ASESINAN AL CANTAUTOR FACUNDO CABRAL

Sicarios asesinan al cantautor por ir con la persona que querían matar.

Famoso cantautor argentino Facundo Cabral

Fue un juglar entre la espiritualidad y la protesta

Después de haber presentado sendos conciertos en las ciudades de Guatemala y Quetzaltenango, en el transcurso de esta semana, esta madrugada fue asesinado a balazos, el internacionalmente famoso cantante y compositor argentino Facundo Cabral en el Bulevar Liberación, cuando era conducido a la terminal aérea La Aurora para abordar un avión rumbo a Nicaragua, donde tenía programado ofrecer un concierto esta misma noche. Este execrable crimen ha causado gran repudio y consternación internacional, particularmente entre los artistas latinoamericanos y, en especial, en la población guatemalteca, porque nos sentimos avergonzados de que estas cosas sucedan a diario en nuestro país, sin que las autoridades correspondientes hayan podido hacer nada para evitarlos. Se ha dicho que aquí se cometen 16 asesinatos cada día. Miles de personas en Guatemala, Argentina, México y muchos otros países, manifestaron hoy su repudio, dolor y consternación por la muerte violenta del admirado cantautor argentino, mientras que en las redes sociales, blogs y páginas electrónicas se habla del trágico ataque que ha conmovido al mundo musical y artístico internacional. Cabral era Embajador mundial de la paz de la UNESCO.

La violencia es una estupidez”, solía decir en sus presentaciones personales por todo el mundo y particularmente en los países de América Latina. Y cada vez que visitaba Guatemala expresaba satisfacción y alegría porque afirmaba que amaba a nuestro país. Sobre todo esta vez en la que dijo que venía a despedirse porque pensaba retirarse. Pero eso mismo ya lo había anunciado en otras oportunidades anteriores y no se retiraba.

Su concierto en el Grand Tikal Futura

Facundo Cabral forjó una carrera filosófico-musical que siempre navegó entre su infranqueable amor a Dios, la canción de protesta, la reflexión espiritual y el compromiso social. La noche del martes recién pasado se presentó en un concierto en el Grand Tikal Futura Hotel.

Al medio día anterior a su concierto recibí una llamada en mi telefono celular y era mi viejo amigo el periodista y escritor Haroldo Sánchez, director del noticiario de GuateVisión, quien con no disimulada emoción me dijo: «¡Le tengo una grata sorpresa! ¡Le quiere hablar un su gran amigo que desea saludarlo!» y cuando le pregunté quién era le pasó su teléfono a alguien que cuando pregunté con quien hablaba comenzó a cantar con su voz inconfundible «No soy de aquí, ni soy de allá… no tengo edad, ni porvenir… y ser feliz es mi color… de identidad« y, desde luego, en el acto supe de quién se trataba, pero luego me dijo: «¡Jorge! ¿cómo estás? ¡Soy Facundo! ¿Qué tal saliste de tu operación? Estoy en tu tierra y voy a dar un concierto esta noche y me gustaría que vengás a verme». Yo comencé por saludarle y desearle buena suerte en su concierto pero le dije que no sabía de qué operación me hablaba porque desde hace muchos años no he sido operado de nada, y agregué que le agradecía su invitación pero tenía otro compromiso. La verdad es que deliberadamente fui un tanto cortante con él porque no olvidaba que en una reciente oportunidad nos encontramos en el famoso Bar «La Biela» en el elegante barrio residencial La Recoleta, de la bella ciudad de Buenos Aires, y él se comportó con injustificada displicencia conmigo y con mi hijo Alejandro, que me acompañaba. Por lo que desde entonces nunca más volví a llamarle y cuando él venía y me llamaba no atendí sus llamadas.

Pero por distintos medios me enteré con detalles de cómo había sido ese último concierto de su vida. Durante una hora habló de su historia personal, salpicada de filosofía popular, como era su costumbre. Esta fue la apertura de su recital en el que declaró que esta vez vino a Guatemala porque antes de retirarse quería dar las gracias  por lo bien que los guatemaltecos siempre han recibido sus presentaciones. Y anunció que también se proponía ir después a dar las gracias a Nicaragua.

