HOMENAJE A RAMÓN BANÚS

El pintor guatemalteco Ramón Banús Mongrell nació en la Ciudad de Guatemala en el año 1938 y falleció el 6 de marzo en curso, a la edad de 73 años. De 1952 a 1956, estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Guatemala (ENAP),  y en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, España. Además estudió e hizo observación artística, y realizó exposiciones personales en Italia, España, Austria, Montecarlo, Portugal, México, la Casa de las Américas de Cuba, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y otros países. En 1989 publicó su cuaderno de apuntes denominado Ala Gran Flauta. Su obra, de múltiples hallazgos y viajes, denota un cuidadoso dominio técnico tanto en sus resoluciones de tipo académico como en las de estilo expresionista y surrealista. Sus principales corrientes fueron surrealistas, el realismo mágico, pintura de constatación, instalación y performance. Sus temáticas principales fueron la figura humana, ligadas al folklore guatemalteco, temas sociales, retratos de costumbres y actitudes y libre creatividad. De su obra se han grabado varios videos.

Foto característica de Ramón Banús con el cigarrillo en la mano y atrás una pintura titulada «Si fueras aire y respirarte» que hizo para ilustración de un poema del poeta Manuel José Arce.

Ramón Banús fue uno de los más prolíficos artistas plásticos guatemaltecos, comprometido plenamente con su permanente trabajo. Quienes conocen su obra guardan respeto y admiración por él en lo profesional. Y quienes tuvimos el privilegio de gozar de su amistad personal, le recordaremos siempre con simpatía y afecto como una persona sumamente inteligente, de extraordinaria sensibilidad, muy cultivado, cosmopolita, amante de la lectura, del cine y de la música, un ameno conversador de voz suave y agradable, con un exquisito sentido del humor y, sobre todo, como un excelente e inolvidable amigo.

Ramón Banús dedicó toda su vida a pintar. Atraído por la pintura de los consagrados maestros renacentistas italianos, siendo muy joven se embarcó en un barco de carga rumbo a Italia y pagó su viaje trabajando como cargador. En 1962, hace 50 años, lo encontramos presentando una exposición en la galería The Old Brook de Spoleto, Italia; un país que siempre había deseado conocer y que le dio hospitalidad durante los 10 años que vivió en Europa. En Italia se compenetró del renacimiento, que marcó para siempre su incuestionable perfección en el dibujo. Fue un autodidacta y trabajó a lápiz, tinta, pastel, crayón, acrílico, óleo, técnicas mixtas; temas surrealistas, realismo mágico y pintura de constatación, instalación y performance. Su obra ha sido reseñada en más de 200 ocasiones, desde 1963. Maestro de Arte, Instituto Nacional de Bellas Artes, Guatemala 1982.

Solo los tatas de mis hijos tengo
Técnica mixta 1998
Colección Particular. En del 2005 fue expuesto en el 60 aniversario de la ONU de Ginebra

Aunque admiraba y amaba la naturaleza bucólica de Guatemala, los colores de los trajes típicos de los indígenas, prefirió ser un apasionado testigo o «constatador» de los seres humanos del ambiente urbano. A eso se debe que pintara tantos cuadros con personajes ladinos característicos, para lo cual solía salir a las calles de la ciudad en busca de inspiración. Pero oigámoslo directamente con su propia voz, en un video producido por el cineasta austriaco Michael Vetter, que va a ilustrar mejor en sus propias palabras, hagan click en este video que se difundió en 1989 y les invito a ver y escuchar.

La obra de Ramón Banús posee una línea fluida e inagotable que refleja además una asombrosa espontaneidad creativa. Va desde lo más bello del rostro en lo figurativo hasta lo más bello del trazo abstracto en sus pinturas, pasando por todos los rincones donde podría haber algo original y circunstancial para poner sobre una hoja de papel. Pudo poner en evidencia en pocas líneas la calidad humana.

Psicodélico 1971

Ramón Banús trabajó todos los días desde el alba hasta el anochecer. Siempre tenía una herramienta en la mano derecha, la que no dejaba descansar sino simplemente era un fluir de tinta, de grafito, ó de oleo. Las pinturas abstractas de Banús llevan al observador al punto de interpretar con sus propias imágenes mentales formas que encuentra dentro de las obras. Las obras pintadas al óleo son de naturaleza espontanea y fluida en la que con el material al fresco logra integrar imágenes de formas que una vez realizadas interactúan unas con otras.

Pendescuético e idavárico son términos acuñados por Banús para sus obras con imágenes abstractas y paréidolicas. Paréidolicas son las imágenes que la imaginación del ser humano encuentra en las nubes, o en las vetas del mármol, o en el piso de cemento, o en cualquier superficie que esté ante sus ojos y que relaciona con imágenes que tiene en su mente. Por ejemplo, ver elefantes o cabezas en las nubes en el cielo. La integración plástica de todos sus elementos es única, original y recalco, espontánea.

Afiche de exposición en La Maison de L’Amérique Latine de Montecarlo

En una nota titulada Lo que sé, que sirvió de prólogo a su publicación MESA PUESTA, Apuntes y Dibujos, 99, publicó lo siguiente:

«Mi abuelo era pintor. Supongo que de tanto oírlo, de tanto ver libros de arte en la casa… no sé, no sé qué diablos, pero de ahí sale mi pintura.

«En realidad, no es que yo sienta la pintura de alguna forma especial, es que la necesito. Si dejo de pintar, me vuelvo neurótico, de mal genio, me deprimo. Pintar es vital para mí.

«Para mí, la técnica es un descubrimiento. Soy autodidacta y, por lo tanto, cada cosa que descubro es mi técnica, la técnica. Si al hablar con otro artista descubro otros secretos técnicos, la cosa se vuelve muy interesante para mí.

