MISCELÁNEA DEL 3/02/16

Un poco de historia nacional (4)

General Rafael Carrera y Turcios Presidente Vitalicio de la República de Guatemala. Nótese que la banda que luce en el pecho tiene los colores de la antigua bandera instituida en 1858.
General Rafael Carrera y Turcios
Presidente Vitalicio de la República de Guatemala. Nótese que la banda que luce en el pecho tiene los colores de la antigua bandera instituida en 1858.

La Revolución Liberal de 1871
Tras largos años de sucesivos presidentes conservadores, como el general Rafael Carrera y Turcios (1814-1865), 4º. Jefe del Estado de Guatemala de 1844 a 1847, después 1er. Presidente de la República del 21 de marzo de 1847 al 17 de agosto de 1848 y, por último, 5º. Presidente de la República de Guatemala y 1er. Presidente Vitalicio de la República del 6 de noviembre 1847 hasta su muerte el 14 de abril de 1865, cuando le sustituyó el mariscal de campo Vicente Cerna y Cerna (1815-1885), quien fue Presidente de la República del 24 de mayo de 1865 hasta el 29 de junio de 1871, cuando su ejército fue derrotado en Patzicía por el ejército de la Revolución Liberal encabezado por los generales liberales Miguel García Granados (1809-1878) y Justo Rufino Barrios (1835-1885).
Hay que hacer un poco de historia acerca de ambos:

J. Rufino Barrios nació en el municipio de San Lorenzo, departamento de San Marcos, el 19 de julio de 1835. Era Notario de profesión, con el protocolo número 1. No era militar, pero se hizo general asimilado en el Ejército Liberal Libertador que derrocó al dictador conservador Venancio Cerna Cerna. En su juventud se decía que fue un «tarambana» porque había tenido muchos problemas de faldas. Por lo que tuvo que irse a México, donde conoció a Miguel García Granados, que andaba huyendo del régimen conservador de Vicente Cerna y estaba organizando alguna forma de derrocar a ese gobierno. Murió de un balazo el 2 de abril en Chalchuapa, El Salvador. Fue conocido como “El Reformador” por los cambios que hizo en el país en lo económico, religioso y social. Después del triunfo del ejército liberal de liberación, fue nombrado comandante en jefe del ejército, en 1873 fue elegido para suceder a García Granados en la presidencia. Durante su gobierno acometió una serie de reformas y debilitó el poder de la Iglesia. En 1879 fue elegido de nuevo presidente, ejerciendo un gobierno personal y autoritario. Su gran ambición era integrar a los cinco Estados independientes de América Central en una federación y, al no verse apoyado por el resto de los países centroamericanos, declaró la federación por su cuenta y se dispuso a sostenerla con las armas. Murió en el campo de batalla, cuando trataba de invadir con sus tropas el pueblo salvadoreño de Chalchuapa. Su forma de gobierno fue autoritaria y dictatorial. Derrocaron la dictadura conservadora de Vicente Cerna y la sustituyeron por otra dictadura también autoritaria, pero liberal. Disminuyó el poder de la iglesia católica y se adueñó de la mayor parte de sus propiedades, algunas de las cuales repartió generosamente entre sus amigos. Y otras se las guardó. Pero el golpe de gracia de Barrios, que produjo la extinción absoluta de todas las comunidades religiosas del país, llegaría después; sus bienes serían nacionalizados, y a sus miembros se les devolvió la personalidad civil. Las medidas de su gobierno mantuvieron la línea contraria a la Iglesia y en 1873 se nacionalizaron sus bienes, que se destinaron a la creación del Banco Nacional. Cuando Barrios consideró que la paz se había restablecido, emprendió la transformación de la administración estatal y de su soporte legal, así como la realización de obras públicas y la secularización de la educación, del matrimonio, de los cementerios y de los testamentos. Buena parte de sus objetivos se centraron en consolidar su poder anulando a los opositores y a los propios liberales, censurando la prensa y legislando la capacidad represiva del Estado contra rebeliones y conspiraciones. Al mismo tiempo buscó centralizar