NO BASTA SER JÓVENES

El domingo pasado escuché en el programa de televisión A las 8:45, que dirige el periodista Juan Luis Font y transmite todas las noches el canal por cable Antigua, en el cual se refirieron a los candidatos a diputados que están siendo postulados por determinados «partidos políticos»(?) que, aparentemente, son postulados por el hecho de ser jóvenes, algunos de ellos de 24 años de edad, tema sobre el cual la periodista Dina Fernández, integrante del panel de comentaristas de ese programa, sostuvo la misma posición que expuso el 13 del mes en curso en su habitual columna de elPeriódico y reprodujo en su blog el cual me voy a permitir reproducir para hacer después un comentario:

Los «dipukids”

«Es tan profundo el pozo de la desesperación, tan ancho el abismo que separa a la clase política de la ciudadanía, tan marcada la desconfianza ante el poder que ahora los partidos han colocado a dos decenas de jovencitos menores de 24 años en sus listas de candidatos a diputados.
El colega Carlos Meza escribió al respecto una nota reveladora en este diario, titulada muy a propósito “Los dipukids”.
«Desde la crisis de Rosemberg, ha sido notorio el interés de muchos jóvenes por participar en política. Su irrupción en la vida pública ha sido esperanzadora y refrescante, pues se trata del primer brote verde de liderazgo político desde el conflicto armado y su cauda trágica.
Ahora bien, que quede claro: un botón de rosa no es aún una rosa. Es un botón que se debe proteger y regar para que florezca.
«La generación que va de salida de las posiciones de poder –conformada por los “baby boomers”, personajes que pasan o rozan la sesentena– no tuvo una actuación estelar. A pesar de los esfuerzos denodados de algunos de ellos, no lograron encausar a la sociedad para superar las rupturas que dejó el conflicto armado. Ahora muchos se lavan las manos, afirmando con tono condescendiente: “La solución la tienen los jóvenes: miren qué lindos, qué idealistas. ¡Buena suerte!”.
«Y mientras los “baby boomers” hacen mutis por el foro, veo reticente a la generación que le tocaría asumir, la que ronda hoy los 40, no sólo porque creció bajo el mantra de “no te metás a babosadas”, sino porque ya tiene la suficiente madurez para entender que el sistema se ha pervertido a tal grado que quien se acerca a él corre grave riesgo de ser devorado.
«La tarea que toca acometer –barrer los platos rotos del post conflicto y lidiar con la descabellada “guerra contra las drogas” que impone la geopolítica— luce descomunal y la tentación de tirarle la brasa a los que vienen atrás es muy fuerte.
«Estamos en el umbral de un relevo generacional, pero no debemos engañarnos: el cambio generacional por sí solo no nos sacará del laberinto.
«En la generación que ahora despunta, jóvenes que nacieron en la década de 1980 y no vivieron en carne propia el conflicto armado, encontramos las ganas y la pasión. La gran pregunta es quién les puede guiar y acompañar en ese salto de fe, porque los auténticos liderazgos políticos, los que están llamados a convertirse en hombres y mujeres de estado, no germinan de manera espontánea. Requieren de formación y eso implica formadores.
Ya en otras oportunidades Guatemala ha tenido líderes y funcionarios jóvenes. La diferencia es que en la segunda mitad del siglo XX, los partidos históricos eran instituciones más sólidas, donde se formaban cuadros.
Hoy da la impresión que se utiliza a los jóvenes porque están a la mano, porque resulta atractiva su “virginidad” en medio de la podredumbre y lo peor: porque pueden ser manipulables.
No me cabe duda que entre los novatos postulados hay promesas capaces de darle mucho al país. Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme con qué seriedad los están lanzando los actuales dirigentes.
A juzgar por los resultados del cuestionario básico al que fueron sometidos los “dipukids”, cabe suponer que los dirigentes no se han asegurado siquiera de que conozcan la ley de régimen interior del Congreso, mucho menos de adiestrarlos en prácticas parlamentarias o historia de Guatemala.
Yo quisiera saber si los partidos piensan acompañar a estos jovencitos en caso resulten electos, o si los van a abandonar en la jaula de las fieras, sin guía y sin respaldo, como ha sucedido ya en otras ocasiones.
Eso sería el colmo de la irresponsabilidad porque lo último que necesitamos es que “quemen” a la siguiente generación y nos dejen sin esos brotes verdes de liderazgo que hoy vemos con tanta esperanza.» (Fin del artículo)

