NOS DIERON GATO POR LIEBRE

Julio Ligorría Carballido

Anoche transmitió el Canal Antigua de televisión por cable el programa especial titulado «Gran Debate entre los candidatos a la Alcaldía Capitalina», organizado y presentado dentro del programa dominical «Destino 2011», a cargo del estratega político y periodista Julio Ligorría Carballido, con la participación de tres de los cuatro candidatos a la Alcaldía capitalina con mayor punteo en las encuestas: Alejandro Sinibaldi Aparicio, postulado por el Partido Patriota (PP), Roberto González Díaz-Durán, ampliamente conocido como «Canela», postulado por el partido Compromiso, Renovación y Orden (CREO) y Enrique («Quique») Godoy García-Granados, postulado por el Comité Civico Compromiso Ciudadano (CC). También había sido invitado a participar en dicho programa el ex Presidente de la República Álvaro Arzú Irigoyen, quien ha sido Alcalde de la ciudad de Guatemala tres veces y durante dos períodos consecutivos, y ahora es de nuevo candidato a otra reelección, pero no asistió seguramente por razones de estrategia política, como que sabía que en el debate se exponía a que sus tres contrincantes fuesen a tratar de ponerle en entredicho, y porque pocos días antes se había dado a conocer en ese mismo canal una encuesta realizada por la empresa costarricense Borge & Asociados, en la cual salió en segundo lugar, aunque casi empatado con Sinibaldi, y esa misma mañana se publicó en elPeriódico (donde es bien sabido que se le tiene mucha antipatía), un largo y destacado artículo, con una gran foto en la portada de la señora Patricia de Arzú, analizando su candidatura presidencial postulada por el Partido Unionista (PU) en el cual, aunque sin descalificarla ni ofenderla, pero en un tono un tanto burlón por sus creencias religiosas, se dice que cada vez que habla en los mitines políticos un conocido diputado le «sopla» por detrás todo lo que debe responder a las preguntas. Por lo cual es probable que Arzú llegó a la conclusión de que todo lo anterior forma parte de una campaña en su contra cuando falta tan corto tiempo para las elecciones; y que el hecho de presentarse en el supuesto «Gran Debate» le podría perjudicar porque sería como un desventajoso match de tres contra uno. Por lo que, siendo, como es, un veterano político muy inteligente y con mucha experiencia, prefirió no tomar ese riesgo. Por otra parte, es sabido que el jefe de la campaña del Partido Patriota es el coronel retirado Mauricio López Bonilla, quien durante mucho tiempo fue asociado de Ligorría y no se necesita tener demasiada suspicacia para sospechar que él podría influirir en el presentador.

Alcalde Alvaro Arzú Irigoyen

En mi opinión, hizo bien Arzú en no participar en ese programa, porque si en todas las encuestas anteriores había salido ganador, en ese supuesto «debate» no tenía nada que ganar y sí mucho que arriesgar. Me recordó cuando Vinicio Cerezo Arévalo, postulado para Presidente de la República por el partido Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), había ganado la primera vuelta electoral y su contendiente para la segunda vuelta iba a ser el periodista Jorge Carpio Nicolle, postulado por el partido Unión del Centro Nacional (UCN), éste lo retó a sostener un debate ante las cámaras de televisión, y si bien muchas personas le decían que debía aceptar porque con su superioridad en oratoria era seguro que iba a derrotar a Carpio Nicolle, yo y varias otras personas, encabezadas por el ilustre venezolano doctor Aristides Galvani, presidente de la Democracia Cristiana Internacional, le aconsejamos no aceptar porque no tenía nada que ganar y sí podría tener mucho que perder.

