Provocación internacional contra Honduras

Primera plana de Prensa Libre de hoy:

Foto Prensa Libre: AP
Pie de foto: Arenga y toque de queda
Desde la Embajada de Brasil, donde está refugiado, Manuel Zelaya se dirige a sus simpatizantes.
Titular principal de la primera plana:
Tensión en Honduras tras retorno de Zelaya
>Micheletti demanda de Brasil entrega de mandatario derrocado.
>OEA exige a régimen de facto respeto a vida de Zelaya.

Comentario personal: Obsérvese que Zelaya está arengando a sus seguidores desde la terraza de la embajada de Brasil por un micrófono inhalámbrico y con altavoces, como si estuviese hablando en la sede de un partido político y no en la terraza de una embajada en la que está «invitado», lo cual no puede permitirse porque equivale a que esa embajada está tomando partido en su disputa contra el gobierno de facto. Esto no viene al cuento, pero hay que recordar el trágico episodio que, lamentablemente, ocurrió en las oficinas de la Embajada de España en nuestro país, cuando un pequeño grupo de estudiantes de la Universidad de San Carlos, que eran militantes comunistas, miembros de la subversión guerrillera, encabezando a un grupo de campesinos del Triángulo Ixil del departamento de Quiché, miembros del Comité de Unidad Campesina (CUC), brazo armado de las guerrillas, trataron de convertir esa instalación diplomática en caja de resonancia para hacer unas protestas contra el Ejército.
Es indudable que el sorpresivo regreso a Tegucigalpa del ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, y su estancia en la embajada de Brasil, en calidad de ?invitado? ?y no de asilado político en busca de protección y de un salvoconducto para salir del país- obedecen a una conspiración internacional en la que Brasil está jugando un papel protagónico. Y es de suponer que para lograrlo contó con el apoyo de otros países que le apoyan, encabezados por Venezuela y, probablemente, por los Estados Unidos de América, El Salvador, Nicaragua y Guatemala. De ser así, estos países se han comprometido, indebidamente, en un juego excesivamente peligroso, porque constituye una provocación internacional de incalculables consecuencias contra el gobierno de facto que defenestró a Zelaya el 28 de junio del año en curso, lo cual podría llegar a provocar muchas muertes y derramamiento de sangre.
Es obvio que el gobierno de Brasil, cuyo comportamiento diplomático siempre se ha caracterizado por ser apegado a los convenios y a las reglas de la diplomacia más estricta de acuerdo a los dictados de Itamaraty (nombre del ministerio de Relaciones Exteriores, considerado uno de los mejores del mundo) esta vez está jugando un sucio papel que viola el Derecho Internacional y la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas. Empero, a juzgar por las apariencias, esto no parece importar mucho al gobierno del por otros motivos admirado presidente Lula da Silva, lo cual, en mi opinión, no puede justificarse; y solamente podría explicarse si obedece una consigna o algún entendido con Venezuela, los Estados Unidos de América y la llamada «Comunidad Internacional», que actúa como si fuese el gobierno del mundo entero.
No se vale que una misión diplomática acoja en calidad de ?invitado? a un hombre que ha sido derrocado de la Presidencia de su país y está acusado de haber cometido varios delitos -no solo de índole política, sino también de carácter penal- y, a pesar de ello, la misión diplomática comparta con él la inmunidad diplomática a la que ésta tiene derecho. Mucho menos se vale que una misión que goza del privilegio de la inmunidad territorial, permita que sus instalaciones sean convertidas en sede y caja de resonancia de las actividades políticas de un supuesto «invitado», al grado que desde su terraza se permite arengar a sus partidarios políticos e instarles a continuar sus protestas contra el gobierno de facto con el cual la misión diplomática ha suspendido sus relaciones diplomáticas por decisión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En todo caso, si el Encargado de Negocios de Brasil tiene a bien recibir a Zelaya con su esposa como «invitados», no debe permitir que este depuesto gobernante se permita recibir en sus instalaciones a grupos de partidarios y a periodistas nacionales e internacionales, porque no está actuando dentro de lo que estipula la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y está violando las normas establecidas para transformarse en sede y caja de resonancia de las actividades políticas subversivas de su «invitado», lo cual no está permitido, de manera alguna, por el Derecho Internacional. Y si el diplomático lo auspicia, o lo tolera, merece ser declarado ?persona non grata? por la Cancillería hondureña y expulsado de inmediato del territorio de Honduras con todo y sus ?invitados?.
