Denuncio y rechazo un nuevo anónimo

Ayer tuve la desagradable sorpresa de recibir, por medio de diferentes personas amigas, un correo electrónico con fecha 7 del mes en curso, titulado Necesaria aclaración del Presidente Colom que originalmente fue enviado por una supuesta persona a quien no creo conocer, cuya dirección de remitente es:
From: Jose Ramos
To: undisclosed-recipients:
Sent: Monday, September 08, 2008 4:17 PM
Subject: Palmieri opina de Quintanilla, Colom y Sandra, con la siguiente introducción: Pareciera que todo está dicho, pero no es así; en su columna de ayer Jorge Palmieri detalla una situación que de verdad es sorprendente. Es una versión de Macondo a lo Chapín lo que ha ocurrido, ocurre y sin duda ocurrirá o nos espera de la trama de espías, contraespionaje y revelación de secretos de Estado que le grabaron al presidente a su esposa y funcionarios. Lo que Palmieri comenta, con su acostumbrada pimienta (lástima el Chojín que le leíamos que ya no publica), es para ir a ponerle un par de veladoras a la Vírgen para que nos acoja en su seno. (Fin de la introducción)
Aunque el nombre que pone como remitente es José Ramos, yo sospecho que este nuevo cobarde anónimo pueda ser obra de un tal Juan Bautista (alias «Chiquitón»), quien tiene instalaciones profesionales para escuchar y grabar conversaciones telefónicas ajenas, entre otras cosas.
Para engañar a los incautos, plagia la usual presentación de este blog, aunque cualquier observador cuidadoso puede percatarse fácilmente de que es falsa al ver que la dirección que hay abajo del encabezado es correo@jorgepalmieri.com la cual no es la dirección de mi correo electrónico, ni tampoco la dirección de esta página -que es Jorge Palmieri.com– pero, sobre todo, no es la dirección que empleo para enviar mensajes por correo electrónico. Por otra parte, como ya he dicho en varias oportunidades, yo me hago responsable única y exclusivamente de lo que publico en esta página, y no soy responsable de lo que se envía por correo electrónico, aunque pueda estar calzado con mi nombre y encabezado por un plagio del encabezado de este blog.
La obvia intención de este nuevo anónimo –que considero estúpido y cobarde e indudablemente forma parte de las campañas negras que se han venido haciendo contra el actual Gobierno de la República-, es calumniar y difamar al Presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, y a su señora esposa, licenciada Sandra Torres Casanova de Colom, comenzando por una carta que, supuestamente, le dirige el ex jefe de la Secretaría de Asuntos Administrativos y Seguridad (SAAS), Carlos Quintanilla, plagada de acusaciones, difamaciones e insultos personales contra los esposos Colom, al extremo de poner en entredicho la legalidad de su estado civil. Todo ello con la siguiente introducción dirigida a mí que se atribuye a Quintanilla: ?Te mando copia de la nota que le acabo de enviar a Álvaro Colom y dejar aclaradas las cosas en su justa dimensión?.
En primer lugar, ya dije en un artículo anterior que nunca en mi vida he conocido personalmente a Carlos Quintanilla como para que me envíe una carta en la cual me trata de ?tu? y adjunte una copia de la carta que, supuestamente, dirigió al mandatario, la cual probablemente tampoco escribió.
No voy a cometer la candidez de reproducir esa carta que se atribuye a Quintanilla porque no tengo la intención de servir de caja de resonancia a semejante bajeza y cobardía, pero rechazo categóricamente el texto adjunto que la acompaña y se me atribuye, en el cual, entre otras cosas, es evidente que el autor trata en vano de imitar mi estilo empleando ciertas palabras que yo uso algunas veces, pero no lo consigue porque a cualquiera que me lea es fácil percatarse de que se trata de una burda imitación; además, el artículo que se me atribuye es excesivamente largo, repetitivo y muy aburrido. Bien se ve que el autor del anónimo no es periodista; y si acaso lo es, es un redactor mediocre. Me denigra e insulta el simple hecho de atribuirme la autoría de tan desafortunado artículo que es indigno de un periodista veterano con tantos años de ejercer este oficio, como yo.
Si bien en muchas oportunidades me he permitido valerme de la libertad de expresión consignada en la Constitución de la República y he publicado algunas críticas periodísticas contra el actual gobierno, en general, y contra los dos mencionados personajes, en particular, en ningún momento les he hecho irrespetuosos señalamientos personales, como esos que se le hacen en dicho artículo, ni se los haría jamás porque tengo el debido respeto por su vida privada; y, más aún, por su vida íntima. Además, aunque yo he tenido algunas diferencias de criterios y opiniones con los dos, no olvido que hemos sido amigos desde hace algún tiempo, hemos compartido el pan y el vino, tanto en mi casa como en la casa de ellos, y continúo conceptuándoles como amigos, aunque no nos frecuentamos. Y espero que a pesar de las diferencias que tenemos, ellos también me sigan considerando su amigo, aunque les disguste mucho que sea un periodista tan contestatario y difícil de complacer. Yo no les deseo ningún mal ni, mucho menos, que fracasen en su gestión, sino todo lo contrario, les deseo mucha salud y felicidad y que obtengan éxito en su gestión, porque con ello seremos beneficiados todos los guatemaltecos, mientras que si fracasan en su gobierno será para desgracia de nuestra patria y todos saldremos perjudicados.
Finalmente, no veo por qué el Presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, podría tener «la obligación» o la necesidad de ?aclarar? lo que se dice de ellos en ese cobarde libelo sobre su relación familiar que es un tema que atañe única y exclusivamente a ellos dos… ¡y a nadie más! Porque se entiende que su vida privada es privada y no tienen por qué dar explicaciones a nadie.

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