Mi comentario:

En el análisis que sobre este tema se hizo en el mencionado programa de televisión, mi estimada colega y amiga Dina Fernández -nieta de mi recordado amigo el periodista Pedro Julio García, uno de los fundadores y durante muchos años director de Prensa Libre– sostuvo una tesis que compartió la otra miembro del panel, periodista Claudia Méndez Arriaza y, en mi opinión, lo que dice es muy razonable, porque se debe tener mucho cuidado de no generalizar de una manera, u otra, para no correr el riesgo de descalificar a jóvenes valiosos que han demostrado tener la inteligencia, la preparación, la capacidad y el patriotismo necesarios para poder desempeñar con idoneidad esa importante responsabilidad. Porque creo que para legislar hay que tener preparación y experiencia. Por lo que habrá que escoger a esos jóvenes con muchísimo cuidado, porque no basta que sean jóvenes para que garanticen que serán buenos parlamentarios, aunque jamás hayan leído la Constitución de la República, ni conozcan el Reglamento Interno del Congreso de la República y todo lo demás que se debe saber para desempeñar con idoneidad la importante responsabilidad legislativa. Dicho en otras palabras, no basta que los candidatos sean jóvenes para que garanticen que van a ser buenos diputados. Por el contrario, creo que su juventud e inexperiencia podrían ser contraproducentes, por lo cual en ciertos casos aplaudo que traten de reelegirse algunos diputados que ya tienen experiencia en la práctica legislativa, salvo que hayan sido incompetentes o corruptos.

Es lamentable que una de las peores características que actualmente se viven en Guatemala es que los llamados «partidos políticos» no tienen ideología alguna, carecen de mística, y por eso es que ha habido diputados que se cambian de partidos como si se cambiasen de camiseta cuando los candidatos o candidatas a diputados no son escogidos por su ideología o capacidad, ni porque representen una opción política, sino porque han tenido el dinero suficiente para comprar una candidatura, precio que, según se dice, oscila entre Q3 millones y Q5 millones.

Por consiguiente, estoy totalmente de acuerdo con lo que dice la colega Dina Fernández porque estoy convencido de que, a pesar de que sería bueno que lleguen al Congreso de la República unas cuantas personas jóvenes, porque debe dársele oportunidad de participar a la juventud, no creo que sea prudente que las organizaciones que vayan a postular a personas jóvenes lo hagan por el simple hecho de ser jóvenes. ¡Eso no conducirá al país a nada bueno! ¡Ni siquiera con el peregrino argumento que en los años recientes ha habido, en algunas partes del mundo, de unos jóvenes que han demostrado ser geniales! Quien lo dijo piensa que como en el pasado hubo niños prodigios como Mozart y otros, o genios prematuros, también podría haberlos entre esos jóvenes inmaduros e impreparados que están siendo postulados por agrupaciones políticas que consideran que en esa forma van a merecer el voto de los jóvenes, que actualmente son mayoría en el país. Argumenta ese individuo que entre esos desconocidos jóvenes candidatos pueda haber también algunos preparados para ello. Ese policía español transformado en periodista en Guatemala se cree un sábelotodo sólo porque le han dado espacio para publicar una columna periódica en Prensa Libre y algún tiempo en el canal Antigua desde donde critica a diestra y siniestra y despotrica contra muchas cosas de nuestro país, que le ha abierto las puertas y le brinda su hospitalidad, razón por la cual debería ser más respetuoso. En ese mismo programa, cuando Font opinó que le parece una buena promoción que el Alcalde de la capital, Álvaro Arzú Irigoyen, que trata de reelegirse para un cuarto período, en el cual saca todo lo que ha hecho durante su gestión edilicia, ese mismo individuo criticó que Arzú haya hablado en primera persona en vez de hablar en plural y reconocer que lo hizo gracias a su equipo de trabajo. ¡Está visto que no se pierde oportunidad para atacar al ex Presidente de la República y actual Alcalde de la ciudad de Guatemala! Si antes tuvimos que soportar al tristemente recordado fiscal español Carlos Castresana, y ahora tenemos que depender para combatir la impunidad del fiscal costarricense Francisco Dall’Anese, jefe de la CICIG, quien se ha permitido criticar por los medios de comunicación algunas decisiones de los jueces, a pesar de que había prometido que, a diferencia de Castresana, él no lo haría, me parece que es demasiado intolerable que también se tenga que soportar que un policía español (aunque sea nacionalizado guatemalteco) se permita menospreciar, calumniar, difamar e insultar por los medios de comunicación a su alcance a personas que están muy por encima de su nivel intelectual y critique e insulte a todos los guatemaltecos que le desagradan, no importa quiénes puedan ser, porque se cree una especie de Oráculo de Delfos que todo lo sabe. Pero yo no estoy dispuesto a soportar que siga lanzando tantas diatribas y voy a continuar expresando lo que se merece cada vez que lo haga. Me viene del Norte que después envíe por correo electrónico cartas ofensivas en las que me calumnia, difama, me insulta y me amenaza. Como decimos en buen chapín: ¡Barajo y reviro en contra! Porque vo creo que tengamos  que soportar en silencio que ese policía español critique tanto a Guatemala a diestra y siniestra. ¡Ay a papo! ¿A cuenta de qué?

