MISCELÁNEA DEL 21/04/14

1.- Trasladan restos de García Márquez al Palacio de Bellas Artes

La caravana que transporta las cenizas de García Márquez sale con dirección al Palacio de Bellas Artes | El Universal de México (Foto: Abida Ventura )
La caravana que transporta las cenizas de García Márquez sale con dirección al Palacio de Bellas Artes | El Universal de México (Foto: Abida Ventura )

Más de 20 patrullas y aproximadamente 50 motocicletas de la Secretaría de Seguridad Pública acompañan el convoy

Elementos de la policía de Tránsito resguardan la caravana que traslada las cenizas del escritor Gabriel García Márquez al Palacio de Bellas Artes, donde esta tarde se le rendirá Homenaje Nacional.

El homenaje será presidido por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Más de 20 patrullas van en posición de bandera abriendo paso a la camioneta principal del cortejo fúnebre y aproximadamente 50 motocicletas de la Secretaría de Seguridad Pública acompañan el convoy.

Desde esta mañana, elementos de la policía de Tránsito y de la Bancaria e Industrial resguardaron el acceso a la calle donde se ubica la casa del Nobel de Literatura, fallecido el jueves pasado a los 87años.

Cerca de 20 elementos de la Policía Bancaria e Industrial permanecieron en las afueras de la casa montando guardia y realizando una especie de valla sobre la acera.

En el lugar también hicieron guardia periodistas de diversos medios de comunicación.

La puerta de la casa permanece decorada con una bandera de Colombia y algunos ramos de rosas amarillas depositadas por sus lectores.

Alrededor de las 9 de la mañana arribó su hijo Rodrigo García Barcha. (Fin del artículo tomado de El Universal)

Han tenido que prorrogar la hora del cierre de las puertas del Palacio de Bellas Artes en vista de la interminable cola de personas que han tenido que soportar hasta la lluvia para poder ir a despedirse de las cenizas del genial novelista colombiano.

Un grupo musical colombiano llegó ataviado con sombreros típicos a interpretar un vallenato que era la música folclórica preferida del célebre escritor.

2.- Otra cara de la moneda

Hace algunos años Gabriel García Márquez era vigilado de cerca en México por agentes de la Policía Federal de Seguridad  y de la Central Intelligence Agency (CIA) de Estados Unidos de América por sus actividades con conocidos comunistas mexicanos e internacionales como el francés Regis Debray.

Vinculado con la izquierda latinoamericana desde los años 60, García Márquez fue investigado por la desaparecida Dirección Federal de Seguridad de México

julio.aguilar@correocpn.com.mx

La comunicación entre el círculo de confianza del nuevo presidente de Francia y el gobierno de México marchaba sobre ruedas en mayo de 1981. Desde París, Mitterrand incluso había anunciado una visita de Estado al país en octubre; sin embargo, en Los Pinos y en Gobernación reinaba la inquietud del hormiguero. ¿A santo de qué, si el nuevo inquilino del Eliseo, el socialista François Mitterrand, parecía tan receptivo a los mensajes que recibía su oficina de asesores desde el Distrito Federal?

La respuesta está en documentos hasta ahora inéditos de los servicios de inteligencia mexicanos: la inquietud se debía a que aquella comunicación no sólo se había establecido con las autoridades de la Cancillería sino también con otro epicentro de la diplomacia con sede en la capital del país: la casa de Gabriel García Márquez.

Era obvio que estaba fichado. El autor, un colombiano residente en México desde los años 60 y ya entonces vinculado con la izquierda latinoamericana, posee un historial creado por la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS). Esos documentos, que están en custodia del Archivo General de la Nación desde 2002, han sido revisados por primera vez para esta investigación.

Como muchos otros artistas e intelectuales mexicanos y extranjeros, residentes o de paso por el país, las actividades de García Márquez fueron observadas y consignadas por la DFS. En su caso, el seguimiento fue cercano.

El primer documento que la inteligencia mexicana recogió como antecedentes del escritor está fechado en noviembre de 1967, cuando el Gabo participó como delegado colombiano en el II Congreso Latinoamericano de Escritores, organizado en el DF, Guanajuato y Guadalajara. El segundo es la transcripción de una carta abierta de un “grupo de intelectuales que se solidariza con los presos políticos” después de la represión estudiantil en octubre del 68. El último es el reporte de su salida por avión hacia Cuba en agosto de 1985. A partir de esa fecha, toda la información continúa clasificada en los archivos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

El affaire Mitterrand

Ya identificado desde los años 60 por sus ideas de izquierda y sobre todo por su activismo en favor del régimen socialista instaurado por la revolución encabezada por Fidel Castro en Cuba, García Márquez estuvo sujeto a una vigilancia atenta desde los años 70, cuando ya tenía su residencia como inmigrante en el país, primero por el gobierno del licenciado Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y después por el del licenciado José López Portillo (1976-1982).