En la página 3 de Prensa Libre se publica esta otra fotografía:

Pie de foto: Miles de simpatizantes del derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya permanecen frente a la Embajada de Brasil, en Tegucigalpa, donde desafiaron el toque de queda impuesto por el gobierno de facto.
Comentario personal: obsérvese la bandera roja que tiene en su mano uno de los manifestantes y caracteriza a los seguidores del dictador venezolano Hugo Chávez con la impresión del guerrillero paradigmático Ernesto «Ché» Guevara.
Esta es la información sobre el regreso de Zelaya que publica hoy elPeriódico:
Zelaya regresa y Micheletti decreta toque de queda
El mandatario hondureño, depuesto el 28 de junio, asegura que desea impulsar el diálogo a favor de la democracia.
Por: Redacción
Nadie lo esperaba, pero sucedió. El derrocado presidente Manuel Zelaya regresó ayer a Honduras después de 15 horas de ?cruzar ríos y montañas? según sus propias palabras, y se encontraba, al cierre de esta edición, en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, en calidad de ?huésped? según dijo el canciller del país sudamericano, Celso Amorim.
El Gobierno de facto, quien en un primer momento desmintió el regreso, decretó el toque de queda desde ayer hasta hoy a las 7:00 horas, a fin de controlar las movilizaciones de los seguidores de Zelaya desde el interior del país hacia Tegucigalpa.
Miles de personas ya estaban congregadas en las inmediaciones de la representación diplomática, acatando el llamado de Zelaya de formar un cerco humano de ?protección? contra los militares, mientras un helicóptero de la Policía sobrevolaba el área. Además, se escuchaban reiterados gritos de ?¡sí se pudo!? en el lugar.
Ante la intempestiva restricción de las garantías, miles de personas salieron precipitadamente de sus trabajos y corrían por las calles para abordar autobuses, taxis y vehículos particulares.
Por otra parte, Micheletti pidió a Brasil entregar a la justicia hondureña a Zelaya, y así «respetar la orden judicial internacional dictada». El dirigente de facto dijo que la presencia del mandatario depuesto «no cambia el compromiso del pueblo y el gobierno par que las elecciones se realicen el 29 de noviembre» y que «la situación en el país es de calma y prevalece la ley».
En sus primeras declaraciones, Zelaya aseguró que quiere impulsar un diálogo con distintos sectores de su país para su retorno al poder e hizo un llamado a las Fuerzas Armadas para que apunten sus rifles contra los «enemigos del pueblo y no contra el pueblo».
Poco después del regreso de Zelaya, la Organización de Estados Americanos sostuvo una reunión extraordinaria y el secretario general, José Miguel Insulza, alertó al gobierno de Micheletti que es «responsable» de su seguridad. El funcionario tiene previsto llegar hoy a Tegucigalpa.
En una reunión extraordinaria, convocada para este mismo lunes, la OEA exhortó a todas las partes a firmar de inmediato el Acuerdo de San José, pero tanto Venezuela como Nicaragua manifestaron sus reticencias por considerar fracasado el plan de mediación propuesto por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias.
Según dijo el embajador nicaragüense ante la OEA, Denis Moncada, su presidente, Daniel Ortega, había hecho contacto con Zelaya y éste le manifestó su oposición al plan Arias para resolver la crisis y que previamente había asegurado aceptar.
Ortega «se acaba de comunicar con el presidente Zelaya y el presidente Zelaya le ha expresado y pedido que digamos aquí que él no está de acuerdo con la propuesta de San José del presidente Arias», anunció Moncada.
En tanto, Estados Unidos llamó a Honduras a la «moderación» y a evitar cualquier acto que pueda derivar en violencia. Fuentes: AP, DPA, El País
En el diario Prensa Libre de esta mañana se publica lo siguiente:
Policía desaloja a seguidores de Zelaya frente a embajada de Brasil
Tegucigalpa – Decenas de seguidores del derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que estaban apostados frente a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, fueron desalojados hoy por la Policía con gases, balas de goma y agua.
En el interior de la sede diplomática brasileña permanecen Zelaya, varios familiares y seguidores suyos, así como periodistas de medios afines al derrocado presidente.
Decenas de policías, apoyados por militares, participaron en el desalojo, en el que los seguidores de Zelaya respondían lanzando piedras.
Tras varios minutos de enfrentamiento, los cuerpos de seguridad del Estado se hicieron con el control de la zona, donde, además, irrumpieron en una residencia vecina a la legación diplomática, de la que desalojaron a unos pocos seguidores de Zelaya, tanto hombres como mujeres, que salieron corriendo del lugar.