Varios asistentes al concierto me han informado que como parte de sus expresiones de agradecimiento, dijo: «quiero enviar un afectuoso saludo a mi viejo amigo el periodista Jorge Palmieri», y agregó: «gracias a él vine por primera vez a Guatemala». Lo cual debo aclarar que no es verídico. Varias veces ha repetido esto mismo, y siempre le aclaré que no tuve nada que ver en su contratación la primera vez que vino a Guatemala. No obstante lo cual él siempre lo decía. Lo que sí es verdad es lo que él le dijo en esta visita a mi amigo el periodista Haroldo Sánchez, que cuando vino por primera vez a Guatemala yo fui quien primero que lo entrevistó. Esto ocurrió en un inolvidable programa de radio dominical, de dos horas de duración (de 20 a 22 horas) que transmitía la cadena de Emisoras Unidas por doce estaciones en toda la república. Este programa se llamaba «Charlemos con Jorge Palmieri» y mientras estuvo al aire bajo mi conducción mantuvo un alto punteo de rating. De hecho esa noche que le entrevisté, mientras yo estaba haciendo la presentación inicial del programa y las primeras notas del día, él estaba escribiendo sus reflexiones y haciendo dibujos alegóricos en un cuaderno que al final me dedicó y que siempre me instó a que lo publicara, lo cual probablemente haré más adelante, porque es muy interesante.

En ese programa yo hice algunos comentarios polémicos, y me referí al mal estado en que se encontraba el hospital de Escuintla por descuido del ministerio de Salud Pública, y mientras hacía esa denuncia se presentó inesperadamente en la cabina, en actitud agresiva, el ministro, Dr. Julio Benjamín Sultán, quien era sabido que era muy violento, para exigirme que le cediese la palabra, lo cual hice después de anunciar la inesperada visita de ese funcionario, y él, evidentemente enfurecido, argumentó que esa no era responsabilidad de él sino del director del hospital y me lanzó una serie de improperios antes de retirarse. Además, yo hice un comentario criticando al Ejército Nacional, en general, y al ministro de la Defensa, general Otto Spiegler Noriega, en particular, por la matanza de campesinos desarmados que había tenido lugar en Panzós, y el gobierno trató de hacer creer que había una conspiración para derrocar al régimen presidido por el general Kjell Eugenio Laugerud García, pero la verdad fue que los campesinos estaban manifestando su protesta porque un hermano del presidente se había adueñado de esas tierras que los campesinos decían que les pertenecían. Y cuando ambos abandonábamos el estudio de Emisoras Unidas, que en esa época estaba en la zona 4 de esta ciudad, de pronto se escuchó un balazo, indudablemente disparada con un fusil con mira telescópica, y la bala me pasó rozando la oreja. No obstante lo cual, abordamos tranquilamente mi automóvil, como si nada hubiese ocurrido, para ir primero a dejar a Cabral a su hotel y luego irme a mi casa. Afortunadamente, en aquellos días todavía no se había adueñado de la ciudad el crimen organizado. Y no volví a sufrir otro atentado. Pero desde entonces él siempre decía que ese incidente que pudo haber sido mortal había fortalecido una amistad fraternal entre nosotros que duró muchos años.

Como siempre lo hacía en sus conciertos, comenzó hablando de su origen familiar muy pobre, y que su padre los abandonó cuando él todavía tenía pocos años, pero su madre, Sara, a quien siempre mencionaba con gran admiración «fue llena de amor» y logró sacarle adelante, pero que ese sentimiento solamente lo logró interpretar hasta la edad de 17 años,  y del cual procuró llenarse hasta estos días, después de haber estado en prisión durante algún tiempo pensando en su deseo de matar a su padre por haberles abandonado; pero cuando lo conoció no pudo hacer nada contra él porque el amor le dictó lo contrario y le abrazó y perdonó. Habló de las enseñanzas  que siempre dijo que había obtenido del filósofo Krishnamurti, del poeta y escritor argentino Jorge Luis Borges, de la Madre Teresa de Calcuta, de San Francisco de Asís y de muchas otras sabias personalidades del pasado y contemporáneas.

Al concierto en el auditorio del hotel Grand Tikal Futura asistieron cerca de cinco mil personas, sentadas en sillas que como si fuera un teatro circular, de manera que Cabral siempre estuvo frente la presencia de unos , en sillas que fueron dispuestas en el salón. Durante todo el tiempo la audiencia guardó un insólito silencio impresionante, ni un solo comentario o ruido se escuchó mientras él hablaba.  Sin embargo, se produjeron fuertes aplausos y risas por sus ocurrencias, como cuando, sobre los maridos celosos, dijo: “Si tienes que cuidarla mucho todavía, no es tu mujer”, frase que en realidad no es original de él sino de un cómico mexicano contemporáneo. Un defecto que se produjo en el concierto fue que la bocina derecha del escenario se apagó constantemente y varias personas se levantaron de sus sillas para pedir que se arreglara el desperfecto, aunque siempre procurando no interrumpir el discurso.

Para despedirse del público, Cabral expresó algo que en vista de lo sucedido fue profético, pues dijo que ya estaba preparado para la muerte y agregó: “Ya les di las gracias a ustedes. Y mañana las daré también en Quetzaltenango, y después que sea lo que Dios quiera, porque Él sabe lo que hace”. Como que algo le decía que podría morir en cualquier momento menos pensado.

