BIENVENIDA AL PRESIDENTE ELECTO DE MEXICO

Licenciado Enrique Peña Nieto, presidente electo de México, con su bella esposa, la actriz Angélica Rivera, popularmente conocida como Gaviota por el popular personaje que protagonizó en la última telenovela en la que participó.

Se ha dicho que ella tiene el glamour la belleza y la fama de la bella modelo, cantautora, pianista, guitarrista y actriz italiana nacionalizada francesa Carla Bruni, que llegó a ser primera dama de Francia por ser la tercera esposa del ex presidente francés Nicolas Sarkozy, o de Jacqueline Bouvier Kennedy, quien fue primera dama de la Unión Americana mientras fue esposa del ex presidente John F. Kennedy. El Gobierno mexicano y el mundo del espectáculo ya han cruzado sus caminos en el pasado, donde un gobernador del Estado de Tlaxcala Tulio Hernández se casó con la actriz Silvia Pinal, quien posteriormente se convirtió en Senadora de la República por su prominente posición en la Asociación Nacional de Actores (ANDA), además, un Senador tuvo un hijo con una estrella de la televisión, y el ex presidente José López Portillo provocó un escándalo y el disgusto de sus hijos cuando se casó con la popular actriz de cine Sasha Montenegro que participó en películas de desnudismo y lucha libre en la década de 1970, y el Jefe del Gobierno de la Ciudad de México Marcelo Ebrard estuvo casado en segundas nupcias con la actriz, pintora y escultora Mariagna Prats, también actriz de telenovelas, de quien se divorció en enero 2011 y el 8 de octubre del mismo año, a dos días de su cumpleaños número 52 y al inicio del proceso electoral en el que buscaba una candidatura presidencial de México por el Partido Revolucionario Democrática (PRD), se casó con la bella ex embajadora de Honduras en México, Rosalinda Bueso. Según analistas, lo que se dio por primera vez con Peña Nieto y su esposa fue un proyecto cuidadosamente planificado para que la celebridad fuese un componente central de una campaña política, con pocas propuestas específicas, de un político que sobresale más que nada por ser bien parecido, carismático y casado con una bella mujer popular como lo es Angélica Rivera. Y es evidente que la fórmula funcionó. Angélica Rivera, de 41 años de edad, asistió a la mayoría de los actos de Peña Nieto, grabó a su esposo con un teléfono celular y colocó videos en el sitio que el mandatario electo tiene en YouTube, lo que, según algunas opiniones, transformó la campaña electoral en un verdadero reality show. La estrategia mediática ha logrado presentar a Peña Nieto y su esposa como triunfadores que hacen una vida de novela, y esa imagen desvió la atención y alivió en cierto sentido la ansiedad de la gente derivada de la violencia de la lucha contra el narcotráfico y de los problemas económicos. Representó, asimismo, un abrupto cambio en la imagen de los presidentes, de cuya vida personal se hablaba muy poco hasta el 2000, cuando llegó a su fin una era de 71 años de gobiernos del PRI. «La apostura de Peña Nieto y su pareja, La Gaviota, que es una mujer atractiva, hacen una pareja de final feliz», manifestó el analista político Jorge Zepeda Patterson. «Esto está asociado a estas nociones de que necesitamos a un triunfador en Los Pinos, la mansión presidencial», agregó. O como dice Alejandra Lagunes, especialista en redes sociales de la campaña de Peña Nieto, «estos videos desde la camioneta o en la casa, con la familia, a la gente les encanta».
Angélica Rivera Hurtado nació en la Ciudad de México el 2 de agosto de 1969. Es una bella actriz mexicana de televisión y, tras la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como Presidente de México, el próximo 1 de diciembre de 2012, se convertirá en la Primera Dama de su país. Hija de Manuel Rivera y María Eugenia Hurtado, antes estuvo casada con el productor de televisión José Alberto («El Güero«) Castro, con quien tiene tres hijas. En 2008, luego de su divorcio civil, solicitó al Vaticano la anulación de su matrimonio ante la Iglesia católica, y en 2009 éste fue declarado inválido por alguna razón que ignoro. Pero se sospecha que fue por una elevada suma de dinero. El 27 de noviembre de 2010 contrajo matrimonio con el licenciado Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México. La ceremonia religiosa se llevó a cabo en la catedral de Toluca, capital del Estado, frente a familiares y amigos cercanos de la pareja. A partir de ese momento, se convirtió en Primera Dama del Estado de México. Algunos días después, anunció su retiro definitivo de las actividades artísticas para dedicarse por completo a “esta gran responsabilidad al lado de él: dedicarme a mi casa, a mis hijos”. Actualmente, la pareja Peña Nieto-Rivera Hurtado tiene 6 hijos: Paulina, Alejandro y Nicole Peña Pretelini, y Sofía, Fernanda y Regina Castro Rivera. El 30 de marzo de 2012, dio inicio la campaña electoral de Enrique Peña Nieto por la Presidencia de la República, en la que acompañó a su esposo a los eventos que se realizaron en diversas partes de la República; asimismo, publicó regularmente una serie de videos denominados “Lo que mis ojos ven y mi corazón siente”, en los que documentó cómo se vivió la campaña desde adentro.
Angélica Rivera se crió en la Ciudad de México y no tenía parientes ni ningún otro vínculo con el mundo del espectáculo. Siendo adolescente se acercó a una popular actriz que filmaba un video en una calle y le preguntó qué tenía que hacer para meterse en el mundo del espectáculo. La actriz le aconsejó que se presentase en un concurso de belleza y al poco tiempo Angélica Rivera ganó uno auspiciado por el diario El Heraldo. Esto le abrió las puertas para que comenzase a actuar en telenovelas a fines de la década de 1980. En 1991 comenzó a codearse con el éxito cuando interpretó a una villana en una novela para jóvenes en la que actuó Ricky Martin, que fue la más exitosa de la década, según la poderosa cadena Televisa para la que protagonizó más novelas en la década de 1990 y el 2000, y en el 2004 se casó con su novio de años, el productor de telenovelas José Alberto («El Güero«) Castro. La última telenovela en la que hizo un papel protagónico, en el año 2007, que se llamó Destilando Amor, fue también un rotundo éxito. Interpretó a una jornalera conocida como Gaviota que trabajaba en las cosechas de agave azul y se enamora del hijo del influyente propietario de la hacienda. Angélica Rivera y el Güero Castro se divorciaron en el año 2007. En una historia que bien pudo ser un guión de telenovela, porque al año siguiente conoció a Peña Nieto durante la filmación de videos para promocionar el Estado de México y algunos meses después, el político, que era viudo, reconoció en un programa de televisión que estaba saliendo con una estrella de la televisión y al poco tiempo se casaron. Los escépticos dijeron que fue un matrimonio de conveniencia política entre una de las principales figuras del monopolio estatal televisivo y alguien llamado a ser la figura más influyente de México. Pero Peña Nieto lo niega. Y Televisa también.

