«Neto» Villa cumple hoy 86 años de edad

Me es sumamente grato consignar que hoy está cumpliendo 86 años de edad mi querido amigo Ernesto («Neto») Villa Alfonso, ampliamente conocido y estimado en particular en los círculos futbolísticos y empresariales y en general por toda la sociedad de Guatemala, donde se radicó desde 1972 con su esposa, la culta y bella señora «Milly» Perea (qepd), y sus cuatro hijos: Ernesto, Gerardo, Carlos y Jorge, para asumir el cargo de Gerente General de la empresa de cosméticos Max Factor Hollywood. Por cierto que en esos días Sandra Torres Casanova (ahora llamada «primera dama de la nación») era Gerente de Mercadeo de la compañía Maybelline y «Neto» la convenció de pasarse a Max Factor con el mismo cargo, y él recuerda que ella fue una excelente promotora de ventas. Desde hace muchos años que «Neto» es un guatemalteco naturalizado nacido en La Habana, capital de la bella isla de Cuba, que antes era mundialmente conocida y afamada como «La Perla de las Antillas». También era llamada «el París tropical» por ser una bella ciudad turística por excelencia en la que las personas más exigentes del mundo podían comer espléndidamente, en magníficos restaurantes internacionales como «El Floridita», cuna del famoso cóctel Daiquirí, y «La Zaragozana» con su deliciosa Paella a la valenciana, o restaurantes típicos con gran ambiente musical cubano, como «La Bodeguita del Medio», especializada en lechón a la barbacoa, y bares tan acogedores como el célebre «Sloppy Joe’s» al que acostumbraba visitar todos los días el célebre periodista, corresponsal de guerra y escritor estadounidense Ernest Hemingway, autor de grandes novelas como «Adiós a las Armas», sobre la Primera Guerra Mundial, y «Por quién doblan las campanas» sobre la Guerra Civil Española, entre muchas otras, y uno se podía divertir muchÍsimo en fabulosos centros nocturnos como el inolvidable e incomparable «Tropicana», o el «Montmartre», o el «Sans-Soucí», en los cuales solían presentarse los más famosos artistas internacionales del momento y bares como el célebre «Sloppy Joe’s» en el que todos los días se podía ver al célebre escritor estadounidense Ernest Hemingway. De hecho, los artistas internacionales que querían darse a conocer y triunfar en el mundo, primero tenían que tener éxito en La Habana, como sucede ahora con la Ciudad de México. Para mí, en lo personal, La Habana era mi ciudad favorita en toda América Latina y tuve la enorme satisfacción y el inolvidable placer de visitarla constantemente, muchas veces, y de cultivar amistades perdurables. Después del triunfo de la malhadada revolución comunista, la visité solamente una vez, en ocasión del vuelo inaugural de TACA, y me causó una inmensa tristeza comprobar que la alegría había desaparecido del ambiente y que el pueblo cubano no tenía mucho qué comer, sobre todo quienes no tenían dólares. Lo único que abundaba en los lobies de los hoteles eran prostitutas callejeras pobremente ataviadas, popularmente llamadas «jineteras». Y no eran mujeres tan bellas como las que hacía muchos años había visto en la isla antes de la imposición del maldito comunismo y la dictadura más larga e insoportable que ha habido en todo el mundo.

En vista de que era evidente que su patria, esa bella isla en el Caribe, apenas comenzaba a sufrir la insoportable dictadura comunista de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, para vivir en libertad «Neto» decidió huir al exilio acompañado de su amada esposa Milly y sus pequeños hijos  y juró que nunca más volvería a celebrar su onomástico este mismo día 26 de julio para que no se vaya a creer que su celebración se debe a la conmemoración del fallido intento del asalto al cuartel militar Moncada, en Santiago de Cuba, que tuvo lugar el 26 de julio de 1953 de un grupo de 135 jóvenes estudiantes rebeldes, opositores a la dictadura del general Fulgencio Batista Zaldívar. Anteriormente fue el cuartel «Reina Mercedes» y desempeñó un importante papel en la defensa de la ciudad de Santiago de Cuba en los combates que se libraron en los diferentes periodos bélicos que dieron lugar a la independencia de España. Luego fue acuartelamiento de infantería y luego sirvió de sanatorio de soldados. Por la falta de locales adecuados para prisión de alta seguridad, ese cuartel militar también servía de cárcel y los estudiantes rebeldes, comandadas por Fidel Castro, su hermano Raúl y Abel Santamaría, fueron derrotados y encarcelados, juzgados y sentenciados a varios años de cárcel, pero Batista los perdonó y les dejó en libertad antes de que cumplieran su condena y esto les permitió organizar la Revolución guerrillera en la Sierra Maestra. Este acto fue el comienzo de la lucha que acabaría el 1 de enero de 1959 cuando las tropas guerrilleras castristes entraron triunfantes en la ciudad de La Habana dando comienzo a la dictadura comunista. La edificación, situada a las afueras de la ciudad en su lado este, cerca del cementerio y al lado del solar en el que se ubicaría el hospital militar denominado «Príncipe Alfonso», estaba diseñada para albergar a 1.001 soldados y 202 presos. Se construyó un sencillo y robusto edificio de una sola planta con sótano. De forma cuadrangular medía 180 metros de frente y 77 de fondo. Los lados del cuadrángulo estaban ocupados por edificaciones con galerías interiores abiertas a vastos patios. En estas instalaciones se alojaban, además de la fuerza militar, 200 presos con la escolta y empleados necesarios para su mantenimiento.

