Espionaje o montaje

El alarmante espectáculo que se montó anteayer en las principales sedes del Poder Ejecutivo del Estado -Casa Presidencial y el Palacio Nacional de la Cultura- cuando numerosos soldados de la Guardia Presidencial, fuertemente armados, acudieron presurosos, como se solía hacer en el pasado cada vez que se iba a derrocar a un gobernante, hizo pensar a propios y extraños que se trataba de un Golpe de Estado y que los soldados iban a apoderarse de las instalaciones y aprehender o desalojar a sus ocupantes. Y no es necesario ser mal pensado para sospechar que mientras unos cuantos lamentábamos que pudiese estar ocurriendo esa vuelta al pasado, que creemos que no debe repetirse en nuestra historia, muchos otros lo aplaudían con entusiasmo digno de mejor causa, porque están convencidos de que el actual gobierno es incapaz de hacer lo que se necesita para combatir la criminalidad y garantizar el orden y que la corrupción no tiene remedio.
Y, en vista de que no cuajó la idea de plantear una acción de revocatoria o interdicción (que realmente no existe en nuestra legislación), o de convencer a los diputados a que renuncien, tal como lo plantearon los doctores Carlos Pérez Avendaño, Marco Tulio Polanco, Federico Bianchi Godoy y José («Orejón») Barnoya, otros quisieran que el Congreso de la República, invocando el artículo 165 de la Constitución de la República, en sus incisos «h» e «i», destituyan al presidente de la República declarándole loco o incapacitado, como se hizo en el caso del dictador de 22 años Manuel Estrada Cabrera. Pero algunos otros creyeron que en vista de lo difícil de esa posibilidad extrema, era necesario sacarlo por medio de la fuerza militar, aprovechando que el ministro de la Defensa y el Jefe del Estado Mayor del Ejército no se encontraban en el país, ni tampoco está en el país el ministro de Gobernación.
Pero al final de cuentas, no llegó a ocurrir eso que deseaban muchos descontentos, sino solamente fue lo que en inglés se califica de wishful thinking y en español quiere decir «un deseo optimista».
Entonces corrieron rumores de que las fuerzas militares de Casa Presidencial, fieles al Presidente de la República, habían descubierto unas instalaciones clandestinas de espionaje en ambas sedes del Poder Ejecutivo, las cuales creían que podían ser parte de una conspiración tendiente a derrocar al gobernante, a su esposa Sandra Torres Casanova de Colom y a todos los demás miembros de su equipo de gobierno. Pero era para impedirlo que los soldados acudían con paso ligero y armados de sus fusiles.
Paralelo a este rumor corrió la versión que se sospechaba que el controvertido y hasta entonces poderoso jefe de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SASS), Carlos Quintanilla, afectuosamente llamado ?Charlie? por su hasta entonces íntimo amigo y largo tiempo patrocinado, el actual presidente Álvaro Colom Caballeros, era el autor intelectual de la instalación clandestina de los minúsculos artefactos para espionaje y se temía que pudiese acuartelarse en su despacho para tratar de resistirse a abandonar el cargo, por lo cual se ordenó la presencia de los soldados por si acaso tuviese la intención de oponerse a ser destituído y quisiera dar un golpe de Estado a su íntimo amigo y largamente patrocinado en el pasado.
Aunque nunca he conocido personalmente a Carlos (?Charlie?) Quintanilla, varias personas de mi entera confianza, que sí le conocen, me han informado que tienen una buena opinión de su comportamiento personal, de su forma de ser bien educada, atenta y cordial. Por otra parte, desde hace tiempo ha trascendido que él ha sido de los amigos de absoluta confianza de los esposos Álvaro Colom Caballeros y Sandra Torres Casanova de Colom, y fue uno de los más generosos patrocinadores económicos en sus últimas dos campañas presidenciales, al grado que después de haber perdido la elección que ganó el licenciado Óscar Berger Perdomo (alias ?Conejo?), para evitar que ellos pudiesen caer en una depresión les invitó a hacer un viaje a España, con todos los gastos pagados; y, como ya se sabe cómo abundan los chismes y las bolas en este nuestro bello país que algún día mereció ser llamado «de la eterna primavera», se agrega que también le regaló «una finquita» ubicada cerca de Taxisco con unos cuantos caballos de pura raza, además del reloj de oro macizo marca Rolex que, según dicen, cuesta unos US$25 mil, el cual exhibió un día el gobernante con imprudencia mientras bebía una humilde taza de atol de elote en una reunión con gente sencilla del pueblo.
Como se podrá comprender, por todos estos detalles, se hacía muy ?cuesta arriba? ?para no decir que inconcebible- dar crédito a que el generoso ?Charlie? pudiese ser capaz de participar en un intento de Golpe de Estado a su íntimo amigo el presidente Colom Caballeros, con quien es probable que compartan más de un recuerdo escondido que quizás desean conservar en secreto.
Pero hay personas que dicen que a pesar de todas esos generosos regalos de «Charlie», no debe sorprender que Álvaro y Sandra Colom ya le hayan retirado su íntima amistad y toda su confianza, porque han demostrado desde que gozan de las mieles del poder que tienen gran facilidad para olvidar a algunas de las personas que les ayudaron a alcanzarlo, y que cuando les conviene tienen la tendencia a actuar con ingratitud y dar por muerto a algún amigo de antes.
