MISCELÁNEA 17/02/12

1.- Peligro de que estalle pronto una guerra atómica

Foto de archivo tomada de elPeriódico

Los noticiarios de televisión y los medios escritos de todo el mundo han publicado alarmantes escenas en las que el controvertido presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, vistiendo una bata blanca, como la que usan los científicos en los laboratorios, inauguraba en la ciudad de Natanz tres nuevas instalaciones nucleares, entre ellas un centro para el enriquecimiento de uranio. Y por televisión se vio cómo alimentaban la tubería de combustible para el proceso de la creación de una bomba atómica, para lo cual, evidentemente, es poco lo que les falta. En un acto que transmitió la televisión oficial iraní Irib desde la sede de la Organización Nacional de Energía Atómica en Teherán, Ahmadineyad activó a distancia la planta nuclear ubicada en el centro del país, la cual, supuestamente, permitirá enriquecer uranio en un 20 por ciento por medio de centrifugadoras de nueva generación que trabajan al triple de velocidad que modelos antiguos. Según se dijo en la misma transmisión, por primera vez se instalarán barras de combustible fabricadas en Irán en un reactor de investigación médica en Teherán. «Esto es un gran paso en la técnica nuclear iraní», afirmó Ahmadineyad, reiterando que el programa de energía nuclear de Irán no está dirigido a la producción de armas nucleares –que es la acusación que le hacen Estados Unidos e Israel y él rechaza–, porque insiste en que su programa nuclear tiene propósitos pacíficos como la producción de energía. Lo cual causó que el vice Secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Kevin Whitaker, hiciera declaraciones al diario La Prensa de Nicaragua que «Irán tiene un comportamiento preocupante» al desafiar las resoluciones de la ONU y de la Agencia de Energía Atómica.

Como es fácil suponer, esta noticia ha inquietado justificadamente a las potencias occidentales, en particular a Israel, que teme que pueda producirse una sorpresiva agresión atómica de parte de Irán. No sorprendería a nadie que estando en plena campaña de reelección, el presidente Barack Obama reciba cualquier día de estos el aviso de Israel que sus aviones están bombardeando los reactores nucleares de Irán. Con lo cual Obama, que actualmente se ha visto debilitado en las encuestas, se aseguraría la reelección para un segundo período porque el pueblo norteamericano siempre vota por el presidente que está en funciones cuando hay una guerra. En la historia política estadounidense, no se ha cambiado a un presidente mientras se está desarrollando una guerra, salvo cuando ya ha concluído un segundo mandato. Pero Franklin Delano Roosevelt fue electo Presidente en 1933, cargo para el cual se postuló nuevamente en 1937, luego en 1941 y por ùltimo en 1945, ganando en todas las elecciones, y así ejerció la presidencia durante un período consecutivo de más de 12 años, que habrían sido 16, de no haber sido por su repentina muerte, en 1945, durante el primer año de su mandato, falleciendo sobre su escritorio, mientras trabajaba. Y le reemplazó su vicepresidente, Harry S. Truman.

FDR fue el único presidente capaz de haber conseguido la reelección tres veces seguidas y, por lo tanto, disponiendo de cuatro mandatos constitucionales, ocupa la posición de ser el presidente más longevo que gobernó cuatro períodos consecutivos debido a la Segunda Guerra Mundial.

Por otra parte, no hay que olvidar que en 1961 aviones israelíes bombardearon el primer reactor nuclear de plutonio en Irak, y que en 2007 bombardearon en Siria las instalaciones nucleares que tenían con ayuda de Corea del Norte.

El presidente Ahmadineyad dejará su cargo en fecha próxima, pero cualquiera que sea su sustituto continuará con el programa nuclear. Él había declarado hace un par de años que deseaba la desaparición del estado de Israel, aunque posteriormente pareció que cambió de opinión. El gobierno de los ayatolas acusa a Israel de haber asesinado con accidentes viales, explosiones inesperadas y episodios de violencia callejera a tres decenas de científicos nucleares que estaban participando en esa actividad. Pero Israel niega haber tenido algo que ver con las muertes de esos científicos nucleares. Sin embargo, como es fácil comprender, Israel no va a esperar con los brazos cruzados que Irán fabrique una bomba atómica que podría lanzar contra el territorio israelí. Por eso cabe la sospecha que en cualquier momento Israel podría bombardear Irán. Por lo cual, entre otras cosas, Irán cerraría el estrecho de Ormuz y aumentaría considerablemente el precio del petróleo.

Dos miembros del Parlamento persa, Heshmatollah Falahapisheh y Mohammad Kossari, en sendas declaraciones hechas ante los medios de comunicación locales, afirmaron que «cerrar el estrecho de Ormuz es un derecho legítimo de Irán para responder a la imposición de sanciones por parte de la Unión Europea y las autoridades de la República Islámica lo harán «definitivamente”.

La supuesta aplicación de esta medida por parte de Teherán ya fue calificada de ilegítima por los diplomáticos británicos y estadounidenses. Por su parte, Occidente amenazó con respuestas de carácter bélico para impedir el cierre de la principal vía marítima para los buques tanques que transportan el petróleo extraído en los países árabes.

