La demanda de justicia se ha politizado

* Reflexiones sobre la situación actual
El execrable asesinato del estimado licenciado Rodrigo Rosenberg Marzano no debe quedar impune, como han quedado tantos otros crimenes en el transcurso de los últimos años. Es urgente y necesario que las autoridades correspondientes investiguen exhaustivamengte el caso para descubrir quiénes fueron los autores materiales del crimen y quiénes fueron los autores intelectuales. Porque aunque es obvio que este asesinato fue ejecutado por unos desalmados sicarios, es indudable que fue planificado por otras personas que perseguían acallar las denuncias de quien fue el abogado del prominente industrial y agricultor Khalil Musa y de su hija Marjorie Musa de Hildebrand, ambos también asesinados pocos días antes.
A diferencia de muchos otros casos de personas que han sido asesinadas, como los muchos choferes de camionetas que han muerto a balazos sin que las autoridades logren descubrir quiénes fueron los autores materiales y llevarles ante los tribunales de justicia, donde deben ser juzgados y castigados con todo el peso de la ley, esta vez las espontáneas manifestaciones de numerosas personas no permitirán que impere la consabida impunidad con la que tantos delitos han quedado sin castigo.
Esta vez, numerosos grupos de personas encabezadas por parientes y amigos de la víctima de este asesinato, han estado expresando su justa indignación y condena y exigiendo que se investigue a las personas a quienes el licenciado Rosenberg acusó en el documento manuscrito y un DVD de video y otro de sonido que dejó, a manera de testamento, por si acaso llegase a ser asesinado.
No cabe duda de que la indignación generalizada es muy justificada. Este nuevo asesinato ha colmado lo que se puede aguantar. ¡Ya es demasiado! Es demasiado larga la lista de asesinatos que se han venido sucediendo desde hace largo tiempo sin que las autoridades de los sucesivos gobiernos hayan podido controlarla.
Muchas veces hemos repetido ¡Ya basta! sin que nuestras reiteradas protestas hayan obtenido un resultado positivo. Pero no nos cansaremos de decirlo. Vivimos en zozobra cada vez que salimos de nuestras casas porque no sabemos si vamos a regresar o si vamos a sumarnos a las trágicas estadísticas de personas asaltadas, secuestradas o asesinadas. Como si Guatemala fuese un salvaje país africano, se ha convertido en una pesadilla por causa de la insoportable inseguridad imperante. Aquí vivimos en nuestras casas como si estuviésemos en una cárcel porque no se puede salir y correr el riesgo de ser asaltado, secuestrado o asesinado. No es seguro salir a caminar un rato a las calles. ¡Así no se debe vivir!
Pero este nuevo asesinato ha tenido el agravante que en la acusación manuscrita y los DVDs que dejó Rodrigo Rosenberg hizo gravísimas acusaciones contra muy altos personajes del actual gobierno, encabezados por el presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom y su controvertida esposa Sandra Torres Casanova, el Secretario Privado de la Presidencia, Gustavo Alejos y el empresario Gregorio Valdés, uno de los mayores financistas del actual gobierno en la campaña política, lo cual le están produciendo réditos con las obras de construcción que le han sido adjudicadas a pesar de no ser constructor.
Las graves acusaciones que dejó contra estas personas el licenciado Rosenberg han sacudido a la opinión pública nacional e internacional y aquí han sido muchas las personas que en los últimos días se han estado reuniendo en la Plaza de la Constitución para expresar su exigencia de que su asesinato sea investigado exhaustivamente, pero el clamor inicial para que se haga justicia, se ha politizado para convertirse en manifestaciones políticas contra el presidente de la República, su esposa y su secretario privado. Y se exige que este último «sea retirado» del cargo y que el presidente «renuncie temporalmente? (como ha pedido la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú) para que, sin ningún tipo de interferencias oficiales, se pueda llevar a cabo una estricta y transparente investigación de los asesinatos del empresario Khalil Musa y su hija Marjorie y después el de su abogado, licenciado Rodrigo Rosenberg. Pero la situación ha dejado de ser una petición de que se haga justicia para transformarse en un movimiento con características políticas de golpe de estado, porque ahora se está pidiendo la renuncia del presidente Colom y, aunque él ha dicho reiteradamente que «solo muerto» lo sacarán de la Presidencia, es aconsejable que deje de decirlo.