Al referirse a la inasistencia del Alcalde, Ligorría dijo: «Debo expresar mi decepción hacia la inasistencia del amigo y alcalde, Álvaro Arzú. Al menos a mí me queda claro que veinticinco años de democracia no han pasado por él». ¡Qué insoportable arrogancia! Se acusa al ex Presidente de la República y varias veces Alcalde de la ciudad de ser muy arrogante, pero algunos de sus detractores y críticos son tan arrogantes que creen que tienen derecho a obligar a cualquiera, incluyendo a una personalidad como él, a participar en un programa de televisión al cual es evidente que no le conviene asistir. ¿A cuenta de qué? Todas las personas –y en especial los personajes políticos– tienen derecho a escoger y decidir a dónde van y a dónde no van, con quién se reunen y con quien no, y con quien quieren debatir o no quieren debatir. En mi opinión, Arzú está en su derecho de decidir si le da la gana exponerse a tomar parte en un programa de televisión en el que iba a ser blanco de las críticas y señalamientos de sus tres principales contrincantes. ¿Acaso no tiene derecho a escoger si quiere asistir o no a una actividad pública? Ligorría no tiene derecho a criticar en esa forma a «su amigo» por haberse negado a exponerse a sufrir una innecesaria confrontación solo para participar en un programa de televisión por cable cuya audiencia es relativamente limitada. Sobre todo cuando sabe que ya tiene asegurados los votos de quienes aprecian y admiran su trabajo en la Municipalidad de la ciudad de Guatemala.

Hay que reconocer que los periodistas nos creemos intocables, pero también creemos que tenemos derecho a criticar el comportamiento y las obras de todos los demás, como si fuésemos el Oráculo de Delfos. Es verdad que el alcalde Arzú es arrogante y siente antipatía por la mayoría de los medios de comunicación escritos y por algunos de los periodistas, porque muchas veces ha sido objeto de sus dardos envenenados. Pero también es verdad que la mayoría de los medios de comunicación escritos y muchos de los periodistas aprovechan cada oportunidad que se presenta para agredirlo.

Este programa de televisión venía siendo publicitado desde hace varios días en forma insólita en algunos de los medios de comunicación escritos del país como un «Gran Debate de candidatos a la Alcaldía» (como todo lo que hace Ligorría) en el que éste iba a actuar como «moderador» por lo que no dudo que anoche el Canal Antigua haya tenido muy alto rating en el país. Sin embargo, como se dice popularmente, al final de cuentas se nos dio gato por liebre, porque en realidad no hubo un debate, sino fue una simple exposición de sus proyectos que fueron repetición de lo que los tres candidatos han venido diciendo en sus campañas. Y lo único «grande» que se vio en el programa fue la excesivamente obesa figura del presentador, a quien, por la larga y afectuosa relación que he tenido durante muchos años con sus estimables padres, mis viejos y queridos amigos Julio Ligorría Guzmán y Amada Esperanza Carballido, y también he tenido amistad con él mismo desde que era niño, me permito aconsejarle consultar cuanto antes a un especialista para bajar pronto de peso porque con tan desmesurada gordura a la que ha llegado se está exponiendo a padecer diabetes melitus y a tener un sorpresivo paro respiratorio y cardíaco. Por otra parte, no creo que  en toda la televisión mundial haya alguien tan gordo como él. Salvo por el desaparecido cómico argentino Jorge Porcel, llamado «El Gordo Porcel«, nacido en Buenos Aires, Argentina, el 7 de septiembre de 1936 y fallecido en Miami, Florida, Estados Unidos, el 16 de mayo de 2006, a la edad de 70 años, a quien se consideraba como uno de los humoristas más importante de su país, y murió por exceso de gordura en Miami, donde tenía un restaurante en el barrio conocido como «Little Havana«, en el que, por cierto, se comía muy bien.

Pero volviendo al tema, como el programa no fue un debate sino un simple foro, Ligorría no fue un «moderador», propiamente dicho, sino un presentador, porque no hubo un debate en el cual los contendientes pudiesen discutir sus ideas y programas, sino fue una simple exposición de sus proyectos en caso de ganar las elecciones y repitieron lo mismo que han venido diciendo en el transcurso de sus campañas. La verdad es que el tan anunciado «Gran Debate» fue muy mediocre y, desafortunadamente, tanto los tres candidatos como el presentador estuvieron sumamente deslucidos. Por otra parte, creo que desde el principio Canal Antigua, propiedad de una sociedad entre el adinerado industrial Felipe Bosch Gutiérrez y el ingeniero Erick Archila Dehesa, evidenció que tenía parcialidad por Sinibaldi por el hecho inusitado que nada menos que el presidente de la empresa fue quien habló primero para presentar el programa y dar los datos de la encuesta que hizo Borge & Asociados pagada por ellos, en la que, supuestamente, Sinibaldi le gana a Arzú por un margen  insignificante (aunque hay un margen de error de 4 puntos), lo cual, como es fácil comprender, depende de dónde se hizo la encuesta y en qué forma se plantearon las preguntas. Pero no deja de llamar la atención que el presidente de esa empresa se haya tomado el trabajo de hacer la presentación del programa para dar datos sobre dicha encuesta.

