Discurso en el Congreso del Alcalde Arzú 4

Esta es la última entrega o el último capítulo de la glosa que he venido haciendo del controvertido discurso que pronunció el Alcalde Metropolitano y ex Presidente Constitucional de la República, Álvaro Enrique Arzú Irigoyen, ante el Pleno del Congreso, el Presidente del Organismo Judicial, el Vicepresidente de la República y otros altos funcionarios públicos, así como también ante algunos miembros del Cuerpo Diplomático representantes de la «Comunidad Internacional» que se encontraban presentes, y representantes de los medios de comunicación social,
En la glosa del sábado anterior, con el número 3, me quedé en el párrafo en el que ?frente a los extremos en que se mueve la política actual, léase: el gobierno global de la Comunidad Internacional y las reivindicaciones locales, una vía que podría darnos fuerza en la negociación a nivel internacional y espacio para el cultivo de la vida local, es que nos lancemos a crear los Estados Unidos de Centro América?.
Comentario: es alentador comprobar que aún hay ciertas personas que propugnan por hacer lo que desde tiempos inmemoriales ha sido uno de los más viejos ideales centroamericanos: la unidad centroamericana. Por perseguir ese ideal, fue fusilado en Costa Rica el general hondureño Francisco Morazán y murió en Chalchuapa, de un balazo por la espalda, combatiendo contra las tropas salvadoreñas, ?el Reformador? de Guatemala, general Justo Rufino Barrios. Debemos seguir impulsando el proyecto de la creación de los Estados Unidos de Centroamérica, porque es indudable que los cinco países juntos, unidos en uno solo, tendrán mejores condiciones para negociar sobre cualquier tema con cualquiera de los países poderosos y con la llamada ?Comunidad Internacional?, para alcanzar el progreso, que las posibilidades que actualmente tienen, separadas, cada una de las pequeñas parcelas del istmo. Por otra parte, estoy seguro que los cinco pequeños países unificados podrían llegar a tener más respeto tanto de parte de los demás países como de la «Comunidad Internacional».
Pero Arzú probablemente comprendió que podría ser incomprendida su propuesta anterior -de aplicar en la educación del país «un modelo cívico-militar-, y consideró conveniente explicarlo con más amplitud, y dijo:
?¿Por qué propongo un modelo cívico-militar de educación? Pues por una razón muy sencilla. Parece volver al pasado, parece retrógrado que lo proponga, pero aquí va mi razón: cuando una institución se deteriora es porque pierde autoridad, y cuando pierde autoridad, pierde potestad, pierde legitimidad; dicho de una forma más sencilla, se le pierde el respeto. Es importante recordar que los guatemaltecos, a pesar de que decimos querer mucho a nuestro país, no lo respetamos. ¿Ustedes creen que todavía se mantiene la autoridad y el respeto en muchas familias guatemaltecas donde hay hijos vinculados a las maras?, ¿ustedes creen que esas familias, muchas de ellas desintegradas, todavía pueden rescatar la educación de sus hijos y orientarlos por un camino de bien y de respeto? Yo pienso que es muy difícil, por no decir imposible. Y es allí, mis amigos, donde se hace necesario la acción del Estado, es allí donde es necesario reencauzar la vida de esta juventud.
?Pero a diferencia de la familia, el Estado debe inculcar también valores cívicos, valores de convivencia, los valores que promueven el respeto y la disciplina y, por ende, que restablecen la autoridad de las instituciones. ¿Creen ustedes que es casualidad que en la actual crisis las instituciones más desprestigiadas sean, precisamente, las encargadas del orden, las que representan la autoridad, el respeto a la propiedad y al derecho ajeno? No, de ninguna manera. No es ninguna casualidad.?
Comentario: Estoy totalmente de acuerdo. No sólo es vergonzoso, sino es contraproducente que muchos de nuestros jóvenes estudiantes ignoren los hechos que se han sucedido en el transcurso de nuestra Historia, así como por qué ocurrieron y qué consecuencias produjeron. Continuó su discurso explicando por quépropone la ?unificación de Centroamérica?, y dijo lo siguiente:
?¿Por qué propongo una unificación de Centroamérica, y ésta a través de la creación de lo que he dado en llamar los Estados Unidos de Centroamérica?, lo cual quizá podría empezar con Guatemala, El Salvador y Honduras, el que se debió llamar en una época «el Trifinio», es un triángulo, porque la historia no siempre tiene una estructura lineal, muchas veces tiene un comportamiento cíclico.
?Hace 150 años, ante la amenaza extranjera, ante el intervencionismo de las naciones e imperios poderosos, veíamos la necesidad de pertenecer a una región fuerte, de estar unidos; esa era la necesidad. Hoy, como ayer, estamos amenazados por esas ambiciones de intervención. Lo vemos en las políticas económicas internacionales, en el dinero político de los Derechos Humanos que compra voluntades en la sociedad civil, y en el discurso apocalíptico que se nos presenta como una profunda destrucción anticipada. Hoy, como ayer, se hace evidente que no podemos subsistir solos, pero tampoco podemos ser marionetas, sin capacidad de movimiento, en las manos de intereses de las grandes potencias. Hoy, como ayer, mis amigos, la única salida que tenemos es la creación de una figura intermedia: ni el vulnerable Estado-Nación, ni el Estado Asociado a alguna fuerza internacional que sólo nos vuelve cautivos, sino el Estado-Región, sólido hacia fuera, fuerte en la negociación, y amplio en su interior, democrático, abierto a la diferenciación y al cultivo de la vida local».

