MISCELÁNEA 02/04/09

1) Duelo en el gremio periodístico
Nos han dolido en el alma cada uno de los 3 mil asesinatos que se han cometido durante esta ola de violencia, entre ellos 42 a choferes de autobuses y 11 ayudantes que se han sucedido en nuestro país, aunque no hayamos conocido a las víctimas, pero ayer fue aún más grande nuestro dolor porque nos tocó en carne propia al haber sido asesinado un estimado colega periodista, el reportero de televisión Rolando Santiz, quien actualmente trabajaba en el noticiario Telecentro 13 y antes trabajó en el noticiero Notisiete.
Rolando Santiz De León, de 42 años de edad, se graduó de licenciado en periodismo en la universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) en el año 2001. Era yerno del desaparecido y recordado periodista Héctor Ramírez, conocido como «Reportero X», quien murió el 24 de julio del 2003, como consecuencia de un fulminante ataque cardíaco durante los disturbios del ?Jueves Negro? cuando huía de una turba de manifestantes armados de garrotes que exigían la inscripción como candidato presidencial del general retirado José Efraín Ríos Montt. El 22 de enero del 2007 fue víctima de un asalto cuando se transportaba en su auto, en la 30 avenida y 1a. calle de la zona 11. Los asaltantes golpearon a su esposa, señora Lorena Ramírez de Santiz, hoy su viuda. El 6 de marzo último, agentes de seguridad o guardaespaldas de la directora de la Policía Nacional Civil (PNC), Marlene Blanco Lapola, lo golpearon cuando intentó entrevistarla después de una balacera que se originó en una casa de cambio, en la 7a. avenida de la zona 1. «El Gato» (como Sántiz era llamado afectuosamente por sus amigos) era un buen reportero, pero, sobre todo, era una excelente persona. Nunca le hacía daño a nadie. Todos los días se dedicaba estrictamente a cumplir con sus deberes profesionales de cubrir las numerosas notas rojas. Era un dedicado reportero ambulante que se desplazaba en automóvil por todas las zonas de la ciudad capital.
Cerca de las 17.20 horas de ayer, los asesinos le dispararon cuando transitaba en la avenida Bolívar y 19 calle y según parece se dirigía a la sede central de los Bomberos Voluntarios, en la zona 3, después de haber cubierto el asesinato de otro piloto de autobus en la zona 18. Su camarógrafo y compañero, Juan Antonio De León Villatoro, iba a su lado, ocupaba el asiento del copiloto, y también recibió tres impactos de balas, dos en la espalda y uno en el cuello y fue trasladado en estado grave al hospital General San Juan de Dios por los Bomberos Voluntarios, donde parece que, gracias a Dios, está fuera de peligro.
Una mujer que presenció el ataque armado dijo que dos hombres que tripulaban una motocicleta seguían al automóvil de Sántiz cuando salió debajo del puente rumbo a la 20 calle, y le dispararon varias veces. «Segundos antes del ataque, aceleraron la marcha y le dispararon al reportero y a su acompañante», agregó.
La última entrevista que Santiz hizo fue a un supuesto pandillero de la llamada Mara 18 que está preso, a quien preguntó: ¿Ustedes están ordenando extorsionar a buses o matar pilotos?
Y el pandillero le respondió: «No. No en todo participamos nosotros, sólo utilizan el nombre de nuestro barrio.»
Santiz insistió: Dicen que los que son capturados por asesinar pilotos son de la Mara 18.
Y el marero contestó de nuevo: «No. Sólo usan nuestro barrio. Siempre que capturan a los de la «Mara Salvatrucha» pero dicen que son de la Mara 18″.
A lo que Santiz volvió a preguntar: ¿Entonces quiénes son?
Y el marero contestó: «Recordá que está el narcotráfico y el crimen organizado. Tal vez para desestabilizar. Aquí a la cárcel vienen policías y a nosotros nos dan verga y nos quitan todo. Pero en otros sectores están tranquilos. Han sacado trabajos para el Gobierno? vos entendés?.
Son enormes la indignación, el repudio y la condena que este nuevo asesinato ha causado en la sociedad guatemalteca, sobre todo en el gremio periodístico. Sobrepasan esos mismos sentimientos que causaron todos los 3 mil crímenes anteriores, por lo que se exige al Gobierno de Álvaro Colom, en general, y en particular al ministro de Gobernación, Salvador Gándara, y a todos los demás funcionarios públicos que se supone que velan por la seguridad ciudadana, la inmediata investigación y pronta captura de los autores de este nuevo execrable asesinato para que sean juzgados y condenados a pagar por sus crímenes lo que corresponde. Lógicamente, el ministro Gándara se manifestó sumamente preocupado por lo ocurrido y en la conferencia de prensa que sostuvo ayer por la noche en el Palacio Nacional de la Cultura, declaró que ya ha dado instrucciones para que se integre inmediatamente una comisión investigadora.
Según estadísticas que parecen verídicas, ya suman más de 3 mil las personas que han sido asesinadas durante esta escalada de criminalidad. Ya casi da vergüenza no haber sido asesinado y seguir con vida.
Expreso mi más sentida condolencia a la viuda, a los hijos y demás familia del «Gato» Santiz, así como también a todos los miembros del gremio periodístico del país, sobre todo a quienes todos los días hacen el noticiario Telecentro 13.
¡Que descanse en paz el estimado colega Rolando Santiz!

