MISCELÁNEA 22/05/09

1) No hay que ser?
Ayer, en el interesante programa de radio titulado A primera Hora, que transmite Emisoras Unidas a partir de las 8 horas, a cargo de los periodistas Juan Luis Font, Beatriz Colmenares y Felipe Valenzuela, escuché las intervenciones telefónicas de la licenciada Gladys Anabella De León Ruiz, diputada al Congreso de la República de la bancada del partido político denominado Patriota (PP). Como ella acostumbra hacerlo siempre, se expresó con extrema parcialidad a favor de su propio partido y contra el presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, y su partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
Pero lo que más me llamó la atención -y me pareció sumamente desafortunado- fue la forma tan grosera, irrespetuosa e insultante como esta controversial diputada se refirió al Jefe del Ministerio Público (MP) y Fiscal General de la Nación, licenciado Amilcar Velásquez Zárate, a quien calificó de «servil» y amenazó con hacerle una interpelación en el pleno del Congreso, y agregó que debería ser llevado ante los tribunales y acusado de cometer diversos delitos, entre ellos el de incumplimiento de su deber y el de complicidad agravada. El motivo de tan graves acusaciones es que -según dijo ella- tan pronto trascendió que el abogado Rodrigo Rosenberg Marzano había sido asesinado, el licenciado Velásquez Zárate acudió a una reunión en privado con el Presidente de la República ?para recibir instrucciones?, por lo cual le acusa de haber ido ?a ponerse de acuerdo? con el mandatario sobre el comportamiento que debía seguir en ese caso, con lo que violó la autonomía del MP.
Según los severos señalamientos injuriosos de la diputada De León Ruiz, contra el jefe del MP, este alto funcionario no debió acudir a una cita con el Presidente de la República porque el MP tiene autonomía. Sin ánimo de ofender a la susodicha parlamentaria, esas son puras babosadas, porque por muy autónomo que sea el MP, el Fiscal General no tiene derecho a menospreciar al más alto funcionario del Estado, cuya investidura merece respeto, aunque es evidente que la susodicha diputada lo detesta y quisiera verle preso o muerto.
Además, ¿de dónde saca la diputada De León que el Fiscal General fue a esa cita a ?recibir instrucciones? en una actitud «servil»? ¿Por qué se permite prejuzgar lo que hablaron en esa reunión? En mi opinión, tuvo razón el licenciado Velásquez al decir que él se reunirá con el presidente de la República cuantas veces quiera. ¿Por qué no? ¿Acaso hay incompatibilidad legal para que el presidente de la República y el Fiscal General puedan juntarse a hablar sobre cualquier tema de interés nacional? ¡Esta diputada no tiene límites! Y, evidentemente, tampoco tiene respeto.
Lo único que me parece criticable y fue innecesario es que se hayan reunido en una oficina privada en una casa situada en la zona 14 y no en la oficina oficial del presidente Colom, como si lo quisiesen esconder. Si querían reunirse debieron hacerlo abiertamente, como corresponde, en una de las salas de Casa Presidencial, o en el despacho presidencial del Palacio Nacional de la Cultura. ¿Para qué tanto misterio?
¿No se daban cuenta de que eso podría despertar suspicacias en ciertas personas mal pensadas, como la diputada Gladys Anabella De León Ruiz? ¡Sobre todo porque se trataba de un asunto tan delicado como las acusaciones de asesinato que dejó como testamento el malogrado abogado Rodrigo Rosenberg Marzano en las que involucró al presidente de la República, a su esposa Sandra, a su secretario privado Gustvo Alejos y a su principal financista Gregorio Valdés!

2) Interesante correo electrónico
Recibí por el correo electrónico la carta que reproduzco textualmente a continuación:

Guatemala, 15 de mayo del 2009

Señor Periodista
Jorge Palmieri
CIUDAD
Apreciable señor Palmieri:

Me permito hacerle el siguiente comentario con respecto al contenido de su página del día de hoy. (Se refiere al asesinato del licenciado Rodrigo Rosenberg Marzano)
Ha venido a mi memoria que hace unos cuantos años, siendo mi esposo Embajador en la República de Panamá, pasó algo similar a esta situación, en aquel país.
Al principio, después de la muerte de un muy apreciado Médico, hubo manifestaciones y señalamientos contra ciertas personalidades de aquel gobierno, que en ese entonces tenían cargos subalternos y nombramientos de muy amigos del gobernante. Después de varias manifestaciones y confrontaciones en las calles por grupos que querían el esclarecimiento del asesinato y grupos que apoyaban a los del gobierno en turno, el general Torrijos dio carta abierta para que se investigara a esas personas y llegara el FBI y otras agencias internacionales. Sucedió que el helicóptero del general Torrijos estalló en el aire. Lamentable accidente.
Nada se supo en aquel entonces, pero unos cuantos años más tarde, el principal implicado en la acusación, fue preso y extraditado a Estados Unidos de Norteamérica, después de una invasión por las fuerzas norteamericanas a Panamá.
Solamente espero y deseo que no nos toque pasar por lo mismo aquí en Guatemala.
Atentamente,
Prana Castellanos de Rosales

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