William Walker, médico, abogado, periodista y filibustero estadounidense.
Primero invadió Baja California y Sonora (México), pero los mexicanos lo derrotaron y después invadió Nicaragua y se declaró presidente de la República, apoyado por los intereses del poderoso magnate neoyorkino Cornelius Valdervilt, propietario de los ferrocarriles. Todos los países del istmo se oponían al filibustero, pero no estaban unidos. Sin embargo, al final fue capturado y murió fusilado en Honduras. Si los cinco países centroamericanos hubiesen estado unidos ningún filibustero se habría atrevido a invadir al guno de los países y declararse «presidente».
Continúa Arzú con la pregunta:
?¿Podemos hacerlo? ¡Claro que sí! Nada nos lo impide. Sólo necesitamos decidirlo, y ustedes son los grandes protagonistas de esa decisión. En el mundo antiguo, el que legitimaba a los gobernantes locales era el Emperador Romano; durante la Edad Media era el Papa; hoy en día es la Comunidad Internacional; sin embargo, hoy como ayer, esta legitimidad se guía más por intereses que por ideales inquebrantables. Si no, díganme ustedes, amigos, ¿por qué declaran ilegítimo el gobierno que será elegido próximamente en Honduras? ¿Es porque las elecciones son convocadas por un gobierno de facto? y, si eso es cierto, ¿por qué no se declaró ilegítimo al Rey de España cuando fue citado y puesto en el trono por un gobierno de facto? ¿Por qué no fue ilegítimo también el gobierno del Presidente Suárez que continuó? ¿Y los gobiernos de Alwyn, en Chile, y todos los que le han seguido que fueron puestos por Pinochet en sus orígenes? ¿Por qué no se dijo que fueron ilegítimos los gobiernos de Juan José Arévalo, Julio César Méndez Montenegro y Vinicio Cerezo? Pero, óiganme bien, y ¿por qué no se dijo que yo mismo fui un presidente ilegítimo si había recibido el poder de un gobernante nombrado por el Congreso de la República ante el vacío presidencial que se produjo cuando el Presidente Serrano fue ?invitado? por las autoridades militares a abandonar el país y viajar a Panamá??
Estas son unas cuantas ilustraciones de mi parte

El Rey Juan Carlos I de Borbón España fue sucesor del dictador Francisco Franco a partir del 22 de noviembre de 1975 de acuerdo a la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. La Constitución Española, ratificada por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo año, le reconoce expresamente Rey de España, y legítimo heredero de la dinastía histórica de Borbón, otorgando al Rey la Jefatura del Estado.

El «generalísimo» Francisco Franco Bahamonde (1892-1975) quien asumió el poder desde que finalizó la Guerra Civil que derrocó al gobierno Republicano, hasta el día de su muerte, 40 años después, y le sucedió el Rey Juan Carlos I de Borbón

El general Augusto Pinochet Ugarte (1915-2006), el 11 de septiembre de 1973 derrocó por un golpe de Estado al Presidente socialista Salvador Allende y gobernó de facto durante muchos años hasta que dejó el la presidencia al perder el plesbicito en 1988 y entregó el poder al candidato opositor Patricio Alwyn, quien gobernó de 1990 a 1994.

El doctor Juan José Arévalo Bermejo llegó a la presidencia por las elecciones libres que se produjeron después del golpe militar del 20 de octubre de 1944 que se conoce como «Revolución de Octubre» y asimió la Presidencia de la República en 1945 y gobernó hasta 1951.

