ANTE UN REPROCHE RECIBIDO

José Rubén Zamora publicó ayer en Facebook y hoy en elPeriódico –del cual es presidente–, un ríspido comentario titulado Un inaceptable ataque racista, en referencia a mi MISCELÁNEA del lunes 11 del mes en curso, publicada en elPeriódico, en la cual me referí a las recientes declaraciones del señor Todd Robinson, embajador de los Estados Unidos de América, entre las que sobresalieron que no le importa lo que dijeron en sus discursos el Nuncio Apostólico y el Presidente de la República durante el almuerzo en la Nunciatura, y expresó que para él “La soberanía, última prioridad”, a las que los medios de comunicación locales dieron mucha importancia, y reproduje una magnífica fotografía de Robinson en claroscuro, publicada en Siglo.21.

Mi único propósito fue hacer una exhortación al embajador de los Estados Unidos de América para que deje de inmiscuirse en los asuntos internos de nuestro país, como lo estipula la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, pero al final hice una metáfora (que evidentemente ha sido mal interpretada) al decir que si Robinson sigue comportándose de esa manera va a dejar en Guatemala un recuerdo «más negro que su piel». Lo cual ha sido malinterpretado y calificado como un «execrable y penoso ataque racista» contra el embajador Robinson por haber mencionado su raza y el color de su piel. Y Dios sabe que no fue esa mi intención. Si le llamé «afroamericano» es porque así se califica en su país a las personas de la raza negra.

Este es el reproche que  José Rubén Zamora publica hoy en elPeriódico

Un inaceptable ataque racista

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José Rubén Zamora

Jorge Palmieri, en su columna del lunes, de nombre “Miscelánea”, en elPeriódico, cometió un execrable y penoso ataque racista en contra del embajador de Estados Unidos, Todd Robinson, frente al cual, quienes trabajamos en este medio, nos sentimos profundamente avergonzados. Estamos, además, defraudados porque las páginas de opinión, que abrimos confiadamente y sin censura de ninguna naturaleza, a las más diversas corrientes de pensamiento, fueron abusadas esta vez para atacar la dignidad de un ser humano, excepcional por cierto, que ha mostrado con hechos su amor, compromiso y convicciones por los guatemaltecos, que desde 1982 hemos estado secuestrados por un sindicato criminal de poderes paralelos, cuerpos ilegales y aparatos clandestinos que nos han despojado, han usurpado y se han adueñado de nuestra soberanía, con el silencio, la impotencia, la resignación o la complicidad de la ciudadanía. Este absurdo lenguaje de odio racial, es inaceptable en el debate sobre las diferencias políticas e ideológicas y rebasa los límites de la tolerancia y lo rechazamos en elPeriódico, un medio de comunicación humilde y pequeño, pero digno y con principios». (Fin del artículo de J.R. Zamora)

Al leer cuidadosamente mi MISCELÁNEA del lunes pasado se puede comprobar que no cometí ningún «execrable y penoso ataque racista» y lamento que, supuestamente por mi culpa, los estimados colegas que trabajan en elPeriódico se sientan «profundamente avergonzados».

Esta fue la MISCELÁNEA publicada el lunes pasado. Vean que no hubo ningún «execrable ataque racial».

Respeto quiere respeto, embajador Robinson

Las declaraciones del embajador de los Estados Unidos de América, Todd Robinson, han sido motivo de controversia, más por la forma como lo ha venido diciendo que por el contenido, porque viola el artículo 41 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas firmado el 18 de abril de 1961, que entró en vigor el 24 de abril de 1964, que establece que los diplomáticos acreditados en un país no deben inmiscuirse en los asuntos internos de ese país receptor.

