MISCELÁNEA DEL 09/07/12

1.- Poco serio

El presidente Pérez Molina acariciando su «mano dura»

Para las elecciones presidenciales de hace cinco años, en la que se disputaron la Presidencia de la República el ingeniero Álvaro Colom Caballeros y el general retirado Otto Pérez Molina, yo cometí el grave error político de apoyar al primero de ellos por tres razones: 1) por el hecho de ser civil y creer que era un hombre inteligente, preparado y con capacidad para llegar a ser un buen gobernante; obviamente, no sospechaba que su gestión iba a ser una decepción más en nuestra historia y él en lo personal un «mandilon», como llaman en México a los hombres de poco carácter que son dominados por su esposa, en este caso la tristemente recordada Sandra Torres Casanova supuestamente ex de Colon; 2) porque el segundo ha tenido formación militar y su máxima promesa en la campaña electoral era emplear «mano dura» en vez de la ley; además de que ya han sido demasiados los militares que han desempeñado ese cargo y no todos han sido precisamente buenos gobernantes, aunque hay que reconocer que ninguno de ellos ha sido tan corrupto como ciertos civiles que en mala hora han sido presidentes; y 3) porque creí ingénuamente que su vicepresidente, el Dr. Rafael Espada –de quien entonces tenía una elevada opinión– era garantía de sabría desempeñar bien su cargo, pero también en esto me equivoqué, porque el eminente cirujano cardiovascular fue menos que un cero a la izquierda en el infausto gobierno, mientras que la mujer de Colom se apropió de todas sus atribuciones constitucionales.

Arrepentido como de mis peores pecados mortales del grave error que había cometido al apoyar la candidatura de Álvaro Colom, el año pasado le di el beneficio de la duda al general Pérez Molina, y no solo voté por él, sino apoyé decididamente en este blog al binomio compuesto por el susodicho y Roxana Baldetti Elías, con quien yo creía que teníamos una buena relación personal, pero veo que también en eso me equivoqué. Por cierto que están corriendo insistentes rumores de que actualmente no hay una buena armonía entre ellos. Pero quién sabe, porque en Guatemala abundan los chismes sobre los políticos.

El título de este artículo se refiere a que las iniciativas que ha tenido el presidente Pérez Molina han sido llamaradas de tusas. Primero causó un escándalo internacional al anunciar que tenía el propósito de despenalizar las drogas, pero la cosa no pasó a más porque el gobierno de los Estados Unidos de América, el país más poderoso del mundo, no sólo de esta región geopolítica, movió sus peones para que no se hablara más del tema, sino se continuase combatiendo al narcotráfico con todas las fuerzas represivas a nuestro alcance, tal como lo ha venido haciendo en México el todavía presidente Felipe Calderón Hinojosa, lo cual, dolorosamente, hasta el momento ha dejado un saldo de más de 50 mil muertos. Pero ahora el general Pérez Molina parece haber descubierto el agua azucarada al ser el primer presidente en funciones en firmar la Carta Pública de la Fundación Beckley en la que reconoce que la guerra contra las drogas ha fracasado. Para lo cual publicó páginas enteras en campos pagados en los periódicos en la que hay una foto tomada el 3 del mes en curso en el Palacio Nacional en la que aparece firmando el documento en presencia del Sccretario de Inteligencia Estratégica (SAS), José María Argueta, la Condesa Amanda Fielding, fundadora y directora de la Fundación Beckley, con los presidentes de los poderes Judicial y Legislativo, licenciada Thelma Aldana y Gudy Rivera, respectivamente, y la directora general de la mencionada fundación en Guatemala, Dra. Corina Giacomello. Y en esta ocasión el mandatario guatemalteco declaró que «No solo se trata de prohibir o legalizar, hay terceras vías como regularizar». Lo cual parece como inventar el agua azucarada y, por consiguiente, poco serio que lo diga un estadista que no debe actuar aisladamente, sin el consenso de otros gobernantes. Pero está visto que eso es mucho pedir.

Pero lo que más me hizo titular de esta manera esta nota es la sorpresiva intención del general Pérez Molina de reformar un montón de artículos de la Constitución de la República y para ello escogió a  siete personas que a él le parecen suficientemente inteligentes y preparadas para cambiar a su antojo la Constitución de la República que escriben (cada quien en su estilo) después de recibir un tsunami de críticas y oposiciones declaró que mejor iban a ser menos las reformas, como si la Carta Magna se tratase de un documento sin la menor importancia, lo cual también parece  poco serio. Un estadista no lo haría en esa forma.

