CUMPLÍ 84 AÑOS EN LA CIUDAD DE MEXICO

Queridos amigos:

Como les informé en mi anterior artículo, el domingo 11 del mes en curso me ví en la necesidad de volver a cumplir años. ¡Esta vez nada menos que 84! ¡Púchica! ¡No creí que llegaría a vivir tantos años! Y como he venido haciendo desde hace muchos años, no lo festejé en Guatemala porque cuando lo hacía aquí me salía demasiado costoso el agasajo por la comida y los licores y vinos y, además, me causaba muchos problemas porque, como era una especie de «casa abierta» (open-house en inglés) «caían» algunos gorrones –de esos que nunca faltan– que no solo no habían sido invitados sino me disgustaba su presencia. Además, los numerosos asistentes dejaban desordenada mi casa y posteriormente teníamos que volver a poner las cosas en orden.

A eso se ha debido que en los últimos años me he ido a festejarlo a diferentes lugares, como a las bellas ciudades de Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, México y Nueva York, y hace tres años fuimos con mi amado hijo Alejandro hasta Usuahia, llamada «el fin del mundo», más allá del Estrecho de Magallanes, y a Perito Moreno para ver de cerca los gigantescos glaciares antárticos y a las enormes ballenas, en la Patagonia argentina. El año pasado (11/11/11) cumplí 83 (8 más 3 suman 11) y me fui a la «Urbe de Hierro» New York con algunos queridos amigos a almorzar en el excelente restaurante italiano Il Mulino, que me había recomendado mi querido amigo Mario López Estrada («Tigo») a cenar en el fabuloso y costoso restaurante Le Cirque y lo pasamos sumamente bien. Para mí este fue un viaje y una celebración de mi 83 cumpleaños inolvidables.

En esta oportunidad, varios de mis amigos y yo viajamos a la Ciudad de México, como podrán ver en este You Tube que obtuve gracias al simpatiquísimo amigo Juan José Ortiz-Mirón, sobrino de Alfredito Mirón Aguilar. Lo reproduzo a continuación para que se den una idea general, ya que podrán vernos en varias de las diferentes actividades que desarrollamos. Por ejemplo, la noche del sábado 10 fuimos a cenar con los licenciados Víctor Hugo Orantes y Julio Obiols, así como también con el licenciado Fernando Andrade Díaz-Durán (popularmente llamado «Pelo lindo») embajador de Guatemala en México, al magnífico restaurante Hacienda de los Morales. El domingo 11, mero día de mi cumpleaños, comenzó por reunirnos a desayunar en el restaurante «La Chimenea» del mismo hotel con mis queridos amigos el empresario y escultor José «Pepo» Toledo y su encantadora esposa Regina Mejía de Toledo, «La Muñecona» Aura Ruiz Castañeda, excelente cantante, presentadora de un programa de radio de música brasileña y co-propietaria del restaurante Hacienda de los Sánchez («el sabor que sí complace»), los empresarios Alfredo Mirón Aguilar y su sobrino Juan Jose Ortiz-Mirón, el licenciado Stuardo Juárez Charchalac, mi amado hijo Alejandro Palmieri Waelti y el diputado por Huehuetenango Julio César «Checha» López Villatoro. Y se nos unió el licenciado Fernando Andrade Díaz-Durán, embajador de Guatemala en México. Posteriormente fuimos invitados por el gran anfitrión Alfredo Mirón Aguilar a la Monumental Plaza de Toros México, la más grande del mundo, a ver la tercera corrida de la temporada, la cual lamentablemente fue mediocre en los primeros seis toros de la ganadería Bernal de Quirós (2 para cada uno de los matadores Eulalio López «Zotoluco», el francés Sebastián Castella y Juan Pablo Sánchez), pero en vista de que ninguno de los tres había logrado lucirse y cortar orejas y rabo, Castella y Sánchez regalaron dos toros de otras ganaderías, con los cuales sí se lucieron y cortaron una oreja, particularmente el francés Castella y Sánchez, porque cortaron orejas. Lamentablemente no lo consiguió «Zotoluco». Pero nosotros, como típicos «Villamelones» (como se califica en el argot de aficionados a las corridas de toros a los ignorantes de la llamada «fiesta brava»), ya nos habíamos salido de la plaza para poder llegar a tiempo a la reservación que habíamos hecho para cenar en el fabuloso restaurante San Ángel Inn, cuna de los cocteles «Margarita» y ahí se nos unió nuestra querida amiga Evelyn Morataya, de todo mi afecto. A partir de mañana publicaré algunas fotos fijas y daré amplios informes sobre estas actividades. Pero confieso que en este viaje ya sentí el peso de los 84 años, porque me cansé de caminar cuando salimos de la plaza de toros, por lo que durante la cena dije a mis acompañantes que sospecho que mi siguiente viaje será al «más allá», el cual no tiene regreso.

Por de pronto, este domingo les ofrezco este YouTube para que se hagan una idea. Solo tienen que hacer hacer click sobre la flechita y para agrandarla al tamaño de la pantalla, hacer click otra vez sobre el cuadrito de abajo a la derecha con cuatro puntos. Espero que les guste.

Imagen de previsualización de YouTube

¡Les deseo un feliz domingo!

Twitter: @jorgepalmieri