MISCELÁNEA DE 15/02/16

Ser o no ser… es el dilema

Empleo como título de esta columna el soliloquio de William Shakespeare en la primera escena del tercer acto en su drama titulado Hamlet (“To be or not to be, that is the question”), porque creo que viene al caso.
El viernes pasado, tuve oportunidad de ver y escuchar atentamente, en el noticiero A las 8 y 45 que transmite Canal Antigua la interesante entrevista que los destacados periodistas Juan Luis Font y Claudia Méndez Arriaza le hicieron al actor y licenciado en Administración de Empresas Jimmy Morales, Presidente Constitucional de la República. Y creo necesario dar a conocer algunas opiniones que me mereció. En primer lugar, tengo información fidedigna de que la entrevista fue solicitada por los mencionados periodistas el día que tomó posesión de la Presidencia, pero no les fue concedida sino hasta el viernes. Lo cual me parece un mal indicio, porque dicha solicitud no la hicieron periodistas de poca importancia, sino quienes dirigen el mencionado noticiario (que tiene muy elevado rating) y la revista ContraPoder. Y fue solicitada por los canales correspondientes, como debe ser. Pero, en fin, esta actitud no es nueva en Jimmy Morales desde que asumió la Presidencia. Ya se han dado varios indicios de que tanto él como el vice tienen poca simpatía por los medios de comunicación, y aún menos por los periodistas. Lo cual es lamentable, porque esa actitud les va a acarrear problemas y disgustos, y también al país en general, porque en una democracia es deseable que exista una buena convivencia entre unos y otros.
Sin embargo, me pareció excelente que la entrevista haya sido en el despacho presidencial del Palacio Nacional de la Cultura, donde debe ser o, en su defecto, en Casa Presidencial, y con los principales periodistas de esos medios. Y no en cualquier esquina de la ciudad donde los reporteros caza noticias se le encuentren de casualidad y le asalten para exigirles respuestas no siempre convenientes a preguntas que pueden ser muy indiscretas. Pero desde hace mucho tiempo los reporteros han aprovechado cada vez que se encuentran donde quiera que sea a los altos funcionarios para plantearles un incisivo interrogatorio cuyas respuestas no siempre son políticamente correctas.
Álvaro Arzú fue el único Presidente de la República que se negó a ser entrevistado (para no decir asaltado) en esa forma, un día que salía de un acto público en el Parque La Industria, pero eso le ha costado muy caro desde entonces, porque algunos medios y periodistas –de por sí tan susceptibles—le declararon “enemigo de la prensa”.
Por mi larga experiencia en este oficio aconsejo que los mandatarios programen periódicas conferencias de prensa a las que puedan asistir, exclusivamente, un número limitado de reporteros responsables y respetuosos, para responder en ellas un determinado número de preguntas. Tras de lo cual los gobernantes se despiden y se retiran tranquilamente.
Pero es conveniente que tengan a su servicio excelentes comunicadores, de preferencia inteligentes, que se encarguen de mantener una constante y cordial relación con los medios y los periodistas, para que en el transcurso de los acontecimientos vayan informando, día a día, de todo lo que deben hacer saber al pueblo.
Volviendo a la entrevista presidencial, debo reconocer las buenas maneras que observaron tanto los entrevistadores como el entrevistado. El presidente se comportó en forma por demás educada y respetuosa, como respuesta a la similar actitud de los periodistas. Pero, lamentablemente, el contenido de la charla no fue del todo satisfactorio. Fue evidente que nos está viendo cara de babosos.
Me causó buena impresión la forma de actuar de Jimmy Morales. Pero no olvido que es un actor carismático. Y temo que en mucho se debe a ello mi impresión. Sin embargo, no me gustó que haya querido vernos la cara de babosos cuando explicó, de manera poco satisfactoria, lo del alojamiento durante tanto tiempo de su familia y equipo de trabajo en un hotel de la zona 14. Sobre todo cuando comenzó diciendo “Bueno pues…, ya que insisten en querer saberlo, les voy a tener que informar”, como quien dice “para que dejen de joder con este tema”. El presidente debe comprender que es un tema que debe ser transparente. Tampoco me gustó cuando dijo que una cosa son las acciones de la bancada de su partido en el Congreso y otra las del Ejecutivo. ¡A otro con ese cuento! Con lo cual comprueba de que es mejor actor que gobernante.
Para terminar, propongo a los medios y a los periodistas –tanto reporteros como columnistas de opinión—que no veamos como delincuentes o nuestros enemigos al presidente Jimmy Morales y al vicepresidente, doctor Jafeth Cabrera, sino que tratemos de apoyarles en todo lo que sea posible para que su gestión tenga éxito, para bien de Guatemala. Porque si su gobierno fracasa vamos a tener que enfrentar otra crisis de poder. Lo cual es probablemente lo que persiguen unos sectores de la izquierda, como el grupúsculo denominado «Semilla». Al cabo que, para bien o para mal, fueron libremente electos por la mayoría de los votantes y eso hay que respetarlo. Nos guste o nos disguste.