Quiero agregar a esta nota que no creo que ese atentado haya sido dirigido contra él, sino que fue contra el empresario nicaraguense Henry Fariña, propietario y conductor del vehículo en el que era transportado a la Terminal Aérea Internacional La Aurora, quien no murió en el atentado pero se encuentra gravemente herido en un hospital privado. Son cosas del destino porque he sido informado por personas que estuvieron cerca de él que, originalmente, Cabral tenía el propósito de viajar al aeropuerto en un autobus que se dedica a transportar desde los hoteles a los pasajeros de los diferentes vuelos, pero en el transcurso de la noche anterior se encontró en el lobby del hotel con el empresario nicaragüense, quien le dijo que para que no tuviese que madrugar tanto él le llevaría al aeropuerto en su automóvil. Y, como profetizó el famoso cantautor en el último concierto de su vida, ocurrió «lo que Dios quiso». Pero él solía decir constantemente que la muerte no es el final de la vida, sino solamente un paso a otra etapa.Coinciden con mi opinión las autoridades que creen que el ataque no iba dirigido contra él sino que iba dirigido contra Fariña. El ministro de Gobernación, periodista Carlos Menocal, dijo que el ataque se perpetró desde tres vehículos: uno adelante del vehículo de Fariña y Cabral que aminoró la velocidad, y dos que se posicionaron a la derecha y a la izquierda. Fariña conducía el automóvil y el afamado cantautor viajada en el asiento de  copiloto o acompañante. O sea que está claro que los sicarios no querían matar a Cabral, sino a la persona a quien éste acompañaba. La experiencia nos enseña que estamos expuestos a cualquier cosa cuando estamos mal acompañados. Pero Facundo Cabral lo comprobó demasiado tarde. Sin embargo, si era verdad –como dijo– que ya estaba «preparado para la muerte», creo que el haber muerto en esta forma, provocando un escándalo y un duelo mundial, habría sido una forma de morir de su gusto, con titulares en muchos de los periódicos del mundo y duelo entre tantas personas de muchos lugares donde antes había estado.

Este señor Fariña es el gerente general de un establecimiento nocturno o «Barra-Show» de dudosa reputación, situado en la zona 10, que en un tiempo se llamó «Josephine’s» pero después cambió de nombre y ahora se llama «Elite», que tiene fama de ofrecer a su clientela una variedad de mujeres muy guapas, nativas de Nicaragua, Colombia y Venezuela, supuestamente «edecanes», que suelen salir del lugar después de que el cliente paga el precio acordado por la salida. Me han informado que la tarifa usual es de US$300 por tres horas de compañía.

El embajador argentino exculpa de esta tragedia a los guatemaltecos «pacíficos y buenos» . El embajador en Guatemala de la República Argentina, señor Ernesto López, recordó a Cabral como «un hombre de paz, de concordia, de convivencia, que vivía apegado a principios y valores que predicaba la paz». Y agregó: «Este es un momento difícil para Argentina y para Guatemala. Estas cosas pasan en cualquier lado y no tiene que ver con la gente buena y pacífica»; y, salvando las distancias, evocó que en el asesinato del cantautor argentino no se puede culpar a los guatemaltecos, como no se culpó a los neoyorquinos por el asesinato del beatle John Lennon. Pero debe recordar el embajador que el asesinato de Lennon lo llevó a cabo, premeditadamente, un enfermo mental que era fanático del miembro de Los Beatles. Pero en lo que sí tiene razón es en que en ese caso no se culpó al pueblo neoyorkino, ni se debe culpar al pueblo guatemalteco que, repito, repudia y lamenta mucho lo ocurrido a Facundo Cabral.

«No fueron sicarios de calle, es un operativo bien montado del crimen organizado», dijo el presidente Álvaro Colom. Guatemala ha decretado tres días de duelo nacional .

Las máximas autoridades del gobierno de Guatemala informaron al mediodía de este sábado del atentado ocurrido a las 5.20 horas cerca de El Trébol, zona 7, sobre las primeras evidencias del hecho que cobró la vida del famoso canta-autor argentino y dejó gravemente herido al empresario nicaragüense Henry Fariña,

De acuerdo con los testimonios recabados después del ataque, el vehículo que escoltaba a Fariña y a Cabral después de los primeros disparos de los atacantes intentó dar persecución a ese automóvil, pero posteriormente viraron para seguir al de Fariña, quien, malherido, buscó la estación central de Bomberos Municipales situada en El Trébol para buscar protección y ayuda.

El  ministro se Gobernación dijo que, de manera preliminar,  «todo indica» que el ataque iba dirigido contra Fariña y no contra Cabral, puesto que la trayectoria de las balas era de derecha a izquierda, para el asiento del piloto que se prolongaron al acompañante.

