RECONOCIMIENTO JUSTO Y NECESARIO

Después de haber transcurrido 33 años sin que se hubiese hecho, por fin la Embajada de Guatemala en México, a cargo de la señora Embajadora Rita Claverie de Sciolli, hizo un justo reconocimiento al ex Presidente de México José López Portillo (1976-1982) porque, mientras yo desempeñaba el cargo de Embajador de Guatemala en ese país (1978-1982), me donó la residencia que inscribí a nombre del Gobierno de Guatemala para que fuese la permanente residencia de todos mis sucesores y desde entonces ha servido de residencia a todos los sucesivos Embajadores de Guatemala en México. Este reconocimiento consistió en poner una placa conmemorativa, para lo cual asistí en compañía de algunos queridos amigos miembros de «La Cofradía de los Viernes», como el escultor José «Pepo» Toledo Ordóñez y su encantadora esposa Regina Mejía de Toledo; la cantante y empresaria Aura Ruiz Castañeda, co-propietaria del restaurante «Hacienda de los Sánchez»; y el ampliamente conocido licenciado Roberto López Villatoro.

Momento en el que estoy descubriendo la placa de reconocimiento junto con la Embajadora de Guatemala en México, señora Rita Claverie de Sciolli, y un funcionario de la embajada.

Un abrazo de agradecimiento a mi amiga la Embajadora Rita Claveríe de Sciolli

La Placa de Reconocimiento

La sencilla pero significativa ceremonia de develación de esta placa tuvo lugar el martes 10 del mes en curso, ante la presencia de varias personalidades mexicanas, de todo el personal de la misión diplomática y consular guatemalteca, de algunos queridos amigos que viajaron a México con ese propósito y de otras personas especialmente invitadas al acto.

En esta fotografía estoy acompañado de dos viejos y muy queridos amigos: el más famoso periodista mexicano contemporáneo, licenciado Jacobo Zabludovsky, y el licenciado Guillermo Cosío Vidaurre, ex embajador de México en Guatemala durante el tiempo que desempeñó la Presidencia de la República el licenciado Ramiro De León Carpio para terminar el período constitucional que dejó inconcluso el ingeniero Jorge Serrano Elías.

La Embajadora Rita Claverie de Sciolli se prepara para comenzar a leer su discurso. A un lado está su esposo, señor Stéfano Sciolli

La embajadora Rita Claverie de Sciolli leyendo su discurso

Palabras con motivo de la develación de la placa en reconocimiento al Presidente de México José López Portillo por la donación al embajador Jorge Palmieri de la residencia permanente de los Embajadores de Guatemala en este país.

«Es para mi un honor llevar a cabo este sencillo pero significativo  acto para dejar constancia del agradecimiento de Guatemala al Gobierno de México por la donación, en el año 1980, de esta bella residencia al Embajador Jorge Palmieri, la cual ha venido sirviendo de residencia a los sucesivos Embajadores de Guatemala en este país. El hecho de develar el día de hoy esta Placa de Reconocimiento tiene el propósito  de patentizar ese sentimiento y dejar constancia de la generosidad del entonces Presidente de México, José López Portillo, para los embajadores de Guatemala. Esta Placa permitirá a sus visitantes recordar este generoso gesto fraternal.
El Presidente de México doctor José López Portillo -cuyo periodo de gobierno fue de 1976 a 1982-, otorgó esta bella residencia a nuestro Embajador en México de 1978 a 1982, periodista Jorge Palmieri, quien hoy nos honra con su presencia en esta ceremonia. Esta donación, hace patente la estrecha relación que unió al señor Presidente de México con el Embajador Palmieri, lo que fortaleció, sin duda, las buenas relaciones entre nuestros países.

El Embajador Jorge Palmieri ya estaba adentrado en estas tierras mexicanas en virtud de que trabajó en México durante una importante etapa de su larga carrera periodística y gracias a ello pudo desarrollar tiempo más tarde una destacada labor como representante diplomático de Guatemala.  Su profesionalismo, su amigable personalidad y su apertura fueron claves para cultivar con éxito relaciones productivas entre los dos países. Su gestión como Embajador fue determinante para el fortalecimiento de las buenas relaciones entre México y Guatemala. Cabe por ello destacar que la base de las sólidas relaciones entre los países es el acercamiento humano y la fraternidad.

El gobierno del Presidente José López Portillo se caracterizó en su política exterior por el apoyo a los países de Centroamérica, por la unión entre nuestros países, así como por una activa gestión a nivel internacional para lograr el acercamiento entre  los países en desarrollo con los países desarrollados. Cabe destacar que durante su gestión se llevó a cabo la firma del Pacto de San José, iniciativa de México y Venezuela, con el objetivo de proveer a los países del istmo el suministro de hidrocarburos a precios razonables y facilidades de pago, con el propósito de apoyar la estabilidad en los mercados latinomericanos, con los cual Centroamérica y el Caribe, se vieron especialmente favorecidos.

Esta es una importante ocasión para resaltar una vez más que la sólida relación de trabajo que existe entre Guatemala y México, está basada no sólo en la vecindad geográfica y en nuestras raíces históoticas, sino principalmente en la relación fraterna entre los guatemaltecos y los mexicanos.

Las relaciones entre Guatemala y México se remontan a la época en que se forman nuestros pueblos originarios, asimismo ambos países vecinos  compartimos un desarrollo histórico similar con la conquista española. De igual forma, la cercanía geográfica y las raíces culturales, así como la fraternidad entre guatemaltecos y mexicanos, siempre nos han permitido una relación estrecha y respetuosa.

Un tema no menos importante, fue el enfoque de México en el tratamiento al caso de los refugiados.  México establece la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, además de ocuparse de otorgar estatus migratorio a los exilados latinoamericanos, entre ellos los guatemaltecos.