Cuando François Mitterrand se preparaba para asumir la presidencia de Francia en mayo de 1981, Gabo ya llevaba algún tiempo tejiendo fino para amarrar sus relaciones con el equipo del presidente socialista. Las fichas informativas y los oficios generados por los agentes de la DFS lo confirman. Las actividades de Gabo como intermediario entre militantes de la izquierda latinoamericana y el equipo de Mitterrand son uno de los episodios más amplios que consignan los documentos de la DFS.

“Con objeto de asistir a la toma de posesión del socialista François Mitterrand como Presidente de Francia, que se llevará a cabo el 19 del actual, este escritor colombiano asilado en nuestro país partirá mañana con destino a París, Francia”, informó Miguel Nazar Haro, director de la DFS, a la oficina del secretario de Gobernación el 15 de mayo de 1981. Para entonces, buena parte de la logística de inteligencia se había desplegado en torno a García Márquez: escuchas telefónicos, informantes encubiertos, paparazzi apostados en los alrededores de la casa del escritor en una colonia del sur de la ciudad de México.

En particular, la comunicación entre el colombiano y Régis Debray eran seguidas con puntualidad. El filósofo francés, a quien Mitterrand acogió como su asesor de política exterior en asuntos del Tercer Mundo, tenía una buena relación con García Márquez desde tiempo atrás; sacándole jugo a aquella amistad, el autor buscó convertirse en intermediario entre el gobierno francés y movimientos de la izquierda latinoamericana.

“El escritor colombiano ha estado organizando la lista de intelectuales para la reunión que piensan efectuar con el presidente francés en la ciudad de México y a la que asistirán intelectuales mexicanos y extranjeros”, informa un documento fechado en octubre de 1981 que consigna conversaciones entre García Márquez y Régis Debray.

El documento da más detalles sobre los preparativos de Gabo y Debray para la recepción: “…García Márquez no había tomado en cuenta para la reunión con el presidente Mitterrand a los intelectuales mexicanos, y se está cuidando mucho de que no se supiera, ya que piensa que habría problemas por ser él extranjero (…) ha mencionado que la prensa, durante la visita del presidente de Francia, por parte de éste la va a manejar Jean Daniel, y que él quiere que la prensa mexicana, en relación a lo de la reunión con intelectuales, la maneje Julio Scherer García…”, dice puntillosamente el informe del extinto organismo.

Un consulado al sur de la ciudad

Mitterrand asistiría a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Norte-Sur, en Cancún y la izquierda latinoamericana buscaba influir en él para que apoyara diversas causas, en especial para que Francia continuara siendo favorable a la lucha del guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional una de las fuerzas contendientes en la Guerra Civil en El Salvador de esos tiempos.

En vísperas de la visita de Mitterrand, las intrigas arreciaron, según los documentos de la DFS. El Gobierno colombiano había criticado al Partido Comunista francés por su “intervención subversiva” en América Latina, a propósito de un supuesto apoyo a un paro cívico colombiano y también por su posición frente a la guerra en El Salvador.

Poco antes del arribo de François Mitterrand, la actividad en la casa de García Márquez era intensa. La vivienda parecía un pequeño y discreto consulado en donde entraban y salían militantes de partidos de izquierda sudamericanos, funcionarios del gobierno cubano, figuras de la izquierda mexicana, activistas colombianos y, por supuesto, los franceses. Entre ellos, Régis Debray.

Parte de esa actividad quedó registrada fotográficamente. Desde alguna casa vecina o un vehículo estacionado, los agentes de la DFS tomaron imágenes de los invitados cuando llegaban o salían de la casa del escritor para abordar sus automóviles. El reporte de las placas era un requisito oficioso. Así se sabe, por ejemplo, que la casa de Gabo fue la sede para las reuniones privadas entre Régis Debray y los secretarios generales de los partidos comunistas de México, Arnoldo Martínez Verdugo y de Chile. ¿Qué se discutió ahí? No hay reportes. De acuerdo con las evidencias de la DFS, su acecho no llegó a penetrar el círculo íntimo del colombiano para sacar información. A lo más que se llegó fue a intervenir sus conversaciones a través del teléfono.