Pero continuando con el tema original, algunos brillantes jóvenes estudiantes universitarios de diferentes carreras, identificados por compartir una mística revolucionaria y haber participado en las manifestaciones contra las dictaduras, fueron electos diputados al Congreso de la República después del movimiento cívico-militar que se tuvo lugar en el cuartel denominado Guardia de Honor comenzó la noche del 19 y culminó el 20 de octubre de 1944 encabezado por el Mayor Francisco Javier Arana, el Capitán Jacobo Árbenz Guzmán y el civil Jorge Toriello Garrido, y   cuando se logró que renunciara el tristemente recordado general Federico Ponce Vaides, quien por la sorpresiva renuncia del general Jorge Ubico Castañeda, dictador durante 14 años, primero conformó un triunvirato espúreo con los generales Buenaventura Pineda y Eduardo Villagrán Ariza y después usurpó la Presidencia de la República al hacerse nombrar «presidente provisional» por serviles diputados del Congreso de la República miembros del partido oficial Liberal Progresista con el propósito de perpetuarse en el poder como lo hizo su antecesor.Junta Revolucionaria de Gobierno (1944-1945)

Entre esos jóvenes estudiantes universitarios que después del movimiento cívoco-militar que culminó el 20 de octubre de 1944 llegaron a ser electos diputados, voy a recordar a algunos de ellos que ya fallecieron y a otros pocos que aún sobreviven.

Alfonso Bauer Paiz (1918-2011)

El licenciado Alfonso Bauer Paiz, falleció recientemente, a la avanzada edad de 93 años. Fue electo diputado al Congreso de la República cuando tenía 26 años de edad, durante el gobierno de la Junta Revolucionaria de Gobierno integrada por el Mayor Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz Guzmán y el civil Jorge Toriello Garrido, protagonistas de la asonada que tuvo lugar los días 19 y el 20 de octubre de 1944 contra el general Federico Ponce Vaides, que había usurpado el poder tras la renuncia del general Jorge Ubico Castañeda, quien fue dictador durante 14 años, primero integrando un triunvirato espúreo con los generales Buenaventura Pineda y Eduardo Villagrán Ariza y después se hizo nombrar «presidente provisorio» por el Congreso de la República que todavía estaba integrado por numerosos diputados serviles ubiquistas.

A pesar de su juventud, Alfonso Bauer Paiz se desempeñó siempre en el Congreso de la República como un brillante diputado, revolucionario, patriota y capaz durante el período que gobernó el país la Junta Revolucionaria de Gobierno. Y durante los períodos presidenciales del doctor Juan José Arévalo Bermejo y del coronel Jacobo Árbenz Guzmán fue ministro de Estado y desempeñó responsabilidades sumamente importantes, y hasta el día de su muerte, recientemente, siguió siendo un revolucionario inclaudicable.

Mario Monteforte Toledo (1911-2003)

A continuación algunos pocos datos sobre la extensa biografía de Mario Monteforte Toledo, particularmente de lo que le ocurrió durante el año 1928: ingresó a la entonces llamada Universidad de Guatemala, actualmente Universidad de San Carlos. Se dedicó a los estudios de Derecho y tuvo gran interés por las ciencias políticas y sociales que entonces estaban englobados en la carrera. Participó activamente en la “revolución universitaria”, inspirada en la ocurrida en Córdova, Argentina, en 1918, cuya repercusión llegó a varios países del occidente, por la que exigen cambio total del sistema docente y la autonomía universitaria. Con algunos estudiantes universitarios, como Manuel Galich y él, fundaron la Universidad Popular donde enseñaron de noche a los obreros. Monteforte impartía las cátedras de Literatura y Economía Política.