El ministro Menocal confió que hay «evidencias contundentes» para iniciar el proceso de investigación «que sea ágil» puesto que se trata de un caso de «alto impacto mundial que enluta al mundo». Agregó que el gobierno está trabajando para que la entrega del cuerpo sea de la manera más rápida y menos dolorosa para la familia -que vendrá de Argentina a Guatemala para llevárselo-, en la medida que las investigaciones lo permitan.

El presidente Álvaro Colom declaró que «La verdad es la verdad», y agregó: «Es lamentable para la familia, para Argentina, para Guatemala y para todo el mundo que le admiraba y le quería», aseveró ,  al responder las preguntas que le plantearon sobre el impacto que este crimen tendrá sobre la imagen del país. El mandatario guatemalteco comentó que el ataque fue planificado y que, sin ser un experto, observa que un operativo de tres vehículos para hacer una emboscada «no es de sicaritos, o de sicarios de calle» sino fue un «operativo bien montado» del crimen organizado.

Por su parte, el ministro Menocal indicó que Guatemala trabaja en coordinación con El Salvador y Nicaragua para intercambio de información y control en las fronteras para evitar la huída de los responsables.

La Premio Nobel la Paz Rigoberta Menchú Tum declaró en el lugar de los hechos que el asesinato de Cabral fue «perpetrado por los reaccionarios que están en contra de todo lo que él decía en sus conciertos». Después dijo una tontería como que «su amigo» Facundo había sido asesinado por las fuerzas derechistas que se oponían a lo que decía en sus conciertos». ¡Qué estupidez! ¡Ya solo le faltó culpar al «imperialismo Yanqui» de este asesinato! A pesar de haber recibido el premio Nobel de la Paz, esta señora no se mide para tratar de provocar problemas para dividir aún más a los guatemaltecos y llamar la atención internacional, sobre todo ahora que es candidata a la Presidencia de la República postulada por la unificación de los ex guerrilleros de la URNG y de un partido que dice que aglutina a los descendientes de los Mayas. Lo cual no es verdad porque no es aceptada por igual entre las diferentes etnias indígenas del país. Pero aunque estas estupideces no son tomadas en cuenta en nuestro país, sí pesan internacionalmente porque vienen de labios de una persona que recibió el Premio Nobel de la Paz y no pueden comprender que son tonterías. ¡Es insoportable su permanente actitud de desprestigiar a Guatemala!

Por aparte, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) informó que la bala que le segó la vida al canta-autor se alojó del lado izquierdo del cráneo. Además, tenía perforaciones en un brazo y la espalda.

El famoso canta-autor guatemalteco Ricardo Arejona envió una carta abierta al periódico Prensa Libre en la que se conduele de la muerte del cantautor argentino, y agregó que «nadie se merece una muerte así».Esta carta dice textualmente:

«Consternado por la noticia del asesinato de Facundo Cabral, me atrevo a escribir estas líneas  para rendirle homenaje al amigo y colega al que trágicamente le fue arrancada la vida en mi propio país. El móvil no importa ante los ojos de la justicia universal. Bastará con decir que nadie se merece una muerte así, menos aquellos que dedicaron su vida a convertir la de los demás en algo mejor. Varias veces coincidimos y durante horas charlamos sobre muchas cosas. Alguna vez en Buenos Aires le dedicó la charla a un par  de anécdotas que tenían que ver con Guatemala. En México fue la última vez que  nos encontramos cuando intenté hacerle un asado que estuviera a la altura de sus expectativas siendo Argentino. Nos reímos mucho, porque aunque proyectaba siempre una imagen de seriedad, tenía un sentido del humor muy especial.
Como guatemalteco lamento profundamente el impacto que esta noticia genera ante la opinión internacional, como amigo y colega lamentaré siempre la ausencia de Facundo. Como ser humano, espero el esclarecimiento de estos hechos y me sumo a las muestras de consternación y pésame a su familia y al pueblo Argentino al que le envío un abrazo fraternal».

Ricardo Arjona

Con lo cual todos los guatemaltecos coincidimos, especialmente quienes fuimos sus amigos, a pesar de que día tras día se producen en Guatemala un promedio de 16 asesinatos por el estilo. Sin embargo, aunque nos llene de vergüenza de esto haya sucedido en nuestro país, porque, desgraciadamente, es otro acto delincuencial de los tantos que han venido ocurriendo desde hace algún tiempo, no tenemos por qué pedir perdón de algo que, por doloroso y lamentable que es, ocurrió porque Facundo Cabral iba en compañía de un empresario nicaragüense, gerente de uno de esos lugares nocturnos denominados barra-show a quien los sicarios querían asesinar. Pero no tenían el propósito de matar al célebre cantautor argentino.

¡Descanse en paz Facundo Cabral!