Hoy harán una breve visita a Guatemala. Originalmente se anunció que también se había convocado a los presidentes de los otros países centroamericanos para reunirse con él en nuestro país, pero este fue un desafortunado intento fallido debido a que  los mandatarios de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá no aceptaron acudir. El motivo, según dicen algunos, es que se hizo mal la convocatoria porque debió hacerse a través de la Secretaría de Integración de Centroamérica (SICA) y no por separado a través de la Cancillería guatemalteca, pero también hay quienes sospechan que dichos gobernantes se sintieron rebajados en su dignidad al pedírseles venir a la ciudad que algún día fue capital de la Capitanía General del Reino de Guatemala y después Capitanía del Reino Centroamericano. Se dice que este fracaso fue debido a un error de la Cancillería guatemalteca, actualmente a cargo del ex pastor evangélico y fallido candidato presidencial licenciado Harold Caballeros, quien es neófito en estos asuntos. Pero también se ha dicho que el asesor en Guatemala del presidente electo Peña Nieto es el ex canciller guatemalteco y columnista de elPeriódico Edgar Gutiérrez y que éste no supo asesorarles atinadamente. El hecho es que, lamentablemente, ya sea por un error de procedimiento, o por la excesiva susceptibilidad de los mandatarios de los otros países del istmo, durante su corta estancia en nuestro país Peña Nieto únicamente se entrevistará con el Presidente Constitucional de la República de Guatemala, general retirado Otto Fernando Pérez Molina, la Vicepresidenta Roxana Baldetti y otros altos funcionarios del gobierno.

Les presento mi más respetuosa y cordial bienvenida, deseando que oficialmente se logre mejorar aún más las buenas relaciones existentes entre nuestros dos países limítrofes y que, en lo personal, se cimente una amistad entre el actual presidente electo de México, quien tomará posesión de su cargo el 1 de diciembre próximo, y el Presidente Constitucional de la República de Guatemala, Otto Fernando Pérez Molina. Ojalá que logren hacer algunos arreglos para coordinar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado y para evitar las crueles condiciones que sufren los inmigrantes centroamericanos al atravesar el largo territorio mexicano en su propósito de llegar a los Estados Unidos de América para mejorar sus condiciones de vida y sus ingresos. Porque desde hace mucho tiempo que nos hemos venido quejando de las constantes extorsiones y vejámenes que sufren nuestros paisanos de parte de autoridades corruptas de ese país vecino. En la actualidad, en la Cancillería de Guatemala hay una persona encargada específicamente de este delicado tema que merece pronto arreglo, la Viceministra Rita Claveríe de Sciolli, quien antes de asumir esta responsabilidad fue una exitosa Embajadora Plenipotenciaria y Extraordinaria de Guatemala en ese país y conoce bien el tema, por lo que cabe esperar que las autoridades mexicanas van a prestar oídos a sus planteamientos. Otra cosa en la que México podría ayudar notablemente a Guatemala sería que el gobierno mexicano envíe a Guatemala a algunos de los dirigentes del Instituto Federal Electoral (IFE) para asesorar a las autoridades guatemaltecas del Tribunal Supremo Electoral. Porque es un hecho que la creación e intervención del IFE han venido siendo sumamente satisfactorias y Guatemala necesita urgentemente reformar su sistema electoral, sobre todo en lo que se refiere a las cuotas de dinero que se autorizan a los candidatos para impedir que pueda haber participación de los delincuentes y del narcotráfico. En esa forma no gana las elecciones quien logra obtener y gastar más dinero en la campaña, sino quien mejor convence a los votantes. En fin, estoy seguro que hay muchos otros temas que podrán promocionar los embajadores de los dos países, licenciado Fernando Andrade Díaz-Durán, de Guatemala, y licenciado Carlos Tirado Zavala, de México, a quienes deseo muchos éxitos en sus gestiones para el bienestar y la prosperidad de nuestros dos países.

Twitter: @jorgepalmieri