 2.- Constitución del 45 y los constituyentes

Doctor Jorge Mario García Laguardia

En la Librería Sophos del Centro Comercial Fontabella, en la zona 10, será presentado, el jueves 12 a las 6 de la tarde, el libro La Constitución del 45 y constituyentes de Guatemala, del doctor Jorge Mario García Laguardia, editado por la Procuraduría de Derechos Humanos, de la cual aún está a cargo el doctor Sergio Morales. Como es bien sabido el doctor García Laguardia está reconocido como una autoridad internacional en el tema constitucionalista y, además, fue Presidente de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala y Procurador de Derechos Humanos.  La presentación del libro estará a cargo del constituyente del 45  licenciado Óscar Deleón Aragón, y del licenciado José Luis Perdomo.

3.- Excelente artículo del Dr. Armando de la Torre

En la sección de Opinión de elPeriódico del jueves 5 del mes en curso, se publicó un brillante artículo del Doctor Armando de la Torre, de esos que yo habría querido escribir, el cual me permito reproducir después de haberle solicitado su autorización.

El “presidencialismo” de Don Otto

La política como siempre por estos trópicos, donde todo cambia para que nada cambie. 

Armando de la Torre

«Otto Pérez quiere más poder. A la manera imperial, escoge a siete personas de su agrado y les recomienda redactar, en tres semanas, enmiendas a la Constitución vigente.

Para nada tiene en cuenta otras propuestas anteriores a la suya, sobre todo aquellas sugeridas en “ProReforma” (www.proreforma.org.gt), trabajadas cuidadosamente durante cinco años por expertos constitucionalistas, “y respaldadas con la firma autenticada de setenta y tres mil ciudadanos”. Su Majestad ha decidido dejarlos de lado “por razones que se guarda en su real pecho”. El ademán se veía venir.

Otto Pérez cree que el Estado no es el problema sino la solución, como lo creyeron Jacobo Árbenz desde la izquierda y Carlos Arana desde la derecha. No es hombre de mucha lectura sostenida, sino de acción.  Encaja perfectamente en el papel tradicional del caudillo, que tanto peso ha tenido más bien lamentable en nuestra América hispana.

Tampoco es hombre de convicciones firmes, excepto por el criterio obvio de anteponer siempre a todo lo que sea para su conveniencia política. No es malo, tampoco tonto. Simplemente, es un convencido desactualizado del presidencialismo que, desafortunadamente, repito, se hizo tradición entre militares y civiles autoritarios de nuestra América.

Tal es la persona que ahora, inesperadamente para algunos, no para mí, promueve precipitados cambios a la Constitución.

El contenido de sus propuestas concentra aún más el “poder” caudillista en cualquier espacio que lo aguante. La Corte Suprema, por ejemplo, se torna inapelable, pues los magistrados de la Corte de Constitucionalidad a ella deberán sus cargos. Y la estructura constitucional se vuelve todavía más rígida. Al pueblo, supuestamente el soberano, Pérez Molina le arrebata la capacidad de decidir por consulta popular cualquier cambio ulterior, es decir, enmiendas por esa misma vía de la consulta que él ha decidido escoger para su propia iniciativa.

Al ya súper encumbrado en privilegios Rector de la Universidad estatal lo erige en la voz “única” de un mundo académico superior que no es en absoluto de pensamiento único, y que suma en total otras doce universidades que, a diferencia de la estatal, no se mantienen por subsidios a la fuerza extraídos previamente de los contribuyentes.

De pronto, hasta intenta amoldar la Constitución a los “Acuerdos de Apaciguamiento”, perdón, “de Paz firme y duradera”. ¿Por qué? Porque en su concertación Otto Pérez Molina jugó un papel destacado.

Además, ello tiene el valor agregado de servirle de escudo contra las maquinaciones de Jennifer Harbury y de sus acaudalados patrocinadores, “amigos” de un Bámaca que nunca conocieron personalmente, por no hablar de la antimilitar y antiburguesa Claudia Paz y Paz o, más lejos, de los sicofantes europeos de Rigoberta Menchú…

La herencia de Pérez Molina significará para nosotros más “costo-de-tener-Gobierno”. Incluido un mayor déficit fiscal, una deuda externa más onerosa, mayor discrecionalidad de funcionarios y, por consiguiente, más corrupción, ineptitud e inestabilidad en la burocracia oficial. Y, a fin de cuentas, libertades más restringidas para los ciudadanos.

Pérez Molina parece extraído de cualquier manual para gobernantes de la década de los treinta del siglo pasado, cuando la injerencia de los gobiernos en las vidas de todos se hacía moda en Europa y en América, ya sea por las sendas totalitarias de Stalin y Mussolini, ya sea por las democráticas del “Estado Benefactor”.

Entre los iberoamericanos de aquel entonces, “la dictadura perfecta” del PRI, en México, fue su traducción; así como la de Getulio Vargas en Brasil, Rojas Pinillas en Colombia, Alvarado Velasco en Perú y, muy en especial, Perón en Argentina… Para culminar en la monarquía absoluta de Fidel Castro en Cuba. No creo que Pérez Molina tenga madera de dictador, pero tampoco de estadista.

