MISCELÁNEA

* Colom no tiene quien le informe
Desde que regresó al país, de de su reciente visita oficial a la República de China (Taiwan), el presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, ha venido expresando, repetidas veces, su disgusto por unos comentarios periodísticos en los cuales se ha criticado la forma como se produjo la extradición del nefasto ex presidente Alfonso Antonio Portillo Cabrera y, principalmente, por la sorpresiva imposición de una ridícula medida sustitutiva con una fianza para dejarle en libertad de solo Q1 millón, dictada por el juez quinto de Instancia Penal, Julio Jerónimo Xitumul, a pesar de que el delito por el cual fue extraditado de México es la transferencia por Q120 millones que hizo al Ejército, el 27 de febrero del 2001, de los cuales Q30 millones fueron a parar a las manos de su íntimo amigo y alcahuete salvadoreño Armando Llort Quiteño, entonces presidente del Crédito Hipotecario Nacional (CHN), quien solía llevar a Portillo a navegar por el Río Dulce en un yate de su propiedad y gozando de la «generosa» compañía de unas call girls o costosas «peperechas» internacionales que traían especialmente por avión de Los Ángeles, California, para entretener sexualmente al llamado «Pollo Ronco».
Según lo que el mandatario ha reiterado varias veces y por distintos medios (la última vez fue anoche en una entrevista en el programa semanal Diálogos con Haroldo Sánchez), transmitida por Guatevisión), los autores de las críticas que han disgustado tanto al mandatario han cometido un ?flagrante delito de desacato?, con lo cual demuestra que, básicamente, ignora las siguientes dos cosas: 1) el significado de la palabra desacato; y 2) que desde el 1 de de febrero del año 2006 esa figura delictiva desapareció del Código Penal de Guatemala, porque fue considerada inconstitucional por la Corte de Constitucionalidad (CC).
Si antes de haber hecho tan graves acusaciones se hubiese tomado el cuidado de consultar un diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se habría podido percatar de que desacato (de desacatar) signiifica: ?falta del debido respeto a los superiores. // 2. Irreverencia para con las cosas sagradas. // 3. En algunos ordenamientos, delito que se comete calumniando, injuriando, insultando o amenazando a una autoridad en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, ya de hecho o de palabra, o ya en escrito que se le dirija?. Y desacatar significa: ?Faltar a la reverencia o respeto que se debe a alguien. // 2. No acatar una norma, ley, orden, etcétera».
Es evidente que, como el presidente Colom no es abogado, sino ingeniero, ignora estas cosas legales, pero cuenta con la asesoría de profesionales del derecho que son doctos en la materia, como el doctor Carlos Larios Ochaita. ¿Por qué no le consultó si es correcto decir esas cosas? Si lo hubiese hecho, se habría dado cuenta de que ya no existen en el Código Penal los artículos 411, 412 y 413 porque la CC los declaró inconstitucionales. Repito: los artículos que se referían al llamado desacato fueron declarados INCONSTITUCIONALES.
El primero de estos artículos era Desacato a los presidentes de los organismos del Estado y decía textualmente: ?Quien ofendiere en su dignidad o decoro, o amenazare, injuriare o calumniare a cualquiera de los Presidentes de los Organismos del Estado, será sancionado con prisión de uno a tres años.?
¡Háganme el favor! ¡Como si estos funcionarios fuesen intocables! ¿Cómo se podría exigir a alguien que no ofenda a un corrupto o injurie a alguien que abusa del poder, por más que sean presidentes de algún organismo del Estado? ¡No jodan!
Y no satisfecho con esto, el presidente Colom lanzó al aire la amenaza de que su Gobierno está estudiando las medidas legales que va a tomar para que sean castigados por la ley los ofensores. ¡Vóytelas con bicarbonato!
Es indudable que el presidente Colom creía que todavía está vigente el artículo 412 (Descato a la Autoridad) que decía: ?Quien amenazare, injuriare, calumniare o de cualquier otro modo ofendiere en su dignidad o decoro, a una autoridad o funcionario en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, será sancionado con prisión de seis meses a dos años?. ¡Púchica! ¡De seis meses a dos años en chirona por decirle ladrón a un alto funcionario que se ha robado el dinero del pueblo!
Pero aún hay otra cosa que pudo haberle informado su docto Secretario General, doctor Larios Ochaita, y esto es que si a él le consta que alguien ha cometido un ?delito flagrante? (como dice) está obligado por la ley a denunciarlo ante el Ministerio Público; y si no lo hace, comete el delito de ?omisión de denuncia?. Así de simple.

