MISCELÁNEA

* Contrastes en la vida de Alfonso Portillo

En esta fotografía vemos al ahora ex presidente Alfonso Portillo Cabrera hablando con el recordado papa Juan Pablo II con las manos unidas en actitud de oración, aunque probablemente estaba tratando de engatusarle con sus mentiras. ¿Quién iba a decir que este mismo individuo iba a ser enjuiciado por la justicia guatemalteca después de haber sido presidente de la República?

En esta foto vemos al entonces presidente de la República de Guatemala, Alfonso Portillo Cabrera, elegantemente vestido, cuando leía su discurso al pleno de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). ¿Quién podría haber dicho entonces que algún día unos policías de su propio país le habrían de engrilletar las manos como delincuente?

Portada del periódico Nuestro Diario de ayer, en la que se ve al ex presidente Alfonso Portillo
con las manos engrilletadas y la barba descuidada, en actitud de clamar a Dios para pedir que lo suelten. Contrastes en la vida de este individuo.


En uno de sus días de demagógica gloria populista, cuando era presidente de la República, vemos Alfonso Portillo Cabrera con las dos manos en alto en actitud de triunfo y los tres dedos de ambas manos haciendo el signo del partido FRG que quiere decir ?No miento, no robo, no abuso?. ¡Qué cínico! Atrás está su encantadora esposa, Evelyn Morataya de Portillo.