Honduras amaneció hoy bajo un riguroso toque de queda que entró en vigor a las 16.00 horas locales de ayer y se mantendrá al menos hasta las 18.00 horas de hoy.
El portavoz de la Policía, Orlin Cerrato, dijo a los periodistas que los seguidores de Zelaya se han dispersado por los alrededores de la Embajada de Brasil, pero que los cuerpos de seguridad mantienen la operación de desalojo.
En los disturbios de esta madrugada una patrulla de la Policía fue quemada, mientras que varios vehículos sufrieron daños en sus cristales y neumáticos.
Desde la calle se puede ver a varios seguidores de Zelaya en la terraza de la Embajada de Brasil en la capital hondureña, que vive un ambiente tenso desde que el lunes llegó por sorpresa el derrocado presidente.
También tomado de Prensa Libre
Lula pide a Zelaya no dé pretexto a golpistas para la violencia
Nueva York ? El presidente brasileño pidió hoy a su depuesto colega hondureño Manuel Zelaya que no dé pretexto a los golpistas para realizar actos violentos que podrían incluir la invasión de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde el líder derrocado buscó refugio.
Luis Inácio Lula da Silva, quien viajó a Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, agregó que habló hoy con Zelaya por teléfono, y que éste pasó la noche tan apaciblemente como podía esperarse.
Zelaya llegó ayer a la Embajada brasileña en Tegucigalpa, luego de ingresar sigilosamente al país.
«Esta mañana hablé con el presidente Zelaya, simplemente para pedirle que tenga cuidado para no darle ningún pretexto a los líderes golpistas de involucrarse en hechos de violencia», dijo Lula. Agregó que lo único que Zelaya pidió a sus simpatizantes fuera de la embajada era que se mantuvieran en paz.
La Policía antimotines disparó hoy gases lacrimógenos a miles de manifestantes, obligándolos a alejarse de la Embajada.
Lula afirmó que al permitir que Zelaya ingresara a su Embajada, Brasil sólo hizo lo que cualquier país democrático haría.
«No podemos aceptar que por diferencias políticas las personas crean que tienen el derecho de deponer a un presidente elegido democráticamente», agregó Lula.
Con el respaldo de los gobiernos de Estados Unidos y otros países desde su derrocamiento, Zelaya ha convocado a los golpistas que lo expulsaron del país a punta de pistola a realizar negociaciones, pero el presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, le ha pedido al gobierno de Brasil que entregue al líder depuesto para someterlo a la justicia.
La sorpresiva llegada de Zelaya a la capital de Honduras ocurrió mientras los líderes mundiales están reunidos esta semana en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
Zelaya dice que habló con militares hondureños para buscar salida a la crisis
Tegucigalpa (AFP) – El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, declaró el martes que ha conversado «con algunos policías y militares» para buscar una salida a la crisis institucional y afirmó que el régimen de facto intenta «aislar» al país para impedir que lleguen misiones internacionales.
«Con algunos policías y militares hemos estado hablando ayer (lunes) para buscar una salida a la crisis», dijo Zelaya a la AFP en la Embajada brasileña en Tegucigalpa, donde permanece refugiado desde que el lunes regresó en secreto al país luego de casi tres meses de exilio.
«Yo pienso que hay que buscar un acercamiento directo (para) que ese acercamiento logre la paz. Luchar por los pobres nunca debe ser un delito, luchar por restablecer la democracia no debe ser un delito», agregó Zelaya, derrocado y expulsado de Honduras tras el golpe de Estado del 28 de junio.
Zelaya afirmó que el presidente de facto Roberto Micheletti impuso el toque de queda y cerró los aeropuertos para «aislar más a Honduras» con el fin de impedir la llegada de misiones internacionales en busca de una salida negociada a la crisis.
«Están varando la circulación de aviones y en los aeropuertos internacionales para evitar que vengan las misiones internacionales», dijo.
Militares hondureños rodearon al amanecer del martes la Embajada brasileña en Tegucigalpa, donde permanece Zelaya, y obligaron a retirarse a los manifestantes que pasaron toda la noche frente al edificio, comprobaron periodistas de la AFP.
Los soldados y policías hondureños, muchos con sus rostros cubiertos con gorros pasamontañas, llegaron hacia las 06H00 locales (12H00 GMT) y lanzaron gases lacrimógenos y golpearon con palos a unos 4.000 manifestantes zelayistas para obligarlos a irse de la zona de la legación brasileña, mientras regía en el país un toque de queda impuesto por el régimen de facto.