Entre algunos estudiantes destacados se dividió el trabajo tanto en la ciudad como en el campo. A Monteforte le tocó trabajar durante dos vacaciones en la empresa norteamericana de los ferrocarriles, “para conocer al monstruo por dentro”, de acuerdo a las palabras del prócer cubano José Martí. Ese movimiento reivindicador alcanzó a la Escuela Normal para Maestros, bajo el liderazgo de Juan José Arévalo.

El gobierno militar en turno, del general Lázaro Chacón, fue tolerante. En la universidad había estudiantes de todos los países centroamericanos, salvo Costa Rica, y surgió aquí un liderazgo intelectual y político que incluyó a Monteforte. Allí se formaron muchos de los dirigentes de lo que más tarde sería en Guatemala la Revolución de 1944 a 1954 y de los movimientos de cambio sofocados en otros países del istmo.

Al reprimir una manifestación de estudiantes de bachillerato, la policía asesinó a su hermano menor Víctor, de 16 años de edad.

En Guatemala se abolió la censura y pudo ingresar una cantidad impresionante de libros de México, España y, en menor escala, de Argentina. De París llegaba casi todo lo de la vanguardia y el dada del surrealismo. Y Monteforte absorbió lo más que pudo esta doble sabiduría política, literaria y universalista, con lo que se acelera su formación literaria. En las ediciones baratas y multititulares de Barcelona lee a los autores rusos y franceses, y en las ediciones francesas de los veintes a los clásicos chinos y japoneses recién descubiertos en Europa. Desempolvó a los clásicos españoles y, por primera vez, los estudió con atención. Así nació su amor por Cervantes, Quevedo y Calderón. A través de la novela y de la poesía se asentó su conciencia de las identidades culturales de la América Latina, lo que se convirtió en uno de los polos de su trabajo intelectual.

Descubrió a Don Segundo Sombra, La Vorágine, Martín Fierro, Facundo Quiroga, a Martínez Estrada y a Rómulo Gallegos. Poco después aparecieron los escritores ecuatorianos de Guayaquil, Pareja Diezcanseco, José de la Cuadra, Joaquín Gallegos, Aguilera Malta, Angel Feliciano Rojas y la avalancha de grandes escritores mexicanos: Vasconcelos, Azuela, Guzmán, Romero, los Contemporáneos, los Estridentistas del dada mexicano.

En 1945, un año después de la asonada de los días 19 y 20 de octubre, Monteforte Toledo fue elegido diputado al Congreso de la República a la edad de 26 años, y durante todo su período se desempeñó como un brillante parlamentario, al grado de haber sido electo en 1948 Presidente del Organismo Legislativo y Congreso de la República. Fue un hombre brillante en la literatura y en la actividad política como miembro del partido político Frente Popular Libertador (FPL). En el transcurso de su vida fue un escritor prolífico, que publicó 23 novelas, una enorme cantidad de artículos y ensayos en muchos medios de comunicación escritos en Guatemala, en la importante Revista Siempre! de México, en Ecuador, en Perú y otros países. Mario Monteforte Toledo falleció «de muerte natural» a la edad de 92 años con la mente clara y hasta poco tiempo antes montaba su caballo todas las mañanas.

Carlos Manuel Pellecer (1920-2009)