Lo apoyan algunas figuras reiteradamente obtusas del sector privado, aunque también cuenta con algunos nombramientos acertados. En el trato personal es cortés y sereno.

Pero su problema no está en el trato, sino en lo obsoleto de sus enfoques. ¡Ánimo, guatemaltecos!

Porque podemos esperar que tan solo nos queden tres años y medio más de improvisación gubernamental.

Y, ¿cuándo no ha sido así?» (Fin del artículo)

Antes de concluír esta parte, quiero valerme de este medio para felicitar cordialmente al Dr. Armando de la Torre no sólo por haber escrito este excelente artículo, sino por el hecho que hoy está cumpliendo 86 años de edad. ¡Feliz cumpleaños!

4.- Motivo de orgullo para Guatemala

El Dr. Jorge Alejandro Villavicencio presidiendo la reunión

El ministro Jorge Alejandro Villavicencio, ministro de Salud de Guatemala, con la directora de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS) y el ministro de Salud de República Dominicana.

Mientras que en la XXVIII Reunión del Sector Salud de Centroamérica y República Dominicana (RESSCAD), celebrándose actualmente en la Ciudad de Santo Domingo, todos los participantes nombraron por unanimidad presidente al Dr. Jorge Alejandro Villavicencio, ministro de Salud Pública de Guatemala, aquí los diputados solo andan tratando de colar en el presupuesto del ministerio de Salud Pública a sus parientes y amigos y, como no lo consiguen, porque él no es un hombre corrupto, lo viven interpelando en el Congreso, y algunos periodistas le critican gratuitamente  porque ignoran su preparación y capacidad profesional, y se mantienen chinga, chinga y chinga, como si fueran moscas alrededor de un pastel. ¡Mis cordiales felicitaciones al Dr. Jorge Alejandro Villavicencio, ministro de Salud Pública de Guatemala!

4.- La violencia es energía y la energía genera violencia

Policía lanza a los estudiantes una granada lacrimógena

Cualquiera de los siete asesores presidenciales debe recordar al general Otto Pérez Molina que la violencia es energía y que la energía no desaparece sino se convierte en más violencia. En vez de exponer a que se genere un enfrentamiento violento a nivel nacional entre estudiantes y las fuerzas de seguridad, o que se arme una «revolución estudiantil», como dijo hace pocos días el profesor Rubén Alfonso Ramírez –«¡Así se contesta!»– en el programa periodístico titulado A las 8:45 de canal Antigua. En vez de tratar de reprimir violentamente a los estudiantes que se oponen al nuevo pensum de estudios, el ministerio de Educación Pública debería imprimir una gran cantidad de volantes reproduciendo el brillante artículo titulado Maestro con fraque y condecoraciones con el subtítulo El mejoramiento educativo no se logra aboliendo las normales, que publicó el domingo recién pasado en su habitual columna semanal mi colega y amigo el periodista y abogado Luis Morales Chúa, en el que informa pormenorizadamente que «La reforma educativa que en estos días agita a la opinión públic, no es una idea original del actual gobierno, ni de los cuatro gobiernos anteriores que intentaron ponerla en práctica». O sea que, como dijo la vicepresidenta Roxana Baldetti, «no es un capricho del gobierno». Y agrega Morales Chúa: «Un estudio divulgado por la Universidad Centroamericana –afiliada a la Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina– con sede en Managua, Nicaragua, considera que el origen de las reformas educativas está en un movimiento «envolvente» internacional, oficial por excelencia, que propició la conferencia bajo el tema Educación para Todos, celebrada en Tailandia en 1990; otra bajo el lema Educación y Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993; la de Necesidades Educativas especiales, en Salamanca en 1994; la de Educación Superior en París en 1998; sobre Ciencia y Tecnología, en Budapest, en 1999; Educación Técnica, en Corea del Sur en 1999; y otra en Dakar, capital de Senegal, África, en 2000.» Con lo que explica el por qué de esta medida, de dónde viene, desde cuándo y a dónde va. Por cierto que en México los maestros se están sometiendo también a una evaluación de parte de las autoridades educativas. Es verdad que es ilegal y punible que los estudiantes que no quieren aceptar la prolongación del tiempo en sus estudios se apoderen de los edificios de los establecimientos en los que estudian, como lamentablemente lo hicieron los rebeldes, y se exponen a que las autoridades les obliguen a desalojarlos de la manera que sea necesaria. Pero el diálogo siempre es mejor que la violencia. Y ya sabemos que la violencia genera energía y la energía se transforma y de nuevo genera violencia. Aconsejo a las autoridades de Educación que lean ese artículo muy detenidamente.

Nota: para quienes crean que el amigo y colega Luis Morales Chúa se equivocó al escribir «fraque» y no «frac» en el título de su interesante artículo, les informo que escribir fraque en vez de frac está aceptado en el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, editado en el 2005.

Twitter: jorgepalmieri