Sin embargo, el entorno de Gabo, tanto el familiar como el de sus amistades y sus relaciones políticas estaba bien identificado. La DFS mantenía relativamente bien informados a Gobernación y a Los Pinos sobre las actividades extraliterarias del novelista de Aracataca, como director de la fundación Habeas, como intermediario entre grupos insurgentes y gobiernos latinoamericanos y como colaborador del régimen cubano. Esa información fue organizada y analizada cuando García Márquez pidió asilo político en México, en marzo de 1981. (Artículo publicado en El Universal de México)

3.- Recuerdo de un amigo entrañable

Hoy se cumplen 41 años de la muerte de mi entrañable amigo el gran mimo mexicano Mario Moreno, mundialmente conocido como Cantinflas.

Mario Moreno Reyes «Cantinflas» durante la ceremonia para recibir un doctorado honoris causa de la Universidad de Michigan, junto con el gran poeta, músico, crítico y ensayista Ezra Pound, miembro de la llamada «Generación Perdida» y autor de CantarCantares,  y Robert MacNamara, Secretario de la Defensa de los Estados Unidos entre 1961 y 1968 durante el período de la guerra de Vietnam, quien abandonó el cargo para convertirse en presidente del Banco Mundial entre 1968 y 1981.

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes (mejor conocido como Mario Moreno Reyes) nació el 12 de agosto de 1911 en el barrio de La Merced de la Ciudad de México, creció en el barrio de Tepito y murió en la misma ciudad el 20 de abril de 1993, a causa de un tumor maligno en los pulmones causado por fumar durante muchos años.

En 1927 inició la carrera de Ingeniero Agrónomo en la Escuela Nacional de Agricultura, pero al poco tiempo interrumpió sus estudios para enrolarse en el Ejército, donde permaneció siete meses hasta que su padre fue a darlo de baja por ser menor de edad “(…) hubo de regresar con la vergüenza de haberse visto descubierto en mentiras. Así, sin uniforme, y dado de baja de las Fuerzas Armadas de nuestro país, decidió dedicarse al boxeo profesional y ser una gran figura.” («Ahí está el detalle…” «Vida y obra de Mario Moreno Reyes». Fundación Mario Moreno Reyes, México. S/f. P. 85).

Para aprender los secretos del box se acercó al púgil Carlos Pavón y tomó el sobrenombre de El Chato Moreno. Su carrera como boxeador no llegó muy lejos, pues, Moreno Reyes era poco disciplinado: “No entreno, mano, porque cuando me preparo y dizque entreno muy duro y toda la cosa nomás pierdo. Mejor así, nada más me avisan…” (Ahí está el detalle…” Vida y obra de Mario Moreno Reyes. Ob. Cit. P. 88).

Posteriormente, El Chato Moreno al ser noqueado decidió colgar los guantes y dedicarse por completo a la actuación. En un principio Mario Moreno sólo bailaba con la cara pintada de negro interpretando El Charleston Negro. A finales de los años veinte y principio de los treinta su nombre artístico fue Polito. Después en la Carpa Rosete se anunció con el nombre de Cantinflitas Parodista. Su compañera en el escenario, la vedette Yoly-Yoly, “(…) tuvo el tino de ir haciéndole pruebas y servir de espejo para que Mario empezara a encontrase a sí mismo.” (Ibid. P. 150). Fue en la Carpa Mayab donde cambió de Cantinflitas a Cantinflas por sugerencia de la actriz Celia Tejeda.

Sobre su apodo, Mario Moreno Reyes comentó, en 1937, para la revista mexicana Todo lo siguiente: “En primer lugar, debo decirle a usted que yo no sé qué quiere decir eso de Cantinflas. En Cuernavaca, uno del público me gritó ¡Ese Cantinflas!, y como me hizo gracia el nombrecito, lo adopté.”

En 1932 trabajó para la compañía Sotelo, donde conoció a la que más tarde sería su esposa, Valentina Subareff. “En el año de 1933 se presentó en la carpa Valentina, propiedad del padre de quien más tarde fue su esposa, Valentina, y de ésta pasaría al Salón Rojo hasta que en 1936, el jueves 15 de octubre, debutó en el teatro Follies Bergere.” (Cuadernos de la Cineteca Nacional. No. 9 (Ensayos, investigación y biografías). Segunda época, México. Secretaría de Gobernación, Dirección General de Radio, TV y Cinematografía, 1979. P. 149).