Luego de desalojar a los manifestantes, los militares colocaron equipos de amplificación en dirección a la embajada brasileña y comenzaron a tocar en forma estridente el himno nacional de Honduras, dijo Zelaya a la cadena estadounidense CNN.
Los militares pusieron «sonidos estridentes para intentar enloquecer a las personas que están adentro» de la embajada, agregó.
Un fotógrafo de la AFP permanece dentro de la legación brasileña, donde el mandatario depuesto buscó refugio el lunes tras volver sorpresivamente al país, y confirmó que la zona de la embajada ha sido desalojada.
Los militares «armados y enmascarados rodearon la embajada, tiraron gas lacrimógeno hacia la embajada y golpearon a la gente. Fueron bien agresivos con la gente», dijo a la AFP el periodista independiente Nelson Oliva, quien también permanece dentro de la legación.
Zelaya, quien puso el lunes fin a casi tres meses de exilio luego de ser derrocado en el golpe de Estado del 28 de junio, denunció que los militares «tiraron bombas (lacrimógenas) hacia adentro» de la legación brasileña.
«Estamos rodeados de francotiradores», indicó Zelaya. «Ellos tienen las armas y el pueblo está indefenso. Llamo a la ONU a tomar aciones inmediatas para intentar buscar una salida en el menor tiempo posible» a la crisis política en Honduras, agregó.
La Jornada de México publicó:
Zelaya denuncia ataques contra embajada de Brasil en Honduras
«La embajada está rodeada de policías y militares (…) prevengo actos de mayor agresión y violencia, que van a ser capaces de invadir hasta la embajada de Brasil», sostuvo Zelaya.
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, denunció este martes ataques de policías con bombas lacrimógenas a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugió tras volver sorpresivamente al país luego de casi tres meses del golpe que lo sacó del poder.
Un testigo dijo que efectivos policiales desalojaron por la madrugada a cientos de personas que manifestaban a favor de Zelaya en las afueras de la sede diplomática con bombas lacrimógenas, aunque no se conocen reportes de heridos.
En Tegucigalpa hay toque de queda desde el lunes y estará vigente hasta el martes por la tarde.
«Están atacando la embajada de Brasil, con sonidos estridentes para enloquecer a la gente que está aquí, están atacando con bombas la Embajada de Brasil», dijo Zelaya en declaraciones a Telesur.
«Vine pacíficamente y desarmado, como usted lo ha visto, y hemos sido recibidos prácticamente a balazos; los he invitado al diálogo y nos contestan con metralletas, nos contestan tirando gas a la Embajada para dispersar al pueblo, afectando, hiriendo con disparos», agregó.
Dos bombas lacrimógenas cayeron dentro de la sede diplomática, de acuerdo con el testigo.
El retorno clandestino de Zelaya, a quien el gobierno de facto pidió a Brasil entregarlo para apresarlo, agitó el fantasma de violentas protestas callejeras.
Zelaya convocó a sus seguidores a acudir a la sede de la embajada de Brasil en la capital hondureña para manifestar e hizo un llamado a las fuerzas armadas de su país a respetar al pueblo.
«La embajada está rodeada de policías y militares (…) prevengo actos de mayor agresión y violencia, que van a ser capaces de invadir hasta la Embajada de Brasil», sostuvo Zelaya.
El gobierno de facto en una carta diplomática criticó el lunes por la noche a Brasil y responsabilizó al país sudamericano de eventuales hechos de violencia.
Honduras paralizado bajo toque de queda
Honduras amaneció hoy paralizado por un toque de queda decretado por el gobierno de facto, tras el regreso intempestivo del presidente depuesto, Manuel Zelaya, quien proclamó ?patria, restitución o muerte?.
Zelaya, que buscó refugio en la embajada brasileña en Tegucigalpa tras volver ayer a su país, propuso un diálogo con Micheletti, pero éste optó por poner fin a las conversaciones, hasta ahora infructuosas, que buscaban acabar con la crisis política bajo mediación del presidente costarricense y Premio Nobel de la Paz, Óscar Arias.
«Lo de él (Arias) ya terminó?, dijo Micheletti. ?Yo creo que el señor Arias no tiene absolutamente nada que hacer ya en este conflicto?, agregó anoche en entrevista con el Canal 5 de la televisión hondureña.
Micheletti ordenó ayer cerrar los cuatro aeropuertos internacionales hondureños. «Tenemos mucha preocupación que puedan intentar cualquier acción contra nuestro país», dijo.