Momento en que la Policía Nacional Civil (PNC) está procediendo a «ficharlo» como delicuente. Obsérvese su aspecto abotagado y cansado y su barba descuidada, que son indicios de que estuvo detenido algún tiempo en México antes de ser traslado a Guatemala.
Invito cordialmente a mis lectores que lean este artículo que está basado en buena parte en el que publiqué ayer, solo que a aquel le hice algunos cambios que considero convenientes y agregué, como pueden ver, otras fotografías del desprestigiado ex mandatario, y al final transcribo la el magnífico Editorial de ayer del periódico Siglo Veintiuno, porque considero que se debe dar a conocer tanto como pueda ser posible.
Para los guatemaltecos es de sobra sabido que el nefasto ex presidente de la República, Alfonso Portillo Cabrera (?Pollo Ronco?), es un mentiroso impenitente, pero también es un consumado actor que posee una extraordinaria habilidad para embaucar a personas ingenuas o ignorantes.
Por ejemplo, él afirma que se graduó de abogado en la universidad de Chilpancingo y después obtuvo un doctorado en Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero no hay nada de esto registrado en ninguna dependencia del gobierno de México.
Sus características más negativas las demostró en el transcurso de los cuatro años que, para desgracia nacional, ocupó la presidencia inmerecidamente. Digo que inmerecidamente porque durante su gestión demostró que carecía de la idoneidad necesaria y no estaba debidamente preparado para desempeñar ese cargo. No creo que sea necesario entrar en detalles, porque basta recordar que durante ese oscuro período se incrementaron el abuso de poder, la corrupción generalizada de altos funcionarios públicos, el robo o escamoteo de recursos del Estado, el narcotráfico, el lavado de dinero y muchas otras actividades delictivas.
Para identificar su personalidad basta recordar cómo se comportó cuando estudiaba en la universidad de Chilpancingo, en el estado de Guerrero (México), y por un estúpido pleito callejero entre borrachos, aprovechando la oscuridad de la noche mató a balazos a dos estudiantes desarmados, y a otro lo dejó parapléjico de un balazo en la espalda que le dañó la columna vertebral, tras de lo cual huyó del lugar y se convirtió en prófugo de la justicia mexicana y hasta que prescribió el caso se escondió en Coyoacán, zona vecina al Distrito Federal, bajo la protección de una adinerada mujer de Chilpancingo de apellido Padua quien por entonces era su esposa y con quien procreó una hija.
Poco tiempo después regresó a Guatemala y consiguió la protección del general Germán Chupina, Director de la Policía Nacional, y luego su viejo amigo Alfonso Cabrera Hidalgo, entonces dirigente del partido Democracia Cristiana Guatemalteca (hoy desaparecido) le convirtió en diputado al Congreso.
Cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) negó al general Efraín Ríos Montt que fuese inscrito como candidato presidencial del FRG, engatusó a la hija de éste, Zury Ríos Sosa (hoy de Weller), para que le ayudase a convencer a su papá, el patriarca del partido, para que le cediera la candidatura presidencial, prometiéndole que ella iba a ser su «primera dama»; y así fue como logró llegar a la Presidencia de la República en la segunda de las dos elecciones en las que participó, porque la primera vez perdió frente a Alvaro Arzú Irigoyen.
Desafortunadamente, cuatro años más tarde ganó las dos vueltas electorales al licenciado Óscar Berger Perdomo y así principió su desastroso gobierno en el cual, entre otras cosas, ordenó al Banco de Guatemala que le otorgase más de mil millones de quetzales a los «bancos gemelos» Metropolitano y Promotor (ya desaparecidos) propiedad de quien fue su sostén durante varios años y el principal patrocinador de su campaña, ingeniero Francisco Alvarado MacDonald. De más está decir que de esos mil millones y pico de quetzales de quetzales jamás se ha vuelto a saber nada.
Sería interminable relatar uno tras otro todos los abusos de poder y actos de corrupción que Alfonso Portillo y su equipo de gobierno cometieron durante ese período y todas las mentiras que ha dicho para tratar de justificarlas. Pero al terminar su gestión se percató de que corría el riesgo de que el nuevo gobierno le pasase la factura por sus fechorías y, un mes después de haber dejado de ser presidente de la República, en la madrugada del 18 de febrero del 2004 huyó del país por carretera por la frontera de Las Chinamas, rumbo a San Salvador, donde abordó un avión que lo llevó a la ciudad de México.
El 17 de julio del 2005 el MP de Guatemala dictó orden de captura acusándole de haber cometido el delito de peculado el 27 de febrero del 2001 en la transferencia anómala de 120 millones de quetzales del ministerio de Finanzas al ministerio de la Defensa, de los cuales Q37 millones ingresaron al Crédito Hipotecario Nacional (CHN) para cancelar deudas de su íntimo amigo salvadoreño y conseguidor de mujeres, José Armando Llort Quiteño, quien solía llevarle a pasear por el Río Dulce en un yate de su propiedad acompañado de costosas Centerfolders (prostitutas caras) traídas de los Estados Unidos. Precisamente por ese caso de peculado el MP ha venido tratando de extraditarlo de México desde hace casi cinco años.
Sin embargo, Portillo contrató allá a un grupo de buenos abogados para que trataran de impedir que las autoridades mexicanas accediesen a la solicitud de extradición del MP de Guatemala, pero estos agotaron todos los recursos habidos y por haber a su alcance y no lograron su objetivo. La última resolución que hubo fue que iba a que ser extraditado. Además, poco tiempo antes tuvo la mala suerte que uno de sus abogados fue asesinado a balazos frente a sus oficinas.
El 3 de marzo del año en curso, las autoridades judiciales de México denegaron el amparo provisional que suspendía la ejecución de la extradición y ya no le quedaba ninguna otra cosa por hacer que volver a ser prófugo de la justicia mexicana o entregarse para ser extraditado «voluntariamente», lo cual se presta a interpretaciones porque no le quedaba ninguna otra alternativa.
En abril la Procuraduría General de la Nación (PGN) giró orden de captura contra él y ya no le quedó más recurso que entregarse para ser extraditado a Guatemala. Lo cual era terminante.
Pero ES TOTALMENTE FALSO que él haya querido venir a entregarse a las autoridades judiciales de nuestro país para esclarecer las acusaciones en su contra. La verdad es que fue extraditado y transportado en un avión de la PGN. Pero la cínica metamorfosis consistió en que después de haber salido de México extraditado, al llegar a Guatemala fue recibido por sus partidarios como si fuese un héroe nacional, o algo parecido.
A la cabeza del recibimiento estuvieron el ex Vicepresidente Francisco Reyes López, lo cual es natural y lógico porque al fin y al cabo fueron compañeros en el gobierno, aunque yo tenía entendido que se habían distanciado un poco, el general (retirado) y diputado Efraín Ríos Montt, quien cuando terminó su período decía que su gobierno había sido nefasto, y el actual presidente del Congreso, Arístides Crespo, supongo que en su carácter estrictamente personal y no en su carácter oficial como presidente del Organismo Legislativo y Junta Directiva del Congreso. Poco faltó para que estos lo recibieran con una alfombra roja.
Fue transportado del aeropuerto militar a la Torre de Tribunales en un vehículo de la Policía Nacional Civil (PNC) y seguido por una caravana de vehículos de sus seguidores tripulados por algunos diputados actuales y varios ex diputados del partido Frente Republicano Gustemalteco (FRG), entre ellos algunos que participaron en los tristemente famosos «jueves trágico» y «viernes de luto» cuando prácticamente invadieron en forma amenazadora la ciudad capital para exigir la inscripción de la candidatura del general Ríos Montt.