Carlos Manuel Pellecer Durán nació en 1920. Llegó a ser un destacado escritor y controversial político. Salió de Guatemala en 1944 por estar siendo perseguido por la Policía Secreta de la dictadura del general Federico Ponce Vaides. Entre sus numerosas libros se encuentran Llamarada en la montaña, Algunas cuestiones de la tierra en Guatemala: tres ensayos, Dos yanquis más contra Guatemala, Útiles después de muertos, Caballeros sin esperanza, Carta de un guatemalteco desterrado, Entre la Hoz y el martillo, Renuncia al comunismo y Un arcángel llamado Claire, Una jornada de ausencia, Agua quebrada, Tierra ancha y rebelde, La reforma agraria, y, finalmente, Arbenz y yo.
Pellecer fue autor de los libros Utiles hasta después de Muertos, y Renuncia del Comunismo, que marcaron, en los años sesenta, su ruptura con el marxismo leninismo y cualesquiera variantes del stalinismo. Esta obra es el resultado de las experiencias del autor, como uno de los máximos dirigentes del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), es decir, del Partido Comunista de Guatemala.
Además, Pellecer obtuvo una visión histórica muy especial de los regímenes del llamado «socialismo real», ya que asistió como delegado de su organización partidaria, al trascendental XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en 1956, cónclave en el que se llevó a cabo la demoledora crítica contra el legado del dictador José Stalín y, se denunciaron con lujo de detalles, diversos aspectos de la maquinaria de genocidio y, de todo género de instrumentos de barbarie, mediante los que, los bolcheviques rusos, tomaron y sostuvieron las cadenas de sojuzgamiento, en toda la órbita soviética.
Además, durante sus años como Profesor de la Universidad de Lomonosov, en Moscú, Pellecer conoció y sostuvo largos intercambios de opiniones, con quienes mas tarde, serían figuras señeras en el surgimiento de la disidencia dentro del imperio soviético. Entre esos grandes precursores de la ruptura con la herencia partidaria de Carlos Marx y Vladimir Ilich Lenin, que en su momento fueron interlocutores de Pellecer, estuvieron, entre otros, el segundo hombre fuerte de la Yugoslavia Roja, Milovan Djilas, que terminó siendo condenado a 28 años de cárcel, después de su rompimiento con la opresión comisarial y, de haber publicado el histórico libro “La Nueva Clase”, en el que se estudian, desde intramuros, los principales factores del fracaso absoluto y de la farsa criminal, que constituían las naciones del en aquellos tiempos renombrado «Campo Socialista».

También en Moscú, Pellecer conoció de cerca a los escritores rusos disidentes, Boris Paternask y Alexander Soljenitzyn, quienes fueron dos de los pilares principales del surgimiento de la disidencia organizada en la antigua Unión Soviética.

Después de una larga trayectoria en estos avatares, Pellecer presenció el desplome total de los países comunistas de Europa Central y del Este y, la desaparición completa del otrora poderoso Movimiento Comunista Internacional.

Con este bagage en su haber, Pellecer declaró en una conferencia magistral que pronunció en la ciudad de Guatemala que el movimiento de derechos humanos y toda la oposición anticomunista cubana, que se enfrentan a Fidel Castro mediante la desobediencia civil y la resistencia indomable ante la represión, constituyen uno de los mas lúcidos y efectivos frentes de batalla contra el mayor totalitarismo de toda la historia.

Otros jóvenes estudiantes universitarios que fueron diputados

Otros jóvenes estudiantes universitarios que fueron electos diputados después del 20 de octubre de 1944, están el ahora licenciado Óscar Deleón Aragón, electo diputado a los 23 años de edad, y ahora tiene 9o años; el doctor en medicina Ricardo Asturias Valenzuela («Chicalote») fue electo diputado a los 23 años de edad y hoy tiene también 90 años; el licenciado Julio Valladares Castillo tenía 23 años de edad cuando fue electo diputado y ahora tiene 9o; el ingeniero Enrique Luna Castañeda (ya fallecido), fue electo diputado a los 24 años, el licenciado Emilio Zea González (ya fallecido) fue electo diputado a los 25 años de edad,  y Marco Antonio Villamar Contreras (ya fallecido) era el más joven de todos porque tenía cerca de 21 años de edad. Todos ellos tenían el común denominador de ser estudiantes universitarios brillantes, ser revolucionarios y haber participado en las gestas cívicas contra las sucesivas dictaduras . Además, conformaron el valiente grupo de 14 estudiantes universitarios que se presentaron en el cuartel Guardia de Honor la noche del 19 de octubre para sumarse a la lucha armada contra la dictadura poncista. Los demás integrantes de ese grupo de los 14 fueron el actual Ingeniero Ángel Martínez Franco, quien se encargó de terminar las instalaciones deportivas que comenzó a construir un coronel e ingeniero, pero fue destituido por razones ideológicas; Julio César Méndez Montenegro, (ya fallecido) quien lo que más anhelaba en su vida era llegar a ser Rector de la Universidad, pero en cambio fue Presidente Constitucional de la República; Luis Felipe Valenzuela, alias «Felipillo» (ya fallecido); Ricardo Cancelo Osorio (ya fallecido); Carlos Andrade Keller, quien murió en el intento por tomar la base militar del aeropuerto; Antonio Nájera Saravia (ya fallecido), quien durante muchos años publicó en Prensa Libre una columna titulada Desde la Montaña; Fernando Bregni (ya fallecido) y Óscar Álvarez Borges alias «La Coca» (ya falecido).