En mi opinión, se están llevando las cosas por un camino equivocado, a pesar del enorme repudio y la condena que comparto no sólo por éste sino por todos los asesinatos que se han venido sucediendo, y en particular los señores Musa y del licenciado Rosenberg. Creo sinceramente que a pesar de lo dramáticas y conmovedoras que son estas acusaciones, hasta el momento no existen pruebas legales y, de acuerdo con lo que estipula nuestra Constitución, nadie puede ser declarado culpable sin que antes haya sido probada su culpabilidad por un juez competente. En un caso como éste, no se puede declarar culpables del asesinato a quienes menciona en su testamento el licenciado Rosenberg en tanto que no se haya hecho una investigación satisfactoria, para lo cual se confía en la Oficina Federal de Inteligencia de los EE.UU. (FBI por sus siglas en ingles) y en la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y quienes resulten responsables de haber cometido los asesinatos sean declarados culpables por un juez competente y castigados con todo el peso de la ley.
Asimismo, sin tratar de insinuar que les atribuyo alguna responsabilidad a los directivos de BanRural -a quienes menciona en su testamento el abogado asesinado-, creo que los investigadores del FBI y de CICIG no deben desatender la posibilidad de que estas personas puedan estar comprometidas en alguna forma, puesto que, de acuerdo al patético testamento del abogado Rosenberg, el asesinato del empresario Khalil Musa pudo haber sido consecuencia de que él iba a asumir una importante posición directiva en dicha organización bancaria, para la cual había sido invitado por el Secretario presidencial Gustavo Alejos (quien era su amigo y vecino en el exclusivo balneario del Pacífico denominado Juan Gaviota, además de haber sido uno de los más cercanos amigos desde la infancia de su hija Marjorie), pero por alguna razón inexplicable nunca llegó a asumir el cargo debido a que su nombramiento jamás llegó a ser firmado. ¿A qué se debió esto?
Mientras tanto, el Secretario Privado de la Presidencia, ingeniero Gustavo Alejos, no tiene por qué ser separado del cargo que desempeña sólo porque se le menciona en el macabro testamento, ni tampoco el presidente de la República está obligado a renunciar solamente porque su nombre fue mencionado en un testamento manuscrito y grabado en DVD ante una amenaza de que podría ser «callado» si él mismo no se callaba. Basta con que ninguno de los dos trate de obstaculizar en alguna forma que el crimen sea investigado y los asesinos sean debidamente castigados.
Aunque el ingeniero Colom y su esposa Sandra Torres me han merecido numerosas críticas, por diversos motivos, en el transcurso del tiempo que han estado a cargo del gobierno, no hay que olvidar que él fue electo legalmente, en elecciones libres, por la mayoría del voto popular en todos los departamentos de la República, con excepción del departamento de Guatemala, para gobernar el país durante un período constitucional de cuatro años, de los cuales todavía le faltan dos años y medio.
Si queremos vivir en un Estado de Derecho, no es bueno que se esté rompiendo la institucionalidad a cada rato, como se pretende ahora. Empero, si se llega a comprobar que, en efecto, los señalados por Rosenberg son culpables de su asesinato, tienen que ser despojados del privilegio de antejuicio y deberán abandonar sus cargos para que puedan ser juzgados y castigados con todo el peso de las leyes.
Pero mientras eso no suceda, el ingeniero Colom tiene legítimo derecho a continuar al frente del «gobierno de solidaridad» y de «cohesión social» y el ingeniero Alejos puede continuar desempeñando el cargo de Secretario Privado de la Presidencia de la República mientras no se pruebe que, en efecto, participó de alguna manera en el asesinato.
Finalmente, me atrevo a decir que yo no creo que ninguna de esas personas señaladas por el licenciado Rosenberg pueda tener participación en un asesinato. En síntesis, no puedo creer que el presidente Colom, ni su esposa, ni Gustavo Alejos, ni Gregorio Valdés hayan podido mandar a matar al licenciado Rosenberg. Lo digo sinceramente. Tampoco creo que ninguno de ellos haya podido ser capaz de mandar a matar a los Musa.
Por otro lado, me parece que es totalmente infundada la acusación de una supuesta complicidad que se ha venido repitiendo en algunos medios contra el Fiscal General, licenciado Amílcar Velásquez Zárate por el hecho de haber acudido a una reunión con el presidente Colom. No es indebido ni mucho menos ilegal que estos dos funcionarios públicos se reúnan a hablar sobre cualquier tema que deseen. Sin embargo, para no despertar suspicacias es recomentable que procuren no hacerlo a puertas cerradas y en una oficina privada sin el testimonio de por lo menos una tercera persona ajena a ellos.

