De nuevo en Guatemala

Después de haber pasado una semana en Nueva Orléans
He dejado de escribir en este blog durante poco más de una semana porque -¡francamente!- después de haber llegado a los 80 años de edad me sentí muy cansado y necesitaba urgentemente descansar un rato y tuve el placer de viajar con mi querido hijo Alejandro a la vieja y, lamentablemente, un tanto venida a menos ciudad de Nueva Orleáns, en compañía también de mis dos queridos amigos y ?colegas? V. V. (Viejos Viudos), licenciado Eduardo ?Guayo? Palomo Escobar y Ernesto ?Neto? Villa, cubano de nacimiento pero nacionalizado guatemalteco y plenamente identificado con el equipo de fútbol de los rojos del Municipal y propietario de la popular cadena de restaurantes Los Cebollines, especializados en platillos mexicanos.
Gracias a los buenos servicios de mi amiga María Andrée Bodin viuda de Najarro, eficiente empleada de la agencia de Viajes Tívoli, hicimos arreglos para salir de Guatemala el jueves 9 del mes en curso rumbo a Miami a las 8:30 horas en un Airbus de la compañía American Airlines que hizo el vuelo 928 y a las 15:15 horas abordamos en Miami un Boeing del vuelo 637 de esa misma compañía rumbo a Nueva Orleáns, donde a las 17:00 horas aterrizamos en el aeropuerto internacional que hoy lleva el nombre del famoso trompetista negro de jazz Louis Armstrong, mismo que originalmente fué bautizado con el nombre de mi inolvidable amigo el General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos deLesseps ?Chep? Morrison, quien lo construyó cuando fue Alcalde
esa ciudad sureña durante 12 años consecutivos, de 1946 a 1962, época en la cual estuvo en pleno apogeo y era la puerta de entrada a los Estados Unidos para los países de América Latina, como Miami es ahora.
Es lamentable que ninguna de las líneas aéreas que vuelan a Guatemala tenga vuelos directos a Nueva Orleáns, como TACA solía hacerlo, porque la escala que hay que hacer ahora en Miami es a veces demasiado larga, es necesario esperar varias horas, como nos sucedió al regreso, el miércoles 15, porque salimos de Nueva Orleáns en el vuelo 634 de American Airlines a las 12:10 (hora de Nueva Orleáns) y llegamos a Miami a las 14:55 (hora de Miami) donde tuvimos que esperar hasta las 19:15 horas para abordar otra vez un Airbus del vuelo 2125 que llegó la terminal aérea «La Aurora» a las 20:00 horas (hora de Guatemala). O sea que nos tomó mucho tiempo regresar a Guatemala.

En la terminal aérea «La Aurora», esperando la salida del vuelo a Nueva Orleáns los tres V. V. (Viejos Viudos): de izquierda a derecha el autor de estas líneas, de 80 años de edad, en el centro el licenciado Eduardo «Guayo» Palomo Escobar, de 79 años y el cubano réqueteguatemalteco Ernesto «Neto» Villa, de 84 años de edad.

La primera noche, «Guayo» «Neto», Alejandro y yo cenamos sabrosamente en el excelente restaurante «Stella’s» situado en el número 1032 de la calle Chartres, propiedad del famoso chef Scott Boswell, quien hace algunos años fue declarado el mejor chef del mundo. Pero esta fotografía fue tomada la segunda noche en el magnífico restaurante Gallatoire, situado en el número 209 de la calle Bourbon. Les recomiendo que cuando ustedes vengan a esta ciudad no dejen de visitarlo por lo menos una vez. Por eso es que nosotros cenamos dos veces aquí.

Los tres V. V. (Viejos Viudos) posando ante el monumento a los músicos de jazz en la encantadora calle Fulton, rumbo al restaurante Ruth’s Chris que, por cierto, no lo recomiendo porque nos sirvieron una langosta que indudablemente tenían congelada pero dijeron que estaba viva.

Una vista de la mundialmente famosa y bulliciosa Bourbon Street, llena de restaurantes y bares donde hay músicos que tocan jazz y mujeres que hacen «strip-tease» (o sea que se desnudan mientras bailan), y algunas de ellas se dedican a la prostitución al salir del bar.

Otro aspecto de la bulliciosa y pecaminosa Bourbon Street donde abundan las prostitutas y los proxenetas, adentro y afuera de los bares.

Músicos callejeros tocando jazz en la famosa Bourbon Street para que les den una gratificación.

En Bourbon Street se vale de todo, hasta espectáculos desagradables como lo demuestra este repugnante viejo homosexual obviamente drogado que se exhibía en una esquina vestido de mujer.

A punto de abordar el barco turístico en el que hicimos un corto recorrido por el río Mississippi.

Después del corto viaje por el río Mississippi, comimos ostras frescas del golfo hasta hartarnos, y luego unas deliciosas langostas que escogimos mientras aún estaban vivas en una pecera.

Músicos callejeros tocando jazz en el famoso French Quarter

Son excelentes algunos de estos músicos especializados en Jazz.

Es imperativo comer el «brunch» dominical en el sumamente famoso restaurante Brennan’s, situado en el número 417 de la Royal Street. ¡Se los recomiendo!

NOTA: Esta columna debió ser publicada antes de hoy, pero el servidor de este blog fue saboteado por «Códigos maliciosos» (¡a saber qué quiere decir!), lo cual retrasó dos días su publicación. Pero afortunadamente ya está resuelto el problema.
(Continuará mañana)

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