* El Editorial de hoy de Prensa Libre
Por considerarlo excelente, reproduzco a continuación el Editorial de hoy del periódico Prensa Libre sobre este mismo tema:
La intolerancia es mala compañía
«El presidente Álvaro Colom ha mostrado en los últimos dos días un defecto que no evidenció durante los primeros nueve meses de su gestión: la intolerancia ante la crítica o la información que no es de su agrado.
El gobernante ha hablado de desempolvar el delito de desacato y hasta de endurecer penas que no existen por difamación, injuria o calumnia, delitos que en los países más democráticos han desaparecido o, al menos, han sido despenalizados, como ocurrió recientemente en el vecino México.
Sorprendió mucho que Colom mencionara el delito de desacato, pues la Corte de Constitucionalidad (CC) lo declaró inconstitucional el 1 de febrero del 2006 (artículos 411-412 y 413 del Código Procesal Penal), tomando en cuenta que contravenía el artículo 35 de la Carta Magna, el cual contempla el derecho a la libre emisión del pensamiento.
El desacato era una figura represiva que utilizaron los gobiernos dictatoriales de Latinoamérica, pero países como Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú lo han suprimido, y Uruguay está por hacerlo. El único país que lo utiliza en la actualidad, para amedrentar a la Prensa, es Venezuela, en donde gobierna, con absoluta intolerancia contra la prensa independiente, Hugo Chávez.
Además del desacato, el presidente Colom parece dispuesto a promover, ?en defensa del derecho a la privacidad?, legislación a favor de penalizar drásticamente a los periodistas por los delitos de difamación, injuria y calumnia, lo que también mostraría un retroceso como concepto democrático, ya que la tendencia es más bien a despenalizar estos delitos, algo que ya nuestra legislación contempla desde 1965, cuando una Asamblea Nacional Constituyente promulgó la Ley de Emisión del Pensamiento.
Es decir que las actuales autoridades quisieran ver al país con mayores limitaciones en materia de libertad de prensa en más de cuatro décadas.
El presidente Colom se ha autoproclamado siempre como un ?demócrata?, e incluso presentó a su gobierno como parte de la socialdemocracia, una corriente política internacional que se basa en el respeto a las libertades del ser humano, entre éstas, por supuesto, la de expresión y la de prensa.
Todos los gobernantes del mundo sufren críticas de la Prensa, y la reacción de cada uno es diferente. Los que son democráticos toman las críticas como un medio para corregir errores, y los que tienen un corte autoritario e intolerante asumen el camino de la represión y la confrontación.
La crítica, la fiscalización y los señalamientos de los errores son parte de la función informativa de la Prensa. Las sociedades tienen el derecho de saber lo que sus autoridades hacen o dejan de hacer, y las razones para ello.
No es una buena estrategia arremeter contra la Prensa por el caso Portillo. El presidente Colom debe pensar más en grande, debe pensar en Guatemala y los guatemaltecos, en el bien común, y no en el bien particular de un ex gobernante cuestionado.» (Fin del Editorial de hoy de Prensa Libre)

* El Debate Presidencial de esta noche en EE.UU.
Ya faltan solamente 23 días para la elección presidencial en los Estados Unidos de América. Esta noche tendrá lugar en la Universidad de Ofstra, situada en Hempstead, Long Island, estado de Nueva York, el tercero y último Debate Presidencial entre el senador afroamericano de Illinois Barack Hussein Obama, por el partido Demócrata, y el senador de raza blanca blanquísima de Arizona John McCain, por el partido Republicano.
Hay una enorme expectación, no sólo en los Estados Unidos, sino también en muchas otras partes del mundo por ver la transmisión de la televisión. La última encuesta de opinión de los votantes realizada por la cadena noticiosa CBS arrojó como resultado 53 por ciento para Obama y 39 por ciento para McCain, o sea que el joven afroamericano le saca una ventaja de 14 puntos al blanquísimo viejo senador McCain, considerado héroe de la guerra de Vietnam por haber sido prisionero durante varios años.
Sin embargo, aún no se ha dicho la última palabra y, como solía decir el desaparecido popular locutor Abdón Rodríguez Zea, en béisbol el partido no termina sino hasta el último out. No antes.
* Cuidado con el efecto Bradley
El temor que tienen muchos de los partidarios del candidato demócrata afroamericano es que en esta elección pueda repetirse lo que se conoce políticamente como The Bradley Effect (?El efecto Bradley?), recordando lo que le ocurrió al candidato a gobernador de California Thomas (?Tom?) J. Bradley (1917-1998), después de haber sido un futbolista sumamente popular y luego popularmente electo cinco veces seguidas alcalde de Los Ángeles (de 1973 a 1993). Fue el segundo alcalde de raza negra que hubo en ese país, el primero el alcalde de Cleveland (Ohio) Carl Stokes. Después de haber sido un alcalde muy popular durante diez años, Bradley fue candidato a gobernador en 1982 y todas las encuestas estaban a su favor, pero cuando ya faltaba solamente una hora para que se cerraran los comicios, el resultado obtuvo menos votos que su rival, George Denkmejian, hasta que éste finalmente éste ganó por una escasa cantidad de votos.
Cuatro años más tarde, en 1986, Bradley volvió a lanzar su candidatura a gobernador y en todas las encuestas sacaba mayoría de intención de votos, pero a la hora de contar los votos volvió a perder y fue reelecto el gobernador Denkmejian.
Entonces se realizó un estudio y se llegó a la conclusión de que, a pesar de la enorme popularidad que siempre tuvo, primero como jugador de fútbol americano y corredor en las pistas, y después durante diez años como exitoso alcalde de Los Ángeles, a la hora de votar para gobernador muchos blancos no votaron por él porque aunque en los sondeos habían dicho que estaban indecisos, a la mera hora adujeron que todavía no estaban preparados para tener un gobernador de raza negra.
Y el temor que actualmente hay es que muchos estadounidenses «todavía no están preparados para tener a un negro en la Casa Blanca» y votarán por McCain aunque no sean republicanos y este candidato no les guste, ni simpaticen con su candidata a vicepresidenta, la todavía atractiva ultraconservadora gobernadora de Alaska, Sarah Palin.
En todo caso, les sugiero que no se pierdan por ningún motivo el debate de esta noche. Espero que mañana podré hacer un análisis de lo todo que suceda, con mis opiniones personales.

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