Por esta razón es que «Neto» Villa festejó por anticipado su cumpleaños número 86, el viernes 23 del mes en curso, y nos invitó  a los miembros de la «Cofradía de los Viernes» a almorzar en su restaurante «Cebollines» situado en la 12 calle de la zona 10, eslabón de la cadena de restaurantes de ese mismo nombre, y, como les gusta tanto a los cubanos, hizo preparar dos lechoncitos de solo 22 libras de peso, abundante y muy sabrosa yuca al mojo de ajo, un gran plato de «Congrí» (arroz con frijoles negros) con «tostones» (plátano verde machacado) y un buen grupo de amigos nos reunimos para felicitarlo y agasajarlo afectuosamente, como ustedes podrán comprobar en algunas de las muchas fotos que tomé.


Presidiendo la mesa, el anfitrión y agasajado, Ernesto («Neto») Villa Alfonso y el autor de estas líneas, periodista Jorge Palmieri García.

De izquierda a derecha, mi amado hijo Alejandro Palmieri Waelti, el ingeniero Carlos Meany Valerio, el querido amigo Mynor Palacios Guerra, seguido por el licenciado Roberto López Villatoro, el cumpleañero Ernesto «Neto» Villa Alfonso, el autor de estas líneas, periodista Jorge Palmieri García, el licenciado Eduardo Palomo Escobar, la entrañable amiga Aura Ruiz Castañeda (conocida internacionalmente como «La Muñecona») y el licenciado Víctor Hugo Orantes Díaz.

Aura Ruiz Castañeda («La Muñecona»), Víctor Orantes Velásquez («Don Vito») y licenciado Stuardo Juárez Charchalac


Ernesto («Neto») Villa Alfonso y el autor de este blog departiendo con el ingeniero Carlos Meany Valerio, Maynor Palacios Guerra, licenciado Erick Alfonso Álvarez Mancilla, presidente del Organismo Judicial y Corte Suprema de Justicia, Carlos («Charlie») Meléndez Amado y al otro lado, licenciado Eduardo («Guayo») Palomo Escobar, Aura Ruiz Castañeda y licenciado Víctor Hugo Orantes Díaz.


Licenciado Roberto López Villatoro (a quien sus detractores apodan «El Rey del Tenis», probablemente porque le envidian sus éxitos financieros y el haber estado casado con la diputada más bella, inteligente y preparada, licenciada Zury Ríos Montt Sosa, ahora de Weller) Aura Ruiz Castañeda («La Muñecona»), el autor de estas líneas, Jorge Palmieri García, y el cumpleañero, Ernesto («Neto») Villa Alfonso.


Estos fueron los dos lechoncitos de 22 libras al horno, al estilo cubano

«Neto» Villa supervisando que los dos lechones estén debidamente cocinados

Byron Gutiérrez, mesero especializado en hacer adecuadamente el corte de los lechones

Ernesto «Neto» Villa Alfonso rodeado al lado izquierdo por el autor de estas líneas, periodista Jorge Palmieri, el licenciado Eduardo Guayo Palomo Escobar, Aura Ruiz («La Muñecona») y el licenciado Víctor Orantes, y al lado derecho al licenciado Roberto López Villatoro y, de espaldas, Carlos («Charlie») Meléndez Amado.

Neto departiendo con los amigos el ingeniero Carlos Meany Valerio, Maynor Palacios, el doctor Erick Alfonso Velásquez y Carlos («Charlie») Meléndez Amado, enfrente les escuchaba el empresario Christopher Dent

Licenciado Víctor Orantes, mi amado hijo menor, Alejandro Palmieri Waelti con su hermano, Rodrigo Carrillo Waelti, licenciado Ricardo Rubio Parra, seguido de Gerardo («Jerry») Villa Perea y, de espaldas, sus hermanos, Carlos y Jorge.


Jorge Villa Perea, José («Pepo») Toledo Ordoñez, Carlos («Charlie») Meléndez Amado, Maynor Palacios Guerra, Christopher Dent, doctor Edgar Alfredo Palmieri y el agasajado junto el autor de estas líneas. De espaldas, la cabeza del licenciado Ricardo Rubio Parra.

Gerardo («Jerry») Villa Perea, actual presidente del Club Deportivo Municipal, junto a su festejado padre.

Aury Ruiz Castañeda («La Muñecona») junto al agricultor y empresario Víctor Orantes Velásquez («Don Vito»)

Carlos («Charlie») Meléndez Amado en medio de los hermanos Villa Perea:  Gerardo (Jerry), Carlos y Jorge

Licenciado Erick Alfonso Álvarez Mancilla, doctor Edgar Alfredo Palmieri Guerrero, Christopher Dent Dávila, Maynor Palacios Guerra, Carlos («Charlie») Meléndez Amado, licenciado José («Pepo») Toledo Ordóñez, seguidos de «Neto», Carlos y Gerardo («Jerry») Villa Perea.


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