Nueva Orleáns ya no es lo que fue

El ciclón Katrina dejó su huella
La ciudad de Nueva Orleáns era muy alegre y recibía un numeroso flujo turístico proveniente de muchas partes del mundo cuando era el puerto y la puerta de entrada a los Estados Unidos para los países latinoamericanos. Sobre todo en el transcurso de los años comprendidos entre 1946 y 1962, cuando el Alcalde era mi buen amigo deLesseps ?Chep? Morrison, el General de la Fuerza Aérea estadounidense más condecorado que hubo en la Segunda Guerra Mundial. Para entonces, Miami era como un cementerio previo a la muerte para muchos viejos judíos retirados a quienes cuando había invierno en el norte se les veía en los lobbys de los hoteles calentándose con los rayos del sol. Pero con el triunfo de la revolución cubana de Fidel Castro, en 1959, ante la evidente implantación de una dictadura comunista, muchos cubanos huyeron de la isla y se exiliaron en diferentes lugares, como Miami, Venezuela y Puerto Rico. Y después les siguieron en Miami muchos exiliados de otros países, como Nicaragua, El Salvador y Colombia; y actualmente han estado llegando muchos venezolanos que huyen del gobierno populista de Hugo Chávez. En resumen, los latinoamericanos que se radicaron en Miami le dieron nueva vida y alegría a esa zona, pero con ello Nueva Orleáns comenzó a perder rápidamente el lugar privilegiado que hasta entonces ocupaba.
Se podría decir que los latinoamericanos transformaron a Miami y sus alrededores en la metrópoli que hoy es, pero de paso causaron que Nueva Orleáns viniese a menos. Sin desestimar que los últimos ciclones y huracanes tropicales, como el huracán Katrina que fue uno de los ciclones tropicales más mortíferos, destructivos y costosos que ha impactado a Estados Unidos en décadas. Katrina formó parte de la temporada de huracanes en el Atlántico del año 2005. Fue la tercera tormenta más poderosa de la temporada. Fue un gran ciclón tropical que azotó el sur y el centro de los Estados Unidos en agosto de 2005. Produjo grandes destrozos en Florida, Bahamas, Luisiana y Misisipi, incluyendo cuantiosos daños materiales y graves inundaciones. Tocó tierra en la costa de Luisiana el 29 de agosto convertido en un huracán categoría 3, y a pesar de que en el último momento se desvió ligeramente de su ruta, que atravesaba directamente la ciudad de Nueva Orleans, se produjo una gran devastación en la misma y en zonas cercanas. Por los daños producidos, se convirtió en uno de los huracanes más devastadores en Estados Unidos en la historia reciente, y quizás sea el mayor desastre natural en la historia de ese país. Se estima que el Katrina causó daños materiales por 75 mil millones de dólares estadounidenses, convirtiéndose en el huracán más costoso en la historia de los Estados Unidos; la tormenta causó la muerte a 1.836 personas, convirtiéndose en el huracán más mortífero de Estados Unidos desde el Huracán Okeechobee de 1928.
Katrina se formó sobre las Bahamas el 24 de agosto de 2005 y tocó tierra por primera vez cerca del norte de Miami, en Florida, en la forma de un huracán de categoría 1, causó graves inundaciones, pérdida de la energía eléctrica para más de un millón de residentes, y once muertes.
Durante este primer recorrido se debilitó y se convirtió en tormenta tropical. Sin embargo, ganó fuerza con mayor rapidez de lo anticipado en las aguas cálidas del Golfo de México, donde se convirtió en un huracán de categoría 5 y alcanzó una presión central de 902 hPa (676,4 mm de Hg). Con estas características, el ciclón Katrina se convirtió en la cuarta tormenta más intensa de la cuenca del Atlántico, con vientos sostenidos de 280 kilómetros por hora.
El sistema volvió hacia el norte y se debilitó levemente justo antes de tocar tierra nuevamente, el 29 de agosto de 2005, cerca de Grand Isle, Luisiana, como un huracán muy grande de categoría 3 con vientos de 205 km/h. Katrina volvió a tocar tierra al sur de Buras-Triumph, Luisiana, aproximadamente a las 6:10 hora local, y su llegada final a tierra se produjo a las 10:00 hora local en la frontera entre Luisiana y Misisipi. Horas antes de la llegada del huracán, las autoridades ordenaron una evacuación total de Nueva Orleans ya que el 70% de esta ciudad está por debajo del nivel del mar. La ciudad resultó mayormente inundada.
Y aunque la parte de la ciudad que más daños sufrió con la inundación y los fuertes vientos ya está de nuevo en pie, no cabe duda que Katrina causó fuertes estragos y dejó su huella, por lo que hoy Nueva Orleáns se nota menos concurrida y hay mucho menos tránsito de vehículos. Cualquiera podría creer que es una ciudad abandonada. Sin embargo, casi todos los buenos restaurantes estaban llenos.