Roberto  González Díaz-Durán («Canela»)

Si vamos a analizar el foro –porque insisto en que no fue un debate, como se anunció, sino un foro–, en mi opinión el ganador fue «Quique» Godoy porque fue sencillo, sensato, articulado en sus palabras y puso de manifiesto que sabía lo que decía, y en segundo lugar quedó «Canela» González porque también demostró ser conocedor y fue muy articulado y sereno en sus exposiciones, mientras que Sinibaldi se limitó ha repetir lo que ha venido diciendo durante su larga y sumamente costosa propaganda electoral que ya ha saturado y nos tiene hasta la coronilla. Fue evidente que tanto «Quique» Godoy como «Canela» González han tenido amplia experiencia en el gobierno municipal porque el primero de ellos fue Concejal primero o vicealcalde durante ocho años, cuatro con el alcalde Fritz García Gallont y otros cuatro con el alcalde Álvaro Arzú Irigoyen, y «Canela» fue primero gerente de la Empresa Municipal de Agua (EMPAGUA) y después gerente de la  Empresa Municipal de Transporte (EMETRA) y, finalmente, fue miembro del Concejo Municipal. Después se fue a prestar sus servicios al Poder Ejecutivo durante el gobierno de Óscar Berger Perdomo, primero como ministro de Energía y Minas, luego como Gerente de la Presidencia y por último como encargado de la Reconstrucción . Por lo cual a ambos les fue facil demostrar que sabían lo que estaban hablando, mientras que Sinibaldi jamás ha trabajado en la Municipalidad, sino lo ha hecho solo en empresas privadas como cierto hotel en la llamada zona viva de la capital y otro en el lago de Izabal, donde, por cierto, su participación no fue muy exitosa que digamos, y durante pocos meses fue gerente del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) hasta que fue despedido por el presidente Berger por negarse a renunciar del Partido Patriota y afiliarse en el partido oficial Gran Alianza Nacional (GANA). Por ello es comprensible que los proyectos ofrecidos por Godoy y por González hayan sido ajustados a la realidad. El primero hizo hincapié en continuar con los Comités de Barrios que él creó durante su gestión y han dado un excelente resultado (no tienen nada que ver con los temibles Comités de Defensa de la Revolución en Cuba comunista). Asimismo, agregó que hay que mejorar el servicio de Transmetro y denunció que la creación del Transurbano es un «negocio turbio». Y al final, cuando Ligorría le preguntó acerca de su paso por Fonapaz y la construcción de las instalaciones del Campo Marte, explicó que ha obtenido varios finiquitos sobre esa actividad. Mientras que Sinibaldi habló sobre un fantasioso y en mi opinión descabellado proyecto de hacer un segundo piso en algunas de las calles y avenidas de la ciudad. Lo cual hizo en el Distrito Federal de México el entonces jefe de ese gobierno, Andrés Manuel López Obrador y además de que costó una considerable fortuna, ha tenido resultados muy negativos calamitosos. Por lo cual esas obras fueron canceladas por el actual gobierno de esa capital encabezado por Marcelo Ebrard Casaubón,  también del Partido de la Revolución Democrática (PRD, como en antes mencionado.

Enrique («Quique») Godoy García-Granados

Afortunadamente, no se produjeron agresiones personales entre ellos y en general se comportaron muy bien, como gentes civilizadas. Pero como en el reglamento que habían acordado previamente establecía que si alguien hacía una alusión personal el aludido tendría derecho a un minuto para responder, cuando «Quique» Godoy, con mucha hidalguía –que le dignifica–, dijo que en vista de la buena labor que ha venido realizando la Municipalidad de Guatemala en el transcurso de los últimos quince años, no se trata de hacer un cambio –término que ha sido la cantaleta del candidato del Partido Patriota— sino hay que hacer un relevo, pero Sinibaldi lo interpretó como alusión personal y pidió el tiempo para responder y contestó con una agresión innecesaria porque prácticamente llamó ignorante a Godoy al decirle que después del programa le iba a hacer un «dibujito» para que entendiera lo que él proponía.  Francamente, su respuesta me pareció demasiado agresiva, poco inteligente y muy deslucida. Tras de lo cual «Quique» le contestó que él no iba a darle un dibujito, sino le daría su su proyecto de gonierno municipal y dejó su atril y caminó hacia él para entregarle un DVD que también repartió al otro contendiente y al presentador.

