Gaudí en Cataluña y Recinos en Guatemala



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Antoni Gaudí, de Cataluña (España), es la máxima figura de la arquitectura catalana y se le conoce en todo el mundo.
 Nació el 25 de junio de 1852. Hay dificultades para determinar con absoluta certeza los orígenes del linaje de Gaudí, aunque varios indicios apuntan que por parte paterna, las primeras referencias de alguien denominado Gaudí en Riudoms, provienen de un Joan Gaudí, hijo de Antoni y de Joana, que en los alrededores de 1630 ya vivía allí, al parecer procedente de alguna población de la Occitània y, más concretamente, de la región de Alvèrnia donde el apellido Gaudí con diferentes grafías, como Gaudy, Gaudin o Guaudin, eran y todavía son relativamente frecuentes. 
Este primer Joan Gaudí que se estableció en Riudoms, se casó en el año 1634 con Maria Escura, con quien tuvo tres hijos. Se casó de nuevo, en segundas nupcias, con Caterina Esquer con quien tuvo cuatro hijos. Uno de los hijos del primer matrimonio, llamado Joan, fue el heredero del linaje.

Se conserva el testamento del primer Joan Gaudí datado el 21 de abril de 1638 y que ha publicado el historiador Joan Torres i Domènech. Se trata de un interesante documento, muy extenso, escrito en catalán ?naturalmente- donde se intercalan palabras occitanas que reflejan sus orígenes. 
Joan Gaudí i Escura, de oficio tejedor, se casa en el año 1663 con Maria Oriol. Su hijo, Joan Gaudí i Oriol, de oficio labrador, se casó con Vicenta Coll y su hijo, Josep Gaudí i Coll, se casó con Maria Figueras. 
El hijo de estos últimos, nacido en el año 1739, que también fue labrador, se casó en el año 1767 con Francesca Salvany i Serra, hija también de calderero. Su hijo Francesc Gaudí i Salvany, nacido en el año 1773, también calderero como su abuelo materno, se casó con Rosa Serra i Torroja de Reos, a quien llamaban «La calderera».
Gaudí fue un arquitecto con un sentido innato de la geometría y el volumen, así como una gran capacidad imaginativa que le permitía proyectar mentalmente la mayoría de sus obras antes de pasarlas a planos. De hecho, pocas veces realizaba planos detallados de sus obras; prefería recrearlos sobre maquetas tridimensionales, moldeando todos los detalles según los iba ideando mentalmente. En otras ocasiones, iba improvisando sobre la marcha, dando instrucciones a sus colaboradores sobre lo que tenían que hacer.
Su extraña muerte
El 7 de junio de 1926, Gaudí se dirigía a la iglesia de San Felipe Neri, de Barcelona, que visitaba a diario para rezar y entrevistarse con su confesor, mosén Agustí Mas i Folch; pero al pasar por la Gran Via de les Corts Catalanes, entre las calles Girona y Bailén, fue atropellado por un tranvía, que lo dejó sin sentido. Habiendo sido tomado por un mendigo, a causa de su aspecto descuidado, con ropas gastadas y viejas, y por ir indocumentado, no fue socorrido de inmediato, sino hasta que un guardia civil paró un taxi que lo condujo al Hospital de la Santa Creu. Al día siguiente le reconoció el capellán de la Sagrada Familia, mosén Gil Parés, pero ya era demasiado tarde para hacer nada por él y murió el día 10 de junio de 1926, a los 74 años de edad, en la plenitud de su carrera. Fue enterrado el 12 de junio, con presencia de grandes multitudes que quisieron darle el último adiós, en la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la cripta de la iglesia Sagrada Familia, que él construyó y es, indudablemente, entre todas sus obras, la más emblemática.
Pero esta muerte es bastante sospechosa y nadie se lo explica. Todo lo cual hace que parezca que fue víctima de una conspiración, ya que ese tranvía iba a solo 10km por hora. ¿Por qué el conductor no frenó? ¿Por qué nadie le avisó?
Criminólogos expertos en asesinatos premeditados de toda la historia han apuntado como posibles culpables de su muerte: a los siguientes: el conductor del tranvía, sospechoso de ser un agente contratado por los Güell para liquidar a Gaudí antes de que venciera el plazo para el cobro de la deuda por el último encargo; a Mosén Cinto Verdaguer, que envidiaba al arquitecto por ser más famoso que él y quiso jorobarle la conmemoración del centenario; a la rama secreta de los Illuminati, enemigos de los de su secta; o al Priorato de Sión, presidido por el abate Sauniére que también quería descubrir el secreto de la Sagrada Familia.
(Información basada en datos de la Enciclopedia Wilkipedia y de Google)

Efraín Recinos de Quetzaltenango, Guatemala
Aunque su título universitario original, de la Universidad de San Carlos (USAC) de Guatemala, es de ingeniero especializado en estructuras, recibió un doctorado honoris causa en arquitectura de la USAC y su obra es tan variada y prolífica como ingeniero, arquitecto, pintor, escultor, muralista, escritor y músico, que es difícil escoger qué es lo mejor entre todo lo que ha hecho en su larga vida. Sin embargo, lo que más le distingue y por lo que, indudablemente, pasará a la posteridad, es por la monumental construcción del Teatro Nacional que ahora lleva su nombre y todo el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Así mismo, les sugiero ir a admirar sus pinturas murales en el Auditorio del Conservatorio Nacional de Música.

Usualmente está despeinado y viste de manera descuidada, pero siempre ataviado con un chaleco o una chaqueta textil indígena de alguna región de Guatemala, sobre todo del departamento de Quetzaltenango, porque se siente sumamente orgulloso de ser «chivo».
Recinos es un hombre extraordinariamente sencillo y modesto, a pesar de su ampliamente reconocida genialidad. Entre sus numerosas capacidades, hay alguna un tanto excéntrica, porque creo que es la única persona en el mundo que sabe contar al revés el cuento de «Caperucita Roja». Por este medio le rindo mi más alto reconocimiento, le declaro mi profunda admiración por su genialidad y me siento orgulloso de su amistad personal.
Aprovecho esta oportunidad para felicitarle muy cordialmente porque un día de la semana pasada cumplió nada menos que 81 años de edad. Un año más que yo. Afortunadamente, a diferencia de Gaudí, él no acostumbra salir a caminar a pie por las calles tan peligrosas de nuestra ciudad capital, y no corre el riesgo de que le atropelle un tranvía, o una camioneta.
Algunas de sus obras:


Imágenes de aspectos del exterior del Teatro Nacional Efraín Recinos

Escultura denominada «El caballero quetzal»


Escultura titulada «Presidenta-cuartelazo»


Pintura titulada titulada «Combate»


Pintura titulada «Estado de Sitio»


Pintura «Los que aman y odian»

Mural en casa del licenciado José Toledo Ordóñez

¡LES DESEO UN FELIZ DOMINGO!

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