«Hice mi primera exposición cuando tenía alrededor de 19 años, en 1957. Puede decirse que ese fue, oficialmente, el principio de mi carrera profesional, pero pintar, he pinyado toda mi vida.

«Hubo una época en que estuve muy entusiasmado con Matisse, con Chagal, con Paul Klée. Simplificaba muchísimo las figuras; pero, obviamente, eso no es natural en mí. Después, en Barcelona, pasé una época negra, influído por Goya. Claro que con personajes que yo conocía en la calle: los cantantes, los ancianos, los mendigos de Barcelona. Luego pasé a una fase psicodélica, a base de deformaciones anatómicas muy complejas. Actualmente he vuelto a una simplicidad casi renacentista.

«Lo que más deseo es proyectar la tranquilidad, la parte bella que el ser humano pueda tener para ofrecer a otras personas. Elliot dice sobre la función del artista que «tiene hasta cierto punto la obligación de darle a su época lo que la época necesita, no lo que la época quiere»; y eso creo que nuestra época necesita, un poco de poesía, de tranquilidad, acaso un regreso a la infancia.

«He constatado que a la mayoría de las personas no les gustan las personas. Prefieren un paisaje, un cuadro abstracto, algo totalmente impersonal. A mí me gusta la gente que está casi en extinción: mis cuadros son de personas tranquilas, que tienen un mundo interior, que son gente bella, capaz de hacer el payaso en un cierto momento, capaz de tener sentido del humor, ternura.»

Entre los premios a los que se hizo acreedor se cuentan el diploma Emeritissimun, de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1991; la Cruz de Oficial de la Orden Isabel la Católica, concedida por el Rey Juan Carlos I  en 1999; y  el nombramiento como Ciudadano distinguido por el Consejo Municipal de la Ciudad de Guatemala en 2003. Realizó exposiciones en Italia, España, Austria, Portugal, México Cuba, Costa Rica y El Salvador, entre otros.


Además, en 1989 publicó su cuaderno de apuntes titulado A la gran flauta. Su última exposición individual la realizó en la galería El Attico en 2009, celebrando 47 años de carrera.

Fue distiguido con el diploma de Emeritissimun por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), en 1991, con la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel La Catolica por Juan Carlos I, Rey de España en 1999, y nombrado ciudadano distinguido por el Consejo Municipal de Guatemala, en 2003. Hay Obras suyas en innumerables colecciones privadas en Europa, Norte América y América Latina.

Ahora permítanme reproducir algunas de sus obras inéditas que se encuentran en colecciones privadas:


Esta es la representación de cómo fue evolucionando esta obra durante 7 años consecutivos de trabajo y de lo que quedó debajo de muchas capas de pintura.

Así comenzó primera fase

Segunda fase

Tercera fase

Cuarta fase

Quinta fase

Sexta fase

Séptima fase

Pintura terminada

Leamos su explicación con sus propias palabras: «Cuando tomo un lápiz, las posibilidades en mi mano, se hacen ilimitadas. Se trata del descubrimiento constante de “Formas  Frescas”. Imagínese usted, si sumamos todo el conjunto de información visual en el transcurso de la Historia, incluyendo el Siglo XX, y a eso añadimos nuestras percepciones personales, a través de una vida, naturalmente estaremos de acuerdo en que el tiempo no basta, y que si nos ponemos por un momento en el lugar de un pintor, de la inquietud de expresarse. Es una labor con el sabor de lo imposible… El artista con esa curiosidad, a veces profunda, sueña con abarcar dentro de su línea esa vorágine de caligrafías ilimitadas que lo rodean y que constatan horas interminables de pensamiento, con el cual trata de dar algún sentido a su propio lugar en el mundo, que por su calidad humana, debe ser, muy similar a todos.

Es un poco parecido a los resultados de la información escrita o televisada… que nos da a veces la ilusión de saber algo, y en realidad algunos llegamos a la conclusión -una vez más- de que no sabemos nada… Como la Utopía, a la que nunca se llega, pero siempre se va… En el dibujo se mantiene esta inquietud clara, sencillamente, sin las pomposidades de un Estilo y de un Concepto… Por eso creo que en esta obra usted que la ve, y Yo que en tantos momentos contrastantes he venido realizando, es esta ocasión, tenemos algo en común».

Ramon Banus  La Parranda 1989 Coleccion Particular

Para  despedirnos y decir adiós a este gran artista plástico guatemalteco y querido amigo, veamos y escuchemos el siguiente Video producido por Enio Lima y Erick Aguilar con audio de Luis Felipe Valenzuela durante el tiempo que Banús pintaba su óleo titulado «Fluidez de Mente» que principia con un comentario sobre Banús escrito por el dramaturgo Hugo Carrillo, después una canción que le hizo «Demente Ágil» y termina con la canción «Time to say goodbye» (Hora de decirnos adiós), para lo cual les pido que hagan click en el siguiente video

Hoy he tenido la satisfacción de preparar este largo blog en homenaje a Ramón Banús, por su calidad de valioso y destacado pintor, motivo de orgullo para Guatemala, pero sobre todo por su calidad de querido e inolvidable amigo y reitero mi sentida condolencia al país y al arte nacional, en general, y en particular a su hermano José Luis («Pepe») y a sus hermanas Maricarmen y su esposo Jorge Canale y Pilar y su esposo Fernando Sánchez, y en especial a Enio Lima, su entrañable compañero, y a su fiel y querida ecónoma de muchos años Sofía Paau, y al ingeniero Erick Aguilar Paau, a quien Banús creó y amó como un hijo desde muy pequeño.

Twitter: @jorgepalmieri