el poder a través del fortalecimiento del Ejército y de las fuerzas de seguridad, así como con la designación de jefes políticos (fundamentalmente militares) y, por último, por medio de una reforma municipal que se convirtió en un ataque a la vieja tradición autonomista. A su vez, supo mantenerse por encima de su propio partido y formar gabinetes con los conservadores, dejando claro que el centro de su objetivo era económico. Contó con el apoyo del sector comercial, que vio con beneplácito el impulso del comercio, en especial del exterior. En términos culturales, impulsó una reforma educativa sostenida en las ideas positivistas. Todo ello permitió a Barrios llevar adelante lo más ambicioso de su política: el control del nuevo sector terrateniente sobre la tierra y el trabajo. En 1877 abolió el censo enfitéutico (alquiler con derechos perpetuos de usufructo) y legalizó el sistema de trabajo forzado con el Reglamento de Jornaleros, y un año más tarde con la Ley contra la Vagancia. El primero ayudaba a liberar el usufructo de la tierra para convertirla en propiedad privada, mientras que los otros dos ofrecían a los terratenientes mano de obra barata y fácil de endeudar. Esos fructíferos años también sirvieron para el impulso de leyes relacionadas con el comercio, el fisco y el sistema de propiedad. Dio además un importante impulso al desarrollo de las infraestructuras: habilitó puertos, inauguró la primera vía férrea y estableció servicios de transportes urbanos. Todo ello permitió a Barrios llevar adelante lo más ambicioso de su política: el control del nuevo sector terrateniente sobre la tierra y el trabajo. En 1877 abolió el censo enfitéutico (alquiler con derechos perpetuos de usufructo) y legalizó el sistema de trabajo forzado con el Reglamento de Jornaleros, y un año más tarde con la Ley contra la Vagancia. El primero ayudaba a liberar el usufructo de la tierra para convertirla en propiedad privada, mientras que los otros dos ofrecían a los terratenientes mano de obra barata y fácil de endeudar. Esos fructíferos años también sirvieron para el impulso de leyes relacionadas con el comercio, el fisco y el sistema de propiedad. Dio además un importante impulso al desarrollo de las infraestructuras: habilitó puertos, inauguró la primera vía férrea y estableció servicios de transportes urbanos. Como antes había hecho Carrera, Barrios también buscó superar las fronteras de Guatemala e incidir en Centroamérica para su bien interno, así como expandir geográficamente sus planes e ideas para convertirse en el indiscutible hombre fuerte del istmo. En 1875, aliado con Honduras, volvió a replantear el ideal de la unidad centroamericana, consciente de que ésta sólo podía lograrse con la unanimidad liberal. A partir de esos años mantuvo una constante presión e intervencionismo en los países vecinos, en especial contra los gobiernos hostiles salvadoreños, los eternos rivales de los guatemaltecos. Entretanto, buscó evitar conflictos con su vecino del norte, México. En 1882 firmó con ese país un controvertido tratado en el que aceptaba el statu quo de la incorporación mexicana de los territorios de Chiapas y Soconusco, y además le cedía más territorio del que recibía Guatemala. Mientras tanto, los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala se propusieron reactivar la unidad; pero Barrios no se fiaba porque sus interlocutores podían pretender un poder similar al suyo. De esta manera, en 1883 intervino en Honduras para derrocar a su amigo Marco Aurelio Soto. En 1884 convocó una cumbre para discutir la unión, pero los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica no la aceptaron, por lo que decidió proclamar a su nombre la Unión Centroamericana y obligar al resto de gobiernos a aceptarla por medio de las armas. El Gobierno salvadoreño se negó y pronto Barrios preparó la invasión a ese país. Pero no tuvo éxito: el 2 de abril de 1885 murió en Chalchuapa, en territorio de El Salvador. (Con información de la Encicopédia Biográfica En Línea).

