Lula está jugando sucio en Honduras


Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de la República de Brasil
Unos cuantos datos biográficos:
Nació en el pequeño pueblo llamado Caetés, estado de Pernambuco, con el nombre de Luiz Inácio da Silva. Desde pequeño es conocido por el apodo «Lula», diminutivo de Luiz que es muy común en Brasil, y que también significa «calamar» en portugués. Lo agregó oficialmente a su nombre en 1982.
A los siete años de edad Lula realizó un viaje común para muchos campesinos de Brasil: en condiciones no muy buenas, se mudó al estado de São Paulo, con la esperanza de encontrar allí mejores oportunidades de vida. Llegaron a vivir a Guarujá, ciudad del litoral del estado. Tuvo una infancia humilde como lustrabotas.Fue alfabetizado en el Grupo Escolar Marcílio Dias cuando tenía diez años. En 1956 se mudó a la ciudad de São Paulo. Con doce años de edad, Lula fue contratado en una tintorería y ocuparía después las profesiones de mecánico y auxiliar de oficina.
En 1969 se casó con la trabajadora minera Maria de Lourdes da Silva, quien falleció en el mismo año en que daba a luz su primer hijo, que tampoco sobrevivió. En 1974, tuvo una hija llamada Lurian con la enfermera Miriam Cordeiro, quien fue su novia hasta ese año. Mas tarde, durante el mismo año, se casó con Marisa Letícia da Silva y adoptó al hijo de ella, que se llama Marcos Cláudio. Están casados por más de treinta años y tienen tres hijos: Fábio Luís, Sandro Luís y Luís Cláudio.
Obrero y sindicalista
Dentro del mundo industrial, Lula consiguió una beca en un curso de tornero mecánico en el SENAI, organización brasileña de enseñanza industrial, para educarse como metalúrgico. Algunos años después se mudaría a São Bernardo do Campo, donde tuvo sus primeros contactos con el movimiento sindical en 1968, por influencia de Irmão José Ferreira de Melo, apodado «Frei Chico», que le presentó su primer libro, titulado: O Que é a Constituição que quiere decir «¿Qué es la Constitución?».
En 1969 Lula fue elegido dirigente del sindicato de metalúrgicos de São Bernardo do Campo. En 1975 fue elegido presidente de dicho sindicato. Reelecto en 1978, fue uno de los líderes sindicales que retomaron la práctica de manifestaciones públicas a gran escala, que se habían abandonado desde el endurecimiento represivo de dictadura militar en los 10 años anteriores. Durante el transcurso de las manifestaciones, la idea de fundar un partido representante de los trabajadores fue madurando, y, en 1980 fue fundado el Partido de los Trabajadores, (PT).
Líder de la oposición de izquierda
Antes de participar en las elecciones cambió judicialmente su nombre de Luiz Inácio da Silva por el de Luiz Inácio «Lula» da Silva porque la legislación brasileña vigente prohibía el uso de apodos por los candidatos.
En 1982, Lula participó en las elecciones para el gobierno regional de São Paulo, en las que resultó derrotado. En 1984, participó en la campaña Diretas Já (¡Directas ya!) al lado de Ulysses Guimarães, que pedía elecciones presidenciales directas tras la caída de la dictadura militar. La campaña no tuvo éxito y las elecciones presidenciales de 1984 fueron hechas por el sistema de Colegio Electoral. En 1986, fue elegido diputado federal con un récord de votos.
En 1989, se celebraron por fin elecciones directas a la Presidencia de la República. Lula era candidato a presidente, liderando todas las encuestas hasta semanas antes de la elección. Sin embargo las elecciones acabaron siendo ganadas por Fernando Collor de Melo, candidato conservador del Partido de la Renovación Nacional (PRN), que recibió un fuerte apoyo por una parte de la clase media y los industriales, que se sentía aparentemente intimidada ante la perspectiva de que Lula, como sindicalista que había sido, gobernara desde parámetros excesivamente izquierdistas una vez tomara el poder.