*El Programa de Jaime Bayly
El jueves pasado fue retransmitido por el canal GuateVisión el habitual programa de televisión semanal del peculiar periodista y escritor peruano Jaime Bayly, que transmite desde Miami la cadena Univisión, en el cual abordó el dramático y escandaloso tema del repudiado asesinato del licenciado Rodrigo Rosenberg Marzano y las graves declaraciones que, a manera de testamento, dejó por escrito y DVDs de audio y video acusando de su asesinato al presidente Álvaro Colom, su esposa Sandra Torres, al Secretario Privado de la Presidencia, Gustavo Alejos y al empresario Gregorio Valdés.
Confieso que no me agrada el estilo periodístico ni «el modo» de ser de este señor, pero reconozco que está en su derecho a enfocar el tema que desee, como el asesinato de Rodrigo Rosenberg, y a expresar sus opiniones al respecto, cualesquiera que éstas sean, a pesar de que es evidente que ignora ciertos detalles que rodean al trágico caso. Por otro lado, se dice que hay la sospecha de que hizo este programa por encargo ($$$) del Secretario de Comunicación Social de la Presidencia de la República, quien posteriormente recomendó que se viese. Esta sospecha la respalda también el hecho que en otro programa reciente aconsejó al padre Alberto Vitre, el del escándalo amoroso con una de sus feligresas de la parroquia a su cargo en Miami, pues le aconsejó que no fuese a otorgar una entrevista gratis sino sólo si le pagan bien por ella, y hasta le sugirió cobrar una suma muy elevada, lo cual causa la impresión de que tiene una actitud mercantilista.
Sin embargo, reconozco que éstas son simples suposiciones, o sospechas. También podría ser posible que sea legítimo su interés en los dos escándalos: el primero por el asesinato del estimable abogado Rodrigo Rosenberg, y el segundo por las graves acusaciones que él dejó. Para beneficio de quienes no vieron y escucharon ese programa, que fue transmitido el jueves 14, reproduzco los tres YouTubes en los que estos se grabaron. Como podrán comprobar, en el tercero de ellos el presentador Bayly concluye que él cree que el presidente Colom no pudo haber mandado a matar a Rosenberg. Y aunque he sido un constante crítico del presidente Colom, de su esposa Sandra y de su gobierno, hoy debo decir que yo tampoco creo que ellos hayan podido ser loa asesinos de los Musa ni del licenciado Rosenberg.

Primera parte

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Segunda parte

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Tercera parte

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Hay que tener mucha prudencia y evitar confrontaciones
Mañana van a producirse en esta ciudad dos manifestaciones públicas: una compuesta por personas que voluntariamente quieren protestar por el asesinato del licenciado Rosenberg y exigir una inmediata investigación para que los autores intelectuales y materiales sean aprehendidos y castigados por un juez con todo el peso de las leyes; entre estos hay algunos que ya están muy politizados y persiguen llevar las cosas hasta el extremo de aprovechar la oportunidad para exigir la renuncia del Presidente Álvaro Colom con todo y su esposa Sandra Torres y su secretario Gustavo Alejos; y otra concentración que ha sido organizada y patrocinada por el gobierno y el partido oficinal Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
¡Cuidado! ¡Mucho cuidado! Ojalá que estas dos manifestaciones no vayan a chocar entre ellas y se vaya a producir un grave enfrentamiento que podría llegar a ser viotento y tener insospechadas consecuencias para el país. ¡Guatemala no lo soportaría!
Es censurable, aunque pueda ser justificable, que el llamado «gobierno de la solidaridad» esté gastando tanto dinero del Estado o del pueblo para cubrir estos gastos para «acarrear» manifestantes en su favor y los Q.20 mil diarios que, según ha informado el Secretario de Comunicación Social, Ronaldo Robles, está pagando la dependencia a su cargo por la pantalla gigantesca y los enormes y poderosos altavoces.
Pero, ni modo, también es comprensible que el «gobierno de la solidaridad» y de «la cohesión social» tiene que tratar de defenderse de alguna manera, aunque sea explotando a las gentes más pobres de los pueblos del interior del país y de las zonas marginadas de la capital.

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