Miguel García Granados fue un político y militar guatemalteco que nació en Sevilla (España). Su familia emigró a Guatemala cuando él tenía dos años de edad. Estudió en Guatemala y en varios países de América del Sur. Tenía 12 años cuando se firmó el Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821 y trató de ser admitido como cadete en el servicio militar, pero fue rechazado por su corta edad. Después se incorporó a la milicia y en 1827 participó en la campaña contra El Salvador, donde obtuvo el grado de subteniente del batallón de milicias, iniciando así su carrera militar. Pero en El Salvador cayó preso y estuvo en la cárcel casi un año junto al insigne escritor, poeta, militar e ingeniero salvadoreño José (“Pepe”) Batres Montúfar (1809-1844), quien desde entonces cultivó su amistad y se dijo que tuvo una relación amorosa con la literata y poetisa y militante feminista María Josefa (“Pepita”) García Granados y Zavala, nacida en Puerto de Santa María, Cádiz (España) el 10 de julio de 1796 y una de las mayores exponentes intelectuales de la Independencia de las Provincias de Guatemala, quien falleció en Guatemala el 10 de julio de 1848. Su hermana Adelaida había sido tutora de Petrona Álvarez, la esposa del general Rafael Carrera y como su familia era miembro del “Clan Aycinena”, en 1829 fue despojada de sus bienes y expulsada al exilio por el presidente liberal Francisco Morazán.
Durante el breve exilio de Carrera en México, García Granados fue el encargado de perseguirle por la región de Los Altos, pero Carrera rehuyó el enfrentamiento por falta de hombres y de pertrechos militares. Al final de uno de los tantos períodos en los que Carrera gobernó el país, García Granados tuvo que huir de Guatemala y asilarse en El Salvador, donde fue consejero del presidente liberal Gerardo Barrios, acérrimo enemigo de Carrera. A su regreso a Guatemala, se dedicó por completo a la política y fue electo diputado, y llegó a ser el principal lider del partido Liberal, que se oponía al gobierno conservador del mariscal Venancio Cerna. Pero de nuevo tuvo que marcharse al exilio en México tras el fracaso del movimiento revolucionario en el año de 1870 del mariscal Serapio Cruz y su hermano Vicente, en Palencia, con la muerte de Serapio Cruz (alias “Tata Lapo”), quien fue traicionado por un viejo amigo y compañero de armas que le entregó al ejército, y fue decapitado y su cabeza exhibida en la capital para sembrar temor entre los enemigos del gobierno.
Por lo que de nuevo García Granados tuvo que irse de Guatemala y se refugió primero en México y después en Nueva York, donde hizo negociaciones con el gobierno del presidente Abraham Lincoln para comprar los fusiles que no habían sido empleados en la Guerra Civil. Pero para poder meterlos a Guatemala tenían que pasar por México, donde se encontró con el notario originario de San Marcos Justo Rufino Barrios, con quien se unió y lograron que el presidente liberal mexicano Benito Juárez permitiese el tránsito de los fusiles por México para la invasión. Con un grupo de guatemaltecos exiliados y numerosos mercenarios, organizaron el Ejército Libertador que entró por San Marcos y combatió a las tropas de Vicente Cerna hasta que el 3 de junio de 1871 derrotaron al ejército de la dictadura conservadora y firmaron el Acta de Patzicía por la que se rindió el ejército de Cerna y el 30 de junio el Ejército de la Revolución liberal entró triunfante en la capital encabezado por los generales García Granados y Barrios. Lo anecdótico es que derrocaron a la dictadura conservadora para instaurar una dictadura liberal.
En Patzicía, el general Miguel García Granados fue designado presidente provisorio de la República y estuvo en ese cargo del 30 de junio hasta el 22 de septiembre de 1871 hasta que el 17 de octubre del mismo año hasta el 5 de enero, cuando fue sustituido por Felipe Gálvez, José María Samayoa, Francisco Alburez y el mariscal José Víctor Zavala (de quien se creía que iba a reemplazar a Carrera, pero el mariscal Vicente Cerna le ganó la partida). Ese día volvió a asumir la presidencia el general Miguel García Granados hasta que el 5 de enero de 1872, cuando fue sustituido de nuevo por el mariscal José Víctor Zavala, Arcadio Estrada Francisco Alburez y Julio Volio, quienes gobernaron hasta el 31 de enero del mismo año.