Alejandro Sinibaldi Aparicio

Finalmente, repito que me parece que Enrique «Quique» Godoy García-Granados fue quien mejor estuvo de los tres y después de él Roberto «Canela» González Díaz-Durán, quien se comportó con mucha serenidad y conocimiento de todo lo que dijo sobre modificar las normas de tránsito y que se sancione a los conductores y no a los propietarios de los vehículos, como ocurre actualmente. Fue muy simpático ver a «Quique» cuando las cámaras le enfocaban y él sonreía mientras Sinibaldi decía ignorancias y fantasías porque puso en evidencia de que no sabe lo que dice sobre el gobierno municipal. Y, aunque parezca increíble, quien mejor parado salió fue el candidato que no asistió, Álvaro Arzú, porque los tres reconocieron que ha hecho un buen trabajo pero dos de sus contendientes –«Quique» Godoy y «Canela» González— quienes sí saben algo de la Municipalidad porque han tenido experiencia en ella, dijeron que se deben aumentar y mejorar algunos de los servicios que Arzú ha venido dando durante los últimos quince años la con su valioso equipo de colaboradores. Por lo que al final de cuentas, repito, el gran ganador fue el actual alcalde, y estoy seguro de que también para muchos televidentes –entre ellos yo– quedamos aún más convencidos que antes de votar por su reelección para un cuarto período. Porque quienes hemos vivido muchos años todavía recordamos que no se podía ir al edificio de la Municipalidad porque era un relajo donde no había limpieza ni disciplina, y que todas las calles estaban llenas de baches, no había suficiente señalización ni semáforos, no había parques ni jardines y, en general, la ciudad estaba como si hubiese sufrido una guerra o un terremoto. Aunque no niego que todavía ¡La diferencia que hay actualmente es inmensa!

Comentarios posteriores en A las 8:45

Inmediatamente después de ese foro, se transmitió un programa extraordinario del programa periodístico titulado «A las 8:45», dirigido por el periodista Juan Luis Font, y en esta oportunidad participaron, además del mencionado director, las destacadas periodistas Claudia Méndez Arriaza y Dina Fernández y el militar español naturalizado guatemalteco Pedro Trujillo, catedrático de la Universidad Francisco Marroquín (UFM)  quien desde hace algún tiempo ha venido ejerciendo funciones periodísticas tanto en ese programa televisivo como en una columna periódica del diario Prensa Libre. Y del análisis que hicieron me parece que quien estuvo mejor, más profesional e imparcial, fue la analista Claudia Méndez Arriaza y después la analista Dina Fernández, porque no opinaron movidas por simpatías o antipatías personales, sino por lo que realmente se vio y escuchó en el supuesto «Gran Debate». Font también estuvo bastante bien, pero, en mi opinión, no dejó de poner de manifiesto su antipatía personal por el ex Presidente y actual Alcalde, así como su preferencia por Sinibaldi. ¡Pero, por el contrario, el señor Trujillo estuvo francamente insoportable! Este señor se cree una especie de eminencia gris o un factotum que todo lo sabe y cuyas opiniones son inapelables, como si estuviese hablando desde las alturas celestiales. Durante sus desafortunadas intervenciones fue evidente su enfermiza antipatía y falta de respeto por el ex Presidente de la República y actual Alcalde de la ciudad de Guatemala y en un colmo de ignorancia supina, propuso que en vez de un sólo Alcalde que hubiesen tres, con lo que puso de manifiesto que no conoce la Constitución de la República, ni las leyes y disposiciones legales que rigen al régimen municipal. Este es el lamentable caso de ciertos medios de comunicación y periodistas que generalmente se pronuncian de manera sesgada contra las personas que participan en las actividades políticas, pero no tienen ni la moral ni la ética profesional para confesar quién de los candidatos es el de su simpatía o a quién apoyan. Con lo cual engañan a la opinión pública. Yo por eso me declaro partidario de otra reelección del Alcalde Álvaro Arzú Irigoyen y apuesto a que va a volver a ser electo, a pesar de la multimillonaria y saturada propaganda que ha hecho Sinibaldi, porque creo sinceramente que, como yo, una mayoría de los vecinos de esta ciudad reconocemos lo que ha venido realizando con su eficiente equipo de trabajo.