La visita del Papa a los Estados Unidos

El riguroso protocolo diplomático del gobierno de los Estados Unidos de América establece que cuando un Jefe de Estado realiza una visita de Estado al país por la vía aérea, comenzando por Washington, Distrito de Columbia, la capital de la federación americana, no es el presidente en turno quien acude al aeropuerto a presentarle un saludo de bienvenida, sino es el jefe del ceremonial diplomático o, en algunos casos muy especiales, el Secretario de Estado. No obstante, en ocasión de la visita de seis días que actualmente está haciendo a ese país el papa Benedicto Benedicto XVI, el presidente George W. Bush, acompañado de su esposa y una de sus hijas, acudieron anteayer a la base militar Andrews Field para darle la bienvenida.
A pesar de que se estableció que el Pontífice no está haciendo una visita de Estado, a la que tendría derecho en su calidad de cabeza del gobierno del Vaticano, y no obstante la mala fama de Bush de no tener muchos alcances intelectuales y de actuar con excesiva arrogancia por ser el mandatario del país más poderoso del mundo, militar y económicamente hablando, no se puede negar que esta vez el presidente Bush ha actuado con mucha inteligencia, sencillez y simpatía, probablemente debido a que sabe que 60 millones de estadounidenses profesan la religión católica… y que el 4 de noviembre del año en curso se celebrarán elecciones para que el pueblo escoja a quien deberá sustituirle. Pero no hay que ser tan suspicaces o mal pensados. Se le puede dar el beneficio de la duda.
Como era de esperarse, un impresionante operativo de fuerzas de seguridad combinadas se está asegurando de que el ilustre visitante no sufrirá ningún contratiempo, particularmente por el permanente temor a que se produzcan atentados terroristas que podrían causar un enorme desprestigio a ese país. Con ese propósito, tanto la capital de EE.UU. como Nueva York están convertidas en unos búnker.
Ayer por la mañana, el ?Vicario de Cristo? hizo una visita a la residencia presidencial conocida como Casa Blanca, donde le fue celebrado muy afectuosamente su 81 onomástico con un pastel con la figura de la basílica de San Pedro en el Vaticano, y varios miles de personas meticulosamente invitadas después de haber sido rigurosamente escogidas, le cantaron el tradicional happy birthday (feliz cumpleaños) y en el intercambio de discursos con el cuadragésimo tercer presidente estadounidense abogó, entre otras cosas, como la paz, porque se de un mejor trato a los inmigrantes hispanoamericanos, a quienes identificó como ?la presencia de Cristo?. Pero como que no le hicieron mucho caso porque, a manera de respuesta, al mismo tiempo en California la Policía migratoria hizo redadas en lugares donde trabajaban muchos indocumentados hispanoamericanos para después deportarlos a sus respectivos países de origen.
Durante la tarde, a bordo del vehículo fuertemente blindado llamado ?papamóbil?, con placas de circulación SCV1, hizo un corto recorrido de ida y vuelta por la señorial avenida Massachussetts, desde la mansión donde está hospedado, que es la residencia del Embajador del Vaticano, hasta la Basílica de la Inmaculada Concepción, donde primero realizó un corto oficio religioso y después se reunió con los 360 obispos de las 196 diócesis para pronunciar un discurso en el cual expuso su pensamiento en relación a la situación mundial actual para actuar con tres niveles: 1) poniendo reglas; 2) reconciliándose con los católicos ofendidos y decepcionados; y 3) una buena formación de los sacerdotes. Además, habló sobre lo que se debe hacer para contrarrestar la mala fama que han dejado los innumerables sacerdotes y obispos que han sido acusados de haber cometido actos de pedofilia con niños menores y violaciones a mujeres, lo cual ha ocasionado miles de demandas judiciales por las que la Iglesia tendrá que pagar indemnizaciones a las víctimas por más de dos mil millones de dólares.
En dos ocasiones, Benedicto XVI ha declarado que estos delitos significaron ?un gran sufrimiento para Estados Unidos, para la Iglesia Católica y para mí personalmente?; y agregó que no comprende ?cómo pudo suceder eso, porque le parece imposible entender cómo pudo suceder que un sacerdote traicione su misión de dar aliento y el amor de Dios a los niños?. Dolorosamente, se lo podrían explicar personalmente quienes siendo niños inocentes sufrieron los abusos sexuales de parte de esos curas y obispos pederastas.
En el transcurso de hoy el Pontífice celebrará en el nuevo estadio de béisbol una misa a la que se espera que irán más de 13 mil fieles. Después viajará a la ciudad de Nueva York, donde pronunciará un discurso en la sede de la Organización de Naciones Unidas y después celebrará una misa en el famoso Yankee Stadium, a la cual se espera que asistirán muchos miles de católicos.
A pesar del innegable éxito que ha tenido hasta el momento esta visita a los Estados Unidos de América, hay un pelo grueso en la sopa: ha trascendido que el Vaticano contribuyó con 30 mil dólares destinados a ayudar a sobrevivir durante los primeros días que pasen la frontera a inmigrantes hispanoamericanos indocumentados, lo cual está específicamente prohibido por la ley y el tema ha provocado acaloradas polémicas a través de los diferentes medios de comunicación y podría echar por el suelo el éxito que la visita ha logrado.
Si bien el alemán Benedicto XVI no tiene el carisma que tenía su bien recordado antecesor, el polaco Juan Pablo II, quien en su juventud había sido actor, es una de las 100 personas más influyentes en el mundo, según la revista Time, es un Teólogo que ha sido profesor universitario de Teología, fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fé y Decano del Colegio Cardenalicio, es miembro de varias academias científicas de Europa, domina por lo menos seis idiomas (alemán, italiano, francés, inglés, español y latín), además de que lee el griego antiguo y el hebreo, y ha recibido ocho doctorados honoris causa, casi tantos como los que tiene la «descendiente de los mayas», ex guerrillera y ex candidata presidencial Rigoberta Menchú Tum. Además, Joseph Ratzinger es un virtuoso pianista especializado en la música de Mozart, y desde que asumió el papado como sucesor de san Pedro se está esmerando por desarrollar una buena labor para tratar de rescatar el prestigio que ha perdido la Iglesia Católica por culpa de los curas y obispos pedófilos y de unos cuantos curas con madera de políticos populistas que andan viendo cómo provocan conflictos y siembran discordias.

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