Los medios de comunicación vinculados a la izquierda en Brasil y la oposición afirman que el resultado de las elecciones de 1989 fue decisivamente manipulado por sectores de medios de comunicación alineados con la derecha conservadora. Está demostrado que Collor de Melo inició una campaña de difamación de Lula, presentando en los espacios de publicidad electoral gratuita a una antigua pareja del sindicalista con la que había tenido una hija. Según ella, Lula le había propuesto abortar tras quedarse embarazada de él. La mujer era de raza negra, con lo que Collor de Mello acusó a Lula de racismo. La clave de la campaña sería el último debate televisivo entre los candidatos en horario de máxima audiencia en el que se concedió más tiempo a Collor de Melo que a Lula. También se habló en este sentido de la interrupción del servicio de transporte público urbano en áreas de baja renta, dificultando el traslado de electores afines a Lula hasta las mesas electorales, así como el secuestro fingido del empresario Abílio Diniz, en las vísperas de las elecciones, por un grupo de supuestos terroristas extranjeros. Pocos días antes de las elecciones se mostró en la televisión a dicho empresario, liberado de su cautiverio, portando una camiseta con un emblema del Partido de los Trabajadores, que supuestamente sus secuestradores le hicieron poner.
En 1991, el presidente Collor, oriundo de una tradicional familia de Alagoas de políticos y empresarios del sector de las comunicaciones, fue denunciado por corrupción activa y pasiva por sus relaciones con el empresario y secretario de campaña, Paulo César Farias. El escándalo provocó una amplia movilización social en lo que fue conocido como el Movimento Cara Pintada, donde Lula tuvo un papel destacado entre los canalizadores de las protestas. En su punto álgido las protestas pacíficas reunieron a más de 50 millones de ciudadanos, algo jamás visto en Brasil en dicha proporción, exigiendo la destitución parlamentaria del presidente, la cual finalmente se produjo por la presión social sobre los congresistas.
En 1994, Lula volvió a presentarse a la presidencia y fue nuevamente derrotado, esta vez por el candidato del partido Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el sociólogo Fernando Henrique Cardoso (posteriormente apodado por la prensa FHC). Ex senador Cardoso, tenía un pasado político ligado al centro-izquierda, habiendo sido exiliado durante la dictadura militar, y es uno de los intelectuales más respetados del mundo.
Al frente del ministerio de Hacienda en el gobierno de Itamar Franco, FHC fue uno de los propulsores del Plan Real, que tuvo éxito en contener la hiperinflación y estabilizar la moneda brasileña. En 1998 Fernando Henrique Cardoso fue el primer presidente brasileño reelecto en primera vuelta, derrotando nuevamente a Lula, que en esa ocasión pactó con el líder del también socialdemócrata Partido Democrático del Trabajo (PDT), Leonel de Moura Brizola que había sido compañero de formula a la vicepresidencia.
Acceso a la presidencia
El 27 de octubre de 2002 Lula fue electo presidente de Brasil, derrotando al delfín de Cardoso, José Serra del PSDB. Asumió la presidencia de Brasil en 2003, tras ganar las elecciones con el mayor número de votos de la historia democrática brasileña con 52,4 millones de votos, alcanzando el 61% de los sufragios. En su discurso de diplomación, Lula declaró entre sollozos: E eu, que tantas vezes fui acusado de não ter um diploma superior, ganho o meu primeiro diploma, o diploma de presidente da República do meu país. Traducción: «Y yo, que tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, ahora consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República de mí país».
Así respondía a los numerosos ataques que había sufrido por sus carencias en educación formal, que muchos consideraban incompatibles con ocupar el cargo más importante de la República. Sus partidarios desestiman tal afirmación, dada la gran inteligencia de Lula.
El Gobierno iniciado en 2003, corresponde al período de la historia política brasileña que se inicia con la toma de posesión de Lula, el 1 de enero de 2003. Este gobierno, al momento de conformarse, fue considerado por la prensa internacional como un nuevo horizonte para una posible «nueva izquierda». Según el ex presidente portugués Mário Soares, Lula representó el «fin del cinismo en la política».
El 24 de octubre de 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.
