido en el pasado, o puedan emitir en el futuro, porque el llamado ?Pacto de San José?, que firmó el Estado de Guatemala, estipula que ninguna persona que haya sido sentenciada a la pena de muerte podrá ser ejecutada mientras no se le haya dado la oportunidad de recurrir al Recurso de Gracia y se le haya respondido si se le condona o se le aplica la pena de muerte a la que se hicieron merecedores por sus graves delitos, cuando fueron juzgados y vencidos en juicio en todas las instancias del largo proceso judicial ante las cuales han comparecido.
También podrán dormir tranquilos quienes, apenas ayer, asesinaron a balazos al empresario Santiago Stragá, en el kilómetro 126.5 de la carretera al Atlántico, en la aldea Santa Cruz de Río Hondo, Zacapa, a sólo 100 metros de su hotel Longarone. Porque van a poder tener la seguridad de que jamás van a recibir la inyección letal aunque algún día pudiesen ser capturados, juzgados y sentenciados a muerte. Y en el mismo caso se encuentran también quienes, también ayer, dispararon las balas que mataron a un niño de brazos que tenía solamente dos meses de haber nacido.
El actual y los sucesivos presidentes de la república podrán dormir tranquilos porque al haber vetado Colom ese decreto rechazó que los mandatarios tengan que asumir esa responsabilidad. Aunque, para ser franco, no sé si en realidad Colom va a poder conciliar en sueño en estas condiciones de ingobernabilidad en que se encuentra el país mientras él vuela cómodamente a Brasil, por sólo dos o tres días, acompañado como siempre de su más influyente colaboradora, su inseparable esposa, la señora Sandra Torres Casanova de Colom.
Mientras esto sucede, el titular de primera plana del órgano oficial, el Diario de Centro América del miércoles 26 del mes recién pasado decía: ?Ejército tendrá más capacidad para apoyar seguridad ciudadana? y la nota informtiva decía: ?El ministro de la Defensa Nacional, Marco Tulio García Franco, dio a conocer que la Cartera a su cargo destinará el 0-10% del Producto Interno Bruto (PIB) para la adquisición de equipo de movilidad y transmisiones, y armas que serán utilizadas para apoyar a las Fuerzas de Seguridad Civil, mediante efectivos de reserva disponible en las funciones de prevenir y combatir el crimen organizado y la delincuencia común?. A lo que «Juan Pueblo» solamente podría comentar: ?¡Que no vaya a ser mucho!?
El papel de Sandra Torres Casanova
Nadie que conozca de cerca cómo se lleva y se desenvuelve la pareja que forman el ingeniero Álvaro Colom Caballeros y su inseparable esposa, licenciada Sandra Torres Casanova de Colom, podría sorprenderse al comprobar que ella no sólo participa en las periódicas Juntas de Gabinete, sino se sienta frente de todos los ministros de Estado y al lado de quienes fueron elegidos por el pueblo para desempeñar los importantes cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, como si ella fuese una especie de «co-presidenta». Ella es la persona que más cuestiona los reportes y los planes de los miembros del gabinete ministerial, pero ninguno de los ministros se ha atrevido a preguntar qué cargo es el que ella ocupa para tener ese poder y cuáles son sus limitaciones.
Pero es que, como ya es bien sabido, Álvaro Colom y Sandra Torres son personas inseparables desde que hace pocos años comenzaron a compartir la vida matrimonial y ella, que es una mujer muy ambiciosa y preparada, y una extraordinaria trabajadora que desde hace mucho tiempo conoce la problemática nacional y se interesa en las actividades políticas, ahora es la colaboradora más cercana e influyente del actual mandatario.
Presidencia bicéfala
El pueblo de Guatemala eligió a Álvaro Colom Caballeros para que desempeñe el más importante cargo del Estado, que es el de Presidente de la República. Le eligió a él sólo y no a la pareja matrimonial que forma con su esposa, Sandra Torres Casanova. La mayoría de los votantes no eligió a un presidente bicéfalo, a una especie de tándem que para caminar necesita de la contribución de dos personas, sino votó sólo por él, para que él sea el Presidente de la República y tome las decisiones y adopte las medidas que considere necesarias para dirigir el destino del país de acuerdo a su capacidad y apegado estrictamente a los mandatos de la Constitución de la República y a todas las demás leyes vigentes.
Sin embargo, un Presidente de la República tiene perfecto derecho a escoger a las personas que prefiera para que estén cerca de él, le asesoren y le ayuden a gobernar el país. Y como Colom no tiene tanta confianza en ninguna otra persona como la que tiene en la lealtad, la preparación, la capacidad, el patriotismo y la probada honradez de su esposa, Sandra Torres Casanova, es natural y lógico que quiera tenerla tan cerca de él, a su lado, como se dice que está Jesucristo en el Reino de los Cielos, al lado derecho de Dios Padre, todo poderoso, junto al Espíritu Santo, la tercera persona de un sólo Dios verdadero. Que en este caso podría ser su cuñada Gloria, hermana de Sandra, otra de las más entrañables y poderosas colaboradoras cercanas del mandatario.
Pero sería conveniente que se especifique en qué posición y bajo qué condiciones concretamente se desenvuelve Sandra Torres Casanova de Colom en el equipo del Gobierno de su esposo. Que se diga cuáles son sus atribuciones y cuáles son sus responsabilidades. Por lo menos para saber a qué debemos atenernos y a que tiene ella que apegarse estrictamente en el cumplimiento de sus funciones. No es así nomás la cosa. No basta decir ?aquí estoy y aquí me quedo porque soy la esposa del Presidente de la República?, porque él no es un monarca que puede hacer todo lo que quiera, sino es un servidor del pueblo, un funcionario público con un poder limitado. Se tiene que especificar a qué reglas tiene que ceñirse su esposa y a quién tiene que rendirle cuentas de lo que hace y del dinero que maneja.
Álvaro y Sandra se están preparando en estos momentos para emprender dentro de pocas horas un breve largo viaje de Estado a Brasil. Será breve porque será solamente de tres días y será largo porque van a volar una distancia sumamente larga desde Guatemala hasta Río de Janeiro y Brasilia, en el corazón de la selva del Matto Grosso- Todo para sostener una o dos entrevistas con el presidente izquierdista de los Estados Unidos de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un ex obrero y sindicalista convertido en exitoso estadista, con quien probablemente van a abordar el peliagudo tema de los combustibles.
Pero allá van a tener oportunidad de conocer a Marisa Leticia, la bonita esposa de ese presidente y actual Primera Dama del Brasil, y verán cómo se comporta y que la relación entre ellos es muy diferente a la que ellos tienen. Se dirá también que «cada quien su vida» y que hay diferentes gustos, pero deben recordar que es de sabios aprender de los buenos ejemplos.

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