Ya encontrándose en el juzgado 5o. penal dijo a los periodistas un montón de falsedades y babosadas, pero el colmo fue que anunció que pronto iba a recorrer el país en campaña política, pero no para obtener un cargo de elección popular, sino para decirle al pueblo algunas cosas. ¡Qué cabrón tan cínico!
Pero para sorpresa de todos -menos para sus partidarios que, obviamente, sabían de su llegada y organizaron este evento circense-, como si todo estuviese ocurriendo en Macondo y fuese un episodio sacado de la novela Cien años de Soledad del colombiano Gabriel García Márquez, a pesar de estar acusado de haberse apropiado descaradamente de US$1.5 millones que la embajada de Taiwan entregó a su secretario y compinche Julio Girón para «proyectos educativos»; y a pesar de estar acusado de haber cometido el delito de peculado por Q120 millones en una trasferencia anómala que hizo al ministerio de la Defensa y fueron depositados en el CHN, de los cuales su amigo Llort Quiteño se «clavó» una buena parte; y a pesar de que durante su período presidencial su amigo Ángelo Bruno Stragá (hoy prófugo de la justicia) autorizó la sustracción de más de Q.190 millones de las arcas del Banco del Nororiente; y a pesar de que el desaparecido Estado Mayor Presidencial (EMP) gastó Q588 millones que hasta el momento no han sido justificados, de los cuales Q50.5 millones sirvieron para comprar mariscos, viandas, finos licores (como los costosos vinos italianos Tignanello, de la casa Antinori que le enseñó a beber su amigo el magnate mexicano Ángel González, y el costoso tequila «Selección Suprema» que aprendió a beber) y de que solo en el último año de su gobierno en el EMP se gastaron Q3.3 millones en mariscos; y a pesar de que a su sombra su cuñado Juan Riley Paiz (esposo de su hermana) fue beneficiado con contratos millonarios del Estado; y, sobre todo, a pesar de haber sido extraditado por la PGN de México, el juez del Tribunal Primero de Instancia Penal, Julio Jerónimo Xitumul (hermano de un ex empleado del IGSS durante su gobierno), en vez de enviarle a la detención preventiva de la zona 18, le concedió una medida sustitutiva por solo un millón de quetzales, cuya fianza pudo obtener fácilmente con desembolsar cerca de Q100 mil. ¿Será ésta acaso una muestra de «justicia maya»?
Versión de los periodistas mexicanos
Todos los noticiarios de televisión mexicanos -en particular el del periodista Joaquín López Dóriga y el de esta mañana, del periodista Carlos Loret de Mola, informaron claramente que Portillo FUE EXTRADITADO a bordo de un avión de la Procuraduría General de la Nación. No es que le hayan «prestado» ese avión, como se ha querido hacer creer, sino lo emplearon para echarle de México. Y como le quitaron la visa para entrar a los Estados Unidos, no tenía algún país cercano a dónde irse. Pero para los mexicanos es inexplicable que después de que el gobierno estuvo insistiendo durante casi cinco años en pedir la extradición, Portillo haya sido recibido aquí casi como si fuese un héroe y en pocos minutos haya sido dejado en libertad con una fianza que no corresponde al monto de la reclamación. ¡Qué vergüenza!
Pero ¿quién con una luz se pierde? Según parece, el quid del asunto radica en que actualmente Edgar Gutiérrez, quien primero fue director de la SAE y después ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Portillo, es hoy uno de los hombres más poderosos del actual gobierno y está cerca del oído del presidente Colom y de su poderosa esposa Sandra Torres; Ricardo Marroquín Rosada también trabajó en el gobierno de Portillo y hoy es jefe de la Seguridad presidencial y de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República y, lógicamente, goza de toda la confianza de los esposos Colom; Jorge Pérez fue portavoz de Portillo cuando era Presidente de la República y hoy es director del área de Transparencia de la Vicepresidencia a cargo del Dr. Rafael Espada; etcétera.
Además, hay otros funcionarios en el actual gobierno que trabajaron en el gobierno de Portillo, tales como Ronaldo Robles, hoy Secretario de Comunicación Social de la Presidencia; Jairo Flores, Subsecretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia y de Coordinación de la Cohesión Social Urbana, y Baudilio Portillo Merlos es Procurador general de la Nación. ¿Quién se pierde con tantas luces?
Por su parte, el periodista Haroldo Shetemul publicó hoy una columna en Prensa Libre titulada El retorno, en la que, entre otras cosas, plantea la interesante pregunta: ¿Qué hacía en México el ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, justo en el momento en que Portillo fue extraditado? Y eso mismo pregunto yo también.
Editorial de ayer del periódico Siglo Veintiuno
ESPECTÁCULO CIRCENSE
Señoras y señores: Bienvenidos al deprimente espectáculo de un juez que deja en libertad a uno de los mayores corruptos del país.
Vean cómo quien permitió la desaparición de millones de quetzales del erario regresa al país burlándose del Estado de Derecho.
Señoras y señores: Bienvenidos al circo de la impunidad y de la vergüenza ajena. Al deprimente espectáculo del juez Julio Jerónimo Xitumul, quien, con toda desfachatez, acelera el proceso de putrefacción del sistema de justicia de Guatemala, al dejar en libertad a uno de los mayores corruptos de la historia del país: Alfonso Portillo Cabrera.
Señoras y señores: Si tenían alguna pizca de esperanza, presencien el circo de crispaciones, descalificaciones, impudor, cinismo y desvergüenza, y vean cómo quien desapareció cientos de millones de quetzales del erario por arte de magia, ahora regresa al país burlándose del Estado de Derecho y de todos sus ciudadanos. Vengan a observar la pérdida de la fe y de la confianza en casi todo el sistema; es decir, a una gravísima fractura social insoldable.
Señoras y señores: Tomen asiento y vean a un reparto de actores estratégicamente organizado: a un presidente del Congreso de la República, fiel dirigente del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), partido que llevó al poder a Portillo; a un Procurador General de la Nación, entonces Director de la Policía Nacional Civil; a un Contralor General de Cuentas, en aquella época subdirector de Sedesol y, por supuesto, a un Presidente de la República, benigno y complaciente con simpatizantes eferregistas que hasta financiaron su campaña electoral.
Señoras y señores: Sorpréndanse ?y recuérdense? de las cualidades histriónicas de Portillo. De la prodigiosa actuación de un demagogo de primera clase, quien no desaprovecha la oportunidad para hacerse notar de la manera que le es propia, haciendo alarde de su capacidad para mentir, manipular y tergiversar los hechos. Nos muestra la peor de las caras de la impunidad. Véanlo regodearse de una sanción judicial que ofende al ciudadano. Observen al acróbata de la política, al prestidigitador que hace juego de manos y otros trucos con las leyes del país.
Señoras y señores: Prepárense para defenderse del linchamiento de esta fiera política, quien, con el contubernio del juez Xitumul, no fue encerrado en la jaula donde debería estar purgando sus responsabilidades. Oigan el rugido de las masas, las mismas que un día salieron a la calle a imponer el caos y a causar la muerte del periodista Héctor Ramírez, y asistan, además, a una estrategia de distracción para evitar el escrutinio en otros grandes problemas.
Y como no podía ser de otra manera en toda representación circense, el espectáculo se cierra con una payasada final. A un demagogo lanzado a la arena por fuerzas oscuras que, a espaldas de la ciudadanía, elaboró un perfecto guión para deteriorar nuestras posibilidades de proceder a un mínimo escrutinio crítico de aquello que debería interesarnos en esta cruel actualidad.
¡Cuánta razón tiene la lectora Elizabeth Díaz al referirse a este ?Gran circo?!
(Fin del Editorial de Siglo Veintiuno)