Política exterior
En el plano internacional, el gobierno de Lula ha intentado buscar el liderazgo entre los países más importantes en desarrollo y hacer frente a los más ricos. Lula se ha caracterizado por intentar derribar las barreras de precios que mantienen los países de América del Norte y Europa.
Es necesario destacar la relevancia de la integración de Sudamérica a través de Mercosur, siendo uno de los principales promotores de la inclusión de Venezuela en el esquema. En la cumbre de julio 2006 y en ocasión de la inclusión venezolana se mostró partidario de una América Latina más independiente, marcando distancia de la expansión estadounidense, como lo hace al oponerse a la propuesta del ALCA según el modelo del Norte.
Se ha dedicado también a buscar nuevas rutas comerciales con países con los cuales Brasil casi no se relacionaba en el pasado, como el mundo árabe y África. En su política exterior Lula es promotor de la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, buscando que Brasil sea un miembro permanente del mismo.

Volviendo a la crisis política de Honduras:
Los medios de comunicación de todo el mundo han informado que el gobierno brasileño, presidido por Luiz Inácio Lula da Silva, solicitó ayer a laOrganización de Naciones Unidas (ONU) que convoque a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para debatir la crisis en Honduras y el asedio a la Embajada de su país en Tegucigalpa.
En una carta enviada a los miembros del Consejo de Seguridad, el gobierno de Brasil expresa su preocupación ?con la seguridad del presidente Zelaya y con la seguridad física de las instalaciones de la Embajada y de sus funcionarios?.
Sin embargo, ahora que el presidente brasileño se encuentra de visita en Nueva York para hablar ante el pleno de la Asamblea General, podría explicar por qué el ex presidente derrocado de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, ingresó a esa sede diplomática en Tegucigalpa en compañía de su esposa, en calidad de «invitados» del Encargado de Negocios que, como es bien sabido, no reconoce al gobierno de facto y cómo podría justificar -si acaso puede- que esas instalaciones que, de acuerdo a la Convención de Viena gozan de inmunidad territorial y gozan también de inmunidad los funcionarios diplomáticos –mas no así los invitados con mayor razón si son nacidos en el país receptor porque la inmunidad diplomática no es transferible, ni compartible-, ahora están convertidas en el cuartel de actividades políticas del ex presidente depuesto en su lucha contra el gobierno de facto que preside Roberto Micheletti, el cual se integró a raíz de que, el 28 de junio pasado, cuando fue detenido en Casa Presidencial por militares con la cara cubierta con caza montañas y sacado inmediatamente del país hacia Costa Rica, y en el Congreso de la República se integró un nuevo gobierno presidido por el presidente de ese organismo, diputado Roberto Micheletti.
Lula tendría que explicar en qué se basó la Cancillería de Itamaraty ?que hasta ahora gozaba de la mejor reputación en el mundo por su seriedad y estricto cumplimiento de las normas diplomáticas- para autorizar a su Encargado de Negocios en Honduras a dar hospedaje en calidad de «invitados»(?) en la sede de la misión diplomática a su cargo al discutido ex presidente Zelaya y a su esposa. Y, lo que es más grave, por qué y a cuenta de qué se le permite realizar desde esa embajada sus actividades políticas y numerosas entrevistas de prensa, tanto nacionales como internacionales.
Esta mañana fue entrevistado por teléfono por los periodistas guatemaltecos Beatriz Colmenares y Felipe Valenzuela, presentadores del programa de radio A primera Hora, que transmite a partir de las 8 de la mañana la cadena Emisoras Unidas, y cualquiera que la haya escuchado pudo haber creído que Zelaya estaba hablando desde su oficina particular en Tegucigalpa y no desde la sede diplomática de Brasil. Durante la entrevista, Zelaya expresó que las fuerzas de seguridad del gobierno de Micheletti han estado lanzando bombas lacrimógenas al interior de la sede diplomática y de su temor a que las mismas puedan invadir dichas instalaciones para asesinarle. En respuesta a esta declaración, el gobierno de Honduras debe aplicar el artículo 22 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas que dice en su inciso 3: «Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión tal como están enunciadas en la presente Convención, en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares que estén en vigor entre el Estado acreditante y el Estado receptor».