«Ojalá que por doña Hilaria (Hillary Clinton) y el señor Arias, después de este gozo que tuvieron con la llegada del ex presidente Zelaya aquí, no vayan a haber consecuencias qué lamentar?, dijo Micheletti, cuyo régimen surgido del golpe de Estado del 28 de junio no es reconocido por la comunidad internacional.
Al reunirse Clinton y Arias ayer en Nueva York, expresaron su anhelo de que el retorno de Zelaya allane la vía para superar la crisis hondureña.
«Ahora que el presidente Zelaya volvió, sería oportuno devolverle su puesto» y seguir adelante con las elecciones previstas para noviembre, tener una transición pacífica de presidentes y devolver a Honduras el orden democrático y constitucional», dijo Clinton.
«Pienso que ésta es la mejor oportunidad, el mejor momento, ahora que Zelaya volvió», declaró Arias, que presentó en julio una propuesta que contemplaba la restitución de Zelaya en el poder, que no fue aceptada por Micheletti.
El depuesto mandatario permanecía refugiado en la Embajada brasileña, luego de burlar los controles fronterizos para regresar al país, de donde fue expulsado en pijama el día del golpe por militares.
«Nadie me volverá a agarrar dormido y mi posición es patria, restitución o muerte», dijo Zelaya ante sus partidarios el lunes en la noche, al parafrasear la consigna «patria, socialismo o muerte» de su estrecho aliado, el presidente venezolano Hugo Chávez.
El lema de Chávez fue tomado, a su vez, de la consigna «patria o muerte» de Fidel Castro.
Zelaya habló ante miles de seguidores congregados frente a la Embajada de Brasil, mientras regía un toque de queda de 27 horas consecutivas decretado tras su llegada.
Micheletti impuso un toque de queda que regirá hasta las 18.00 locales de hoy y pidió a Brasil que entregue a Zelaya para que sea juzgado.
Zelaya llamó a un diálogo y pidió a los militares que no repriman al pueblo hondureño. Mientras, la Organización de Estados Americanos (OEA) exigía al régimen de facto que garantice la seguridad del presidente derrocado.
«El Consejo exige a las autoridades de facto plenas garantías para asegurar la vida y la integridad física del presidente Zelaya y un trato consecuente con su alta investidura así como el retorno a la presidencia?, pidieron los 33 embajadores ante la OEA, reunidos en sesión extraordinaria en Washington.
Zelaya logró volver a su país tras dos intentos fallidos en julio.
Estados Unidos, la Unión Europea y los países latinoamericanos han aislado al régimen de facto, y consideran a Zelaya como el presidente legítimo. (Fin del artículo)
Mi comentario final: en vista de la actitud flagrante y nada diplomática del Encargado de Negocios de Brasil -quien está a cargo de la misión desde que el Embajador se marchó cuando el gobierno de Brasil desconoció al gobierno de facto de Honduras en base a la decisión de la Asamblea de los Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA)-, a todas luces violatoria de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, a pesar de que la famosa Cancillería brasileña denominada Itamaraty tiene fama de ser tan respetuosa, rigurosa y estricta en el cumplimiento de las estipulaciones protocolarias y diplomáticas, el gobierno de Micheletti haría bien en declararle «persona non grata» y expulsarle cuanto antes del territorio hondureño con todo y sus «invitados», Manuel Zelaya y su esposa. Me parece inaudito que el gobierno hondureño acepte o por lo menos tolere que las instalaciones de una misión diplomática la conviertan en sede o caja de resonancia de un enemigo político, como lo es Zelaya.
Los brasileños que ocupan esa residencia y sus «invitados» se quejan de que los están enloqueciendo porque el gobierno de Micheletti ha puesto intalaciones de sonido con altavoces en la cercanía para que durante el día y la noche se oiga a todo volúmen el Himno Nacional de Honduras, lo cual les parece que es una medida dictatorial e inhumana, pero olvidan que ese mismo sistema, exactamente el mismo, fue el que empleó el gobierno de los Estados Unidos de América cuando invadió Panamá en 1990 para desesperar al general Manuel Antonio Noriega que estaba asilado en la Nunciatura Apostólica o Embajada de El Vaticano, y así fue como finalmente salió de esa residencia y lograron capturarle y secuestrarle para llevarle a Miami para ser juzgado y condenado a prisión por estar acusado de estar relacionado con el cártel de Medellín de drogas, a pesar de que había sido por largo tiempo un agente de la CIA y había recibido un premio de las Naciones Unidas por su combate al tráfico de drogas.
