En Buenos Aires


La Recoleta es una de las zonas más elegantes y residenciales de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, y en esta foto vemos a la iglesia con ese mismo nombre del viejo cementerio donde están sepultados numerosos personajes de la histori argentina, tales como los ex presidentes Nicolás Avellaneda y Domingo Faustino Sarmiento; María Eva Duarte de Perón, ex Primera Dama, cuya tumba sencilla es visitada todos los días por numerosas personas tanto del país como extranjeras. En resumen, la mayoría de los presidentes de Argentina se encuentran sepultados en este cementerio.


A un lado del parque de La Recoleta y a solo una cuadra del cementerio y la capilla que tienen ese mismo nombre, se encuentra el famoso Café Biela, uno de los cafés más populares de la alta burguesía bonaerense y por numerosos visitantes, a donde Alejandro y yo acudimos el primer día que estuvimos en Buenos Aires a tomar un café expresso que, dicho sea de paso, no fue muy satisfactorio.


Monumento al general y político argentino Carlos María de Alvear, en el parquecito del mismo nombre, sobre la ancha avenida El Libertador, en el elegante barrio La Recoleta. Alvear fue colaborador del general José de San Martín en las luchas por la emancipación de Argentina, y fue presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y general en jefe del ejército argentino.


Esta bella pero extraña escultura se encuentra en la Plaza Naciones Unidas situada en la avenida Figueroa Alcorta y se llama Floralis Genérica. Su autor es el escultor argentino Eduardo Catalano, quien la donó a la ciudad. Fue inaugurada en abril del 2002. Está construída de acero inoxidable con armazón de aluminio y hormigón armado. Tiene 23 metros de alto, el diámetro del espejo de agua sobre el cual está tiene 44 metros; el diámetro de la flor es de 16 metros, según si está abierta durante el día o cerrada por la noche. Sus seis pétalos tienen 23 metros de alto y pesan 18 toneladas.


El parque en el que está la escultura Floralis Genérica tiene 4 hectáreas de límites arbolados, rodeado de sendas que se acercan y se alejan, brindando con ello diferentes perspectivas de la escultura.


El 10 de noviembre fue el cumpleaños de nuestro querido amigo el ex embajador argentino en Guatemala Félix Córdova Moyano (¡Sandanga!) y, para festejarlo, le invité a almorzar en el excelente restaurante italiano A Sotto Vocce en la zona denominada Puerto Madero.

Puerto Madero
Este barrio surge de la conversión de los viejos diques y docks, que conformaban el antiguo puerto de Buenos Aires, hacia una actividad recreativa, constituyéndose rápidamente, por su cercanía al centro, en un lugar muy turístico. Los grandes edificios que componían los docks, de ladrillos, al estilo inglés, fueron demolidos de un lado de los dique y reconvertidos en el lado que da a la ciudad, siendo ocupados por gran cantidad de restoranes, cines, oficinas y hasta una universidad, del otro lado se construyeron un hotel, viviendas y también se están reconvirtiendo otros edificios, como depósitos de cereales, a la vez que se agregaron algunos modernos edificios en lugares donde antes no había edificaciones. En los diques se hicieron amarraderos para embarcaciones privadas y espacios para algunos barcos militares tradicionales y turísticos como la Corbeta Uruguay y la Fragata Sarmiento. Aunque esta conversión significó algo muy positivo para la ciudad, ya que estos espacios estaban abandonados al usarse como puerto, las instalaciones del puerto nuevo, causaron también algunos aspectos negativos. Por ejemplo, a pesar de haberse abierto un nuevo paseo público al aire libre, la mayoría de los edificios fueron ocupados por emprendimientos privados destinados generalmente a una clase social muy limitada, con buenos ingresos, sin reservarse ningún espacio para actividades públicas de la ciudad, como podría haber sido un centro cultural, deportivo, museo, etcétera. Además, al no existir una política marcada de conservación del patrimonio histórico de la ciudad, se permitió la destrucción del mismo en algunos casos. Esta obra se realizó durante el último gobierno del presidente Carlos Saúl Menem, por lo que algunos de sus implacables críticos dicen que dicen «es lo único bueno que hizo». Ninguna duda cabe que son muchos los argentinos que lo detestan.

El 64 cumpleaños de Félix Córdova Moyano
Para festejar su cumpleaños, el querido amigo y ex embajador en Guatemala, Félix Córdova Moyano, invitó a unos cuantos de sus parientes más cercanos y a unos pocos amigos, entre quienes tuvimos el privilegio y la satisfacción de contarnos Alejandro y yo, a una cena informal en su bonito departamento ubicado en el 24 piso de un moderno edificio en la calle Heras, en La Recoleta.


En el bar del departamento de Félix Córdova Moyano en la elegante zona residencial La Recoleta.


Córdova Moyano acompañado de un viejo compañero y amigo de su infancia y de quien escribe estas líneas. Me impresionó ver que en su bodega de licores aún conserva una buena cantidad de botellas de Ron Zacapa Centenario cuando estas botellas todavía estaban forradas de petate.


Fue imposible colocar 64 candelas en un pastel tan pequeño, por lo cual los organizadores de la cena para festejar a Córdova Moyano se dieron por satisfechos con poner solamente una velita. Pero gruesa.


El cumpleañero apagó sin ninguna dificultad una velita, de un solo soplido, para demostrar que todavía «sopla», a pesar de estar cumpliendo 64 años de edad.

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