Uno de los pintorescos y tradicionales tranvías que hace un recorrido de toda la ciudad por Canal Street. Como podrán notar, hay muy poca gente en las calles en las que circulan pocos vehículos.

Durante nuestra visita estaban casi vacías las calles y avenidas principales de la ciudad a pesar de que ya era cerca del mediodía.

Los edificios que fueron dañados porel ciclón Katrina ya están totalmente reparados y limpios de todas las huellas que dejó a su paso.

Canal Street es la calle comercial principal, donde estan los hoteles Marriott. Enfrente del que está en la foto está también el J. W. Marriott, donde nosotros nos hospedamos y quedamos muy satisfechos por el buen servicio que nos dieron, de lo cual doy constancia para que lo sepa Sheila Castro, eficiente empleada de la agencia de Turismo Cinco, representantes en Guatemala de esa importante cadena hotelera.

Como podrán ver, por las calles céntricas no circulan muchos vehículos ni tampoco peatones.

Hicimos una grata visita al elegante y excelente restaurante Commander’s Palace, sin discusión uno de los mejores de Nueva Orleáns, situado en 1403 Washington Avenue, donde bebimos unos sabrosos «bloody-Marys». En esta foto, que tomé yo, están mi amado hijo Alejandro y mis queridos amigos «Guayo» Palomo y «Neto» Villa.

Ahora le tocó a Alejandro tomar esta foto de «Los tres V. V.» (Viejos Viudos).

Acompañado de Lally Brennan, una de las dueñas del restaurante Commander’s Palace, así como también del que lleva su apellido.

Tuvimos el gusto de que se acercara a saludarnos Lally Brennan, una de las propietarias de este excelente restaurante al cual les recomiendo ir a comer cuando visiten Nueva Orleáns.

Fuimos a visitar varias de las históricas plantaciones de algodón que cultivaban los esclavos africanos antes de que Abraham Lincoln firmara la emancipación de la esclavitud.

La mansión principal de esta plantación es hermosísima, y, como pueden ver, está rodeada de muy amplios jardines con arboledas impresionantes.

La fachada de la mansión de los dueños de la plantación es parecida a la que se llamaba «Tara» y habitaba Scarlett 0’Hara en la vieja película norteamericana «Lo que el Viento se Llevó».

Durante nuestra última noche en Nueva Orleáns, antes de ir a cenar fuimos a beber unos Martinis de ginebra al bar «Carrousel» del histórico hotel Monteleone, situado en el corazón del French Quarter.

¡Qué fuertes Martinis! ¡Además, fueron dobles!

Y para terminar este inolvidable viaje gastronómico a Nueva Orleáns, fuimos a cenar al restaurante «Gallatoire». ¡Qué bien se come aquí! Como se puede observar, solamente «Neto» Villa y yo bebimos otro Martini, porque «Guayo» Palomo tiró la toalla en el bar del Monteleone y bebió sólo agua pura. Pero les confieso que los Martinis dobles me causaron amnesia total durante varias horas o Alzheimer temporal. ¡No recordaba ni cómo llegamos al hotel!

Tengo el agrado de reconocer que mis dos queridos amigos y colegas «Viejos Viudos», Ernesto «Neto» Villa y Eduardo «Guayo» Palomo fueron excelentes compañeros de viaje, así como también mi amado hijo Alejandro. Lo cual les agradezco mucho porque no siempre son tan agradables los compañeros de viaje.

«Los 3 V. V.» (Viejos Viudos), mis queridos amigos «Guayo» Palomo, yo (el autor de estas líneas), «Neto» Villa y mi amado hijo Alejandro, para ponerle punto final a nuestra grata visita gastronómica a Nueva Orleáns fuimos a cenar espléndidamente al restaurante que todos consideramos que es el mejor de la ciudad: «Gallatoire».
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. A otra cosa, mariposa.

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