*Segundo debate presidencial en EE.UU.

El martes tuvo lugar en Tennessee el segundo debate, de 90 minutos de duración, entre los dos candidatos presidenciales que el próximo 4 de noviembre van a competir por llegar a la presidencia de los Estados Unidos de América: el candidato del partido Republicano, el senador de Arizona John McCain, y su oponente, el senador afroamericano por Illinois Barack Obama, candidato del partido Demócrata. En mi opinión, éste debate careció por completo de interés porque, más que un debate, propiamente, fue una larga y aburrida exposición de puntos de vista de cada uno de ellos. Y, lamentablemente, el moderador Tom Brokaw no pudo hacer nada para remediarlo, a pesar de su larga y exitosa experiencia como presentador de televisión.
Lo que sí parece claro es que el próximo presidente de ese gran país será el afroamericano Barack Hussein Obama, a pesar de que haya algunos que todavía discriminan a los afroamericanos y dicen que no votarían jamás por un negro.
En todo caso, el 15 del mes en curso se celebrará último debate, que esta vez será dirigido por el vetarano periodista de televisión Bob Schieffer, presentador del programa dominical de la cadena CBS Face the Nation (?De cara a la Nación?). Espero que ese si será un debate y que ambos candidatos pondrán de su parte para que sea más interesante que el segundo.

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