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Portada de Siglo.21 del viernes 08 de abril de 2016 con esta estupenda fotografía a cuyo autor no se le da crédito, pero hay que felicitarle por el efecto de claroscuro que logró con el diplomático afroamericano con el fondo negro y el título con la declaración: “La soberanía, última prioridad”. Y en la página 03 hay un artículo titulado: “Soberanía es lo último, cuando hay gente muriendo de hambre”, en referencia al dramático caso reciente de un niño que murió de hambre en una calle de la capital en los brazos de su madre sin que los hospitales hayan podido salvarle la vida.

En cuanto a la soberanía, dice la verdad, porque desde la independencia Guatemala nunca ha gozado de soberanía porque siempre ha estado sometida al yugo del imperio estadounidense. ¡Todo lo demás es paja! Y es precisamente el embajador Robinson quien mejor lo sabe, además de los funcionarios del gobierno que toleran en cómodo silencio ese inaceptable comportamiento, sin decir ni pío.

Dijo el señor Robinson que no respondería “propiamente” al Nuncio Apostólico, ni le importan las críticas de los periodistas, ni lo que dijeron en sus discursos tanto el Presidente de la República Jimmy Morales como el Nuncio Denis Teveran en ocasión del almuerzo en la Nunciatura para festejar el aniversario del papa Francisco. De manera que hay que ser muy ingenuo para pretender que haga caso.

Dijo el embajador: “Creo que es muy interesante que haya gente que se ha ofendido con mis palabras, pero no está ofendida de que la gente esté muriendo de hambre en este país”. Se equivoca porque sí nos preocupa

Y concluyó: “Los pensamientos de gente que se siente ofendida por mis palabras no me importan; la situación en el occidente me importa, la situación en el Corredor Seco me importa, la lucha contra la corrupción, me importa”. A lo que respondo que se le agradece que le importen esas cosas, pero debería ser más respetuoso en sus declaraciones. Si acaso se debe a que no domina el idioma español, que hable en inglés.

En relación a las críticas de los periodistas agregó: “No están usando sus espacios en los medios para hablar de esto”. ¡Hasta con los periodistas se mete! Pero tiene razón, ya hemos dedicado mucho espacio a sus impertinentes declaraciones que demuestran que cree que es un procónsul del imperio.

Si usted no cambia de comportamiento, señor embajador, va a dejar en Guatemala un recuerdo más negro que el color de su piel. Si eso es lo que desea, lo está logrando. Pero es lamentable. (Fin de la Miscelánea)

Jamás tuve la intención de ofender a nadie ni, mucho menos, hacer un «execrable ataque racista» contra el embajador afroamericano, como dice Zamora. Sin embargo, al darme cuenta de la mala interpretación que produjo mi torpe ironía –que fue mal interpretada–, presento mis disculpas al embajador Robinson, a elPeriódico y a la opinión pública en general. En más de 70 años que llevo dedicándome a este oficio, jamás he discriminado a nadie por el color de su piel, por su raza o por su preferencia sexual. Pero, desafortunadamente, la metáfora irónica que creí que iba a causar risa fue tomada por Zamora como «execrable ataque racial». Lamento su opinión, pero es solo su opinión. No es palabra de Dios.

En todo caso, respeto la opinión de Zamora, pero espero que él también respete la mía. Cuando yo escribía una columna diaria en Prensa Libre, muchas veces sostuve acaloradas polémicas con mi colega y amigo Álvaro Contreras Vélez, copropietario, subdirector y columnista de ese medio, autor de la leída columna «Cacto», y cuando escribía en La Hora mas de una vez sostuve polémicas con el admirado e icónico periodista Clemente Marroquín Rojas, mi querido y bien recordado amigo. ¡Así son estos gajes periodísticos!

Sin embargo, si el reproche de José Rubén Zamora significa que desea que deje de escribir en elPeriódico, así será, aunque no lo deseo, porque el periodismo es mi pasión, es mi vida, y todavía me queda mucho por decir. Y quisiera «morir con las botas puestas». Al cabo que no me paga ni un centavo por hacerlo.

Twitter@jorgepalmieri