2) No fue diálogo, sino un aburrido monólogo
Ayer anuncié que hoy iba a comentar con amplitud la participación del Presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, en el programa de televisión Diálogo con Haroldo Sánchez que fue transmitido antenoche por el canal Guatevisión y tuvo más de 45 minutos de duración. Pero adelanté que no me pareció que haya sido un diálogo, propiamente, sino un aburrido monólogo del mandatario en el que habló hasta por los codos y dijo todo lo que quiso sin que el entrevistador, un veterano periodista con muchos años de experiencia, como es Haroldo Sánchez, le haya interrumpido ni una sóla vez para decirle que no estaba diciendo la verdad. Me pareció inaudito que un buen periodista, como Sánchez haya permanecido en silencio mientras el presidente Colom repetía como disco rayado un montón de cosas sobre los supuestos éxitos inexistentes de su deplorable gestión presidencial, pero no justificó, en lo más mínimo, su incapacidad para combatir la delincuencia y garantizar la seguridad a los ciudadanos, como lo ordena la Constitución de la República, ni explicó -como se esperaba- en qué consiste su tan cacareado «plan» para combatir al crímen organizado y a la delincuencia común. Habló de hacer «acuerdos» para una cosa o la otra, pero se olvida que el único «acuerdo» que vale es la Constitución de la República.
Sin embargo, mi amigo Sánchez únicamente se limitaba a verle, con ojos de asombro, como si no creyese que fuese verdad lo que oía, por lo que -¡suspicaz que soy!-, me dio la impresión de que la entrevista estaba más arreglada que un match de lucha libre. Se me figura que la empresa de Prensa Libre, propietaria de Guatevisión, concedió tanto espacio y tanta atención al presidente Colom para congraciarse con él y su gobierno para que «los peludos» encargados de la propaganda pauten sus anuncios con abundancia en esos dos medios como lo está haciendo -¡hasta la saciedad!- en los noticiarios de los canales del magnate mexicano Ángel Remigio González y González, calificado como «Ángel de la democracia» por el destacado diputado Mario Taracena Díaz-Sol, a tal extremo que los televidentes ya están hartos de tantos repetitivos anuncios del Gobierno de Álvaro Colom, de Tiempo de Solidaridad, de Cohesión Social y no sé cuántas cosas más. A tal extremo que hasta en los anuncios del INGUAT en los que promociona a nuestro bello lago de Atitlán, las tradicionales procesiones de Semana Santa en Antigua y las monumentales ruinas de las pirámides de Tikal, ponen al final los resobados Gobierno de Álvaro Colom y los Tiempo de Solidaridad. ¡Como si estos atractivos turísticos de nuestro sufrido país fuesen obras del gobierno! Es evidente que «los peludos» encargados de tirar tanto dinero por las ventanas en propaganda estéril no comprenden que el pueblo ya está hasta la coronilla de que hagan propaganda hasta por cosas en las que el gobierno no ha tenido absolutamente nada que ver. Ya sólo falta que digan que Dios es también obra del Gobierno de Álvaro Colom y del tristemente famoso Tiempo de Solidaridad.
Y al final, cuando ya habían transcurrido 45 minutos del aburrido monólogo del gobernante, que indudablemente puso a dormir a muchos de los televidentes, la cosa se puso todavía peor, sorpresivamente, cuando «El señor de los anillos», explicó -sin que nadie se lo estuviese preguntando- que no se debe culpar al gobierno por la creciente ola de asesinatos que se han registrado, porque los autores son delincuentes que pertenecen al crímen organizado y al narcotráfico, para desestabilizar al gobierno y crear zozobra entre la población. Francamente, me extrañó mucho -y me decepcionó enormemente- oír que dijera eso mi viejo amigo y veterano periodista Haroldo Sánchez, a quien conozco desde que era corrector de pruebas del diario Impacto, porque nadie dice que sea el gobierno el autor de los crímenes. De lo que se responsabiliza al actual gobierno es de su evidente incapacidad para controlar la situación y si no le es posible impedir que se sucedan tantos asesinatos, que investigue hasta descubrir a los culpables y les lleve ante el Ministerio Público para que sean juzgados y castigados con todo el peso de las leyes. Y si los funcionarios que tienen esa responsabilidad no lo pueden hacer, que al menos tengan la honradez de presentar su renuncia y dejar que lo hagan otras personas que sí puedan hacerlo. De no ser así se les debería revocar su mandato. Pero el pueblo de Guatemala ya no puede continuar soportando con los brazos cruzados tantos asesinatos impunes mientras quienes gobiernan el país no pueden evitarlos, ni tampoco pueden descubrir a los culpables y castigarles.

3) ¿Qué «corona» tienen los diputados y funcionarios públicos?
¡Por fin lograron los diputados aprobar la famosa Ley de Armas! Pero, como siempre, los mal llamados «padres de la patria» le han sacado raja al decidir que tanto ellos como todos los funcionarios públicos actuales, o los que hayan sido funcionarios antes, pueden portar armas con sólo mostrar su credencial, sin necesidad de tener una licencia. La ley debe ser pareja para todos. ¡No debe haber privilegios para nadie! ¿Con qué «corona» los diputados y ex funcionarios públicos y actuales funcionarios tienen derecho a andar armados y con todas las municiones que quieran sin necesidad de llenar los mismos requisitos que el resto de los guatemaltecos? Y es totalmente absurda esa cláusula por la cual son encarcelados durante varios años las personas que porten un arma y no lleven su licencia, aunque la tengan pero la dejaron olvidada. O sea que lo que se penaliza es el olvido y no el hecho de no tener licencia.

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