Algunos podrán pensar que en el desarrollo de nuestras relaciones bilaterales se han presentado dificultades en algunas oportunidades. En efecto, pero creo que es importante subrayar que en las relaciones políticas entre los pueblos, lo que priva por excelencia son los resultados.  Las diferencias de enfoque, opinión o de estrategias, que se presentan en el camino para abordar las soluciones de los desafíos que encontramos, son normales.  Lo fundamental es que siempre prive el respeto mutuo.  El reconocimiento de las realidades de ambos países, sus diferencias y sensibilidades, nos han llevado a desarrollar una relación permanentemente constructiva que corresponde a los pueblos hermanos.

La develación de esta Placa de Reconocimiento es un buen momento para reafirmar nuestro compromiso de continuar trabajando por nuestros pueblos, por su bienestar, por su desarrollo y su fructífera convivencia. Muchas gracias.»

Momento en el que tomé la palabra

Me sentí obligado a pronunciar unas pocas palabras y entre lo que recuerdo que dije destaco lo siguiente: «En más de 60 años de dedicarme al periodismo, nunca he sido un buen orador… pero sospecho que hay quienes puedan opinar que tampoco he sido ser un buen periodista. Pero de lo que estoy seguro es que sí he aprendido a ser agradecido, y por ello agradecí en su oportunidad al Presidente José López Portillo la generosa donación que me hizo de esta residencia que de inmediato inscribí a nombre de la Embajada de Guatemala para que sea la permanente residencia de todos los suvesivos embajadores; y hoy agradezco a la señora Embajadora de Guatemala Rita Claverie de Sciolli que haya colocado esta placa a la entrada de esta residencia que él me donó; y agradeaco a todos los presentes habernos acompañado a este acto, particularmente a dos ilustres viejos y muy queridos amigos que me acompañan: uno es el licenciado Guillermo Cosío Vidaurre, ex Presidente Municipal de Guadalajara, ex Gobernador del Estado de Jalisco y ex brillante Embajador de México en Guatemala durante el tiempo que el licenciado Ramiro De León Carpio ocupó la Presidencia para terminar el período que dejó inconcluso el ingeniero Jorge Serrano Elías; y el segundo es el licenciado Jacobo Zabludovsky, un extraordinario y sumamente famoso periodista mexicano, con quien tuve el honor de trabajar varios años en el programa noticioso «24 Horas» de la empresa Televisa y con quien compartimos entrañables amistades como la del inolvidable gran periodista «Pepe» Pagés Llergo, director de la Revista Siempre! y el mundialmente famoso cómico Mario Moreno «Cantinflas», entre muchos otros. En realidad, la primera vez que yo vine a conocer esta linda y tranquila callecita que es la Cerrada de la Breña solamente habían pocas casas y una de ellas era la vecina a ésta, que construyó especialmente para su hermano Jacobo el genial arquitecto Abraham Zabludovsky, ya desaparecido, y la habitan Jacobo Zabludovsky y su encantadora familia, y un día él me invito a almorzar y viendo desde la ventana de su comedor la vista de los árboles t la barranca le comenté «dichoso tú que vives en una casa como ésta, donde nunca van a construir un edificio que te tape la vista», y él me respondió, «propóntelo firmemente y algún día tú también podrás tenererla». Y ya lo ven, gracias a la donación de mi amigo el Presidente López Portillo, vine a vivir a la vecindad de su casa. Yo tenía el propósito de que antes de irme dejaría una placa reconociendo el regalo del Presidente López Portillo, pero en eso vino el golpe de Estado que derrocó al general Romeo Lucas García, quien me había nombrado Embajador, y el nuevo gobierno de facto del general Efraín Ríos Montt me dio un plazo de quince días para desalojar la casa, por lo que ya no pude hacerlo. Mi sucesor fue mi amigo el ex Presidente Julio César Méndez Montenegro, a quien le pedí que lo hiciera, pero por algún motivo que ignoro no lo hizo. Y desde entonces han transcurrido 33 años sin que algún embajador de Guatemala haya tenido a bien colocar esta placa, por más que a varios de ellos se los insinué. Pero, por fortuna, la Embajadora Rita Claverie de Sciolli es una persona agradecida y ha comprendido que se debe colocar esta placa, con la cual queda constancia histórica de esta generosa donación, por lo cual también a ella le agradezco este gesto que sin duda la enaltece».

Junto a la Embajadora Rita Claverie de Sciolli

De izquierda a derecha el licenciado Guillermo Cosío Vidaurre, el licenciado Jacobo Zabludovsky, el periodista Jorge Palmieri, nuestra querida amiga Aura Ruiz Castañeda, a quien afectuosamente llamamos «La Muñecona», el querido amigo y escultor José «Pepo» Toledo Ordóñez y el licenciado Roberto López Villatoro.

Posando frente a la Placa de Reconocimiento, de izquierda a derecha, Aura Ruiz Calderón, «La Muñecona», la Embajadora Rita Claverie de Sciolli, yo, la preciosa y encantadora Regina de Toledo con su esposo, el escultor José Toledo Ordóñez, y el licenciado Roberto López Villatoro.

La señora señoora Rita Claverie de Sciolli quiso aprovechar esta oportunidad para ofrecer posteriormente su recepción de despedida a sus colegas del Cuerpo Diplomático y Consular acreditado en México, a algunos destacados periodistas, y a numerosos amigos personales, en vista de que deja el cargo de Embajadora para asumir el alto cargo de Viceministra de Relaciones Exteriores. Pero de esto hablaré mañana, y después voy a relatar pormenorizadamente el origen de la donación de esta residencia que me hizo el entonces Presidente de México, licenciado José López Portillo. (Continuará)

Twitter: @jorgepalmieri