Al decir esto, Zelaya trató de pasarse de vivo, pero en realidad demostró que no es tan inteligente como él cree porque esto podría provocar que el gobierno de facto, pretextando su temor a que alguien pueda tratar de invadir las instalaciones diplomáticas y atentar contra la integridad física de los ocupantes, incluyéndole a él mismo, para asegurarse de que eso no pueda ocurrir, para no correr riesgos, haga rodear la embajada con numerosa tropa que impida manifestaciones frente al inmueble y prohíba que alguna persona entre o salga del mismo. Además, el gobierno de Micheletti podría valerse de ese temor de Zelaya para decir al gobierno de Brasilia que teme no poder asegurar la seguridad y la tranquilidad de sus diplomáticos y de sus «invitados» y para evitar la posibilidad de que sufran un atentado criminal, que probablemente vendría de parte de enemigos del gobierno con el objetivo de causarle problemas con Brasil y toda la Comunidad Internacional, le pide que retire inmediatamente a todo el personal de esa misión para asegurar su vida y su tranquilidad en base a lo que dice el artículo 22 de la Convención de Viena en su inciso 2: «El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad».
Si el Encargado de Negocios de Brasil continúa sirviendo de caja de resonancia a Zelaya, se le debe aplicar el inciso 1) del artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas dice: «El Estado receptor podrá, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al Estado acreditante que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona non grata, o que cualquier otro miembro del personal de la misión no es aceptable. El Estado acreditante retirará entonces a esa persona o pondrá término a sus funciones en la misión, según proceda. Toda persona podrá ser declarada non grata o no aceptable antes de su llegada al territorio del Estado receptor; y en su inciso .2) Si el Estado acreditante se niega a ejecutar o no ejecuta en un plazo razonable las obligaciones que le incumben a tenor de lo dispuesto en el párrafo 1, el Estado receptor podrá negarse a reconocer como miembro de la misión a la persona de que se trate».
También he leído en alguno de los periódicos de hoy que unas personas con escaso o ningún conocimiento de lo que hablan, han sugerido que la ONU envíe a Honduras un contingente del Cuerpo de Paz denominado «Cascos Azules».
Esas personas están totalmente despistadas e ignoran que para que haya presencia de los «Cascos Azules» en un pais, hay varias condiciones previas que deben establecerse: a) que el Estado o pais acepte esa presencia en su suelo; b) que las partes en conflicto acepten esa presencia; c) una decision del Consejo de Seguridad autorizando el despliegue de tropas; d) un cese del fuego o acuerdo de paz que debe ser monitoreado.
Lo que está sucediendo en Honduras es un conflicto eminentemente politico -agudo, es verdad-, pero que podría resolverse con una atinada mediacion politica, una exitosa negociación diplomática. Pero no hay guerra civil, no hay conflicto interno, no hay grupos armados enfrentandose unos contra otros, no hay rebeldes armados desestabilizando al gobierno, no hay presencia de ejercitos agresores extranjeros en suelo hondureno, no hay grupos distintos ocupando diferentes partes del territorio.
No habiendo nada de lo anterior, no existe separacion de fuerzas, armisticios, ceses del fuergo o acuerdos de paz a los que la ONU habría de monitorear, observar o acompañar. Por consiguiente, no justifica la presencia de «Cascos Azules».
Tengo conocimiento, de parte de fuente fidedigna, de que por el momento el Consejo de Seguridad no contemplaría enviar una fuerza de «Cascos Azules», ya que las condiciones no están dadas para ello. Ademas, la salida de esta crisis política se vislumbra en las proximas semanas con la realización de elecciones generales que, dicho sea de paso, ya habian sido convocadas con anterioridad a la defenestración de Zelaya; con el agregado que, en apego a un mandato constitucional, no es el gobierno el que convoca a elecciones, sino el Tribunal Electoral Independiente, entidad que es totalmente autónoma del gobierno de turno.

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