Julio César Méndez Montenegro llegó a la Presidencia gracias a que ganó las elecciones libres que dio el gobierno militar de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia y gobernó el país de 1966 a 1970.

El gobierno militar de facto del coronel Peralta Azurdia dio elecciones libres que ganó Julio César Méndez Montenegro, cuyos resultados fueron reconocidos por la «Comunidad Internacional»

El general Óscar Mejía Víctores era jefe de Estado de facto y dio elecciones libres que fueron respetadas y reconocidas por la «Comunidad Internacional».

Vinicio Cerezo Arévalo desempeñó la presidencia de 1986 a 1991 gracias a que ganó las elecciones libres que dio el general Óscar Humberto Mejía Víctores, Jefe de Estado del gobierno militar de facto que tuvo su inicios por el golpe de Estado contra el Presidente Constitucional de la República, general Romeo Lucas García.

Jorge Serrano Elías fue sacado contra su voluntad primero de Casa Presidencial y después de Guatemala por los militares que decidieron su destitución y después los diputados nombraron para sucederle a Ramiro Deleón Carpio, quien dio elecciones libres y fue electo Álvaro Enrique Arzú Irigoyen para el período 1996-2000. El resultado electoral fue reconocido y aceptado por la «Comunidad Internacional».

Álvaro Arzú Irigoyen fue Presidente Constitucional de 1976 al 2000 en elecciones libres que dio el gobierno emergente de Ramiro Deleón Carpio que fue consecuencia del golpe de Estado que dieron los militares contra el presidente Jorge Serrano Elías y la «Comunidad Internacional» lo reconoció.
Comentario: Es a todas luces absurdo que los países de la «Comunidad Internacional» -y Guatemala entre ellos- amenacen al actual gobierno de Honduras a pesar de que, de acuerdo a los mandatos de su Constitución Política, la Corte Suprema de Justicia ordenó al Ejército su captura y defenestró al hasta entonces presidente, Manuel Zelaya Rosales, por haber violado la ley que prohibe reformar la Carta Magna para establecer la re elección presidencial, como los integrantes de los países que se agrupan con el dictador de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, para imponer en nuestro continente el llamado Socialismo del Siglo XXI. Pero no se puede calificar de «golpe militar» a esa sucesión constitucional porque no hay militares en el ejercicio del Poder Ejecutivos
Finaliza diciendo:
«No nos dejemos apabullar por velos de palabras, por ideas que flotan en el aire. Necesitamos rescatar nuestra sociedad, necesitamos rescatar a nuestro país, necesitamos rescatar a nuestra juventud, necesitamos rescatar a nuestras instituciones. Volvamos a los valores que hacen legítimo el poder, los que facultan la instauración del orden y el respeto por el otro ser humano. No permitamos que nuestras familias se desangren. La política y el diálogo humano sólo debe estar al servicio de una cosa: la vida.
Y Dios está tocando a nuestra puerta. ¡Abramos!
Quiero terminar con un pensamiento que me lee mi esposa todos los días, que dice así: Si mi vida no da frutos, qué importa que me feliciten; si mi vida da frutos, qué importa que me critiquen. . Muchas gracias.?
Comentario: como ya he dicho antes, más claro no canta un gallo y felicito al Alcalde Alvaro Arzú Irigoyen, ex Presidente de la República por haberse atrevido a decir todo eso en el Pleno del Congreso y ante las embajadoras y los embajadores de la «Comunidad Internacional». Supongo que entre los otros que se disgustaron por esas palabras fueron loc concesionarios de las famosas ONGs que reciben dinero de algunos países con el que éstos compran el supuesto «derecho» a inmiscuirse en los asuntos internos de nuestro país, mientras los gobernantes de turno lo toleran porque conviene a sus intereses económicos y, evidentemente, les importa muy poco que cualquiera de las señoras embajadoras o de los señores embajadores opinen públicamente sobre cualquier tema nacional que no es de incumbencia, pero lo hacen porque creen que están autorizados por el dinero que aportan a nuestro país, sin tomar en consideración que violan lo establecido en la Convención de Viena sobre el comportamiento diplomático suscrita el 18 de abril de 1961 y entró en vigor el 14 de abril de 1964. El Gobierno de la República debe revisar muy cuidadosamente los aportes que reciben las ONGs y el destino que éste tiene, porque hay algunos «largos» que se aprovechan de ellos para hacer su cómodo «modus vivendi». Y no sólo eso, sino se sienten con derecho a opinar sobre cualquier tema nacional y las acciones de los gobiernos que se suceden.

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