El tema de la confrontación en el estrecho de Ormuz viene ventilándose desde el 27 de diciembre pasado entre ambas partes del conflicto. Ese día, el primer vicepresidente persa Mohamad Reza Rahimi mencionó la posibilidad del cierre de Ormuz para la navegación en vista de una inminente pérdida de ingresos petroleros. Los militares confirmaron su capacidad técnica de hacerlo realidad en el marco de un simulacro desarrollado en la misma zona marítima a comienzos de este mes de enero.

Y si como consecuencia de esta guerra comienzan a reventar sendas bombas atómicas en esa parte del mundo, existe el peligro de que los países beligerantes hagan pedazos el planeta y resulte que, después de todo, tenían razón los astrólogos y agoreros mayas que, según se dice, anunciaron que la vida en el planeta Tierra terminaría a finales de este año.

2.- Presidente alemán dimite por corrupción

Dimite presidente alemán Christian Wulff tras un escándalo por corrupción

Anunció su renuncia luego de que la justicia solicitó su desafuero por otorgar beneficios a empresarios.

Dpa y Reuters

Berlín. Golpeado por un largo y desgastante escándalo por supuesto tráfico de influencias, el presidente de Alemania, Christian Wulff, renunció hoy dejando al país sin jefe de Estado tras una gestión de sólo 19 meses.

El político democristiano, de 52 años, anunció la dimisión después de que la Justicia solicitase el jueves su desafuero por indicios de que recibió y otorgó beneficios en unas cuestionadas relaciones con diversos empresarios.

Es la primera vez en la historia de Alemania que se pide levantar la inmunidad de la máxima autoridad del país.

La canciller alemana, Angela Merkel, que impuso la candidatura de Wulff a la presidencia tras la sorpresiva renuncia de Horst Köhler en 2010, lamentó la decisión y propuso a los partidos de la oposición la búsqueda de una candidato conjunto como sucesor.

La jefatura de Estado será asumida de forma interina por el actual presidente de la Cámara Alta (Bundesrat), el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, como lo contempla la Constitución germana.

«Alemania necesita un presidente que cuente con la confianza ilimitada de una amplio espectro de la población y pueda afrontar los inmensos retos nacionales e internacionales», explicó Wulff en una comparecencia en horas de la mañana en la residencia presidencial, el Palacio Bellevue de Berlín.

La interminable sucesión de artículos de prensa sobre su cercanía a poderosos empresarios y la mala gestión de la crisis hizo caer por los suelos la popularidad del correligionario de Merkel. En las últimas encuestas, la mayoría de los alemanes demandaba su partida.

«El desarrollo de los últimos días y semanas mostró que esta confianza y con ella las posibilidades de obrar se han visto afectadas de forma duradera. Por ello renuncio para allanar rápidamente el camino a un sucesor».

Wulff sostuvo que siempre ejerció sus cargos de forma correcta y honesta y se manifestó convencido de que la investigación de las denuncias en su contra obrará en su descargo.

Las denuncias contra Wulff se remontan a la época en la que fue primer ministro del Estado de Baja Sajonia (2003-2010). Se lo acusa de haber sacado ventajas personales de su posición en el poder con vacaciones gratuitas, créditos bancarios ventajosos y beneficios en la adquisición de automóviles y otros bienes de consumo.

La canciller alemana, Angela Merkel, expresó respeto por la decisión de Wulff y destacó que lo ocurrido pone de manifiesto la fortaleza del Estado en Alemania «que trata a todos por igual, no importa el cargo que ocupe».

La situación cambió dramáticamente para Wulff el jueves por la noche, cuando fiscales estatales en Hannover pidieron al Parlamento que removiera su inmunidad legal por las acusaciones de que aceptó favores, en el preludio de una investigación que se abrirá en su contra.

Es la primera vez que los fiscales piden investigar a un presidente alemán, por lo cual la decisión desató reclamos directos de la oposición para que Wulff, de 52 años, presentara su renuncia. Es el segundo presidente en dimitir en dos años.

Su antecesor, el ex jefe del Fondo Monetario Internacional Horst Koehler, renunció inesperadamente en el 2010 luego de las críticas que recibió por comentarios acerca de la misión alemana en Afganistán. Hasta ahora, Wulff, un conservador que fue premier del estado de Baja Sajonia antes de ser presidente, había dicho que se quedaría en el puesto para limpiar su nombre.

Reiteró su deseo de mantener el cargo en una sesión informativa con periodistas el jueves por la noche. Lo último que necesita Merkel, que está intentando resolver la crisis desatada en el bloque del euro, es la distracción de una renuncia presidencial y una potencial disputa por su reemplazo.

Los analistas creen que la salida de Wulff podría ser un problema para los Demócratas Cristianos (CDU) de Merkel, que lucharán por retener el control de los estados de Schleswig-Holstein y Saarland en elecciones más adelante este año.

La renuncia puede interpretarse como una mala decisión de Merkel, que colocó a Wulff en el puesto a pesar de que había un fuerte candidato de la oposición que según los sondeos tenía el apoyo de la mayoría de los alemanes. La canciller dijo que esta vez iba a hablar con la oposición para hallar un candidato de consenso. (Tomado de La Jornada de México)

Twitter @jorgepalmieri