ESTAMOS DE LUTO PERMANENTE EN EL PAÍS

Particular conmoción nacional causó ayer en todos los medios de comunicación social del país el asesinato ocurrido en Mazatenango de los periodistas Danilo López, corresponsal de Prensa Libre y Federico Salazar, corresponsal de Radio Nuevo Mundo, quienes se encontraban acompañados de Marvin Tánchez, empleado de Canal 30, y resultó herido por lo que aún convalece en un hospital y hoy publica Siglo.21 que declaró que el crímen iba dirigido contra Danilo López.  La trágica noticia fue difundida ampliamente, comentada y condenada por los Editoriales de esos medios y algunos destacados columnistas, como Frank La Rue, quien tituló su columna Ingobernabilidad…, en el que dice «En estos tiempos, en Guatemala pasamos de un período crítico a otro peor, porque parecería que cada vez más se va perdiendo la gobernabilidad y el orden institucional del país; Carolina Escobar Sarti con su columna titulada Periodismo y terrorismo dice: «Hace dos días fueron asesinados dos periodistas y uno quedó herido. Sucedió en el parque central de Mazatenango, a 15 metros de la estación policial y frente a la Gobernación Departamental»; y Jorge Jacobs, con su columna Soy Danilo y Federico, de Prensa Libre de hoy dice en su segundo párrafo: «Alguien podrá preguntar ¿por qué se le da tanta importancia al asesinato de periodistas, tomando en cuenta que en Guatemala hay un promedio de 16 asesinatos diarios». Y sigue diciendo: «Qué, ¿no son tan importantes las vidas de esas otras personas?» Y agrega: «Hay que poner las cosas en contexto. Todas las vidas humanas son igualmente importantes y deben ser protegidas por por las autoridades». Esa es la principal función que se le atribuye a los gobiernos». (Fin de la cita).

Coincido totalmente con esta opinión y agrego que desde hace largo tiempo Guatemala se ha convertido en uno de los países más inseguros y violentos del planeta, sin que las autoridades hayan podido controlarlo a pesar de los evidentes esfuerzos que han hecho el ministerio de Gobernación y la Policía Nacional Civil.

Pero, confieso que en esta ocasión nos duele especialmente el cobarde asesinato de esos dos estimables colegas porque es indudable que su muerte fue consecuencia de haber publicado algo que causó la ira de ciertas personas vinculadas con el poder. O sea que fueron asesinados por el hecho de haber cumplido con su deber y no para robarles un celular o su dinero, como ocurre a diario en la capital y en casi todo el territorio nacional.

Naturalmente, debo comenzar por expresar mi más sentido pésame a las dolidas familias de los periodistas asesinados en particular, al gremio periodístico y al pueblo de Guatemala en general. Pero, al mismo tiempo, debemos recordar que desde hace largo tiempo en nuestra historia, estos asesinatos a periodistas han sido «gajes del oficio» en nuestro país. Comenzando por el asesinato al diputado Alejandro Córdova, propietario y director del desaparecido vespertino El Imparcial, cobarde y vilmente asesinado por un policía judicial en el momento de entrar a su casa situada en la zona 1o, por órdenes del pretendido dictador general Federico Ponce Vaides, sucesor del dictador durante casi 14 años Jorge Ubico Castañeda, quien por sus pistolas se hacía llamar «general de división» sin haber sido graduado de la Escuela Politécnica, ni haber estado de alta jamás en un cuartel, ni haber peleado en alguna batalla.

Sin que olvidemos el aún impune asesinato del periodista propietario y director de El Gráfico, Jorge Carpio Nicolle, fundador y máximo dirigente del partido político Unión del Centro Nacional (UCN), quien poco tiempo antes había sido candidato presidencial. ¡Y eso que este cobarde asesinato ocurrió cuando su primo hermano, Ramiro Carpio Nicolle, ex Procurador de Derechos Humanos, era presidente provisional de la república, en sustitución del pretendido dictador ingeniero Jorge Antonio Serrano Elías!

Patética portada de elPeriódico de ayer

Portada de elPeriódico de hoy 

Pero no es únicamente cuando son asesinados dos periodistas cuando elPeriódico ha señalado la violencia y la criminalidad existentes en nuestra patria, como pudimos ver en la portada del lunes 12 de julio del año 2004.  

Portada de elPeriódico del lunes 12 de julio del año 2004 

Portada de elPeriódico del 13 de julio del año 2004  

Tienen razón quienes dicen que se debe repudiar, protestar y condenar el crimen y la violencia no sólo cuando son asesinados unos periodistas. Sino debemos repudiar, protestar y condenar siempre que suceden acciones como la ocurrida hace dos días frente al Hospital General San Juan de Dios y todos los demás numerosos actos de violencia criminal que ocurren a diario en nuestro sufrido país. Cosa que, lamentablemente, sucede casi todos los días.

Y no se vale –ni es justo– que solamente elPeriódico se atreva a publicarlo y que el pueblo no haga nada al respecto.

Twitter@jorgepalmieri