Personaje mexicano cumple 80 años


Mexicano hasta las cachas y tapatío de todo corazón, mi querido amigo Guillermo Cosío Vidaurri y yo durante mi última visita a la Ciudad de México.
Estoy seguro de que la mayoría de las personas que me conocen personalmente o han leído algunas de las columnas que he escrito en el transcurso de más de 60 años de ejercer este endemoniado oficio periodístico -tan difícil, incomprendido y peligroso-, saben de mi amor y especial simpatía por México y mi entrañable amistad con muchas y muchos nacidos en ese maravilloso país que tiene numerosos motivos para que se le respete y admire, principalmente por su tantas veces demostrado amor por su patria con todos sus múltiples valores históricos, artísticos y culturales del pasado y del presente. Pero una de las principales razones por las que tengo tantas amigas y tantos amigos en ese vecino país es por la insólita capacidad que tienen para ofrendar amistad. Porque hay que reconocer que cuando le llaman a uno ?cuate? (como califican a los amigos de verdad), es porque ellos ya se consideran ?cuates? de uno, y «cuate» es sinónimo de hermano mellizo.
Esto viene a cuento porque hoy está cumpliendo 80 años de vida uno de mis más queridos ?cuates? mexicanos, el licenciado Guillermo Cosío Vidaurri, brillante y muy bien recordado embajador de México en Guatemala durante el período emergente del presidente Ramiro Deleón Carpio. Hago hincapié en que no digo que cumple 80 años «de edad», sino de vida, porque Guillermo ha tenido una vida muy intensa que ha dedicado a servir a México, en general, y a Jalisco y Guadalajara en particular. O sea que a partir de hoy ya me alcanzó en la edad, porque yo cumplí 80 años en noviembre pasado y, si Dios no dispone otra cosa, el próximo 11 de noviembre estaré cumpliendo 81 y volveré a adelantarme a él durante 10 meses. Y por más que el difunto Jorge Negrete haya cantado tantas veces que «Jalisco nunca pierde? y cuando pierde arrebata», Guillermo no podrá hacer nada para evitarlo, a pesar de ser un consumado ?tapatío?, como se llama a los nativos de Guadalajara, y de que haya sido Presidente Municipal (Alcalde) de Guadalajara y Gobernador de Jalisco. Mi querido amigo tendrá que esperar hasta el 04 de septiembre del año 2010 para volver a alcanzarme durante un período de 2 meses y 7 días, si es que acaso yo aún no me he ido al más allá y todavía me encuentro en el más acá… a pesar de todo.
Para festejar como él se merece su 80 onomástico, sus amorosos hijos Guille, Memo, Lupita, Chava, Fernando, Gaby y Laura (queridos amigos míos también) han organizado muy esmeradamente una gran ?comida? (almuerzo) que tendrá lugar el próximo domingo 06 a partir de las 14:30 horas, en la Quinta Sinaí, situada en la carretera a Tesistán, municipio de Zapopan, y tuvieron la amabilidad de invitarnos a mi hijo Alejandro y a mí con una cartulina en la que está escrito ochenta en todos los idiomas habidos y por haber, y una leyenda que dice «Queremos compartir con ustedes la alegría de celebrar 80 años de vida de nuestro padre Guillermo Cosío Vidaurri». Y Alejandro y yo ya habíamos hecho arreglos para viajar a Guadalajara para participar en ese agasajo y estábamos muy ilusionados en tener la oportunidad de volver a saludar cordialmente a nuestros queridos amigos de allá, pero debido a quebrantos de salud me he visto precisado a suspender el viaje. ¡Lo lamento mucho! Estoy seguro de que van a beber abundantes y excelentes tequilas, principalmente de las marcas Ollitas Orendain y Arete que producen los recordados amigos Jaime Orendain y su hijo Jaimito, y también que van a comer exquisitos platillos típicos. Les deseo que lo pasen muy contentos y por este medio envío un afectuoso abrazo fraternal a mi querido «cuate» Guillermo Cosío Vidaurri, un auténtico personaje mexicano.

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