La historia es la siguiente: el general Noriega estuvo escondido durante varios días en la casa de su amante, Vicky Amado, hasta que el 24 de diciembre se trasladó a la Nunciatura Apostólica de Panamá, amparado por el Nuncio Sebastián Laboa, quien aparentemente, después consiguió convencer al general de que se entregara junto con el jefe de su escolta o guardaespaldas, el capitán Eliécer Gaitán.
Es de notar, sin embargo, un evento interesante que rodea a la captura de Noriega. Al enterarse que Noriega estaba amparado en la Nuciatura de Panamá, los militares estadounidenses rodearon el edificio e impidieron la salida o entrada de cualquier persona. Al percatarse de que Noriega no iba a salir voluntariamente, los estadounidenses realizaron una táctica de guerra sicológica muy efectiva y muy sutil: tocaron sin interrupciones durante tres días Heavy Metal a través de unos autoparlantes inmensos que rodeaban a la Nunciatura, hasta que el Nuncio, desesperado por el escándalo que no lo dejaba dormir y fastidiaba a sus vecinos, logró convencer a Noriega a entregarse a las fuerzas militares estadounidenses que rodeaban el edificio.
El 3 de enero de 1990 Noriega se entregó al ejército estadounidense y al día siguiente subió a un avión con rumbo a Miami, donde al llegar fue recluido en el condado Dade en espera de ser juzgado por traficar drogas para el cártel de Medellín. Finalmente fue condenado a 40 años de prisión como prisionero de guerra, a pesar de haber salido absuelto en sendos juicios por presunta participación en el ingreso de cocaína y marihuana a EE. UU, y luego se le redujo la condena a 30 años.
Llama la atención que el sistema judicial estadounidense haya autorizado que se descongelaran 6 millones de dólares de la fortuna atribuida a Noriega, a fin de que pudiese sufragar los gastos de la defensa encabezada por el famoso abogado Frank Rubino, cuando es inexplicable que en lo personal haya podido poseer lícitamente esa cantidad.
Por cierto que el actual presidente de la hermana República de Panamá, señor Ricardo Martinelli, ha sido el único gobernante de Latinoamérica que ha tenido la sensatez de declarar que su gobierno sí está dispuesto a reconocer y entablar relaciones con el gobierno hondureño del candidato que gane las elecciones el próximo 29 de noviembre, si éstas han sido libres y transparentes. ¡Mis respetos para él! ¡Qué bueno que por lo menos haya en Latinoamérica un presidente que tiene dos dedos de frente y comprenda que no se puede desconocer a priori a un presidente que ha sido electo en comicios libres y transparentes, aunque estos hayan sido realizados en el transcurso de un gobierno de facto como el de Micheletti!
No me sorprende, en lo más mínimo, que el presidente de Guatemala, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, haya declarado ayer que está «satisfecho por el retorno de Manuel Zelaya a Honduras». Pero me parece inaudito que haya agregado: «Eso traerá paz y tranquilidad democrática a la región». Aunque esto no es sorprendente viniendo de este señor que, evidentemente, está buscando cobijo bajo el ala del nefasto dictador venezolano Hugo Chávez.
Ojalá que esta crisis sea resuelta sin que Honduras tenga que sufrir una confrontación armada entre los seguidores de Zelaya y sus aliados de la izquierda denominada «Socialismo del siglo XXI», integrada por los hermanos Fidel y Raúl Castro, de Cuba; Daniel Ortega, de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela; Rafael Correa, de Ecuador; Lula da Silva, de Brasil; Evo Morales, de Bolivia; y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina. Y ojalá que el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, y su Secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, abran bien los ojos y los oídos para darse cuenta de que Zelaya es un farsante peligroso a quien en buena hora defenestraron de la Presidencia de Honduras, país que está tratando de enderezar su camino y tendrá elecciones libres y transparentes el 29 de noviembre próximo para que el candidato triunfador asuma la Presidencia de la República en el mes de enero del año próximo.
De no ser así, tendremos que lamentar que en ese país hermano y vecino habrá mucho derramamiento de sangre y una respetable cantidad de muertos, porque Hugo Chávez quiere que Honduras forme parte de su conspiración contra los Estados Unidos de América, pero, afortunadamente, hay suficientes hondureños que ya se han percatado de la trampa que les estaba poniendo por medio de Manuel Zelaya y lo han rechazado porque se niegan a ser sus seguidores.

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