Luego trascendió que cuando Quintanilla todavía se encontraba en su despacho en Casa Presidencial, en algún momento le comentó a un periodista -quizás un tanto a la ligera- que tenía la impresión de que todo ese movimiento obedecía a un montaje, con un objetivo inconfesado, con lo cual dio pie a que algunos maliciosos analistas creyesen que el supuesto montaje (si es que lo hubo) podría obedecer a un plan maquiavélico para sacudirse aparatosamente a ?Charlie?, entre otras razones porque ya había caído en desgracia con la cada día más poderosa licenciada «Sandrita» Torres Casanova de Colom; y, además, se dice que había presiones de una misión diplomática para que le destituyesen por ciertas ligas que le achacan que tuvo en el pasado con el capo de las drogas Otto Herrera, actualmente preso en Colombia, y también con el difunto peligroso narcotraficante «Juancho» León, quienes supuestamente le dieron fuertes sumas de dinero para contribuir a la última campaña presidencial del actual mandatario.
Y actuaron en esa forma en vista de que se sabe que Quintanilla cuenta con el apoyo de elementos que pueden llegar a ser ?de armas tomar? y están bien entrenados para oponer resistencia, por ser elementos de los cuerpos de seguridad particulares que él opera desde hace muchos años, uno de los cuales estuvo a cargo de la protección al Congreso de la República cuando el organismo legislativo era presidido por el doctor Morales en el régimen pasado y, además, siempre fueron el equipo de guardaespaldas del presidente Colom, de su esposa Sandra y del vicepresidente Rafael Espada, por lo cual se sugirió no correr riesgos y movilizar de esa manera tan aparatosa a los soldados de la Guardia Presidencial… ?por aquello de las dudas?.
¡A saber!, como solemos decir los guatemaltecos cuando especulamos sobre cosas que no nos constan. Pero lo que es a todas luces evidente es que para denunciar la existencia de esos artefactos de espionaje no habría sido necesario hacer tanto escándalo con los soldados armados que llegaron corriendo a Casa Presidencial y al Palacio Nacional de la Cultura para apoderarse de esas instalaciones, como si se tratase de un asalto a una instalación enemiga, lo cual dio motivo para sospechar que, en efecto, había peligro de que se produjese un Golpe de Estado.
Por su parte, en numerosas oportunidades el presidente Colom Caballeros, haciendo gala de su apellido materno, ha salido «caballerosamente» en defensa de su viejo y entrañable amigo ?Charlie?, afirmando que no cree que haya tenido responsabilidad alguna en la colocación de esos aparatos clandestinos para espionaje. Estoy seguro que cualquier persona que haya oído lo que dijo por radio o por televisión o leído lo que han reproducido los periódicos del país, y aún del extranjero, están totalmente convencidos de que el presidente Colom cree en la inocencia de su amigo «Charlie» en este escandaloso caso y, además, hay otros que creen que ya existía desde los tiempos de gobiernos anteriores. Y como no faltan ciertas personas que por principio le achacan todas estas cosas al general retirado Francisco Ortega Menaldo, unos creen que él dejó hecha esa instalación desde que fue Jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP) del entonces Presidente de la República Jorge Serrano Elías, actualmente exiliado en Panamá. Aunque también hay otras personas que creen que pudo haberlo hecho su sucesor, el general (hoy retirado) Otto Pérez Molina, quien es experto en esas cosas desde que fue jefe del servicio de Inteligencia Militar (G-2) en el gobierno de Serrano Elías y después autoritario jefe del EMP del tristemente recordado presidente Ramiro Deleón Carpio, y para la última eleccion general fue contendiente del ingeniero Colom Caballeros en la primera y en la segunda vuelta electoral.
Sin embargo, me acaban de informar que esta misma mañana se ha girado orden de captura y de arraigo contra Carlos Herlindo Quintanilla Villegas y contra Gustavo Bladimir Solano Cerezo, ex Secretario de Análisis Estratñegico (SAE) y, para aprehenderles, numerosos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) han estado haciendo cateos en diferentes residencias capitalinas. De ser verdad, quiere decir que hay personas con mucho poder que, a pesar de lo que ha dicho el presidente Colom, sospechan que «Charlie» haya podido estar involucrado en la intalación clandestina de esos minúsculos artefactos para espionaje y que desean capturarle a pesar de la tan reiterada declaración presidencial de que no cree que él haya podido estar involucrado en el espionaje. Sin embargo, se dice con insistencia que Quintanilla ya se había granjeado la antipatía y el peligroso antagonismo de la cada día más poderosa y controvertida señora Sandra Torres Casanova de Colom. ¡Y cualquiera sabe que eso es sumamente arriesgado! De ser así, habrá que esperar los resultados, porque tarde o temprano podría suceder que, resentido por el trato tan ingrato que le están dando, «Charlie» pueda abrir la boca indiscretamente para contar algunas interioridades de episodios que compartió con los esposos Colom y que solamente él sabe… hasta la fecha. Ya veremos.

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