El general García Granados asumió de nuevo la presidencia del 31 de enero hasta el 8 de mayo de 1872, cuando el general J. Rufino Barrios volvió a asumir la presidencia hasta el 4 de junio del mismo año; día cuando le sustituyó de nuevo el general Miguel García Granados hasta el 28 de marzo del mismo año, y ese día le sustituyó el general García Granados hasta el 10 de junio del mismo año; día en que volvió a asumir el cargo el general Barrios hasta el 4 de junio del mismo año, día en el que fue sustituido por el general García Granados hasta el 11 de febrero de 1873, cuando fue sustituido por el general García Granados hasta el 28 de marzo hasta el 4 de junio de 1873. Ese día le sustituyó de nuevo el teniente general J. Rufino Barrios, hasta el 9 de enero de 1874. Le sustituyó del 9 al 26 de enero de 1874 un triunvirato integrado por los amigos de Barrios José María Samayoa, Ramón Uriarte y el hondureño doctor Marco Aurelio Soto, amigo de Barrios, por lo que primero fue nombrado Canciller y después ministro de Educación, y más tarde fue impuesto como presidente de Honduras por Barrios, primero de1876 a 1880 y fue reelecto para el periodo de 1881 a 1885, pero en 1883 tuvo que renunciar por tener dificultades con quien había sido su amigo, el general J. Rufino Barrios.
El 26 de enero volvió a asumir la presidencia hasta el 2 de septiembre el general J. Rufino Barrios hasta 28 de julio, día en que le sustituyó nuevamente el triunvirato compuesto por José María Samayoa, Marco Aurelio Soto y Ramón Uriarte, hasta el 2 de septiembre de 1874. Ese día volvió a asumir la presidencia el general J. Rufino Barrios hasta 4 de marzo de 1876 y le sustituyó su amigo José María Samayoa hasta el 16 de mayo de 1876. Ese día asumió de nuevo la presidencia el general J. Rufino Barrios hasta el 15 de marzo de 1880 y continuó hasta el 23 de junio de 1882, cuando le sustituyó el general José María Orantes hasta 5 de enero de 1883. Ese día volvió a asumir la presidencia el general Barrios hasta el 2 de abril de 1885, cuando murió en Chalchuapa, El Salvador.
El general Miguel García Granados nunca más volvió a ocupar la presidencia de la república porque se decía que llevaba una vida licenciosa por las constantes reuniones bohemias que sostenía en su casa con amigos ilustrados como el poeta salvadoreño José (“Pepe”) Batres Montúfar, quien se decía que era íntimo amigo de su hermana María Josefa (“Pepita”), y los poetas cubanos José Martí (autor del famoso poema “La niña de Guatemala”) y José Joaquín Palma (autor del himno nacional), quienes estaban asilados en el país por su lucha por la independencia de Cuba.
Hay que aclarar que cada vez que J. Rufino Barrios se ausentaba voluntariamente de la presidencia durante cortas temporadas fue para encabezar a las tropas en sus constantes luchas por la unión centroamericana, lo que finalmente le costó la vida en Chalchuapa (El Salvador) donde murió como consecuencia de un balazo que le dispararon por la espalda, por lo que se cree que le disparó por encargo uno de sus soldados para que no insistiera en tratar de imponer la Unión Centroamericana. El general Barrios no murió en batalla, sino durante un momento en el que estaban descansando.
Nota: Al principio se creía que la J. del nombre de Barrios era por José, pero en la documentación posterior a la toma de posesión presidencial, el general Barrios aparece firmando J. Rufino y él nació un 19 de abril, día en el que la iglesia católica celebra a las santas Justa y Rufina, y en el libro de registro del bautismo el estaba anotada su partida de nacimiento con los nombres de Justo Rufino.(Continuará)

Twitter@jorgepalmieri