“Desarrolló un estilo cómico propio que consistió en una vestimenta desgarbada y vieja, y un vocabulario muy confuso, pues aunque hablaba mucho no decía nada.” (Enciclopedia de México. Edición especial para Enciclopedia Británica de México. Tomo 10. Estados Unidos, 1993. P. 5629)

En 1936 incursionó en el cine, con un papel cómico, en la cinta No te engañes corazón, del director Miguel Contreras Torres, quien fue el director de la mayoría de sus películas. En ese mismo año debutó como torero bufo en la Plaza Vista Alegre, ubicada en San Antonio Abad. En 1937 participó en ¡Así es mi tierra! (Dirigida Arcady Boytler) junto al cómico Manuel Medel. Pocos meses después el director Arcady Boytler reunió nuevamente a la pareja Medel-Cantinflas para realizar Águila o sol, considerado como uno de los mejores filmes de comedia de la época. Además este largometraje le dio a Cantinflas proyección en Estados Unidos, Centro y Sudamérica.

Vendría El signo de la muerte (1939) donde trabajó bajo la dirección de Chano Urueta, con guión de Salvador Novo y música de Silvestre Revueltas.

En 1939 participó en la fundación de la productora Posa Films. Los primeros trabajos de esta productora fueron los cortometrajes: Siempre listo en las tinieblas (Dir. Fernando A. Rivero, 1939); Jengibre contra Dinamita (Dir. Fernando A. Rivero, 1939); Cantinflas boxeador (Dirigida por Fernando A. Rivero, 1939); Cantinflas y su prima (Dirigida por Carlos Toussaint, 1940) y Cantinflas ruletero (Dirigida por Fernando A. Rivero, 1940), escritos por su cuñado Estanislao Schillinsky y protagonizados por el mismo Cantinflas.

Sin embargo el primer éxito de Posa Films fue la película ¡Ahí está el detalle! (Dirigida por Juan Bustillo Oro, 1940). “Con la filmación de esta cinta, “(…) Mario Moreno logró su consagración definitiva. En ella, la figura del peladito, con su humor típicamente popular, corrosivo y confusamente verborréico, adquiere una mayor resonancia y brillantez en el contexto de un humorismo más convencional como es el que caracterizó al cine de Juan Bustillo Oro.” (Cuadernos de la Cineteca Nacional. No. 9. Ob. Cit. P. 150)

En 1941 protagonizó Ni sangre ni arena (Dirigida por Alejandro Galindo), actuación por la que recibió los elogios de Charles Chaplin al considerarlo como uno de los mejores cómicos del mundo. Un mes después del estreno de esta cinta se inició el rodaje de El gendarme desconocido bajo la dirección de Miguel M. Delgado. Con este filme se inauguró un largo periodo de colaboración entre actor y director que culminó con la última película que filmó, titulada El barrendero (1981).

Actuó en cerca de 49 películas, de las cuales trabajó en la escritura del guión de diez de ellas: El bombero atómico (1950)Si yo fuera diputado (1951), Su Excelencia (1966) Por mis pistolas (1968), Don Quijote sin mancha (1969), El Profe (1970), Conserje de condominio (1973), El ministro y yo (1975), El patrullero 777 (1977) y El Barrendero (1981)

Además, colaboró como articulista en las revistas Vea (1937) y Don Timorato (1944). De 1942 a 1944 fue Secretario General de la Asociación Nacional de Actores (ANDA). En 1943 la Unión de Periodistas Cinematográficos Mexicanos (PECIME) le otorgó el Premio por la Mejor Actuación Cómica. En 1945 firmó un contrato con la estación de radio XEB para realizar transmisiones hacia el interior del país. En 1946 Cantinflas fue al Festival de Cannes en representación del cine mexicano.Recibió varias distinciones internacionales: fue considerado miembro honorario de la policía de Guatemala, jefe honorario de la policía de Colombia, doctor Honoris Causa de la Universidad de Michigan, maestro rural de Colombia y maestro honorario de México y Venezuela.En 1983, en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA), fue proclamado Símbolo de Paz y alegría en las Américas y recibió las llaves de la capital federal de los Estados Unidos. Ese mismo año grabó su disco Todos los niños del mundo con el fin de recaudar fondos para la United Nations Children’s Fund (UNICEF). Además se realizó la serie Cantinflas Show, de dibujos animados, basada en su personaje.En 1984 la Real Academia de la Lengua aceptó el término cantinflear y se publicó su libro Su excelencia (Ediciones Comunicación). En 1987 recibió el Ariel de Oro por su contribución a la cinematografía mexicana. Durante los siguientes años hasta su muerte, 1993, Mario Moreno Reyes Cantinflas se dedicó a la actividad filantrópica.Última fotografía que nos tomamos en su despacho con mi entrañable amigo Mario Moreno Reyes, mundialmente conocido como «Cantinflas», pocos meses antes de su muerte, ocurrida el 20 de abril de 1993.
Twitter@jorgepalmieri